La
Educación Chilena claramente esta pasando por una crisis, que
no ha podido ser resuelta, deudas, discusiones sobre leyes, intereses creados
etc.. son parte de la discusión constante en nuestro país pese a eso no debemos
olvidar que para lograr el desarrollo. La educación constituye un instrumento
indispensable para que Chile pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad
y justicia social que nuestros ciudadanos necesitan.
En este sentido la
función esencial de la educación es el desarrollo continuo de la persona y las
sociedades, no como un remedio milagroso, sino como una vía al servicio de un
desarrollo humano más armonioso, más genuino, para hacer retroceder la pobreza,
la exclusión, las incomprensiones, las opresiones, las diferencias. La educación es también un clamor de amor por
la infancia, por la juventud que tenemos que integrar a nuestra sociedad en el lugar que les
corresponde, en el sistema educativo indudablemente, pero también en la
familia, en la comunidad de base, en la nación. Hay que recordar constantemente
este deber elemental para que inclusive las decisiones políticas, económicas y
financieras lo tengan más en cuenta. No hay que olvidar que, nuestros niños son
el futuro de Chile.
En los momentos de crisis
es imperativo que todos los que estén investidos de alguna
responsabilidad presten atención a los objetivos y a los medios de la
educación. La Alianza
considera las políticas educativas como
un proceso permanente de enriquecimiento de los conocimientos, de la capacidad
técnica, pero también, y quizás sobre todo, como una estructuración
privilegiada de la persona y de las relaciones entre individuos, entre grupos y
entre organizaciones.
Chile, necesita implementar un sistema más flexible de educación que permita la diversidad de estudios, que
permita a los individuos caminar entre
diversos campos de enseñanza o entre una experiencia profesional y un regreso a
la formación constituye una respuesta válida a las cuestiones planteadas por la
inadecuación entre la oferta y la demanda de trabajo. Un sistema así permitiría
también reducir el fracaso escolar, causante de un tremendo despilfarro de
recursos humanos y económicos.
Se ha podido evocar a este respecto la necesidad de
dirigirse hacia “una sociedad educativa”. Es verdad que toda la vida personal y
social puede ser objeto de aprendizaje y de acción. Grande es entonces la tentación
de privilegiar este aspecto de las cosas para recalcar el potencial educativo de los medios modernos de
comunicación o de la vida profesional, o de las actividades culturales y de
esparcimiento, hasta el punto de olvidar por eso algunas verdades esenciales.
Porque, si bien hay que aprovechar todas estas posibilidades de aprender y perfeccionarse,
no es menos cierto que para poder utilizar bien ese potencial la persona debe
poseer todos los elementos de una educación básica de calidad. Más aún, es
deseable que la escuela le inculque más el gusto y el placer de aprender, la
capacidad de aprender a aprender, la curiosidad del intelecto. Imaginémonos
incluso una sociedad en que cada uno sería alternativamente educador y
educando.
La educación durante toda la vida se presenta como una de
las llaves de acceso al futuro. Esta
noción va más allá de la distinción tradicional entre educación básica y
educación permanente, y responde al reto de un mundo que cambia rápidamente. El mundo actual se mueve en dinámicas tan rápidas que la única forma de
afrontarlo es que todos aprendamos a aprender. Pero además surge otra
obligación que, tras el profundo cambio de los marcos tradicionales de la
existencia, nos exige comprender mejor al otro, comprender mejor el mundo.
Profesionales
por el Cambio, Renovación Nacional 
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