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<pubDate>Fri, 30 Jul 2010 13:45:47 -0400</pubDate>
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<title>Poetas jóvenes chilenos en España</title>
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<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 19:38:02 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Luis</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>La nueva editorial Silopsis, con sede en Barcelona, dar&aacute; a conocer sus primeras publicaciones el d&iacute;a 31 de Marzo de 2010. Entre las obras editadas se encuentran antolog&iacute;as de los poetas espa&ntilde;oles Carlos Marzal y Guillermo Carnero, adem&aacute;s de una selecci&oacute;n de poes&iacute;a joven.</p>
<p>La antolog&iacute;a de poes&iacute;a joven incluir&aacute; a 75 poetas latinoamericanos y 25 espa&ntilde;oles, menores de 30 a&ntilde;os.</p>
<p>Entre los poetas chilenos seleccionados se encuentran Gladys Gonz&aacute;lez, Amanda Dur&aacute;n, Marcela Salda&ntilde;o, Daniel Rojas Pachas, Pablo Paredes, <st1:personname productid="V&iacute;ctor Salinas Rubio" w:st="on">V&iacute;ctor Salinas Rubio</st1:personname>, Diego Alfaro Palma, El&iacute;as Hienam, Enrique Winter, Diego Ram&iacute;rez y Ra&uacute;l Hern&aacute;ndez.</p>
<p>La selecci&oacute;n en Chile estuvo a cargo del profesor de linguistica de <st1:personname productid="la Universidad Pompeu" w:st="on"><st1:personname productid="la Universidad" w:st="on">la Universidad</st1:personname> Pompeu</st1:personname> Fabra, Raimundo Mella.</p>]]></description>
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<title>Poetas jóvenes editados en España</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/725841/Poetas-jovenes-editados-en-Espana.html#content-top</link>
<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 19:37:55 -0300</pubDate>
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<dc:creator>Luis</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>La nueva editorial Silopsis, con sede en Barcelona, dar&aacute; a conocer sus primeras publicaciones el d&iacute;a 31 de Marzo de 2010. Entre las obras editadas se encuentran antolog&iacute;as de los poetas espa&ntilde;oles Carlos Marzal y Guillermo Carnero, adem&aacute;s de una selecci&oacute;n de poes&iacute;a joven.</p>
<p>La antolog&iacute;a de poes&iacute;a joven incluir&aacute; a 75 poetas latinoamericanos y 25 espa&ntilde;oles, menores de 30 a&ntilde;os.</p>
<p>Entre los poetas chilenos seleccionados se encuentran Gladys Gonz&aacute;lez, Amanda Dur&aacute;n, Marcela Salda&ntilde;o, Daniel Rojas Pachas, Pablo Paredes, <st1:personname productid="V&iacute;ctor Salinas Rubio" w:st="on">V&iacute;ctor Salinas Rubio</st1:personname>, Diego Alfaro Palma, El&iacute;as Hienam, Enrique Winter, Diego Ram&iacute;rez y Ra&uacute;l Hern&aacute;ndez.</p>
<p>La selecci&oacute;n en Chile estuvo a cargo del profesor de linguistica de <st1:personname productid="la Universidad Pompeu" w:st="on"><st1:personname productid="la Universidad" w:st="on">la Universidad</st1:personname> Pompeu</st1:personname> Fabra, Raimundo Mella.</p>]]></description>
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<title>LA GENTE NO ES TAN IDIOTA</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/706540/LA-GENTE-NO-ES-TAN-IDIOTA.html#content-top</link>
<pubDate>Fri, 22 Jan 2010 23:19:20 -0300</pubDate>
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<dc:creator>degolando</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><i>Uno que otro
papel picado de las celebraciones en plaza Italia en medio de las corrientes de
aire circulaban por las elegantes calles de Providencia y Las Condes. Desde los
balcones de los edificios, las bandera chilena ondeaba al comp&aacute;s de la brisa,
la cual, supuestamente, trae consigo &ldquo;aires de Cambio&rdquo;.</i></p>
<p><i>&nbsp;</i></p>
<p><i>Sin embargo, la
celebraci&oacute;n estaba a ras de piso, el asfalto perfecto de las avenidas del
sector oriente. El motor de las camionetas cuatro por cuatro y los Mercedez Benz
&nbsp;rug&iacute;a entre bocinazos y m&aacute;s banderas
chilenas que cubr&iacute;an de un manto tricolor las grises avenidas capitalinas. </i></p>
<p><i>&nbsp;</i></p>
<p><i>M&aacute;s de alg&uacute;n
rubio&nbsp; o una rubia, impecablemente
vestido asomaba la mitad de su cuerpo por la ventana de un Mini cooper, o &nbsp;</i><i>Volkswagen</i><i>, o un Audi, entonando el grito de moda: &ldquo;se
siente, se siente, Pi&ntilde;era Presidente&rdquo;, pero entre aquellos que celebraban, no
falt&oacute;&nbsp; quien portaba una fotograf&iacute;a
Pinochet, el cual, santo patrono de la derecha, celebraba desde el averno el
primer triunfo electoral de la derecha desde el Jorge Alessandri Rodr&iacute;guez. </i></p>
<p><i>&nbsp;</i></p>
<p><i>Cuando sub&iacute; al metro, el
fervor a&uacute;n continuaba. Una pareja que hubiera encajado perfectamente en
comercial de dent&iacute;frico, usaba unas coquetas poleras blancas con la denominada &ldquo;estrella
del cambio&rdquo;, elemento que los creativos del abanderado de la derecha copiaron
vulgarmente a Lula da Silva. Recuerdo a una se&ntilde;ora de extracci&oacute;n popular con
una vocaci&oacute;n abiertamente aspiracional -su cabello estaba te&ntilde;ido de color
trigo, aunque la delataba la ra&iacute;z negra &ndash; subi&oacute; al metro con una sonrisa de
dientes amarillos. Ella era acompa&ntilde;ada por dos o tres se&ntilde;oras m&aacute;s que dec&iacute;an:
se fueron, se fueron, se fueron&hellip; ahora nos toca a nosotros. Yo me re&iacute; en
silencio. Pens&eacute; pobrecitas, este gobierno no ser&aacute; de ellas, sino de quienes
andan en la superficie con sus lujosos autom&oacute;viles&hellip; bueno, despu&eacute;s se pegaran
el alcachofazo&hellip; </i></p>
<p><i>&nbsp;</i></p>
<p><i>Despu&eacute;s de unos minutos,
llegu&eacute; a Recoleta. Sub&iacute; por las escaleras de Estaci&oacute;n Einstein, pensando hallar
una situaci&oacute;n parecida a la de mi lugar de trabajo. Sin embargo no hab&iacute;a nadie,
