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Enviado por Kim el 05/06/2009 a las 23:38
Kim

 

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La Cara Oculta de Sebastián Piñera

Enviado por El Director el 04/06/2009 a las 12:14
El Director

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IMAGEN: www.voltairenet.org


 

El candidato de la derecha, Miguel Sebastián Piñera Echenique, puede ser comparado con  nuestro “padre Gatica”, el que predica pero no practica. También es un buen ejemplo del dios Jano, ese de la mitología romana con dos caras: una que apunta a ser “simpático, popular y creíble” y la otra, la dura, esa que mira sus intereses y su poco claro historial. Piñera tiene un  monótono y repetitivo discurso: “Soy hijo de un modesto empleado público y de mi padre heredé la vocación por el servicio público” .

¿Es eso tan cierto? O es acaso otra de las fábulas creadas por el aspirante al más alto cargo del país?  Su padre, hombre por cierto respetable y respetado, de modesto empleado público no tenía nada, como sostiene con majadería el candidato a la presidencia de la república. Don José Piñera Carvallo, padre de Miguel Sebastian no ocupó cargos secundarios en la administración pública, sino Embajadas y otros puestos de alto nivel, entre ellos el más importante de CORFO, a la vez que era accionista de Lanera Tierra del Fuego y dueño de propiedades en el antiguo barrio Matadero, de Santiago. 

a) Reo por defraudación.

No interesa que Piñera tenga mil, cinco o diez mil millones de dólares. Lo importante es conocer qué métodos utilizó para amasar la fortuna colosal que tiene. Es la única forma de saber si tiene o no los méritos para ser un candidato confiable, honorable y con vocación y que no es el ave de rapiña que espera caer sobre las arcas y empresas nacionales, como hizo  en la época de Pinochet. La memoria colectiva es frágil y pocos saben de su poco claro inicio  en el mundo de los negocios. Hagamos memoria: el año 1982 Eugenio Silva Risopatrón, representante de la SBIF, entabló demanda criminal en contra de  Sebastián Piñera, a la sazón Gerente General del Banco de Talca, y algunos ejecutivos de esa entidad por los delitos de defraudación (estafa), infracción a la Ley de Bancos y otros cargos dañosos contra Piñera. En el 2º Juzgado del Crimen de Santiago se abrió la causa Rol Nº 99.971-6 El juez a cargo los declaró reos. Los otros encausados eran Miguel Calaf y Alberto Danioni, socios de Piñera, ya encarcelados por resoluciones del juez 2º del crimen y el ministro de la Corte de Apelaciones Luis Correa Bulo. Correa ordenó el arresto de Piñera. Los socios cumplieron penas de tres años de prisión pero el cabecilla se escondió por 24 días, hasta que la Suprema de la época acogió su recurso de amparo. Años después, el 20 de abril de 2001, la venganza del dios Jano se dejó caer sobre Correa Bulo, quien fue destituido de su cargo de ministro de la Corte Suprema. Si, lectores. Es el mismo Piñera que clama por probidad y transparencia, rasgando vestiduras por todo lo que no sea de su conveniencia. ¿Cómo operaban el “intachable emprendedor y empresario” junto a sus socios? Recordemos los hechos…

El capital y las reservas del Banco de Talca eran de 40 millones de dólares, en tanto que los autopréstamos otorgados a empresas de papel -creadas para su propio beneficio y de sus tres socios- sumaban 250 millones de dólares, irrecuperables según lo detectado por la justicia. Inventaron la friolera de 150 sociedades ficticias para un aprovechamiento indebido en beneficio propio y de sus amigos. Ahora, candidato y a 27 años de los hechos, trata de dictarnos reglas de una moral que para él pareciera no existir, con un discurso que ya cansa.

Tan grave como lo expresado y que retrata entero al pintoresco candidato es conocer que, según lo estampado en la misma querella, Piñera y socios habían creado IFINCO (Ingeniería Financiera y Comercial), empresa de asesorías externas que prestó servicios al Banco de Talca, cobrado sumas millonarias favor de ellos, precipitando la quiebra del Banco. Por mucho que el moderno “Padre Gatica” lo trate de desmentir, los hechos son hechos. Allí están configurados los delitos: en los juzgados y Corte. Encargados reos por estafa, los acusados apelaron, pero el día 9 de septiembre de 1982 (roles 428 – 82 y 430 – 82), la Corte de Apelaciones de Santiago  rechazó de plano los recursos de amparo presentados por Sebastián Piñera y sus socios, confirmando las encargatorias de  reo dictadas por el tribunal de primera instancia.

Los reos recurrieron a la Corte Suprema, en esos años sumisa servidora de la dictadura, con hechos conocidos por todos y de los que Piñera, candidato ahora, dice renegar. Esa Corte Suprema, que rechazaba, uno tras otro, los recursos de amparo interpuestos por los familiares  de detenidos desaparecidos, acogió gentilmente la petición de Piñera Echenique, pero no la de sus asociados. Recordemos que el Presidente de la Suprema en 1982 era Israel Bórquez Montero, el mismo que expresó, con desatino, “los detenidos-desaparecidos me tienen curco”.

De lo expresado hasta aquí, es obvio de que Piñera está lejos de ser el “emprendedor y creador de empleos” como se presenta a si mismo y que sus comienzos están teñidos de fraude, engaños y mala fe. Pero, hay bastante más paño que cortar…

b) El mito de BANCARD-

Lejos de lo que cuenta la leyenda, Sebastián Piñera no fue el fundador de Bancard, sino sólo uno de sus socios minoritarios a partir de su relación con el Banco de Talca, en 1980. Esa empresa se había empezado a gestar mucho antes, según publicación del diario El Gong de 8 de octubre de 2005, según crónica escrita por Eduardo Silva de Balboa. Silva tituló su crónica “Qué me impide votar por Piñera”. En ella cuenta que  en los 70 conoció a Mr. Weslow, presidente del Southeast Bank of Miami, quien le propuso hacer una sociedad para introducir en Chile las todavía desconocidas tarjetas de crédito.  Viajaron a Chile con tal objetivo, entrevistándose con el entonces ministro Cauas y con Pedro Donoso Pinto, director del Banco de Santiago. Según relata Silva, se les pidió presentar un proyecto detallado, lo que hicieron una vez que constituyeron en 1975 la sociedad “Credichile-Sociedad de Crédito de Chile Ltda.”, en la Notaría Morgan. Iniciaron actividades ante el SII, organismo que les asignó el RUT 85.498.700-3 y entregaron el proyecto a Cauas, quien habría aducido razones de política económica para desecharlo. Silva de Balboa señala que, meses después de rechazado el proyecto, apareció una empresa presidida por Sebastián Piñera, llamada Bancard, copia exacta y calcada con puntos y comas de la entregada al ministro. Piñera, con su hermano José Ministro del Trabajo de Pinochet, habían logrado todo lo que les había sido negado a pretexto de ser “factor de inflación”.

Otra versión similar y mas conocida por la gente, es la de que el fallecido empresario Ricardo Claro habría enviado a Sebastián Piñera a los EE.UU. a explorar y conocer detalles del manejo de tarjetas de crédito en ese país, con idéntico final al relatado por Eduardo Silva. A causa del engaño, (por decirlo suavemente), Claro se vengó de Piñera destruyendo su primera candidatura a la presidencia al publicar, en vivo, la procaz conversación telefónica de Piñera con su amigo Pedro Pablo Díaz, dando origen al caso conocido como “Piñeragate”.

También se ha publicado una tercera, señalando que el abogado Sergio Castro Olivares, a nombre de su representado Miguel Calaf, querellado junto con Piñera, declaró en tribunales que fue el Banco de Talca el más fuerte impulsor y realizador de la idea, financiando los gastos de puesta en marcha y suscribiendo un 10% del capital inicial de esta sociedad, máximo permitido por la Ley General de Bancos en la época. Según registros de la Superintendencia de Valores y Seguros, la Sociedad Administradora de Tarjetas de Crédito Bancard S.A. fue autorizada, mediante decreto 540, para operar este tipo de medio de pago en Chile, en octubre de 1978. El extracto de la constitución y los estatutos aprobados para su funcionamiento fueron publicados en el “Diario Oficial” el 5 de enero de 1979.

Sea cual sea la verdad, lo que revelan todas las versiones es que el empresario Sebastián Piñera timó a unos u otros, usufructuando de las influencias familiares que le facilitaban acceder a las más altas esferas del gobierno militar. La verdad puede tardar pero siempre aparece, mostrándonos  la verdadera catadura de los involucrados y el desparpajo con que se viste y presenta el candidato de la derecha.

c) Lan Chile

 En abril de 1978, Jaime Amunátegui, Gerente de la empresa estatal Lan Chile decía: “Desde diciembre del 77, no hay déficit en operaciones, y desde que la actual administración asumió no le hemos pedido una chaucha a nadie, ni lo haremos dentro del país”. Sin embargo, la empresa se privatizó por “ineficiente”, cuando en verdad sólo se quería favorecer a influyentes personajes del régimen militar. No vamos a ahondar en como se privatizó. Lo concreto es que Piñera, junto con los Cueto es el controlador de la empresa, aun cuando demagógicamente haya “renunciado” al directorio. En su calidad de director de Lan, conoció de las utilidades a repartir (información privilegiada). Abusó de su posición, apresurándose a comprar 18 millones de dólares, correspondientes a 3 millones de acciones en acciones de Lan, a través de una de sus empresas llamada “Inversiones Santa Cecilia”, violando con descaro la ley Nº 18.045, que en su artículo 165 dispone: “ cualquier persona que en razón de su cargo, posición, actividad o relación tenga acceso a información privilegiada, deberá guardar estricta reserva y no podrá utilizarla en beneficio propio o ajeno, ni adquirir para si o para terceros, directa o indirectamente, los valores sobre los cuales posea información privilegiada”.

La SVS sancionó a Piñera con multa de UF 19.470; es decir unos 428 millones de pesos. El candidato pagó la multimillonaria multa sin chistar, con la finalidad de no darle más luz al gas, teniendo la opción de apelar. ¡Que buen ejemplo no da quien pretende ser Presidente…!

Piñera, para mas abundamiento, era Presidente de Lan cuando su empresa se coludió con otras compañías para hacer cobros indebidos en las tarifas de carga. Los organismos norteamericanos que velan para evitar las colusiones  multaron a Lan con US$ 88 millones, que en pesos chilenos significan aproximadamente 52.800 millones. Del mismo modo y para no darle mas luz al gas, se pagó sin chistar esa inmensa multa, casi equivalente al último bono dado por la Presidenta Bachelet a los mas desposeídos de Chile: 1.700.000 familias… Sin comentarios.

Podríamos llenar páginas y páginas con los desaciertos y la avidez del candidato. Sólo finalizaremos indicando que ofrece crear un millón de empleos. Pocos saben de los intereses que vinculan a Piñera con “Salfacorp”, empresa que controla y en la que tiene Piñera el 17,8%. Recientemente, Salfacorp despidió a 1.500 trabajadores. ¿Habrá ingenuos que todavía le crean al empresario y representante de la derecha más dura de Chile?

