Son incontables las veces en que hemos
escuchado voces que hacen alarde a que somos el futuro y presente de nuestra
sociedad y nuestro país, pero entre este decir y el actuar de nosotros dentro
de la comunidad hay un trecho del cual no visualizamos el fin.
Los jóvenes de Chile y en especial loa
adultos jóvenes hemos ido tomando una voz pasiva que cada vez pierde mas y mas
fuerza con menos convicción al hablar y por cierto con menos valores a los que
acudir para tomar decisiones.
Sin duda alguna que los problemas a los que
nos enfrentamos cotidianamente son los mismos que en algún momento nuestros
padres enfrentaron, aunque hay una diferencia. Los Valores.
Hoy día, no existe consenso entre lo
correcto y lo erróneo en el proceder de nuestras vidas (cosa que habla de la
diversidad de opinión) y es este nuestro punto débil como sociedad joven, pues
si hablamos de temas valóricos (por ejemplo) para la mayoría resulta gracioso,
chistoso y hasta digno de subir a youtube y facebook ver a una persona (más aun
si es mujer) “dando jugo” por estar “copetiá” ¿De qué estamos hablando?
La población penal en Chile hoy tiene como
promedio, 28 años de edad. Sin duda alguna no me corresponde justificar los
hechos que conllevan a los jóvenes a delinquir, pero, no existe control alguno
sobre ello. Hemos observado, con absoluto estupor y repudio, como la población
“narco” tiene a su haber jóvenes “trabajando” cuales soldados para defender sus
territorios a los que, por cierto, se les cancela en droga. Siempre ha existido
el consumo de estupefacientes, para cada uno de nosotros (y hablando las cosas
como son) nos es de fácil acceso “un
pito” de marihuana o algunos gramos de algún alucinógeno. Pero me vuelvo a
preguntar ¿cuan bien están sentados en nuestra vida los valores para no
destruirla? Creo que muchos hemos tomado y optado por la mejor decisión que es
simplemente decir NO A LAS DROGAS pero ¿Qué hacemos para ayudar a los que ya se
encuentran sumidos en la perdición misma? Hace unos días atrás en televisión
mostraban como el Sr. Arrate y el Sr. Enriquez – Ominami se llenaban de
palabras alusivas al “auto consumo” de cannabis y a la opción de legislar a
favor del aborto. ¿Cómo vamos a optar por destruir una vida que es
absolutamente indefensa y a la vez INOCENTE? ¿Acaso no nos estamos dando cuenta
que el “auto-consumo” es un “free pass”
para la proliferación de los micro traficantes? Abramos los ojos por favor.
Otro punto perdido y creo que el más
perjudicado, es el matrimonio o como lo llamamos hoy en día “matricidio”, es
que este nuevo término esta tan metido en nuestro inconsciente que le tenemos
fobia y terror al vínculo que nos une “hasta la muerte”, total ¿pa´ que voy a
estar con alguien si es mejor estar solo y pasarlo bien? Que forma de pensar es
esa, a las próximas generaciones le estamos entregando una sociedad
individualista donde cada uno se vale por si solo, estamos entregando una
sociedad distinta de la que nuestros padres nos entregaron donde el amor
familiar era primordial. ¿Qué responsabilidad de padre tiene un hombre que solo
saca a pasear a su hijo los sábados y domingo? Es cierto que ya no existe en la
mayoría de nuestros padres las voces jerárquicas, voces de mando, pues a ellos
les tocó vivir una difícil etapa donde las voces de mando eran distintas. Pero
acaso ¿es eso causal de no ejercer como corresponde el rol de padre/madre? Creo
que en ese sentido nuevamente nos estamos equivocando. Perdamos, entonces, el
miedo a casarnos, perdamos de una buena vez el miedo a comprometernos pues en ese sentido somos mediocres y no
enfrentamos los problemas dentro del matrimonio pues a la primera discusión nos
mandamos a cambiar… Nadie dijo que el matrimonio es fácil pero nuestra sociedad
que todo lo entrega inmediatamente nos conlleva a que todo debe ser como tal,
de inmediato y rápido, total si hay problemas entre medio nos alejamos y
buscamos otra solución que no sea precisamente solucionar los problemas.
Simplemente no enfrentamos nuestras dificultades. Mal
Sentado frente a esta pantalla que cobija
mis palabras (las que espero sean leídas) me embarga una mezcla tremenda de
sentimientos y emociones, a la vez todo esto me presenta un inmenso desafío de
luchar por recuperar nuestros valores y ser una sociedad justa, en las que no
tengan cabida los maltratos físicos y psicológicos, una sociedad donde la
población penal no sea tan joven, una sociedad donde los jóvenes entre 20 y 35
no seamos los causales de los accidentes y tragedias, una sociedad tolerante y
que respete la opción por la vida la opción por el matrimonio, una sociedad en
la que el día de mañana nuestros hijos sean motivo de orgullo y no un “cacho” ,
una sociedad donde la falta de recursos para estudiar no sea un problema, una
sociedad que se construya en base al amor, a la familia.
Finalmente una sociedad donde los jóvenes y
adultos jóvenes NO HAGAMOS OIDOS SORDOS A LOS PROBLEMAS Y TOMEMOS LAS
RESPONSABILIDADES COMO TAL.
Optemos por la vida, Optemos por el
Matrimonio, Optemos por educarnos sexualmente y no evadir esta problemática.
Optemos por un cambio en nuestra sociedad y los llamados para hacerlo somos
nosotros ADULTOS JOVENES A REACCIONAR… y
con urgencia.

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