no hab&iacute;a pabellones patrios, no hab&iacute;a bocinazos-&nbsp; salvo uno que otro aislado- nadie cantaba
loas a Pi&ntilde;era ni mucho menos entonaba la canci&oacute;n nacional. Era un silencio
acompa&ntilde;ado del tr&aacute;nsito de la circulaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico y uno que otro
borracho esperando que la botiller&iacute;a de turno abriera tras el fin de la ley
seca. </i></p>
<p><i>&nbsp;</i></p>
<p><i>Pese a la predecible
victoria de Pi&ntilde;era, llegu&eacute; contento a mi casa. Todav&iacute;a queda gente con algo de neurona. &nbsp;</i></p>]]></description>
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<title>la culpa la tiene Paula</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/593598/la-culpa-la-tiene-Paula.html#content-top</link>
<pubDate>Mon, 31 Aug 2009 11:43:35 -0400</pubDate>
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<dc:creator>degolando</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>Yo soy muy pero muy volado. Durante mucho tiempo pens&eacute; que el plazo de entrega para el&nbsp;concurso de cuentos de revista Paula terminaba el d&iacute;a viernes de la pr&oacute;xima semana, pero no era as&iacute;. Eran las cuatro de la tarde cuando me puse a revisar las bases del concurso y me di cuenta que deb&iacute;a entregarlo hoy&nbsp;a las seis de la tarde y no ten&iacute;a anillados ni impreso las copias del cuento- eso s&iacute; estaba corregido, listo, pero de puro gil me iba a quedar sin concursar-... si a eso le sumamos que no ten&iacute;a un peso en los bolsillos, la situaci&oacute;n era un tanto complicada. Por suerte mi vieja ten&iacute;a unos pesos as&iacute; que part&iacute; rapidamente a imprimir las copias y anillarlas, eran las cinco de la tarde...&nbsp;me faltaba un sobre donde enviar las copias. No pod&iacute;a ser cualquiera. Deb&iacute;a aguantar el peso de&nbsp;cinco copias y&nbsp;despu&eacute;s de recorrer todos los bazares del barrio, no encontr&eacute; el apropiado, eran las cinco y cuarto y no hab&iacute;a soluci&oacute;n.&nbsp;Me resign&eacute; a perder la oportunidad de participar... me dio rabia y me fui refunfu&ntilde;ando, peg&aacute;ndole a un par de perros cajeros y me ech&eacute; una paloma con un piedrazo.</p>
<p>- Diego, qu&eacute; te pasa-&nbsp;pregunt&oacute; mi t&iacute;a que justo me vio de casualidad. </p>
<p>_ T&iacute;a, por hue&oacute;n no voy&nbsp;a participar en Paula.</p>
<p>- Por qu&eacute;, si t&uacute; hablabas a cada rato de eso. </p>
<p>- S&iacute;, es que me falta un sobre... tengo todo listo,&nbsp;menos eso. </p>
<p>- Pero anda al centro poh</p>
<p>- Es que no alcanzo.</p>
<p>-&nbsp;A ver quieres un sobre.</p>
<p>- S&iacute;.</p>
<p>- No importa que no sea muy ortodoxo</p>
<p>- No</p>
<p>- Ven a mi casa- fuimos, ella tom&oacute; papel de diario y con una habilidad prodigiosa armo un sobre lo suficientemente s&oacute;lido para soportar el peso con un diario sobre la crisis financiera, deposit&eacute; la historia, el&nbsp;sobre con mis datos y luego de reforzar la estructura con&nbsp;cinta de embalaje, part&iacute; rajado a dejar el cuento. Eran&nbsp;veinte para las seis. Deb&iacute;a cruzar&nbsp;Santiago&nbsp;en veinte minutos, sino quedaba fuera. La verdad es que el sobre era muy, pero muy ordinario, pero, al menos resist&iacute;a. con ese paquete sal&iacute; rajado a&nbsp;las oficinas de revista&nbsp;Paula. en el camin&oacute; bot&eacute; una vieja, me saqu&eacute; la cresta corriendo por la calle- tengo la mala costumbre de andar con los zapatos desabrochados-&nbsp;Casi un bus del transantiago&nbsp;me atropellan por cruzar con roja por Recoleta, pero a mi no me importaba. corr&iacute;a&nbsp;a lo forest Gump por el objetivo... deb&iacute;a llegar a las seis de la tarde s&iacute; o s&iacute;.&nbsp;</p>
<p>Tom&eacute; el metro en hora punta, sudado como cerdo. estaba tan hediondo a sudor que la gente no se me acercaba, adem&aacute;s de tener&nbsp;la ploera empapada.&nbsp;Miraba el reloj a cada rato, y el metro parec&iacute;a andar m&aacute;s lento que el tiempo. yo caminaba de un lado a otro del vag&oacute;n con una cara de loco que hubiera&nbsp;asustado a fredy Krugger y&nbsp;la gente me miraba porque el papel de diario&nbsp;que pretend&iacute;a ser un sobre, se ve&iacute;a horrorosamente mal. </p>
<p>despu&eacute;s de rogarle a&nbsp;todos los santos-&nbsp;es bastante raro ver a un ateo rezando- me baj&eacute; en estaci&oacute;n &ntilde;uble a las seis cincuenta y ocho minutos. corr&iacute; por el&nbsp;metro, tropezando con la gente que me estorbaba el paso. dobl&eacute; por&nbsp;&Ntilde;uble y sal&iacute; a Vicu&ntilde;a... corr&iacute; tan r&aacute;pido que yo cacho que le ganaba a Bolt una competencia. Ni que me persiguieran los pacos... </p>
<p>Cuando llegu&eacute; a la puerta de Copesa, el guardia estaba cerrando la puerta, me met&iacute; a la mala, lo reconozco. Eran las seis de la tarde en punto y dej&eacute; el cuento a las seis con treinta segundos.Al pasar&nbsp;el&nbsp;papel de diario, la secretaria se mat&oacute; de la risa.&nbsp;Es que soy ecol&oacute;gico y reciclo- me saqu&eacute; el pillo- y sal&iacute; contento. Cagado de la risa... sin embargo al rato despu&eacute;s pens&eacute;... por qu&eacute; me esforc&eacute; tanto si ni&nbsp;siquiera estoy seguro que voy a ganar. &nbsp;&nbsp;</p>]]></description>
<wfw:commentRss>http://www.todoschile.cl/rss/comments/view/593598</wfw:commentRss>
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<title>el fin de un amor post modernista</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/575813/el-fin-de-un-amor-post-modernista.html#content-top</link>
<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 13:21:10 -0400</pubDate>