Por: Ozren Agnic K.

Ingeniero Comercial y Escritor
Santiago, abril 22 de 2009

 

Enríquez-Ominami, el nuevo rostro de la política chilena

Enviado por El Director el 03/06/2009 a las 11:46
El Director

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A siete meses de la elección del sucesor de Michelle Bachelet en la presidencia de Chile, la irrupción de un nuevo aspirante, el diputado socialista Marco Enríquez-Ominami, que a pesar de competir sin el apoyo de su partido ha logrado hasta un 26% en los sondeos, complica la candidatura oficialista del ex presidente Eduardo Frei y convierte en más colorida una competencia abúlica, en la que el abanderado de la derecha, el millonario Sebastián Piñera, sigue por delante.

 

En sólo tres meses, Enríquez-Ominami ha captado la atención de los medios e introducido incógnitas no despejadas en los cálculos electorales. Después de que su partido le negara un espacio para competir con el democristiano Frei en las primarias de la Concertación,  -la coalición de centroizquierda que gobierna desde que acabó la dictadura de Augusto Pinochet, en 1990-, el diputado resolvió competir como independiente y se lanzó al ruedo con pocas pero efectivas armas: su juventud, un talante retador y nuevos temas.

Nacido tres meses antes del golpe militar que derrocó al presidente Salvador Allende en 1973 y próximo a cumplir 36 años, Enríquez-Ominami es el más joven de los postulantes a La Moneda. Hijo de Miguel Enríquez, líder de un grupo guerrillero que murió en la dictadura, y criado por su madre, Manuela Gumucio, y su padre adoptivo, el economista y hoy senador socialista Carlos Ominami, se quedó con ambos apellidos paternos y vivió su infancia en el exilio.

Considerado en la Concertación como un "díscolo", de profesión filósofo y cineasta, Enríquez-Ominami se declara "liberal" y dispuesto a romper con la división que todavía marca a los chilenos entre los partidarios del sí y el no en el plebiscito de 1988, con el que Pinochet intentó perpetuarse en el poder. Es partidario del aborto, del matrimonio homosexual, de privatizar parcialmente las empresas estatales, de cambiar el régimen presidencial por uno semipresidencial, con primer ministro y Parlamento unicameral, y defiende el medioambiente. "Me gusta la izquierda de los juicios complejos", dice, y se siente "portador de varias contradicciones".

Su discurso es contestatario y más radical que el de otros candidatos, porque tiene menos compromisos y no hay partidos detrás de él. Es crítico de la coalición gobernante por su desgaste y signos de corrupción -en 2002 dirigió el documental Los héroes están cansados, donde desnuda esta fatiga-, y también de la derecha, porque no ha renovado su agenda. Sólo con el apoyo de algunos parlamentarios que han roto con la Concertación, ha desarrollado su campaña en Internet y en actos con jóvenes.

Buscando apoyos

Tras su rápido despegue en los sondeos, los socialistas moderaron sus ataques a Enríquez-Ominami, mientras en la Democracia Cristiana exigen que sea expulsado de su partido. Los partidos oficialistas no han resuelto la situación, a la espera de si el diputado logra pasar la alta barrera de acceso a la carrera presidencial para los independientes: debe reunir 36.000 firmas ante notario de personas inscritas en el registro electoral y que no militen en partidos. Hasta la fecha ha reunido alrededor de 8.000 firmas.

Enríquez-Ominami le resta votos a Frei y frena el avance que el ex presidente tenía en las encuestas después de ganar las primarias, según los analistas. Pero también araña algunos de Piñera, quien se ha estancado en los sondeos, aunque sigue en el primer lugar. Su principal efecto en la derecha es que ha arrebatado a su candidato la bandera del cambio.

La candidatura de Enríquez-Ominami se enfrenta a otro problema: atrae en especial a la generación que no vivió la dictadura, pero ocho de cada diez jóvenes no están inscritos en el registro electoral, un requisito obligatorio para votar. Con un sistema electoral en el que la inscripción es voluntaria pero el voto obligatorio, y por la despolitización de la sociedad civil desde el regreso a la democracia, Chile tiene un padrón electoral envejecido.

Como la presencia del diputado hace casi segura una segunda vuelta en la elección presidencial, el dilema es adónde se trasladarían sus votantes en una eventual segunda vuelta. Por eso, algunos consideran a Enríquez-Ominami como un candidato tapado de la Concertación, mientras otros lo cuestionan como alguien que hace el juego a la derecha, porque se lleva votos de Frei. Pero todos coinciden en que su intento de llegar a La Moneda refleja el malestar con un sistema político concebido en dictadura y que persiste hasta hoy.

 

FUENTE: www.elpais.com

 

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¿Quién es el mejor Presidente de Chile?

Enviado por El Director el 01/06/2009 a las 12:41
El Director

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a continuación transcribo un artículo escrito por el cientista político y columnista de la Revista PODER Patricio Navia analizando los gobiernos de los últimos diez mandatarios. Sopesando sus aciertos y errores y evaluando las transformaciones que provocaron, Navia se atreve y elige al mejor ocupante de La Moneda de los últimos 60 años.

 

Desde que Gabriel González Videla fuera electo en 1948, La Moneda ha tenido diez ocupantes. Si bien sus legados son una compleja mezcla de aciertos y errores, la historia inevitablemente reduce sus periodos a un par de puntos destacados y a un puñado de datos que capturan sólo parcialmente la realidad social, económica y política de la época. Precisamente porque, por definición, cualquier ranking es injusto e incompleto, me atrevo a evaluar las fortalezas y debilidades de cada presidente, sopesar sus aciertos y errores, y considerar sus contribuciones. Con indicadores objetivos y una inevitable lectura subjetiva, en esta comparación de nuestros últimos diez presidentes, escojo al mejor.

Hay distintas formas de construir un ranking. Si midiéramos sólo el nivel de conocimiento que de ellos tiene el mundo, Salvador Allende y Augusto Pinochet disputan con Michelle Bachelet el primer lugar. Una búsqueda en Google produce 2,3 millones de resultados para Allende, 1,6 millones para Pinochet, 1,5 millones para Bachelet, 927.000 para Ricardo Lagos (¡algunos son por el hijo!), 557.000 para los dos Eduardo Frei, 127.000 para Patricio Aylwin y 108.000 para Jorge Alessandri.

Si evaluáramos sólo las transformaciones sociales, económicas y políticas que provocó cada Presidente, Pinochet es el líder incuestionable. Aunque las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante su mandato también ocuparían el primer lugar entre los momentos más oscuros de Chile en estas seis décadas. No por nada Pinochet disputa con Allende –otro presidente que, de haber sido exitoso, hubiera provocado profundas transformaciones– el legado más controversial de los últimos diez mandatarios.

Si fuera por momentos históricos, Allende disputaría el cetro con Bachelet. El primer presidente socialista pronunció el mensaje más memorable desde La Moneda. Mientras que la primera mujer, también socialista, estará para siempre en los libros de historia. Si se tratara de apoyo popular, Frei Ruiz-Tagle se quedaría con los honores, después de conseguir el 58% de los votos (más de 4 millones), cifra récord en porcentajes y número de votos desde que hay sufragio universal. Y si sólo consideráramos el crecimiento económico, Aylwin se llevaría el cetro. En su periodo, la economía creció a un promedio de 7,8% anual.

Estos nueve hombres y una mujer han gobernado 6,25 años en promedio. Seis lo hicieron en sexenios, dos en cuatrienios y dos gobernaron en irregulares periodos. Los tres años de Allende fue el periodo más corto y el único mandato que no se completó. Pinochet, en cambio, que nunca fue electo para el cargo, lo ocupó por más tiempo (16 años y medio).

Los presidentes pre-1973

El desempeño de los presidentes antes de 1973 refleja que ese Chile, mitificado como un país de clase media, era más bien una nación mediocre incapaz de satisfacer la demanda por inclusión social y económica exacerbada por la rápida urbanización experimentada en la segunda mitad del siglo XX. González Videla reflejó el agotamiento del modelo del Frente Popular más que una respuesta a los crecientes problemas de inflación y estancamiento económico. El Chile de clase media, simbolizado por Ñuñoa, el Instituto Nacional y la Universidad de Chile, no alcanzaba para dar cabida a todos. Por cada estudiante que recibía una educación de calidad, diez quedaban fuera. Por cada hijo de la clase obrera que entraba a la universidad, más de 30 entraban al grupo que, años después, Los Prisioneros calificaría como “el baile de los que sobran”.

Su decisión de impulsar una ley que proscribiera al Partido Comunista reflejó que González Videla (1946-1952) se movía mucho más por el miedo que por la inclusión. La Ley de Defensa de la Democracia –bautizada como Ley Maldita– fue un tácito reconocimiento de la incapacidad de González Videla. En vez de hacerse cargo del problema de exclusión, el último presidente radical optó por dispararle al mensajero que trae las malas noticias. El Partido Comunista no era el problema, su poder electoral era el resultado de las demandas por inclusión de una creciente masa urbana marginada. La torpeza de González Videla le ganó un dudoso lugar en la historia literaria de Chile. Neruda lo llamó ‘traidor’. Por su incapacidad para enfrentar problemas, nadie hoy menciona a González Videla como un presidente ejemplar.

El segundo gobierno de Ibáñez tuvo logros importantes. Pero el octogenario presidente gobernó mirando más al pasado y tratando de limpiar su nombre, que buscando fundar un nuevo país. Inspirado en lo que hacía Perón en Argentina, Ibáñez se rebeló contra los partidos para terminar luego gobernando con ellos. Carente de visión de país, el suyo fue un gobierno discreto (1952-1958). Nunca pudo controlar la inflación y las políticas públicas nunca lograron definir un modelo atractivo de desarrollo. Fallecido dos años después de dejar el poder, su legado tuvo destellos positivos, pero los historiadores más benévolos sólo pueden calificar el suyo como un gobierno mediocre.

Jorge Alessandri Rodríguez (1958-1964) personificó la duda existencial de la derecha. Después de entrar prometiendo un gobierno cosista (de los gerentes), Alessandri terminó negociando con el Partido Radical para dar gobernabilidad al país. Aunque pudo controlar la inflación desatada bajo Ibáñez, Alessandri nunca logró ser un ente renovador de la derecha. Al final, la Revolución Cubana de 1959 lo forzó a realizar reformas mucho más progresistas de las que él tenía en mente. El viejo Chile estaba moribundo, pero Alessandri sólo intentó mantenerlo respirando. Lamentablemente para la derecha de hoy, su gobierno fue tan discreto que ningún presidenciable de la Alianza puede nombrarlo como un modelo a seguir.

