Libros reveladores

Enviado por José, el farero el 28/05/2009 a las 19:55
José, el farero

Jorge Masetti nos revela sus experiencias
de guerrillero en

"El Furor y el Delirio"

Una verdad oculta sobre la revolución cubana que hoy ve la luz, mostrándonos el dramático martirio del pueblo cubano.

"Por eso, nadie se ha preocupado de indagar cuántas personas, de las que participaron de la lucha contra Batista, fueron fusiladas, cuyo único crimen consistió en exigir el régimen democrático que Fidel Castro les había prometido durante la lucha contra la dictadura, como fue el caso de Sori Marín. "

 



Jorge Masetti, hijo del revolucionario argentino Jorge Ricardo Masetti, revela sus experiencias guerrilleras y de inteligencia al servicio de Cuba en países tan diversos como su natal Argentina, Chile, Colombia, El Salvador, Nicaragua, Italia, México, España y Angola, en la versión en castellano de su libro "El Furor y el Delirio".

El padre del autor, amigo del Che Guevara, fue también el fundador de la agencia oficial de noticias cubana Prensa Latina, y murió en 1964 durante una expedición guerrillera en Argentina.

 

Masetti hijo nació en 1955 en Argentina, pero vivió su niñez en Cuba. Luego regresó a Buenos Aires y se vinculó a un grupo de izquierda que pretendía hacer una guerra de "liberación" en ese país suramericano.

 

Sus experiencias de revolucionario se suceden una detrás de otra, y en el libro se mezclan con las memorias de su padre y humanas escenas familiares. Masetti narra sus trabajos con el jefe del poderoso Departamento América del Partido Comunista de Cuba, comandante Manuel Piñeiro (Barba Roja), quien coordinaba desde La Habana las acciones guerrilleras de decenas de movimientos de izquierda que se entrenaban en Cuba. El mismo Masetti, durante uno de sus regresos a la isla, fue sometido a uno de estos entrenamientos de guerra de guerrillas.

 

El uso de la embajada cubana en México para el traslado de explosivos de la guerrilla guatemalteca y del dinero robado a una sucursal del banco Wells Fargo en Estados Unidos por el grupo independentista puertorriqueño "Macheteros", así como los planes de Fidel Castro de volar el globo de transmisiones a Cuba de Televisión Martí y el asesinato del ex dictador nicaragüense Anastasio Somoza, no son más que pasajes de una larga trayectoria subversiva.

 

La carrera de revolucionario del joven Masetti concluye en Cuba en 1989 con el fusilamiento de su jefe y suegro, el coronel Antonio de la Guardia, padre de su esposa Ileana y hombre conocido por sus acciones en tres continentes como especie de James Bond cubano. De la Guardia fue fusilado junto al general Arnaldo Ochoa y otros dos funcionarios del régimen de Fidel Castro, en un dudoso proceso por supuesto tráfico de drogas.

 

 

Masetti revela en su libro cómo el desgaste económico que ello implicó, terminaría obligando a los líderes de la utopía marxista cubana a inducir a los agitadores internacionales a procurarse sus propios medios de subsistencia, lo que provocó que más temprano que tarde, resultara superada la delgada línea fronteriza que media entre los "operativos" paramilitares de la subversión y el simple delito.

 

Este personaje disidente nacido en 1955 en Argentina, es hijo de Ricardo Masetti, periodista, fundador de la agencia cubana de noticias Prensa Latina, otro ebrio de la vía armada e íntimo amigo del Che Guevara, quien resultaría muerto en Salta, Argentina, al intentar introducir en ese país el grupo guerrillero conocido como "Montoneros". Jorge Masetti hijo inicia su carrera como agente de los servicios cubanos de espionaje (G-2) en 1974 y efectúa su actividad en diversos frentes latinoamericanos y europeos, los que continúa ininterrumpidamente hasta 1989, cuando tiene lugar en La Habana el tristemente célebre "Proceso Ochoa", -suerte de Perestroika cubana-, iniciado entonces por Fidel Castro ante el temor de que Estados Unidos revelara pruebas irrefutables de la implicación de Cuba en el tráfico internacional de drogas y de marfil.