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<dc:creator>degolando</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>Me par&eacute; en la puerta de su trabajo para ver si la hallaba. Nunca la conoc&igrave; personalmente, pero pod&igrave;a reconocerla con los ojos cerrado.Hab&iacute;a visto su foto aca en bligoo todos los d&iacute;as desde noviembre a la fecha, por ello su rostro de nariz grande y cabello casta&ntilde;o, ojos tiernos, me resultar&iacute;a familiar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estuve sentado en la esquina de Bandera con Alameda, aguardando, impaciente, miraba el tr&aacute;fico de Santiago, miraba a la gente para ver si ella aparec&iacute;a y cuando estuve casi una hora, me di cuenta de lo est&ugrave;pido que era al perder mi tiempo en un amor post modernista...&nbsp;&nbsp; </p>]]></description>
<wfw:commentRss>http://www.todoschile.cl/rss/comments/view/575813</wfw:commentRss>
</item>
<item>
<title>blanca lujuria</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/574778/blanca-lujuria.html#content-top</link>
<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 13:08:30 -0400</pubDate>
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<dc:creator>degolando</dc:creator>
<description><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Embriagado de mil copas una imagen femenina encandil&oacute; mi pupila. Sus pechos <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>proclamaron mi cantar de cantares y el matiz del instinto enton&oacute; la lujuriosa sinfon&iacute;a. Blanca degustaba la an&oacute;nima copa de Merlot, <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>mientras yo en la penumbra despunt&eacute; el adjetivo, arma letal de conquista pasajera, palabra puente a su lecho<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>rosa.<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">En vilo cual serpiente fij&eacute; la mirada en el cuello de la v&iacute;ctima. Un perfume celeste fragu&oacute; el torbellino, su aroma ligero empalag&oacute; el olfato trastocando mi sentido. <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Entre ondulaciones del cabello en llamas, mi estrategia sucumbi&oacute; a la danza del calipso cristal donde el acuoso met&aacute;lico del p&aacute;rpado en-cripta la noche. <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">En silencio prepar&eacute; la caballer&iacute;a. El verso <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>me acompa&ntilde;&oacute; tembloroso ante el campo inexpugnable del escote, h&aacute;bitat natural del &iacute;ndice escarpelo quien libera en el desliz un min&uacute;sculo alarido. <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span><o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Empapado del signo lascivo arrib&eacute; a la ninfa sin cautela ni prejuicio. Mi mano ar&aacute;cnida trep&oacute; <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>por el dedo y mi boca ajust&oacute; la fina caricia del habla. El veneno surti&oacute; efecto a trav&eacute;s de una piel erizada y la sonrisa perla que denota nerviosismo. Blanca cay&oacute; a la llamarada lila, rod&oacute; en el pecado, ba&ntilde;ando la colcha de residuo salino.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Mi dulce Blanca agit&oacute; el pecho con el jard&iacute;n de mis adjetivos. Mi lengua anid&oacute; en el vello crep&uacute;sculo, frontera ermita&ntilde;a del rayo fotoel&eacute;ctrico, tierra prometida del amante furtivo y el cazador de incandescentes soles captur&oacute; en la retina <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>memorias insomnes del cuerpo del delito...<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">El me&ntilde;ique escala en mel&oacute;dica v&eacute;rtebra, un lamento vibra en el espejo, armonizando cuerdas de soprano para una &oacute;pera geom&eacute;trica: <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Primer acto&hellip;<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Relinchan catres jubilosos.<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Segundo acto&hellip;<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Mi diente enclaustra la carencia de l&aacute;cteo<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Tercer acto&hellip; <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">La<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>cobra descubre la calida humedad del labio. Arremete en la madriguera<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Cuarto acto&hellip;<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Germina <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>espuma lechosa <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">atando part&iacute;culas radioactivas, <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">enciendes fulgores at&oacute;micos <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">en la nebulosa incierta <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>tu ojo <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">y revolotea el parpado <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">en la ma&ntilde;ana de Hiroshima&hellip;<o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Blanca aguardaba enhebrar mariposas matutinas, alimentar on&iacute;ricos destellos <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>con una <span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;</span>taza de caf&eacute;. Ella pretende cazar a la v&iacute;bora- con cascabel incluido- sin embargo, el alba es una luz amenazante. La serpiente repta sigilosa buscando<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span>refugio en el recuerdo coital. <o:p></o:p></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify;"><span style="font-family: Arial; mso-ansi-language: ES-CL;"><span style="font-size: 12pt;">Al verla dormir bajo el gr&aacute;vido sue&ntilde;o, me inclin&oacute; ante ti lujuria a quien regalo este cuerpo como brindis al claroscuro.<span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp; </span><span style="mso-spacerun: yes;">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</span></span><o:p></o:p></span></p>]]></description>
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<title>Dos años y un día</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/567542/Dos-anos-y-un-dia.html#content-top</link>