Eduardo Frei Montalva probablemente es el presidente más ambicioso e intelectualmente más dotado que ha tenido Chile en estos 60 años. Su apoteósica llegada al poder reflejaba tanto su capacidad para entender los desafíos como la claridad de su mensaje de cambio. Pero Frei fue incapaz de alcanzar sus objetivos. Además de enfrentar obstáculos formidables, Frei también fue víctima de su época. Aunque entendió que nacía una patria joven, y su deseo de revolución en libertad refleja mejor que cualquier otro eslogan el deseo de la mayoría, Frei fue incapaz de convencer a dos sectores clave. La oligarquía se resistía a aceptar mayor inclusión social, mientras que la izquierda y muchos en la juventud DC no comprendieron que había que avanzar con firmeza pero sin desesperación. Cuando Frei le entregó la banda presidencial a Allende, el fracaso de su proyecto era indiscutido.

El de Allende fue un gobierno a todas luces desastroso. Es verdad que su deseo de inclusión social respondía a una necesidad del país. Pero el propio Allende reconoció su fracaso. Ese “mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”, refleja tanto su fe y su optimismo en el futuro como su frustración y su derrota. El Chile que murió con el bombardeo a La Moneda fue un país incapaz de solucionar exitosamente el desafío de la inclusión social. Los ambiciosos proyectos de Frei Montalva y Allende explican la actual popularidad de ambos líderes históricos, pero el golpe de 1973 brutalmente atestigua sobre sus fracasos.

Por la Constitución de 1980, el modelo económico y porque el Chile de hoy se parece mucho a lo que él intentó construir que a la visión de cualquier otro presidente, Pinochet ha sido el presidente más influyente en estos sesenta años. Pero un presidente cuya memoria está irremediable e incuestionablemente manchada por el legado de violaciones a los derechos humanos no puede ser considerado exitoso. Su legado siempre estará asociado a la desaparición de miles de chilenos, la tortura y el exilio. El padre del Chile actual entró también en la historia como un dictador.

Parafraseando a Gonzalo Vial, las negras oscuridades de su legado no opacan las brillantes luces. Las reformas económicas impulsadas en dictadura constituyen las bases del crecimiento experimentado en los 90. Una analogía útil, aunque fuerte, es entender a Pinochet como un padre que entregó una buena educación a sus hijos, pero mató a algunos. Los hijos sobrevivientes se benefician de su buena educación, pero también precisan tratamiento sicológico por el resto de sus vidas. Peor aún, el modelo económico, pese a constituir la base sobre la que se ha producido la inclusión social y económica, siempre estará asociado a las violaciones a los derechos humanos. No tenía por qué ser así. Precisamente aquellos que más se identifican con el libre mercado serán los que más resientan que Pinochet haya manchado ese legado con las violaciones a los derechos humanos y con su obsesión por mantenerse indefinidamente en el poder.

El Chile post-Pinochet

Por lo anterior es que el periodo de Aylwin será correctamente recordado como uno de reencuentro de los demócratas. Aylwin llegó a gobernar un país de enemigos y fue capaz de liderar una difícil pero exitosa transición hacia la democracia. Además, su énfasis en la justicia social y la reducción de la pobreza produjeron resultados notables. El enorme capital político que significó la victoria del No en el plebiscito de 1988, y la loable decisión de los partidos de centro y de izquierda de formar la Concertación facilitaron su tarea. Pero el monumental éxito de Aylwin se debió en buena parte a su obstinada moderación. Esto de actuar “en la medida de lo posible” facilitó el éxito de su cuatrienio. Con un 40% de la población sumida en la pobreza, con Pinochet al mando del Ejército, con demandas sociales y políticas que amenazaban con desbordar al país, Aylwin fue capaz de avanzar con cautela y determinación. Además, se anotó el récord del crecimiento promedio más alto
de cualquiera de los últimos diez presidentes.

Pero la misma moderación y cautela que ayudaron a su éxito también explican los claroscuros de su legado. Con la mejor perspectiva que da el paso de los años, sabemos que Aylwin pudo haber avanzado más rápido. El temor a una regresión autoritaria que caracterizó a su gobierno fue excesivo. Marcado por los dolores de la dictadura, Aylwin no entendió que el mundo había cambiado y que, por más ganas que tuviera, Pinochet no podía realizar otro golpe. Si hubiera tenido la ambición de Frei Montalva o de Allende, Aylwin habría sido más exitoso. Varios enclaves autoritarios y muchas de las heridas mal sanadas que aún obstaculizan nuestra consolidación democrática son herencia de la prudencia excesiva de Aylwin. El primer presidente post-dictadura evitó correr riesgos. Teniendo la opción de convertirse en el verdadero padre del Chile actual, Aylwin sólo buscó ser su meritorio tutor.

El recuerdo del sexenio de Frei Ruiz-Tagle ha sido víctima más de la incapacidad de Frei para convocar a Chile a soñar que por la crisis económica de los últimos dos años. Su popularidad ya estaba en el piso mucho antes de la crisis asiática. Frei confundió ser presidente con ser gerente. Sin entender que debía ejercer también como líder espiritual, Frei se olvidó de convocar a soñar. A diferencia de su padre, Frei sólo se concentró en reformar el Estado y construir las bases para el desarrollo futuro. Pero incluso la más fría de las empresas busca construir una imagen que entusiasme a empleados y accionistas. El gobierno de Frei tuvo excelente prosa, pero careció de poesía. Porque sus resultados fueron correctos, pero careció de alma, el sexenio de Frei Ruiz-Tagle será recordado con respeto pero sin cariño.

El gobierno de Ricardo Lagos tuvo todos los componentes necesarios para convertirse en un gobierno legendario. Su llegada al poder estuvo marcada de simbolismos (crisis económica, retorno de un derrotado Pinochet y el primer socialista desde Allende en La Moneda). Pero Lagos intencionalmente sumó un nuevo símbolo, el bicentenario. Lagos convocó a soñar. Aunque la historia probablemente reduzca su legado a dos o tres puntos, la poesía e intenso involucramiento personal complementó la correcta prosa de su administración. El simbolismo que le faltó a Frei Ruiz-Tagle le sobró a Lagos. Desde la apertura de La Moneda hasta la ceremonia de 30 años después del golpe, Lagos entendió que gobernaba tanto para sus compatriotas como para la historia. Su celebrada salida del poder –y el entusiasmo que despertó la llegada de Bachelet– reflejó el éxito de su administración.

Si bien las cifras económicas hablan de un sexenio de moderado éxito, desde los acuerdos de libre comercio hasta la gigantesca reforma constitucional, desde el Plan Auge de salud hasta los avances en infraestructura, su legado crecerá con la historia precisamente porque Lagos pensaba en la historia cuando convocó a los chilenos a soñar con el bicentenario. El liderazgo internacional que ejerció Lagos en su sexenio y la extensa lista de proyectos de infraestructura que se iniciaron en su administración –algunos de los cuales, como el Transantiago, incluso han definido parcialmente el legado de su predecesora– dan cuenta de lo ambicioso del visionario proyecto de Lagos. Desde el puente a Chiloé hasta la oferta de reanudar relaciones con Bolivia “aquí
y ahora”, desde el impuesto a la gran producción minera hasta el acceso al crédito fiscal para alumnos de universidades privadas, su sexenio estuvo lleno de reformas, proyectos e ideas que seguirán presentes en Chile por varias décadas. Si bien hubo fracasos evidentes (como el Transantiago o el tren a Puerto Montt), las iniciativas exitosas fueron mucho más numerosas.

Como todos los presidentes, Lagos también cometió errores y equivocaciones. Su obsesión con los grandes proyectos lo llevó a ignorar señales preocupantes sobre corrupción y mala administración. Desde Ferrocarriles del Estado hasta el diseño del Transantiago, la ambición de Lagos allanó el camino para la gestación de los escándalos que conocemos hoy. La desconfianza del mandatario que siempre habló de la fortaleza de las instituciones lo llevó a confiar demasiado en su círculo de amigos y a privilegiar el nepotismo y la protección de la gran familia concertacionista. Por cierto, porque ha albergado aspiraciones presidenciales desde el día que dejó el poder, el legado de Lagos ha sido cuestionado por sus adversarios y las falencias de su administración y errores de su sexenio han sido continuamente resaltados. Peor aún, la cercanía en el tiempo aún no permite evaluar el resultado de largo plazo de algunas de sus reformas.

Con todas sus sombras –y sus más numerosas luces– Lagos fue más ambicioso en su diseño inicial que sus dos predecesores. Es difícil imaginar que su sexenio haya podido conseguir más de lo que hizo. Si bien Lagos fácilmente pudo haber evitado algunos errores, todo gobierno tiene elementos negativos en sus legados. Resulta difícil encontrar un área donde Lagos no haya intentado reformas. Lagos logró anotarse tantas victorias precisamente porque intentó tantas reformas. Cuando pase la ‘hojarasca’ de la que él mismo habló –y el propio Lagos ha contribuido a crear al no explicitar sus planes políticos– su legado crecerá mucho más de lo que sus críticos y adversarios están hoy dispuestos a reconocer.

Sería injusto intentar evaluar el legado de Bachelet cuando resta un año para el fin de su mandato. Pero parece correcto sugerir, al menos tentativamente, que su gobierno no se perfila como la más exitosa de las administraciones concertacionistas. Ya que pasará a la historia por ser la primera mujer en llegar a La Moneda que por cualquiera de sus aciertos o errores, Bachelet difícilmente puede ser considerada como la más exitosa entre los últimos diez presidentes. Ni el desempeño económico ni las necesarias pero poco ambiciosas reformas de pensiones y de educación pre-escolar (y la nueva Ley General de Educación, en caso de que sea aprobada) lograrán opacar los problemas y errores de su administración. No por nada Bachelet ha tenido niveles de desaprobación presidencial tan altos como los de Frei Ruiz-Tagle en plena recesión económica de 1999.

Lagos, el mejor

Por todos los aciertos y pese a los errores propios y ajenos de su administración, Lagos emerge como el mejor presidente de Chile de los últimos sesenta años. Más ambicioso que Aylwin o Frei Ruiz-Tagle, y sin cargar con una pesada mochila de desaciertos como Pinochet, Lagos dejó un legado que crecerá en el tiempo. Por eso mismo, ahora que evalúa ser candidato presidencial en 2009, Lagos debe sopesar las ventajas del enorme capital que constituye su legado con el gigantesco riesgo que implica participar en una campaña presidencial de impredecible resultado. Como mejor presidente en la historia reciente, Lagos tiene mucho que perder. Por más reformas que impulse, la herencia de su segundo periodo difícilmente podrá superar al de su primer sexenio. Pero ya que precisamente su gigantesca ambición explica el éxito de su legado, parecía lógico pensar que el mandatario que más logros tuvo en La Moneda sería incapaz de resistir a la tentación de volver a ocupar el sillón presidencial como lo pretendió hasta hace pocos meses.

 

 

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Vargas Llosa: Presidente venezolano...

