
Voy, con mi par de alas
una negra y otra azabache
sobre nuestra cabaña de fuego
ahí a orillas de tu boca a veces roja
y otras piedra fría de pálido rosa
eres la madre sufrida
yo pertenezco a ti pero soy libre
entonces ave herida de amor
cuando llegue la muerte la dejaré sin ojos
para que jamás pueda verte
conozco cuervos blancos, negros relucientes
cuervos Pierre Cardin , otros cojos corrientes
aves locuaces en el vértice de la realidad
llegamos a este mundo con nuestro punzón
y en el, una llave brillante arrebatada al patrón.
todo cuervo es ladrón sin pecar
los poetas también pueden sisar,
desplumar cuervos y vestir corderos de etiqueta
exhibidos con salsa de mentiras en mesa de navidad



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