<pubDate>Wed, 05 Aug 2009 13:19:23 -0400</pubDate>
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<dc:creator>degolando</dc:creator>
<description><![CDATA[<div>Anoche muri&oacute; una persona y nadie le import&oacute;. Cay&oacute; desde el segundo piso por culpa de la borrachera. Su cabeza se estrell&oacute; contra una piedra y sus sesos se regaron por el piso. Los que escucharon el golpe dijeron que se oy&oacute; igual a una explosi&oacute;n de calef&oacute;n, algunos, los m&aacute;s curiosos vieron el espect&aacute;culo sin impresionarse en demas&iacute;a -han visto cad&aacute;veres con dos balas en la cabeza, con los intestinos colgado por el ombligo o desangr&aacute;ndose en la vereda. La violencia de los narcos es as&iacute;. Los ajusticiamientos y rencillas en la Pincoya son m&aacute;s comunes de lo que creemos- alguien puso su mano el la yugular del flaco sin detectar el menor atisbo de pulso.</div>
<div></div>
<div><br /><br />Una se&ntilde;ora cubri&oacute; los restos de Manuel con una s&aacute;bana celeste. La polic&iacute;a lleg&oacute; dos horas despu&eacute;s del incidente &ndash; si mi amigo, el flaco Manuel hubiera sido de Las Condes, se hubieran peleado por llegar- encontraron al flaco muerto, con los ojos abiertos y perdidos mirando el cielo azul de Julio del 2007. La polic&iacute;a tom&oacute; fotograf&iacute;as, el flash iluminaba el piso con destellos blancos. Luego cubrieron el cuerpo con una lona negra, mientras un cabo serv&iacute;a caf&eacute; a los superiores. <br />- Cu&aacute;ndo llegaran los del m&eacute;dico legal&hellip; cu&aacute;ndo llegar&aacute; la fiscal.- pregunt&oacute; un Carabinero intentando calentar el cuerpo dando peque&ntilde;os brincos de conejo. </div>
<div></div>
<div><br /><br />Tres horas despu&eacute;s arrib&oacute; la fiscal, cinco minutos m&aacute;s tarde apareci&oacute; la camioneta de la morgue. Eran las seis de la ma&ntilde;ana. El cielo adquiri&oacute; un matiz plomizo y el aliento se convert&iacute;a en vapor al escaparse del labio. La fiscal inspeccion&oacute; al difunto, hizo un par de preguntas , orden&oacute; retirar el cuerpo. Los asistentes del m&eacute;dico legal extrajeron una bandeja met&aacute;lica depositando los restos del flaco. El menos afortunado- un hombre gordo, ojos verdes- debi&oacute; recoger con pala la masa encef&aacute;lica del amigo de mi pap&aacute;. En un balde guard&oacute; los restos y los dej&oacute; dentro del carro mortuorio. Cerraron la puerta trasera del veh&iacute;culo. Los polic&iacute;as se despidieron de la fiscal y todos partieron.</div>
<div>&nbsp;</div>
<div><br /><br />Cinco minutos m&aacute;s tarde apreci&oacute; un cami&oacute;n aljibe de la Municipalidad. Un funcionario se estacion&oacute; unos metros del lugar del incidente. Conect&oacute; la manguera en un costado del veh&iacute;culo. abri&oacute; la llave. Un chorro de agua borr&oacute; los restos de sangre.</div>
<div></div>
<div><br /><br />Quien haya pasado por esa esquina jam&aacute;s sabr&aacute; que alguien dej&oacute; la vida ah&iacute;. </div>
<div></div>
<div><br /><br />Tampoco le hubiese importado. <br /></div>]]></description>
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<title>Entrevista a J.K. Rowling, la creadora de Harry Potter.</title>
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<pubDate>Wed, 08 Jul 2009 11:03:20 -0400</pubDate>
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<dc:creator>El Director</dc:creator>
<description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; color: #000080;"><em>Entrevista concedida a El Pais 08.02.2008</em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><img width="209" src="http://bligoo.com/media/users/0/47559/images/public/16365/C_Documents_and_Settings_Administrador_Escritorio_creadora_Harry_Potter_1.jpg?v=1247064382078" height="282" style="float: left; margin: 4px; border: 0px;" title="C_Documents_and_Settings_Administrador_Escritorio_creadora_Harry_Potter_1.jpg" />J. K. Rowling (Bristol, Inglaterra, 1965), <i>Jo</i> para los amigos, tiene la misma mirada, aterrada y feliz, de Harry Potter, su personaje de ficci&oacute;n. Escribi&oacute; el primer libro porque lo necesitaba, y sigui&oacute; escribiendo, hasta el n&uacute;mero siete, que aparece ahora (el 21 de febrero en Espa&ntilde;a; como todos, en Salamandra), sin mirar a los lados, sin fijarse en el gigantesco volumen de adictos, ni&ntilde;os, j&oacute;venes, adultos, que han hecho de este enorme libro de magia y realidad acaso el <i>best seller</i> m&aacute;s grande de la historia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Harry Potter es su h&eacute;roe; le salv&oacute;, y le ha dejado una secuela emocionante: lo ha abandonado, pero no puede vivir sin &eacute;l. Nos lo dijo este &uacute;ltimo martes por la ma&ntilde;ana en Edimburgo, donde vive desde hace a&ntilde;os, en la &uacute;nica entrevista que ha concedido a un medio espa&ntilde;ol.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Le llevamos un queso asturiano, para recordarle su premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de la Concordia, y saludos de la fundaci&oacute;n que convoca esos galardones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;">Alguna vez ha hablado, en sus entrevistas, de otro gran solitario como ella, de Francis Scott Fitzgerald. Nos pareci&oacute; oportuno empezar por aqu&iacute; a hablar con ella de la soledad y de la muerte, y de la melancol&iacute;a, que son los asuntos que dominan en el &uacute;ltimo periodo de Harry Potter, acaso su <i>&aacute;lter ego.</i></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><b>Pregunta.</b> <strong>Suele hablar usted de Scott Fitzgerald, un melanc&oacute;lico.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>Respuesta.