Enviado por José, el farero el 31/05/2009 a las 20:42
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"encabeza una izquierda de trogloditas"

 

 

El escritor peruano Mario Vargas Llosa dijo que el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, encabeza junto con el gobierno de Cuba "una izquierda reaccionaria, troglodita, que aún cree en el comunismo y en el estatismo". En ese grupo "también militan el (Mandatario) boliviano Evo Morales y el (Presidente) ecuatoriano Rafael Correa", destacó Vargas Llosa en una entrevista al diario argentino Perfil, en Caracas, donde estuvo participando en un foro sobre libertad, que finalizó el viernes.

 



Según Vargas Llosa, la línea de todos esos gobiernos se contrapone a "una izquierda liberal, progresista que defiende el capitalismo y la economía de mercado, como ocurre" en Chile, Brasil y Uruguay. "En Venezuela se avanza hacia el comunismo, pero no se llega al socialismo cubano", dijo el novelista.

 



"No soy pesimista con Venezuela", agregó. "Todavía hay espacios de libertad en este país para una resistencia que, desde luego, debe ser pacífica; una resistencia cultural, de ideas que busquen cambiar las ideas que están detrás de las conductas equivocadas".

 

 


Añadió que "las ideas y el debate de ideas son los instrumentos que nos permiten alejarnos de la violencia política. Porque sabemos que los insultos van primero, que luego van las pistolas y que luego siguen las guerras civiles y toda esa historia de sangre, de rivalidades atroces que manchan la historia de toda América Latina".

 

 

 

 

Un día antes en Caracas, Chávez se retractó de debatir con varios intelectuales liberales, entre ellos Vargas Llosa, que asistían al foro sobre libertad. En lugar de ello se ofreció como "moderador" para un encuentro de éstos con intelectuales de izquierda en su programa televisivo "Aló, Presidente". Ante las nuevas condiciones, la inicitiva fracasó.

 


Ayer, Chávez canceló la transmisión de su programa e interrumpió una maratónica serie de emisiones que comenzó el jueves, informaron a la AFP fuentes de la presidencia. El Mandatario, que había anunciado una "telenovela de cuatro días" con motivo del décimo aniversario del programa, transmitió jueves y viernes programas de aproximadamente seis horas cada uno. "Aló, Presidente" saldrá al aire hoy desde el estado Guárico, confirmó una fuente a AFP.

 

 

 

 

Ante una pregunta sobre si Chávez y sus seguidores le temen al debate de ideas, Vargas Llosa contestó: "Bueno, los sistemas antidemocráticos son así. Piensan que las ideas y su debate son como las bombas, que pueden provocar explosiones sociales".

"Nosotros no queremos que Venezuela se convierta en una sociedad totalitaria comunista", destacó el ex candidato a la presidencia de Perú. "Es verdad que no lo es todavía; si lo fuera, no estaríamos aquí diciendo esto, pero la deriva del gobierno lo acerca cada vez más a una dictadura comunista y lo aleja de una democracia liberal".

 

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¿Quién tiene la culpa de lo que ocurre políticamente en Chile?

Enviado por El Director el 31/05/2009 a las 11:49
El Director

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En este país no existe la democracia ya que el pueblo no tiene ningún predominio real en el gobierno, con una capacidad de elección que raya en lo despreciable. Por ejemplo, cuando la madre ordena hacer la cama al hijo y le ofrece: "la puedes hacer ahora o más tarde". Se podrá pensar que el hijo tiene la posibilidad de tomar una decisión, que puede elegir, pero ¿qué elige?. Nada. Lo que la madre presenta como opciones, son mera ilusión, pues la orden para hacer la cama está dada y se cumplirá si o si.


Lo mismo ocurre con nuestra democracia. En tiempo de elecciones, los políticos muestran un abanico de alternativas, pero en el fondo son todas iguales ya que tienden a perpetuar en el poder a los mismos de siempre, favoreciendo una elite por medio del engaño al pueblo. No tenemos alternativa: o hacemos la cama ahora o más tarde; no podemos elegir mantenerla deshecha, o venderla o cambiarla por otra; estamos condenados a hacer siempre la misma cama por orden de una plutocracia nepotista.


¿Quién tiene la culpa?

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SALVADOR ALLENDE, EL GUERRILLERO

Enviado por José, el farero el 17/05/2009 a las 14:46
José, el farero

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Los Hechos

La verdad sobre los hechos ocurridos en el Chile de 1970 a 1973 ha sido deliberada y  permanentemente deformada ante el mundo. Quienes dentro del país lo arrastraron a un caos económico, social, institucional y moral sin precedentes en su historia, junto a aquellos que desde fuera colaboraron activamente para alcanzar la catástrofe final, se confabularon hasta la fecha para ocultar y falsear toda la verdad.

Cómplices de esta tragedia fueron también aquellos que en cualquier parte del mundo, sea por pasiones doctrinarias, ligereza o afán publicitario y sensacionalista, prefirieron callar y no observar la realidad ocurrida en Chile durante los 1.000 indignos y oprobiosos días de la Unidad Popular, durante los cuales fue posible contabilizar más de 100 muertes, de uno y otro bando, debidas a la violencia política imperante. Veamos quiénes fueron los principales actores de este reparto.

Recordemos que el ex-presidente Salvador Allende era un marxista-leninista declarado disfrazado de socialista. Similar postura guardaban los partidos políticos mayoritarios de la Unidad Popular como el Socialista, -al cual pertenecía el señor Allende-,y el Comunista. También se autodefinía como marxista-leninista una tercera colectividad conocida como Movimiento de Acción Popular Unitaria –MAPU- y, finalmente, una cuarta agrupación  integrante de la ex-UP, el Partido Radical, disponía de un discurso fuertemente teñido de esta doctrina.

Es necesario recordar que en las urnas nunca fueron mayoría, como lo confirma el 36,5 % en las elecciones Presidenciales 1970, el 49,23% en las Municipales 1971 y el 43,98% en las Parlamentarias 1973, y si llegaron al poder debieron agradecérselo a los buenos oficios de la Democracia Cristiana de la época, quienes los apoyaron en el Congreso gracias una figura de alta politiquería conocida como el "Estatuto de Garantías" que este partido acordara con la UP. Salvador Allende, entonces, a través de este estatuto y mediante una reforma de la Constitución, pudo llegar al cargo de primer mandatario gracias los votos DC en el Congreso Nacional.

En un emocionado discurso senatorial y a pocas horas de acceder a la primera magistratura, éste comprometió su más profunda adhesión al referido estatuto. Por tal contubernio, la DC se ganó en la época de los hechos señalados -y hasta el día de hoy- el mote popular de "los tontos útiles".

Con el correr de los días y en una de sus célebres conversaciones con su ideólogo marxista el francés Regis Debray, a una pregunta de éste, Salvador Allende le manifestó: (sic) "Ubícate en el período en que se produjo este estatuto y lo medirás como una necesidad táctica"

En la misma entrevista y refiriéndose al "Che" Guevara dijo: "Hay entre Guevara y yo diferencias indiscutibles, pero formales. En el fondo las posiciones son similares, iguales"

Al contra preguntar Debray si se trataba de diferencias tácticas, el señor Allende respondió: "Exacto. Cada dirigente debe proceder al análisis concreto de una situación concreta; esa es la esencia del marxismo. Por eso cada país frente a su realidad traza su propia táctica".

Conclusión: los marxistas siempre han sostenido íntimamente que es moral todo aquello que sirva para destruir a la sociedad explotadora y burguesa hasta su más mínimo vestigio ideológico y cultural, y es moral todo lo que sirve para crear una nueva sociedad. Es cosa de ver lo que ocurre en Cuba.

Es fácil concluir, entonces, que desde la óptica del marxismo un régimen democrático no posee valor alguno, pero sí es un buen camino como cualquier otro, para acceder al poder y de hecho lo seguirá si es viable, tal como ocurrió en Chile.

En aquellos días las declaraciones en tal sentido fueron múltiples, tanto por parte del señor Allende como de los partidos y máximos dirigentes de la UP, con lo cual acreditaron, de paso, que este camino "democrático" que utilizaron fue por conveniencia y estuvo por demás muy lejos de la convicción. A ello es necesario agregar también que el MIR -Movimiento de Izquierda Revolucionaria- cuya relación con el señor Allende y la Unidad Popular no será analizada aquí por escapar al marco de intención de este documento-, fue siempre de corte marxista-leninista y fanático partidario de la denominada “vía armada”.

Aún más, el camino democrático fue completamente descartado durante el transcurso de 1973 desde el momento en que el señor Allende y sus partidarios habían finalmente optado por la vía violenta, tal como el marxismo lo ha hecho a través de su trágica historia, procediendo a internar gran cantidad de armas al país junto a un considerable número de mercenarios de la guerrilla marxista.

Sin embargo y a objeto de atenerse rigurosamente a los hechos, es necesario consignar que, cualquiera haya sido el motivo, el señor Allende en lo personal intentó seguir la vía democrática; de hecho así lo hizo al menos en un principio, aunque a poco andar terminó siendo una ilusión, al resultar absolutamente sobrepasado por los termocéfalos que fueron sus compañeros de viaje, léase socialistas y comunistas.

La verdad final, no obstante, nos señala otra cosa, pues el ex-Presidente, aconsejado por un equipo de juristas de izquierda y del ideólogo español Joan Garcés, terminó buscando adelantar de alguna forma implantar el marxismo, haciendo uso de un falso respeto y coloreándolo de mucha formalidad en cuanto a la letra de la Constitución y las leyes, pero atropellando reiterada y flagrantemente su espíritu, lo que llegó a conocerse en aquellos días como los "resquicios legales", nichos o falencias que presentaban las casi 17.000 leyes chilenas de aquel tiempo, oscuras y anticuadas, olvidadas y distorsionadas de su contexto, para aplicarlas al avance solapado de la marxistización del país, aun a costa de contradecir las demás leyes y el sentido general de la legislación chilena.

Una vez asumidas la sorpresa y el desconcierto del primer momento, los Tribunales de Justicia y la Contraloría General de la República iniciaron el rechazo al empleo abusivo de tales resquicios por parte del poder Ejecutivo. Entonces el Gobierno UP comenzó a pasar por encima de los fallos de la justicia, mediante el simple expediente de dejarlos incumplidos, o a través de los denominados "decretos de Insistencia" emitidos a todo evento. Estos, conforme a la constitución vigente, posibilitaban al Gobierno prescindir de los reparos efectuados por la Contraloría General de la República, por el simple hecho de que el decreto de insistencia fuera firmado por el Presidente y la totalidad los miembros de su Gabinete; instrumento originalmente concebido para casos calificadísimos y que la UP convirtió en una fórmula rutinariamente usual, con lo cual comenzó a gobernar a espaldas de las leyes vigentes. En otras palabras, al margen de la Ley.