 

El "proceso culminaría con la condena a muerte del general Amaldo Ochoa, -otrora "héroe" en la guerra de Angola-, y de Antonio De La Guardia, sumado a la condena a cadena perpetua de su hermano gemelo Patricio De La Guardia.

 

La retrospectiva histórica registra que tras la visita de Fidel Castro a Chile en 1972, los dos hermanos De La Guardia. -oficiales superiores del ejército cubano y ejecutores fieles de las órdenes del hoy patético y anacrónico comandante-, se quedaron en el país por aquellos días con el objeto de asesorar a las fuerzas de izquierda en la preparación de la guerra civil que pretendía implantar en nuestro país la UP de entonces. Ambos abandonarían Chile subrepticiamente con posterioridad al 11 de septiembre de 1973. El caso es que Masetti, quien termina su equívoca aventura asilado en Francia en 1990, no sólo era amigo de Antonio De La Guardia sino además su yerno nos relata:

 

«... caigo en la cuenta de que la revolución cubana ha sido un pretexto para cometer las peores atrocidades quitándoles todo vestigio de culpabilidad. Nos escudábamos en la meta de la búsqueda de hacer el bien a la humanidad, meta que era una falacia, porque lo que contaba era la belleza estética de la acción. Eramos jóvenes, irresponsables, aventureros; éramos una casta aparte, incluso aparte de los revolucionarios que operaban localmente en sus países, militantes que se vieron obligados a adoptar la lucha armada no como un hecho estético, sino obligados por las circunstancias políticas. Nosostros, en cambio, éramos una mezcla de James Bond aderezados con unas gotas de marxismo muy superficial, a quienes todo le estaba permitido -sobre todo vivir de manera diferente de como lo hacían los militantes que realizaban el oscuro trabajo de masas-, para construir una organización política. Eramos la avanzada de la Revolución cubana, los niños mimados de Fidel Castro y de Manuel Piñeiro, que no fuimos elegidos ni por nuestra inserción en las masas ni por nuestro espíritu de sacrificio cotidiano.

 

Héramos elegidos por no pertenecer a nada, sin religión ni bandera, con una capacidad de aventura muy desarrollada y con un grado de cinismo no menos importante. Hoy puedo afirmar que por suerte no obtuvimos la victoria, porque de haber sido así, teniendo en cuenta nuestra formación y el grado de dependencia con Cuba, hubiéramos ahogado el continente en una barbarie generalizada .

 

Una de nuestras consignas era hacer de la cordillera de Los Andes la Sierra Maestra de América Latina, donde, primero hubiéramos fusilado a los militares, después a los opositores y luego a los compañeros que se opusieran a nuestro autoritarismo -y soy consciente de que yo hubiera actuado de esa forma.

 

Si no hubiera sucedido la catástrofe del proceso y su desenlace trágico, era tal mi confusión mental que, a pesar de las dudas que me embargaban, es posible que hubiera permanecido en Cuba. Quizá hubiera llegado al suicidio, porque si en 1989 me costó admitir la verdad y reconocer diez años más tarde la gran barbarie que ha significado el comunismo cubano, me hubiera desmoronado. Por lo menos gané diez años que me permitieron reconstruir mi vida.

 

Hace poco visité Miami, allí me entrevisté con antiguos prisioneros políticos cubanos de los primeros años de la revolución. Me quedé sorprendido al constatar que se trataba de hombres que habían luchado contra Batista, guiados por el mismo idealismo que había guiado a los jóvenes de América Latina cuando luchaban contra las dictaduras en el continente. Pero lo que más me sorprendió fue la acogida que me brindaron, pese a haber sido yo un niño mal criado por los mismos que fueron sus verdugos. Eso me demostró que no era suficiente condenar a Fidel Castro, sino que era necesario ir más allá e indagar dentro de nosotros mismos con mayor profundidad.