</b> S&iacute;, he hablado de &eacute;l para hacer una distinci&oacute;n entre un escritor que por naturaleza y talento tuvo el impulso de escribir y que no pudo compaginar esa necesidad de escribir con su vida social. Lo mencion&eacute; porque en estos d&iacute;as tan medi&aacute;ticos parece que existe la obligaci&oacute;n de que el escritor sea un personaje p&uacute;blico. En mi caso, la gente piensa que, como soy una escritora reconocida, deber&iacute;a ser buena dando entrevistas y saliendo en c&aacute;mara. La gente espera verte disfrutar en programas de televisi&oacute;n y que te guste ser un personaje p&uacute;blico, un<i> performer.</i> Pero no lo soy. Me gusta la vida del escritor. Disfruto de la soledad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Es curioso, a veces en Harry Potter, sobre todo en las &uacute;ltimas entregas, hay un grado de melancol&iacute;a, y de soledad, que recuerda a Fitzgerald.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Indudablemente. Es la melancol&iacute;a que nace de una pesadumbre. Y Scott Fitzgerald tuvo dos pesadumbres: la pesadumbre de su talento y su necesidad de crear y la pesadumbre de su vida privada, que era catastr&oacute;fica. Esas dos pesadumbres son suficientes como para llevar al alcoholismo a cualquiera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Esas pesadumbres pueden venir de esa &eacute;poca entre la infancia y la adolescencia, cuando llegan los fantasmas y se quedan contigo para siempre.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> S&iacute;, creo que los adolescentes est&aacute;n muy cercanos a la muerte. Sienten que se les presiona tanto que, para ellos, la muerte est&aacute; a un paso. Son personas muy fr&aacute;giles. En Gran Breta&ntilde;a hay una cultura de miedo hacia los adolescentes, hacia la juventud en general. Y no deber&iacute;a ser as&iacute;. Tendr&iacute;amos que estar protegi&eacute;ndoles en lugar de protegernos de ellos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Habla de la muerte. En los libros seis y siete de Harry Potter la muerte aparece no s&oacute;lo como palabra o pensamiento, sino como una posibilidad, una evidencia y una realidad.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R. </b>El plan siempre fue &eacute;se, que la muerte apareciera ah&iacute;. Desde que era ni&ntilde;o hasta el cap&iacute;tulo 34 del s&eacute;ptimo libro, a Harry se le exige ser un hombre mayor en cuanto que se le obliga a que asuma la inevitabilidad de su propia muerte. El plan [de la serie de novelas] era que &eacute;l deb&iacute;a tener contacto con la muerte, y con la experiencia de la muerte. Y siempre fue Harry, solo, el que deber&iacute;a tener esa experiencia. Todo me lo plante&eacute; a conciencia, porque el h&eacute;roe tiene que vivir cosas, hacer cosas, ver cosas por su cuenta. Es parte de ese aislamiento y de esa melancol&iacute;a que conlleva ser un h&eacute;roe.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Ese cap&iacute;tulo 34 ["Tumbado boca abajo, con la cara sobre la polvorienta alfombra del despacho donde una vez crey&oacute; estar aprendiendo los secretos de la victoria, Harry comprendi&oacute; que no iba a sobrevivir"] suena al principio de <i>Cien a&ntilde;os de soledad,</i> de Garc&iacute;a M&aacute;rquez.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Es muy halagador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Es un libro sobre la muerte, y obviamente sobre la soledad, como el suyo... El personaje de<i> Cien a&ntilde;os...</i> acompa&ntilde;a a su abuelo a ver el hielo, y usted lleva a Harry a visitar la muerte...</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Para m&iacute; ese cap&iacute;tulo es la clave de todos los libros. Todo, todo lo que he escrito, fue pensado para el preciso momento en que Harry se adentra en el bosque. &Eacute;se es el cap&iacute;tulo que yo hab&iacute;a planificado durante 17 a&ntilde;os. Ese momento es el coraz&oacute;n de todos los libros. Y para m&iacute; es el verdadero final de la historia. Aunque Harry sobrevive, de eso nunca hubo dudas, &eacute;l llega a alcanzar ese estado &uacute;nico y muy raro que es aceptar su propia muerte. &iquest;Cu&aacute;ntas personas tienen la posibilidad de aceptar su muerte antes de morir?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Es una experiencia cercana a todos. Cuando uno ha visto la muerte en una persona pr&oacute;xima se pregunta c&oacute;mo ser&aacute; esa mirada que ya nunca veremos, qu&eacute; pasar&aacute; despu&eacute;s.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R. </b>Definitivamente. Y me resulta extraordinario que a pesar de que todos sabemos que vamos a morir, la muerte sigue siendo un misterio. Pensamos que la muerte es como algo secreto que le ocurre a muy poca gente. Y de pronto alguien cercano se muere y entonces cae la bomba. Harry tiene un entendimiento precoz de la muerte, mucho antes de ese cap&iacute;tulo 34. Y eso tiene un evidente paralelismo con mi vida. Si alguien de tu vida cercana se muere, como se muri&oacute; mi madre, se vuelve expl&iacute;cito el hecho de que la muerte nos llega a todos. Y es algo con lo que has de vivir siempre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Vivimos en &eacute;pocas oscuras y tristes, lo dice usted en sus libros, y en &eacute;ste especialmente. &iquest;C&oacute;mo vive usted esta &eacute;poca?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Tengo que creer en la bondad de la gente. Creo que la gente es, por naturaleza, buena. Pero actualmente sigo muy de cerca la pol&iacute;tica americana. Estoy obsesionada con las elecciones en Estados Unidos. Porque tendr&aacute; efectos profundos en el resto del mundo. La pol&iacute;tica exterior de Estados Unidos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha afectado, para mal, tanto a su pa&iacute;s como al m&iacute;o.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;Y si tuviera una varita m&aacute;gica, qu&eacute; har&iacute;a?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Quiero a un dem&oacute;crata en la Casa Blanca. Y me parece una l&aacute;stima que Clinton y Obama tengan que ser rivales porque ambos son extraordinarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Esta ma&ntilde;ana, al entrar en el hotel vi que llevaba <i>The Times</i> en la mano, y en la portada hab&iacute;a una foto de Hillary llorando.