Absolutamente todas las medidas asumidas por el Congreso Nacional de la época y destinadas a sancionar tales infracciones, fueron reiteradamente burladas por el Ejecutivo mediante nuevos "resquicios".  Numerosas fueron las oportunidades en que el Parlamento acusó y destituyó a altos funcionarios y Ministros de Estado, y el Presidente, en respuesta, se limitaba a cambiarlos de cargo eludiendo así las sanciones y mofándose del espíritu implícito en la sanción constitucional.

Esta situación de burla llegó a su máximo cuando el señor Allende se negó a promulgar, dentro del plazo señalado por la Constitución, una reforma a ésta despachada por el Congreso Nacional, referente a las áreas de la economía.

Con un Presidente prestando oídos sordos a todas las advertencias y menospreciando absolutamente las sanciones, los poderes del Estado no tuvieron otro argumento, luego de pacientes esperas aguardando una posible salida sin conflictos, que representar al poder Ejecutivo no solo su salida de la Ley, sino de la Constitución. Similares razones esgrimió la Corte Suprema de Justicia en oficio público del 26 Mayo 73 y la Contraloría, en dictamen de 2 Julio 73 y, finalmente, de la Honorable Cámara de Diputados en acuerdo del 22 de Agosto del mismo año.

A la luz de estos antecedentes sólo un conocimiento marginal de los 1.000 días UP explicaría que alguien todavía hoy se atreviera a sostener que esta coalición gobernante se manejó, aunque sólo fuera formalmente, dentro de los límites señalados por la Constitución y las leyes del estado de derecho chileno.

Recordemos al pasar, que el señor Allende dijo al iniciar su mandato: "la vía chilena al socialismo no representará al país efusión de sangre ni problemas económicos", lo que resultaría tan ajeno a la verdad histórica como que su gobierno se ceñiría a la Constitución y a las leyes.

Más de un ciento de vidas debieron perderse por muerte violenta debido a móviles políticos o sociales durante el régimen de la UP. Extremistas encarcelados fueron liberados y calificados por el señor Allende como "jóvenes idealistas", iniciaron de inmediato una serie de asesinatos -seis sucesivos-, entre ellos el del ex-Ministro del Interior del Gobierno de Frei Montalva, Sr. Edmundo Pérez Z. Dirigentes y cabecillas del MIR, también indultados por el Presidente, se encargarían de orquestar los desbordes de la legalidad que tanta sangre costaría al pueblo chileno.

Paralelamente, Chile fue llevado por el gobierno de la UP a la peor crisis económica y social que se tenga memoria en la historia moderna, con la sola excepción de aquellos países azotados por guerras u otros conflictos.

 

LA ORQUESTA ROJA

 

En pleno 1973 la crisis económica comenzó a repercutir brutalmente sobre la clase trabajadora, con ingresos “per capita” definitivamente menores al de 1970. El desabastecimiento alcanzó niveles impensados y floreció un mercado informal -negro-, alentado desde las propias empresas estatizadas por el régimen.

Esto no cuadraba con las palabras vertidas por el señor Allende en su Mensaje Presidencial del 21 Mayo 1971, a meses de iniciar su gobierno: "con el menor costo social que sea posible imaginar en nuestras circunstancias..., sin compulsiones físicas innecesarias..., sin desorden institucional..., sin desorganizar la producción..."

Pero la dura realidad histórica nos señala hoy que los chilenos -algunos en su sangre y otros en sus necesidades más primarias- sí fueron sacrificados por el gobiernos de la UP, pero no en provecho de alguna empresa loable, sino a través de la destrucción física, económica y política de una sociedad que tanto había costado organizar y consolidar moral y socialmente.

El Cardenal Raúl Silva Henríquez, fallecido en abril de 1998, recordaría en sus memorias: "Los obispos habíamos concordado en que el golpe había sido previsible y casi inevitable; estábamos conscientes, como muchos en el país, de que la última etapa del gobierno de la UP nos había acercado como nunca antes a un clima de guerra civil, cuya resolución  era imprevisible, pero de todas maneras sangrienta; creíamos sinceramente que las Fuerzas Armadas pondrían fin al clima de violencia, y que luego, a la brevedad posible y, como en sus propias declaraciones lo decían,  retornarían a sus funciones profesionales". Se tardaron 17 años en hacerlo.

Sólo entonces las autoridades militares decidieron asumir el mando de la nación, luego de esperar durante un plazo prudente y sin comprometer todavía más gravemente el futuro de Chile, por una posible salida legal a la honda crisis, cuya responsabilidad histórica correspondió exclusivamente al señor Allende y a los más conspícuos personajes de la Unidad Popular.

No obstante, cabe señalar que no fueron sólo las autoridades militares quienes desencadenaron el acto final. A la fecha, informaciones en poder de la inteligencia militar señalaban que desde mediados de 1973, la UP tenía claro que su descabellada política económica había sumido al país en un zapato chino y sin una salida democrática posible, como no fuera el abandono del Gobierno por parte del presidente Allende y sus seguidores, asunto todavía más que remota.

Surgió, de acuerdo a dichos antecedentes, la evidencia de una intentona desesperada para apoderarse del país, para lo cual se detallaron planes específicos. Un auto-golpe a ejecutarse a mediados de septiembre de 1973 en todo el país por terroristas extranjeros y paramilitares criollos. Así quedaría demostrado en La Moneda el 11 Septiembre 1973, oportunidad en que la guardia  personal del señor Allende -bautizada con el eufemístico nombre de GAP (Grupo de Amigos Personales)-, presentó fuerte resistencia a las tropas militares y estuvo compuesto por unos 200 hombre de primer nivel de combate y perfectamente armados. La misma resistencia fue encontrada en días posteriores al "11" en numerosos edificios públicos que debieron ser recuperados tras intensos combates entre militares y paramilitares marxistas, con numerosas bajas para ambos bandos.

A la fecha, se había acumulado una inmensa cantidad de armas ocultas en lugares imposibles de pesquisar, como el palacio de La Moneda y en la propia residencia privada del señor Allende en calle Tomás Moro.

Por su parte, el adiestramiento de los contingentes marxistas se llevaba a cabo localmente en la casa presidencial de calle Tomás Moro y en otra conocida como "El Cañaveral" ubicada en un sector de El Arrayán, utilizada como lugar de descanso por el señor Allende. Estas Escuelas de Guerrilla contaban con abundante literatura, gran número de armamento, salas de clase, profesores de artes marciales y de tiro, explosivos, etc. Existen documentos fotográficos que muestran al ex presidente Allende practicando tiro bajo la tutela de un instructor supuestamente cubano. Los integrantes de estos grupos paramilitares, tal como se documenta más adelante en este libro, fueron preparados en la ex Unión Soviética, Libia, Alemania Democrática (RDA) Argentina y también en Chile, con instructores llegados de diversas partes de América latina y Europa comunista. Los mismos informes de inteligencia señalados líneas arriba, daban cuenta de la presencia de por los menos 10.000 guerrilleros en Chile al 11 Septiembre 1973., hecho que el ex Senador de la República Carlos "Mayoneso" Altamirano, por aquellos días el más termocéfalo de la izquierda chilena, reconocería años más tarde en un libro auto biográfico

Para financiar toda esta operación se hizo indebido uso de fondos fiscales y se manejaron presupuestos paralelos a los oficiales en distintas entidades públicas. Célebre por ello llegó a ser el Ministerio de la Vivienda de la época y la Corporación de Obras Municipales, en cuyas planillas figuraron recibiendo sueldos pagados con dinero de todos los chilenos, miles de terroristas criollos y extranjeros de siniestro recuerdo.

La vía violenta se iniciaría con la eliminación, por parte de comandos terroristas, de altos oficiales de las FF.AA y carabineros, como también de connotados dirigentes políticos y gremiales opositores.

Tras los diversos allanamientos llevados a cabo a partir del 11 de Septiembre, se encontró detallada documentación relacionada con la asonada, donde se incluía datos personales relativos a quienes serían eliminados y de la respectivas asignación de terroristas para ejecutarlos, todos identificados mediante seudónimos o "chapas" de combate.

La violencia en marcha era pulida en sus más finos detalles durante el mes de agosto 73 gracias a la sorpresiva visita de dos connotados personajes de la dirigencia comunistas cubana, el vice primer Ministro Carlos Rafael Rodríguez y el tristemente célebre Jefe de la Policía Secreta cubana, Manuel "Barbarroja" Piñeiro. A estas alturas, la clara ingerencia del Gobierno cubano en asuntos propios del país era más que evidente.

Los informes de inteligencia militar chilena de aquellos días dejaron muy en claro que las intenciones últimas de Rodríguez y Piñeiro no eran otras que la de entregar las recomendaciones necesarias para lograr la división de los institutos militares con el evidente propósito de instaurar una guerra civil en Chile, o por lo menos obtener su pasividad ante el auto golpe.

Papeles confidenciales pertenecientes al asesor intelectual del señor Allende, el español Joan Garcés, -y posteriormente acérrimo enemigo de los militares chilenos-, que fueron encontrados tras el allanamiento de su residencia, aparecían propiciando el descabezamiento de las máximas autoridades militares del país. (El día del pronunciamiento este siniestro personaje prácticamente intentaba obligar al presidente Allende que ordenara a Carabineros de Chile "entregar armas al pueblo", con el claro propósito de producir por esta vía un gran derramamiento de sangre. Afortunadamente Salvador Allende en un acto de suma cordura, no prestó oídos a semejante propuesta.)

Ello estaría probado en parte por los llamados a retiro que comenzó a realizar el señor Allende entre el 29 de Junio (Día del tanquetazo: tanques rodearon La Moneda) y el 11 septiembre 73, oportunidad en que solicitara el pase a retiro del Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea y dos de sus generales, junto a subdirector de Carabineros. Mientras ello ocurría, la UP sostenía una intensa campaña de críticas contra las Fuerzas Armadas por la aplicación estricta de la Ley de Control de Armas.

Es oportuno incluir aquí la también tristemente célebre carta de Fidel Castro al señor Allende que, en una descarada manifestación de intervención cubana en la vida política chilena, lo llama derechamente a la revolución, le invita claramente al suicidio y deja manifiesta evidencia que el propio Castro resultó ser responsable de las implicancias que posteriormente esta carta tuvo en la determinación de suicidio del señor Allende.

La Habana, 29 de julio de 1973

Querido Salvador:

Con el pretexto de discutir contigo cuestiones referentes a la reunión de los países no alineados, Carlos y Piñeiro realizan un viaje a esa. El objetivo real es informarse contigo sobre la situación y ofrecerte como siempre nuestra disposición para cooperar frente a las dificultades y peligros que obstaculizan y amenazan el proceso. La estancia de ellos será muy breve por cuanto tienen aquí muchas obligaciones pendientes y, no sin sacrificios de sus trabajos, decidimos que hicieran el viaje.

Veo que están ahora en la delicada cuestión del diálogo con la DC en medio de acontecimientos graves y brutales como la muerte de tu Edecán Naval y la nueva huelga de  dueños de camiones. Imagino por ello la gran tensión existente entre tus deseos de ganar tiempo, mejorar la correlación de fuerzas para el caso de que estalle la lucha, y de ser posible, hallar un cauce que permita seguir adelante el proceso revolucionario sin contienda civil, a la vez que salvas tu responsabilidad histórica por lo que pueda ocurrir.