 

Es muy cómodo contentarse con la excusa de haber actuado siempre con honestidad hasta darnos cuenta de la verdad, -es muy cómodo invocar el argumento de haber sido manipulados, como es muy cómodo también escudarse detrás de la lucha contra las dictaduras militares para justificar los abusos.

 

Es necesario revelar también la parte oscura, esa parte inconsciente relacionada con la fascinación por el poder, vecina a la tendencia a practicar la crueldad, porque no sólo tratamos de destruir a nuestros enemigos, sino que destruimos a nuestras compañeras, a nuestros hijos, a colaboradores; en realidad, durante esos años de lucha destruíamos sin construir nada.

 

Nosotros, los hijos de... de los héroes, de los comandantes, constituíamos una casta endógama dentro de la cual nos uníamos en pareja, vivíamos un mundo cerrado, entre nosotros, frecuentando lugares especiales donde sólo íbamos nosotros. Yo no iba a las pizzerías donde come todo el mundo, yo frecuentaba los restaurantes donde comen los jerarcas. Yo acudía a la casa de la que en Cuba detentaba el título de viuda de Masetti, casa a la que, a su vez, acudían otras viudas de héroes, algunos comandantes y dirigentes; ése era mi mundo

.

En Cuba se reprodujo rápidamente una casta, igual a las que existen en cualquier lugar de América Latina: la llamada "Alta Sociedad". Estábamos destinados a ser el relevo de los mayores y nos formaban para cumplir con ese papel.

 

Algunos, destinados a ser los futuros gobernantes de Cuba, se formaban en las grandes escuelas, en la URSS, incluso en el mundo capitalista. Y aquellos que estábamos predestinados a tomar el poder en América Latina, por que pertenecíamos a la categoría de confiables por la carga de heroísmo histórico que llevábamos sobre las espaldas -mi caso en particular-, nos entrenaban para dar y buscar la muerte. Otros sirvieron a Cuba como agentes, con un grado de sinismo enorme y, sobre todo, con un grado de compromiso que le aseguraba a Fidel la confianza en ellos.

 

Las mejores intenciones no escaparon a la falacia del socialismo real y a la razón de Estado. Lo que he vivido desde mi involuntaria llegada a Cuba será siempre una herida abierta, una fractura entre el antes y el después, entre las ilusiones del furor guevarista y el delirio de la lucha armada, y luego la época del desencanto. Tampoco se trata de interponer una frontera hermética entre la sinceridad y la mentira, entre la revolución y la contrarrevolución. La historia es siempre más complicada y no avanza rectilínea.

 

Los períodos y las motivaciones se superponen y engastan en los mismos individuos. Aquellos que han continuado al servicio de la revolución cubana no llegan a comprender las exigencias de un poder cada vez más alejado de sus orígenes y de las promesas que la legitimaron. Cuando la llama renacía, en Nicaragüa o en cualquiera otra parte, era como reencontrar la inocencia de los primeros instantes. "

 

"Había estado tratando de salvar la pretendida pureza de la revolución y de los hombres que habían luchado por ella. Me percaté entonces de que, desde el origen, desde 1959, y quizá desde la Sierra Maestra, más que una traición a la revolución había sido una gran estafa. Fidel Castro empezó decapitando su propio movimiento para hacerse del poder, hasta convertirlo en un poder absoluto. Por supuesto que no ignorábamos estos hechos, pero los justificábamos con el clásico clisé leninista de la lucha de clases. Por eso, nadie se ha preocupado de indagar cuántas personas, de las que participaron de la lucha contra Batista, fueron fusiladas, cuyo crimen consistió en exigir el régimen democrático que les había prometido durante la lucha contra la dictadura, como fue el caso de Sori Marín.