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Bueno, era l&aacute;grima peque&ntilde;ita. Y ella se puede permitir una l&aacute;grima de vez en cuando. La vida pol&iacute;tica es muy dura para una mujer. Si no lloras, eres una hija de puta. Y si lloras eres d&eacute;bil. Es dif&iacute;cil. En cambio, es aceptable llorar para el hombre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Soledad, muerte. Hablamos de cosas oscuras. A lo mejor la literatura va de eso.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Bueno, creo que fue Tolkien quien dijo que todos los libros importantes tratan sobre la muerte. Y hay algo de verdad en eso, porque la muerte es nuestro destino y debemos afrontarlo. Todo lo que hacemos en la vida es un intento de negar la muerte.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Dijo usted que ve&iacute;a su alma como algo imperecedero.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> S&iacute;, es cierto. Pero tambi&eacute;n he dicho que tengo muchas dudas acerca de la religi&oacute;n. Me siento muy atra&iacute;da por la religi&oacute;n, pero al mismo tiempo siento mucha incertidumbre. Vivo en un estado de flujo espiritual. Creo en la permanencia del alma. Y eso queda reflejado en el &uacute;ltimo libro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;Qu&eacute; le hace feliz?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> La familia y el trabajo, obviamente. Me considero tan afortunada de tener una familia... Mis hijos son, por encima de cualquier cosa, lo m&aacute;s importante. Aunque es muy dif&iacute;cil compatibilizar el escribir con ser madre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Antes de venir a verla le ped&iacute; al guionista espa&ntilde;ol Rafael Azcona que me diese una pregunta para hacerle, y &eacute;l me contest&oacute; que se lo preguntar&iacute;a a su nieta Sara, de seis a&ntilde;os, que es adicta a Harry Potter.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>P. </b>Eso es genial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>R. Pero usted dice que hay que leer sus libros a partir de los siete a&ntilde;os.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>P. </b>Bueno, mi hija mayor ten&iacute;a seis cuando empez&oacute; a leerlos. Siempre supe adonde iba con los libros. As&iacute; que s&iacute;, pienso que un ni&ntilde;o de seis puede entender el primer libro <i>[Harry Potter y</i> <i>la</i> <i>piedra filosofal]</i> aunque el final es bastante tenebroso. El quinto libro es el m&aacute;s oscuro de todos porque hay una ausencia de esperanza, hay una atm&oacute;sfera opresiva. Y creo que por eso a la gente no le gust&oacute; tanto. Aunque hay lectores que prefieren ese libro a todos los dem&aacute;s, pero son una extra&ntilde;a minor&iacute;a. El quinto, el sexto y este &uacute;ltimo no creo que sean adecuados para un ni&ntilde;o de seis a&ntilde;os.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;Y cuando escribi&oacute; el primero, pens&oacute; en un lector determinado?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R. </b>&Eacute;se es el problema. Yo lo llamaba cuento infantil porque el personaje principal era un ni&ntilde;o. Pero siempre fue un ni&ntilde;o que quise hacer mayor. Y al final es un hombre, un hombre joven pero un hombre. Eso es lo inusual en libros infantiles: que el protagonista crezca. Y me alegra enormemente que la gente siga leyendo y disfrutando de los libros. Ellos se hicieron mayores con Harry Potter. Pero nunca pens&eacute; en los adultos como posibles lectores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Peter Mayer, el editor, que fue el primero al que escuch&eacute; hablar de Harry Potter en Espa&ntilde;a, dice que la clave del &eacute;xito es que la serie se haya convertido en lectura para adultos.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> S&iacute;, es incre&iacute;ble. S&oacute;lo ahora soy capaz de mirar atr&aacute;s y darme cuenta de todo. Durante 10 a&ntilde;os no me permit&iacute; pensar en ello. Creo que lo hice para protegerme. Es muy dif&iacute;cil vivir con esa presi&oacute;n, pero viv&iacute;a negando los hechos, constantemente. Despu&eacute;s de cada publicaci&oacute;n hice un esfuerzo para no leer ninguna cr&iacute;tica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. La literatura salva a la gente, o ayuda a salvarse. &iquest;C&oacute;mo le afect&oacute; a usted escribir?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R. </b>Le dir&eacute; una cosa. A m&iacute; me salv&oacute; la vida el mero hecho de escribir el primer libro. Siempre me dicen que el mundo que invent&eacute; es irreal; fue eso lo que me sirvi&oacute; para evadirme. S&iacute;, es cierto, es irreal hasta un punto. Pero no porque mi mundo fuera m&aacute;gico, sino porque todos los escritores se evaden. Adem&aacute;s, yo no lo hac&iacute;a s&oacute;lo para evadirme sino porque buscaba aclararme con asuntos que me preocupaban. Asuntos como el amor, la p&eacute;rdida, la separaci&oacute;n, la muerte... Y todo eso queda reflejado en el primer libro.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s le dio ese primer volumen?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Puestos en un nivel prosaico, escribir ese libro me dio la disciplina, el enfoque y la ambici&oacute;n, que en aquel entonces se reduc&iacute;a simplemente a ver el libro publicado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iexcl;C&oacute;mo ser&iacute;a el d&iacute;a de la publicaci&oacute;n!