Estos son propósitos loables. Pero en caso de que la otra parte, cuyas intenciones reales no estamos en condiciones de valorar desde aquí, se empeñase en una política pérfida e irresponsable exigiendo un precio imposible de pagar por la Unidad Popular y la revolución, lo cual es, incluso, bastante probable, no olvides por un segundo la formidable fuerza de la clase obrera chilena y el respaldo enérgico que te ha brindado en todos los momentos difíciles. Ella puede, a tu llamado ante la revolución en peligro, paralizar los golpistas, mantener la adhesión de los vacilantes, imponer sus condiciones y decidir de una vez, si es preciso, el destino de Chile.

El enemigo debe saber que está apercibida y lista para entrar en acción. Su fuerza y su combatividad puede inclinar la balanza en la capital a tu favor, aun cuando otras circunstancias sean desfavorables.

Tu decisión de defender el proceso con firmeza y con honor hasta EL PRECIO DE TU PROPIA VIDA, (las mayúsculas son del autor) que todos te saben capaz de cumplir, arrastrarán a tu lado todas las fuerzas capaces de combatir y todos los hombres y mujeres dignos de Chile. Tu valor, tu serenidad y tu audacia en esta hora histórica de tu patria, y, sobre todo tu jefatura firme, resuelta y heroicamente ejercida constituyen la clave de la situación.

Hazle saber a Carlos y Manuel en qué podemos cooperar tus leales amigos cubanos.

Te reitero el cariño y la ilimitada confianza de nuestro pueblo.

Fraternalmente.

Fidel Castro

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A propósito de este dictador. Entre otras frases pronunciadas el 1º Enero 1959 en la plaza de La Habana, con motivo de su llegada al poder al mando de un grupo de revolucionarios entre los que se encontraban Ernesto "Che" Guevara y Camilo Cienfuegos -años más tarde se liberaría de los dos-, aseguró que "no le interesaba el poder"; según parece por el camino cambió de opinión. A  CINCUENTA años  que este sanguinario dictador derrocara al régimen del dictador Fulgencio Batista, entre otras cosas por su servilismo a EE.UU. y su corrupción, Castro se ha perpetuado en el gobierno que encabeza y ha terminado convirtiendo a la isla en un grandioso burdel donde impera el mercado libre del sexo, el mercado negro de los alimentos y de la corrupción, donde lo único rescatable parece ser el deporte y el sistema de salud público.

En los mismos días pero en otro escenario, noticias de prensa aseguraban que tres de los más altos dirigentes de la UP intentaban subvertir a la marinería de la Armada. Se trataba de Miguel Enríquez, secretario general del MIR; Carlos Altamirano (alias "Mayoneso"), secretario general del Partido Socialista "Guevarista" y Senador de la República, y el Honorable Diputado Oscar Guillermo Garretón, secretario general del MAPU, impulsaban un complot entre marineros -cercanos a cien-, y unos pocos sub-oficiales, destinado a apoderarse de dos buques de la Armada en Valparaíso, a objeto de bombardear el puerto en un desapoderado intento por imponer la dictadura del señor Allende.

Estos dirigentes se habían reunido en diversas ocasiones con los jefes de los complotados, conjura que debía estallar a comienzos de Agosto 73. Sin embargo, pocas horas antes de que ello ocurriera el contubernio fue descubierto y se dio comienzo al respectivo juicio militar, en el transcurso del cual el testimonio de más de una veintena de testigos y confabulados, concluyó por envolver en los hechos señalados a estos tres dirigentes, por lo que se pidió a la Corte de Apelaciones del Valparaíso el desafuero de Altamirano y Garretón. La conjura tenía además ramificaciones en el puerto de Talcahuano.

Las intenciones entonces resultaban claras, aún para el más desprevenido observador. La Unidad Popular, no satisfecha con pasar a llevar la voluntad mayoritaria de este país, la Constitución y las Leyes de la República y de paso destruir la economía y las bases morales de todo un pueblo, sembrando el odio, la violencia y la muerte, se aprestaba a dar inicio a la vía violenta en un intento por conquistar el poder absoluto, fundamentado en la fuerza y el crimen y en la implantación de la  "dictadura del proletariado" tal como lo reclamara en uno de sus últimos número de la época, la revista del MIR Punto Final.

Vino entonces el golpe militar con la toma del Palacio de la Moneda. A Salvador Allende las cúpulas militares al mando le propusieron una rendición y su disposición un avión para que abandonara el país con el destino que le pareciese conveniente. En principio aceptó, para más tarde quitarse la vida utilizando en ello una metralleta obsequiada y dedicada por el propio Fidel Castro. Esta situación fue utilizada durante mucho tiempo por la propaganda anti chilena presentando el suicidio como un crimen perpetrado por los militares. Pasarían largos años hasta que apareciera en un reportaje de la televisión chilena, el ideólogo y asesor personal del presidente Allende, el francés Debray, reconociendo que en realidad se había tratado de un suicidio.

Cuatro fueron los actores políticos de mayor responsabilidad en lo que puede denominarse como el desastre de la UP: El MIR, el Partido Socialista, el Partido Comunista y el MAPU.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria se mantuvo prácticamente al margen de la UP; no obstante, sus conexiones con ésta y con el señor Allende en lo personal, fueron siempre estrechas y su intensa fuerza doctrinaria al interior del gobierno UP fue avasalladora. Prueba de ello es que el Grupo de Amigos Personales, o GAP, era dirigido por Max Joel Marambio -hoy acaudalado industrial a alero del gobierno cubano y factotum  de la socialité criolla-, quien provenía de las canteras subversivas del MIR.

A poco andar, el gobierno de Salvador Allende procedió a indultar a los cabecillas del MIR Edgardo y Miguel Enríquez, Luciano Cruz, Bautista Von Schouwen, Max Joél Marambio, Sergio Zorrilla, Humberto Sotomayor y Andrés Pascal Allende, hijo de Laura Allende, -hermana del Presidente-, encarcelados por actos de violencia política y delitos comunes, tales como asaltos a bancos, cometidos durante la administración del Presidente Frei Moltalva. De inmediato estos tristemente célebres personajes pasaron a convertirse en "orejeros" del Presidente.

El MIR sí mantuvo estrechas relaciones con el Partido Socialista de Altamirano, con el MAPU de Garretón, con la Izquierda Cristiana del hoy engolado Senador de la República Jaime Gazmuri y, por sobre todo, con el Partido Comunista. No obstante, las extremas consignas del MIR, en honor a la verdad, fueron mayoritariamente e inicialmente repudiadas por la UP, para ser finalmente acogidas. Fueron también los propiciadores de las "tomas", de las "expropiaciones", de los "Comandos Comunales" de los "Cordones Industriales". etc.

Este conglomerado de extremistas y subversivos, antes y después de 1970, propiciaba reiteradamente que debía hacerse uso de la vía armada para asumir el poder del país como único e inevitable camino. Su discurso siempre redundaba en el "ejercicio del poder por parte de los trabajadores", "la confrontación armada con la clase dominante" Así se llega a los días previos al "11", oportunidad en que en una de sus últimas declaraciones afirmaban: "hoy los estrategas de la derrota y de la claudicación llaman a continuar la capitulación por la vía del diálogo (con la DC) y del plebiscito (abandono del poder por parte del Presidente Allende), que asegura al reformismo un lugar en la democracia burguesa" "el pueblo no olvida jamás a sus verdugos". Todo ello deja en evidencia que el MIR estuvo siempre alejado de una posible salida democrática del desastre UP y que su objetivo final era llegar al enfrentamiento armado, como de hecho así ocurrió después del "11".

El partido Socialista por su parte, que tuvo como fundador, entre otros, al propio Salvador Allende, coincidía paralelamente con los planteamientos del MIR, casi desde los primeros días de la administración UP.

 

HABLA CARLOS “MAYONESO” ALTAMIRANO

El entonces Senador Carlos Altamirano expresaba en forma permanente que el enfrentamiento era inevitable. Lo manifestó públicamente a un periodista de la cadena cubana de noticias "Prensa Latina" en una entrevista publicada como separata en la revista del MIR  Punto Final Nº 120, del 22 Diciembre 1970 (puede consultarse en la Biblioteca Nacional):

"No me cabe duda -expresó en la ocasión-, de que a medida de que se radicalice el proceso por la construcción de una nueva sociedad en nuestro país, tendrá que venir un serio enfrentamiento entre las fuerzas conservadoras, tradicionales, que defienden su statu-quo y la que está pugnando por crear una nueva sociedad"

-Pregunta: ¿La Unidad Popular se prepara para este enfrentamiento?

-Altamirano: "Sí. Nos preparamos y pensamos que el desarrollo y la radicalización del proceso debe llevar a ese enfrentamiento..., sin desearlo nosotros, tendrá que venir"

Dos años más tarde, el 1 Marzo 1972, en conferencia de prensa en el Senado, Carlos Altamirano expuso que: "por ningún motivo se devolverían las empresas incorporadas al área social" (expropiadas ilegalmente), y añadió amenazador: "Advertimos que, sin perjuicio de la razón legal y constitucional que le asiste al gobierno, los trabajadores sabrán usar sus propias armas o métodos de combate". Queda claro, entonces, que éste es uno de los personajes a quien debería pedírsele cuentas por pregonar la violencia irracional en Chile y, sin duda, como uno de los responsables directos de la enérgica reacción militar del 11 de Septiembre, en que tanta sangre de culpables e inocentes se vio derramada en nuestro país.

En noviembre de 1972 y con motivo del desarrollo del entonces denominado "Paro de Octubre" en que el país prácticamente quedó inmovilizado, Altamirano declaró al corresponsal de la agencia cubana Prensa Latina: "Los socialistas vemos esto (el paro) como el preludio de una serie de futuros choques de clase, cada vez mayores, que tendrán que culminar en la batalla final por la disputa del poder" ¿Es o no un descabellado llamado a la violencia?

Con motivo de el acto eleccionario de marzo 1972, Altamirano agregaría a sus desafortunadas declaraciones: "No resolverán definitivamente la dura lucha de clases dentro de nuestro país" Otro evidente llamado al enfrentamiento.

El 10 Junio 1973, hablando por cadena de emisoras añadió que: "la reacción está empeñada en guerras locales. Como auténtica vanguardia política, asumimos nuestra responsabilidad de conducir al pueblo y a los trabajadores en esta guerra de clases no declarada, que no hemos buscado, pero que tampoco tememos ni esquivamos".