 

Todos esos crímenes fueron silenciados por las salvas de los fusiles que ejecutaban, al mismo tiempo, a los esbirros de Batista. Ya desde 1961 el mayor porcentaje de la población carcelaria de la isla lo constituían prisioneros que habían combatido contra Batista. Todos ellos fueron juzgados como lo fue Ochoa, con los mismos métodos que se han estado aplicando desde 1959: puesta en escena de complots inventados, la manipulación de la opinión pública y la participación de un tribunal fantoche; no hubo nada inédito en el juicio a Ochoa, pues es una maquinaria siniestra que ya tiene cincuenta años de rodaje. Admitir este hecho me ha llevado a cuestionar las luchas guerrilleras inspiradas en la Revolución cubana... "

 

"El Che también fue manipulado; y no es que trate de sumarme a la idea de que por el hecho de haber muerto es una víctima inocente, él también tiene parte de culpa de lo que ha sucedido en Cuba, y bastante importante. Digo que fue manipulado porque, aún antes de morir, Fidel ya lo había convertido en "Guerrillero Heróico". Sabía que ése era el punto sensible del Che. Se sentía predestinado a realizar una misión salvadora. Creo que, de todas maneras, el Che se hubiera ido a cumplir esa misión, pero es evidente que Fidel le fue abriendo la senda psicológica para alejarlo en aquel momento. Cuando el Che se marchó a Bolivia ya no tenía ningún poder en Cuba, era una especie de embajador itinerante. Pero Fidel tenía muy presente el hecho de que el Che, aunque se equivocara, pensaba con cabeza propia y previó que tarde o temprano vendría el enfrentamiento, por lo que era mejor alejarlo. Como lo hizo con Ochoa y con tantos otros.

 

"Por esta razón me fue difícil admitir mis dudas. A pesar de las dificultades, romper con la dirección castrista significaba romper con la revolución. Para mi generación, la revolución se identifica con Cuba y Cuba se identifica con sus dirigentes históricos.

 

Romper un solo eslabón de esa cadena era como renegar de la historia de mi padre y mi propia historia. Tenía que continuar, aunque cada vez con menos inocencia, pero continuar.

Pese a los años de reflexión, a la distancia que depara el paso del tiempo, no deja de ser doloroso constatar que Cuba, que se enorgullecía de haber erradicado la prostitución, hoy la practica masivamente. Los nuevos aliados de Fidel Castro son los capitales internacionales, a los que trata de seducir a toda costa, poco importa el origen del capital, ni cómo explotan y dejan sin trabajo a los obreros en sus países de origen.

 

Antes, profesar una religión en Cuba era un obstáculo que impedía el acceso a la universidad, hoy el Papa se ha convertido en el interlocutor privilegiado de Fidel. Los jerarcas militares cubanos se han convertido en prósperos empresarios.

 

Hoy Cuba es un país destruido, una sociedad humillada. Al cubano que no recibe dólares del exterior no le queda otra opción que prostituirse. El dólar se ha convertido en una preocupación prioritaria, tanto del ciudadano común como del gobierno.

 

El gran comandante guerrillero de América y primero en todo, hoy no es ni siquiera una caricatura de sí mismo; es simple y llanamente el Primer jinetero de Cuba.

 

Más que un libro, "El Furor y el Delirio" parece ser una catarsis. 

 



TodosChile.cl surge por la necesidad de un BLOG CIUDADANO SIN CENSURA POLÍTICA, en el que los participantes puedan expresar libremente todas sus ideas -dentro del marco legal chileno- junto con respetar las Normas del Sitio.

 

TodosChile.cl fue creado el 26 de diciembre de 2008.

 

El 22 de Enero de 2009 se terminó la primera versión de este Blog. Un reconocimiento al diseñador web John Zarate por su buen trabajo y dedicación.

 

Bienvenidos a TodosChile.cl.

 

 

El Director

reiki wow.jpg