</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Vi mi sue&ntilde;o hecho realidad. Fue un momento extraordinario. No me lo cre&iacute;a, estaba extasiada. Y de forma casi inmediata sent&iacute; como si un tren me estuviera empujando a toda velocidad por detr&aacute;s, como en un dibujo animado. Pens&eacute;: "&iquest;Qu&eacute; me ha pasado?". Tres meses m&aacute;s tarde recib&iacute; un adelanto astron&oacute;mico, seg&uacute;n mis est&aacute;ndares de entonces. En esa &eacute;poca, alquilaba un piso, no ten&iacute;a seguro, ni ahorros. Llevaba ropa de segunda mano. Ya sabe, el dinero escaseaba, y tener ese dinero de repente fue extraordinario. Esa noche no pude dormir. Al d&iacute;a siguiente empezaron a aparecer periodistas, me dieron un premio importante, me llamaron de <i>The Sun </i>para comprar los derechos sobre la historia de mi vida, y los periodistas empezaron a rondar por delante de mi casa. Y le dir&eacute; una cosa: aquello me dio mucho miedo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;Por eso teme a los periodistas a&uacute;n ahora?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> No, no los temo. Recuerdo a un par de periodistas en particular que intuyeron mi incredulidad y mi vulnerabilidad y me ayudaron. Uno de ellos me dijo que ten&iacute;a todo el derecho a mantener a mi hija aislada de la prensa, porque siempre me negu&eacute; a llevarla conmigo a las entrevistas y a que le sacaran fotos. Le estoy hablando de la prensa de este pa&iacute;s, del Reino Unido. As&iacute; es como funciona.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Sus libros parece que est&aacute;n llenos de claves personales.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Tiendo a usar fechas significativas. Cuando necesito una fecha o un n&uacute;mero, uso algo que est&aacute; relacionado con mi vida personal. No s&eacute; por qu&eacute; hago eso, es un tic. El cumplea&ntilde;os de Harry es el m&iacute;o, por ejemplo. Los n&uacute;meros que aparecen o las fechas que vienen en los libros tienen relaci&oacute;n conmigo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Escribir su primer libro la extasi&oacute;. &iquest;Y la presion&oacute; el &eacute;xito, saber que millones de personas esperaban sus textos?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Me tom&eacute; muy en serio no pensar en ello. Obviamente, hubo momentos en los que algunas noticias se filtraban, sobre todo durante los libros cuatro y cinco. Ah&iacute; s&iacute; que not&eacute; la presi&oacute;n, y creo que se hace evidente en la escritura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;C&oacute;mo se encontraba?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Cuando llegu&eacute; al cuarto libro estaba muy quemada. Hab&iacute;a producido un libro por a&ntilde;o durante cuatro a&ntilde;os, mientras criaba a mi hija sola, sin ni&ntilde;era ni ayuda de ning&uacute;n tipo. Me sent&iacute;a exhausta. Y realmente pens&eacute;: "Ya no puedo m&aacute;s, tengo que parar". Y se lo dije a mi editor, que si segu&iacute;a as&iacute; no iba a poder seguir escribiendo. Y entonces conoc&iacute; al que es ahora mi segundo marido.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Usted es Harry Potter. Y usted misma lo dice: "Harry es m&iacute;o". &iquest;Siempre supo c&oacute;mo iba a acabar? &iquest;Siempre supo que iban a ser siete libros?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Siempre supe lo que le iba a pasar. Desde el principio ten&iacute;a toda la trama esbozada, sin los detalles, pero siempre supe que su historia se iba a terminar. Y ha terminado, aunque muchos <i>fans</i> est&aacute;n muy disgustados. No hay forma de hacer resurgir la historia de Harry. Su historia ha terminado. Pero terminarlo fue muy duro. Fue devastador.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. El final es conmovedor: "La cicatriz [de Harry] segu&iacute;a all&iacute; y despu&eacute;s de 19 a&ntilde;os ya no duele".</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R. </b>Es simb&oacute;lico. Todos repetimos la mentira una y otra vez: que el tiempo lo cura todo. Y no es verdad. Hay cosas que no se curan, como cuando alguien a quien quieres muere.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Escribe tambi&eacute;n: "Harry Potter, el ni&ntilde;o que sobrevivi&oacute;". Lo dice el maestro, y dice que sobrevivi&oacute; porque fue fiel a sus convicciones, gracias a ello venci&oacute; a Voldemort. &iquest;Usted es as&iacute;?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Me gustar&iacute;a poder decir que s&iacute; porque cre&eacute; un h&eacute;roe con atributos heroicos. Le&iacute; en alg&uacute;n sitio: "Un h&eacute;roe no es m&aacute;s valiente que los dem&aacute;s. Es tan s&oacute;lo valiente durante cinco minutos m&aacute;s"... Harry es as&iacute;.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. En todos los libros hay la conciencia de que uno se puede salvar si tiene amigos, pero la historia de Harry es tambi&eacute;n una historia de soledad.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Estoy totalmente de acuerdo. Le he dado a Harry mi fallo, que es una tendencia a encerrarme, a aislarme cuando estoy bajo presi&oacute;n, triste o feliz. Tiendo a aislarme. Pero s&eacute; que eso no est&aacute; bien, que no es saludable. Y eso se lo di a Harry. Aunque eso sea tambi&eacute;n lo que le hace heroico, lo que le prepara para actuar por s&iacute; solo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. &iquest;Harry es su h&eacute;roe?</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> S&iacute;, bueno, en la vida real mi h&eacute;roe es Robert F. Kennedy. Cre&eacute; a un ni&ntilde;o que intenta actuar con moralidad, que a pesar de haber sido agredido y lastimado f&iacute;sica y mentalmente a&uacute;n sigue atra&iacute;do por el lado bueno de las cosas. Y es genuino y leal, y yo encuentro heroicas todas esas cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; color: #800000;"><strong>P. La gente se fija en las cifras de su vida, en lo rica que es, pocas veces en el ser humano; parece que la ven con la varita m&aacute;gica, como Harry Potter.</strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R.</b> Lamentablemente es as&iacute;. Cuando veo mi nombre en listas de gente poderosa, cosa que hago poco, lo pienso. El poder no es algo que deseara, y adem&aacute;s no tengo poder. Rica, s&iacute;, lo soy.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #800000;"><strong>P. Imag&iacute;nese que por un instante tuviera la capacidad de hacerse invisible.</strong></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"><b>R. </b>&iquest;Hacerse invisible? Eso ser&iacute;a lo mejor...</span></p>