Según la situación del país se hacia más tensa, el Senador Altamirano fue haciendo todavía más explicito su lenguaje. Dirigiéndose a los Cordones Industriales miristas propuso "la creación de tribunales del pueblo, para juzgar a los delincuentes políticos y económicos de la reacción". En un claro llamado a armarse diría: "La actitud de la reacción (opositores) pretende dejar inerme al pueblo, mientras ellos arman hasta los dientes a sus comandos terroristas... El pueblo no es ingenuo... Los puños y la conciencia revolucionaria no bastan para defender la patria..." "el pueblo, -concluyó- está en condiciones de incendiar y detonar al país desde Arica a Magallanes en una heroica ofensiva libertaria y patriótica..."

En la revista Punto Final Nº 177 - 13 Febrero 1973, el periodista de la cubana Prensa Latina le pregunta si el enfrentamiento era inevitable y Carlos Altamirano contesta: ¡Inevitable!

Este guerrillero de cafetín sería uno de los primeros en asilarse tras el golpe militar de 1973.

Años más tarde y al regreso de su largo y dorado exilio Altamirano, en el libro/entrevista de la periodista Patricia Politzer, reconocería que el número de extremistas paramilitares de izquierda presentes en Chile al "11" era cercano a los 10.000 efectivos.

Más aún, cualquier lector que se tome la molestia de revisar el libro cubano "Vindicación de Cuba 1989", podrá enterarse de lo siguiente: página 291, ..."fui condecorado con la Medalla Internacionalista de Primer Grado porque estaba en Chile al frente de los compañeros de Tropas cuando el golpe de Estado en Chile, y cumplí otras operaciones especiales", declaraciones del general cubano Patricio de la Guardia.

¿Tuvo o no responsabilidades un gobierno marxista que alentó y permitió la presencia clandestina de activistas, guerrilleros y mercenarios extranjeros en su país, con el claro propósito de llevarlo a un guerra civil fraticida?

¿Se buscaba o no, llevar al país a un régimen totalitario de corte castrista-leninista?

¿Cuantas de las muertes que ocurrieron el 11 y en fechas posteriores deben agradecerse al inflamado y trasnochado discurso de Altamirano y otros personajes que, lamentablemente, fue escuchado y asumido por tanto cándido que pagaría con su vida tal aventura? Dejemos este juicio a la historia.

A la luz de estos antecedentes se puede arribar fácilmente a la conclusión de que no se trataba de una particular tesis del ex Senador; aún más, en el Congreso PS de febrero 1971 y en su resolución política, se confirmó el mismo criterio: "Sólo cumpliendo estas premisas, el Partido Socialista podrá prepararse a sí mismo y a las masas para el decisivo enfrentamiento con la burguesía y el imperialismo".

"Los socialistas no podemos confiar ni confiaremos en que la defensa de la revolución descanse en los sectores de las Fuerzas Armadas que se vayan ganando para la causa popular. Por el contrario, debemos preparar al partido, primero, y a las masas enseguida, cuando la situación social lo exija, para que el proletariado pueda defender por sí mismo sus conquistas y su revolución. Así los problemas militares de la revolución chilena no son la tarea de un grupo o elite de aguerridos compañeros, sino la TAREA DE TODO EL PARTIDO, de TODA LA CLASE y de TODAS LAS MASAS ALIADAS AL PROLETARIADO. En esta etapa debemos explotar todos los organismos e instituciones burguesas sobre las que tengamos tuició, utilizándolas para nuestros fines..."

Esta frase apareció en el "Informativo" Nº 1 del Comité Regional Santiago Centro del Partido Socialista, en el mes de Julio de 1973.

La intención de dividir las fuerzas armadas para dar inicio a una guerra civil en Chile, no puede haber sido más clara.

Se concluye así que el Partido Socialista en ningún momento descartó la vía armada, sino que además la juzgaba inevitable y, despreciando el posible costo social, también consideraba imposible llegar pacíficamente al total socialismo, o a través de las vías institucionales del aparato burgués establecido. A confesión de partes relevo de pruebas.

HABLA “PATITAS CORTAS” CORVALAN

Los comunistas por su parte, hombres de probada experiencia en muchas partes del mundo, fueron más cautos. Nunca se le escuchó a la colectividad y en particular a este dirigente, declaraciones tan comprometedoras como las del Partido Socialista, salvo hasta el año 1971, en que se publicó el libro "Camino de Victoria" en el cual aparecen textos cuya autoría corresponde al entonces secretario general del Partido Comunista, Luis "Patitas Cortas" Corvalán Lepe y que hablan por sí solos:

En página 26: "...hay quienes han sostenido que es necesario prepararse al mismo tiempo para la vía violenta. Esto es justo en términos generales y ello exige primordialmente contar con un Partido Comunista suficientemente capaz para apreciar los cambios en la situación que obliguen a cambiar de táctica..."

En página 60: "...está claro que en el curso del proceso revolucionario puede resultar imperativo y conveniente pasar de una a otra vía. De ahí la necesidad de estar preparados para cualquier viraje en la situación y de dominar todas las formas de lucha..."

En página 64: "...Ningún Partido Comunista que acepte la tesis de la vía pacífica rechaza priori la vía armada..."

Cabe recordar aquí que Luis Corvalán, alias "patitas cortas", fue detenido por las fuerza militares un poco después del "11". Intentando huir de la inminente captura, se había teñido el pelo. Fue encontrado oculto y orinado bajo una cama. Años más tarde el gobierno militar lo pondría en libertad al canjearlo por un poeta disidente ruso, -Bucovsky- que llevaba varios años encarcelado en Siberia. Corvalán diría, entonces, "fui apresado por una tropa de bandidos. Bucovsky estaba preso por una disposición de la ley soviética". Como si  el hecho de no estar de acuerdo con un sistema de gobierno mereciera una cadena perpetua en Siberia. Muy democrático.

Con estos antecedentes a la vista la conclusión surge de inmediato, pues el discurso de los Comunistas de entonces, al igual que el del señor Allende, no difería demasiado, desde el momento en que la elección de la vía pacífica o la vía armada, dependía de las circunstancias y se diferenciaba sustancialmente del discurso del Partido Socialista, quienes entonces creían que la violencia era inevitable.

De lo expuesto líneas arriba se desprende que estos tres partidos conformaron fundamentalmente lo que se denominó Unidad Popular. No obstante, es necesario incluir también un cuarto aunque modesto integrante: el MAPU - Movimiento de Acción Popular Unitaria.

En el periódico "De Frente", del MAPU, de fecha 10 Agosto 1973, página 3, puede leerse un manifiesto del partido en que se rechaza el diálogo con la Democracia Cristiana y el Gabinete con la presencia de militares -el señor Allende los incluyó hacia el final de su período-,"...el pueblo tiene fuerzas suficientes para impedir el golpe de la derecha, sea este constitucional o inconstitucional..."  llaman a aplastar y a derrotar al golpismo en cualquiera de sus formas y exigen castigo a aquellos militares que hayan aplicado la Ley de Control de Armas, junto a la remoción de los oficiales reaccionarios de la Armada; a cambiar de inmediato a los mandos comprometidos en el golpismo y recomiendan cortarle a la burguesía elementos vitales como el agua, la recolección de basura, los alimentos, la locomoción, etc.

Y añaden:  (En la página 14 del mismo diario se publica un estudio) "La formación de las fuerzas armadas proletarias". Agregan allí que es necesario que todo militante tenga un arma; describe el texto a la insurrección como un arte y se habla de adquirir armas comprándolas, desarmando a las ligas fascistas, apoderándose de depósitos, fabricándolas, etc., dando ejemplos de armamentos improvisados.

Estos antecedentes resultan concluyentes: existe una clara, ineludible, demostrada y definitiva responsabilidad histórica de los jerarcas de la Unidad Popular, en cuanto a  la generación de la violencia política en Chile, previo y post 11 Septiembre 1973. Fueron la causa. La que nos llegó después todos lo conocemos. Fue el efecto.

Sectores de derecha aportaron lo suyo. Baste recordar el repudiable asesinato del Comandante en Jefe del Ejército, señor René Schnaider, perpetrado en octubre de 1970 por extremistas de derecha, en un desesperado intento por impedir la asunción del mando de la nación al señor Salvador Allende. Extremistas de Patria y Libertad, movimiento espontáneo que no tuvo relaciones directas con ningún partido político tradicional de la derecha chilena, también aportaron buena cuota de violencia y de atentados con bombas. Hay que sumar aquí los reiterados llamados a la insubordinación militar realizados por la derecha.

A la luz de este recuento histórico, sin duda imprescindible para comprender en su justa medida lo que se relata más adelante, sólo restaría una necesaria reflexión final: mientras la izquierda y la derecha chilena no asuman sus respectivas responsabilidades en lo ocurrido, no habrá reconciliación posible en Chile. El interés actual de la izquierda radica únicamente en cobrar responsabilidades de lo sucedido sólo a las Fuerzas Armadas, quienes más allá de los abusos que pudieron cometer, no hicieron otra cosa que poner orden ante semejante caos. Y mientras ello ocurre, el otro bando se dedica a llenar sus faltriqueras con dinero y a obviar descaradamente los graves problemas sociales de la comunidad chilena.

Ni perdón ni olvido  ha terminado siendo una manida y odiosa frase la izquierda que los verdaderos patriotas chilenos no deben asumir. Deben en cambio perdonar a quienes llevaron al país al deplorable estado en que se encontraba al día del pronunciamiento militar, y no olvidar a quienes hicieron lo imposible para que asumiera en Chile en 1970 un  gobierno marxista.

Y así hoy los "renovados" han cambiado el discurso. El Partido Comunista ya no habla de la lucha del proletariado, de la tierra para el que la trabaja, de trasnochadas revoluciones varias y otras monsergas de ingrato recuerdo. Se refiere en cambio, a los derechos humanos, -pero no dice nada de los deberes humanos-, de los conflictos étnicos, de la ecología, de la crueldad del libre mercado, de las "coordinadoras" y de un amplio etcétera, con que aprovechan de emborrachar la conciencia de demasiados "tontos útiles" de buena fe que pueblan este país.

La centroderecha por su parte, sólo se preocupa de ganar dinero y olvidarse de las profundas desigualdades sociales que continúan asolando cruelmente a los chilenos más desamparados. Insiste en seguir viviendo de espaldas a la historia, abonando así el terreno para que la izquierda continúe socavando las bases realmente democráticas de esta sociedad.

Recuérdese que todos los partidos y movimientos de izquierda pasaron después del "11" a la clandestinidad, desde donde continuaron con la subversión y el terrorismo. Y como toda sociedad tiene no solo el derecho sino el deber de defenderse, es entonces cuando comenzaron a actuar los organismos de seguridad de las fuerzas armadas, para poner fin a los actos de subversión y terrorismo que con su secuela de muerte continuaría imperando por años en Chile a partir de esta fecha tan histórica como trágica para esta nación.

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No entusiasman ni a sus señoras....

Enviado por José, el farero el 15/05/2009 a las 14:17
José, el farero

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Dice Adolfo Zaldívar: "Frei y Piñera no convencen a quienes dicen representar"

 

El candidato presidencial dijo que esas opciones a La Moneda "se muestras como únicas, pero se llevarán una gran sorpresa".

 

El candidato presidencial independiente, Adolfo Zaldívar, sostuvo que tanto Alianza por Chile como Concertación "se muestran como únicas, pero no convencen a quienes dicen representar".

 

El senador estima que en la carrera presidencial, "me tratan de bajar de las encuestas. Se van a llevar una gran sorpresa", sostuvo en alusión a la opción de Frei y Piñera en entrevista con Canal 13.



El abanderado del PRI señaló que "claramente en nuestro país está ocurriendo el mayor cambio de toda su historia. Este proceso político entró en crisis y en las próximas elecciones se va a tener que reflejar", indicó.



El parlamentario dijo que su opción presidencial va a rescatar el centro político. "Sin el centro político no es posible, más allá de otras fuerzas, de avanzar por un cambio realmente convergente en el país. Y digo esto cuando siento que hay una Democracia Cristiana que se ha ido desnaturalizando, de una forma tal, en que no juega ningún rol dentro de la Concertación. El resultado de la candidatura de Eduardo Frei es una serie de acuerdos con el Partido Comunista y lo digo porque el electorado tiene derecho a saber", enfatizó el ex DC.

 

Es el único candidato que ha tenido el valor de comprometerse a revisar los casos y a aplicar la Ley de Amnistía a los militares procesados y encarcelados por supuestas violaciones a los derechos humanos.  Toda una novedad. Tema no menor que afecta a nuestra sociedad.

Zaldivar afirma -y con mucha razón- que no es la primera vez que esta clase de sucesos ocurren en Chile y que en todas las oportunidades anteriores esta Ley fue aplicada a objeto de proteger la buena convivencia nacional.

Enhorabuena.

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LAS FIEBRES DEL CHAVEZLIN COLORADO

Enviado por El Maestro el 06/03/2009 a las 13:18
El Maestro

CHAVEZ Y FIDEL copy.jpgChávez del Chavez del 8, Ron Fidel y la próxima guerra latinoamericana

 

 

 
 
Gobernante venezolano usa a Bolivia contra Chile, al igual como lo hizo Castro, recientemente.


 
Es posible que se desate una guerra latinoamericana en los próximos años.

 

Y, a diferencia de lo ocurrido en el siglo XX, cuando todos los enfrentamientos se originaron por disputas fronterizas, no es descartable que esta vez se trate de un sangriento conflicto multinacional alimentado por razones ideológicas.


Detrás de esa probable desgracia, como indican todos los síntomas, estará la irresponsable actuación del "DEMOCRÁTICO" presidente Hugo Chávez, un caudillo iluminado que se empeña en reconstruir el continente de acuerdo con sus afiebradas fantasías revolucionarias.

 


El reciente episodio de Rodrigo Granda es sólo una muestra. Granda, uno de los líderes de las narcoguerrillas comunistas de las FARC colombianas, fue secuestrado en Caracas por militares venezolanos que cobraron por su entrega una millonaria recompensa del gobierno de Uribe.

 


Granda era uno de los centenares (o quizás miles) de subversivos colombianos que han obtenido refugio y ayuda en Venezuela. El teniente coronel Chávez, airado, le pidió explicaciones a Uribe, pero lo razonable es que las hubiera dado en lugar de solicitarlas: 

 

¿Qué hacía este siniestro personaje en territorio venezolano invitado a un acto semi oficial y con un pasaporte de ese país en el bolsillo?

 

¿Qué hacen las narcoguerrillas comunistas colombianas acampadas en territorio venezolano y por qué sus líderes entran y salen libremente de la llamada República Bolivariana?

 


Venezuela hoy reemplaza a Cuba como cuartel general de la izquierda violenta. Hace pocas semanas un ex oficial peruano de las Fuerzas Armadas, Antauro Humala, tras autodesignarse como discípulo de Hugo Chavezlin, acompañado de varias docenas de insurgentes tomó unas instalaciones militares, asesinó a cuatro policías e intentó sin éxito desatar una revolución nacional.

 


En octubre de 2003, el presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Losada fue obligado a dimitir tras una serie de desórdenes populares organizados por grupos radicales aparentemente financiados desde Venezuela. Al frente de las protestas marchaba Evo Morales, un dirigente cocalero indigenista profundamente antioccidental.

 


Simultáneamente, Chávez utiliza el río de petrodólares que le está entrando al país como resultado del precio de los combustibles para fortalecer la capacidad ofensiva de su ejército. Se prevé la compra de 50 aviones Mig-29 a Rusia y una cantidad importante de tanques, helicópteros y material blindado.

 

 
El destino de esos equipos es fácil de adivinar: un eventual enfrentamiento con Colombia, encaminado no sólo a liquidar al gobierno "oligárquico y pro norteamericano" de Álvaro Uribe, sino a iniciar la reconstrucción de la Gran Colombia, esa patria grande intentada sin suerte por Simón Bolívar en la primera mitad del siglo XIX, que también incluía a Ecuador.

 


Pero ese peligroso sueño imperial bolivariano tiene otra deriva aún más peligrosa: la guerra con Chile para destruir el bastión del "neoliberalismo". Chile, aunque lo gobiernen los democristianos o los socialistas  es visto como una amenaza por la izquierda rabiosa. No le perdonan su Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, o los parecidos acuerdos pactados con la Unión Europea y Japón.

 


Tampoco el éxito de unas medidas liberales que han conseguido reducir la pobreza.

 


Bolivia y Perú son el camino elegido por Chávez para agredir a Chile. Su estrategia consiste en reabrir las viejas heridas de la Guerra del Pacífico (1879-1883), y la pérdida de territorios que entonces sufrieron estas dos naciones, para crear una alianza que restaure la vieja cartografía decimonónica de la zona.

 

 
Eso es lo que a voz en cuello defienden los chavistas tanto en Perú como en Bolivia, pero este objetivo sólo puede lograrse mediante la derrota militar de Chile lograda por una coalición de estados "bolasvarianos" liderados desde Caracas por el borrachín de la neo-revolución "bolasvariana"

 

Con motivo de la reciente visita de la Presidente Bachelet a Cuba, el Chacal del Caribe, aparte de humillarla con un comentario vertido a la prensa tras la visita de Bachelet, se sentó en nuestra historia patria y en nuestros héroes nacionales, al refereirse a que nuestro país había arrebatado territorio a Perú y Bolivia durante la guerra 1879/1883, olvidándo que se trató de una guerra del todo convencional entre ejércitos regulares de los países involucrados en dicho conflicto. El hecho se trató, entonces, de una primera inoculación del veneno necesario para que dicho desenlace ocurra próximamente.

 


Se trata sin duda de un plan alocado, pero no nuevo. A mediados de la década de los setenta EL CHACAL DEL CARIBE Fidel Castro ideó un proyecto similar para derrocar al general  Agusto Pinochet, tras el golpe contra Salvador Allende de 1973.

 


Castro entonces contaba con la complicidad del dictador izquierdista peruano, general Juan Velasco Alvarado. Pensaba invadir Chile desde el norte con un ejército peruano-cubano que contaba con una ventaja logística: ambas fuerzas estaban copiosamente equipadas por los soviéticos, quienes veían en esta aventura una oportunidad perfecta para abrirles a los norteamericanos un frente en el Pacífico sur.

 

Chile se defendió en aquella oportunidad infiltrando agentes tras las fronteras con Perú y Bolivia, (Comandante FACH Roberto Fuentes Morrison, entre otros héroes desconocidos) quienes iniciaron una serie de actos de sabotaje a los respectivos sistemas eléctricos centrales de ambos países, que luego feliz y oportunamente, en Perú fue continuado por el entonces recién emergido movimiento terrorista "Sendero Luminoso", que tantas vidas cobró en el país vecino, por supuesto también soportado monetarea e ideológicamente por el chacal del Caribe

 


Este poco conocido episodio de la Guerra Fría abortó finalmente tras el golpe militar del general peruano Morales Bermúdez, quien en 1975 puso fin al gobierno del gorila Velasco Alvarado y Perú retomó el camino de la democracia.

 


Para conjurar estos peligros va a ser necesaria una intensa labor diplomática de Estados Unidos, México y la OEA, mientras países como Brasil y Argentina deciden si se van a dejar arrastrar al conflicto de la mano de "Jugo" Chávez, o si van a actuar con sensatez.

 

Si la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia (1932-1935) se saldó con noventa mil muertos, la que el caudillo venezolano se trae entre manos puede fácilmente triplicar esa cantidad.

Dios nos pille confesados.

 

 

 

 

LA FARANDULA SE ADUEÑA DE LA JUSTICIA CHILENA...

Enviado por El Maestro el 21/01/2009 a las 13:50
El Maestro

Caso Mirage: Corte revoca libertad bajo fianza para ex altos mandos de la FACh

UN EX COMANDANTE EN JEFE DETENIDO POR SIMPLE PRESUNCION, PASA A SER CONSIDERADO UN PELIGRO PARA LA SOCIEDAD...

¿Y entonces por qué asesinos y delincuentes comunes están gozando de libertad...?

¡Que bueno el chiste...!

¡Estos jueces serían destacadas estrellas faranduleras de Morande con Compañía, desbancando al mismísimo Che Copete sin esforzarse mucho...!

Caso Mirage: Corte revoca libertad bajo fianza para ex altos mandos de la FACh. Tanto Ramón Vega Hidalgo como los otros oficiales permenecerán detenidos en la base aérea El Bosque, por supuestamente haber recibidos presuntas comisiones ilegales.

(TERRA.cl) SANTIAGO, enero 21.- La Segunda Sala de la Corte de Apelaciones de Santiago revocó la libertad bajo fianza a los cuatro ex altos mandos de la FACh vinculados a la compra de 25 cazabombarderos Mirage Elkan adquiridos en 1994 al Gobierno de Bélgica.

La Sala integrada por los ministros Juan Manuel Muñoz Pardo, Manuel Valderrama y un abogado integrante, rechazó la solicitud por dos votos a uno, por lo que el ex comandante en jefe de la Fach, general (r) Ramón Vega y los otros tres ex uniformados, generales en retiro Jaime Estay y Florencio Dublé y el coronel (r) Luis Bolton seguirán detenidos en la Base Aérea El Bosque, ya que fueron considerados como un peligro para la sociedad.

Muñoz optó por darle el beneficio a los ex miembros de la FACh, pero aumentando la fianza de Vega a 10 millones de pesos y a cinco al resto de los procesados. En la causa, investigada por el ministro en visita, Omar Astudillo, el general (r) Vega, aparece sindicado como autor de malversación de caudales públicos por un monto cercano a los tres millones de dólares. Con esta resolución, los ex uniformados seguirán en prisión preventiva.

¡EXIJO UNA EXPLICACION...!

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El 22 de Enero de 2009 se terminó la primera versión de este Blog. Un reconocimiento al diseñador web John Zarate por su buen trabajo y dedicación.

 

Bienvenidos a TodosChile.cl.

 

 

El Director

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