<p style="text-align: justify;"><em><span style="font-size: 12pt;"><span style="color: #000080;">Para continuar leyendo la entrevista, hacer click</span> </span><span style="font-size: 12pt; color: #0000ff;"><strong>AC&Aacute;</strong></span></em><span style="font-size: 12pt;"></span></p>
<p><span style="font-size: 12pt;">
<h3 style="text-align: justify;">Un imperio en cifras</h3>
<div style="text-align: justify;" class="mod_grafico">
<div class="mod_grafico_txt">
<p style="text-align: justify;">- <b>Ventas. </b>400 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo de las siete entregas de la serie.<b> - Fortuna. </b>810 millones de euros es la fortuna de Rowling.- <b>Recaudaci&oacute;n.</b> 3.000 millones recaudaron en salas de todo el mundo las cinco pel&iacute;culas basadas en sus obras.<b> - Pujas. </b>Por 28.000 euros se vendi&oacute; en una subasta un ejemplar de la primera edici&oacute;n de la primera entrega.<b> - Idiomas. </b>A 65 lenguas se han traducido los libros, incluyendo el lat&iacute;n y el griego cl&aacute;sico.<b> - Rechazos. </b>12 editoriales rechazaron el primer manuscrito.<b> - Influencia. </b>El mago ha inspirado a 200 bandas de rock.</p>
</div>
</div>
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt;"></span></p>]]></description>
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<title>EPISODIO DEL ENEMIGO</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/556664/EPISODIO-DEL-ENEMIGO.html#content-top</link>
<pubDate>Tue, 07 Jul 2009 22:29:10 -0400</pubDate>
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<dc:creator>El Maestro</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="color: #333333;"><img width="132" src="http://bligoo.com/media/users/3/153825/images/public/16365/1246458714729-C_Documents_and_Settings_Administrador_Escritorio_borges.jpg?v=1247019939984" height="130" style="margin-left: 4px; margin-right: 4px; margin-top: 4px; margin-bottom: 4px; border: 0" title="http://bligoo.com/media/users/3/153825/images/public/16365/1246458714729-C_Documents_and_Settings_Administrador_Escritorio_borges.jpg" /></span></p>
<p><span style="color: #333333;">Jorge Luis Borges</span></p>
<p><span style="color: #333333;">
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">Tantos a&ntilde;os huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa. Desde la ventana lo vi subir penosamente por el &aacute;spero camino del cerro. Se ayudaba con el bast&oacute;n que en sus viejas manos no pod&iacute;a ser un arma sino un b&aacute;culo. Me cost&oacute; percibir lo que esperaba: el d&eacute;bil golpe contra la puerta. Mir&eacute;, no sin nostalgia, mis manuscritos, el borrador a medio concluir y el tratado de Artemidoro sobre los sue&ntilde;os, libro un tanto an&oacute;malo ah&iacute;, ya que no s&eacute; griego. Otro d&iacute;a perdido, pens&eacute;. Tuve que forcejear con la llave. Tem&iacute; que el hombre se desplomara, pero di&oacute; unos pasos inciertos, solt&oacute; el bast&oacute;n, que no volv&iacute; a ver, y cay&oacute; en mi cama, rendido. Mi ansiedad lo hab&iacute;a imaginado muchas veces, pero s&oacute;lo entonces not&eacute; que se parec&iacute;a, de un modo casi fraternal, al &uacute;ltimo retrato de Lincoln. Ser&iacute;an las cuatro de la tarde.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">Me inclin&eacute; sobre &eacute;l para que me oyera.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">-Uno cree que los a&ntilde;os pasan para uno -le dije-, pero pasan tambi&egrave;n para los dem&aacute;s. Aqu&iacute; nos encontramos al fin y lo que antes ocurri&oacute; no tiene sentido.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">Mientras yo hablaba, se hab&iacute;a desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo del saco. Algo me se&ntilde;alaba y yo sent&iacute; que era un rev&oacute;lver.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">Entonces me dijo con voz firme:<br />-Para entrar en su casa, he recurrido a la compasi&oacute;n. Lo tengo ahora a mi merced y no soy misericordioso.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">Ensay&eacute; unas palabras. No soy un hombre fuerte y s&oacute;lo las palabras pod&iacute;an salvarme. Atin&eacute; a decir:</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">-En verdad que hace tiempo maltrat&eacute; a un ni&ntilde;o, pero usted ya no es ese ni&ntilde;o ni yo aquel insensato. Adem&aacute;s, la venganza no es menos vanidosa y rid&iacute;cula que el perd&oacute;n.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">-Precisamente porque ya no soy aquel ni&ntilde;o -me replic&oacute;- tengo que matarlo. No se trata de una venganza, sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges, son meras estratagemas de su terror para que no lo mate. Usted ya no puede hacer nada.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">-Puedo hacer una cosa -le contest&eacute;.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">-&iquest;Cu&aacute;l? -me pregunt&oacute;.</span></p>
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">-Despertarme.</span></p>
<span style="color: #333333;">
<p><br /><span style="font-size: 10pt;">Y as&iacute; lo hice.</span></p>
</span></span>
<p>&nbsp;</p>
</p>
<p>&nbsp;</p>]]></description>
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<title>El Aleph</title>
<link>http://www.todoschile.cl/content/view/550914/El-Aleph.html#content-top</link>
<pubDate>Wed, 01 Jul 2009 10:36:45 -0400</pubDate>
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<dc:creator>El Maestro</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="color: #800000;"><span style="font-size: 12pt; color: #0000ff;">
<p><img src="http://bligoo.com/media/users/3/153825/images/public/16365/1246458714729-C_Documents_and_Settings_Administrador_Escritorio_borges.jpg?v=1246458727640" style="margin-left: 4px; margin-right: 4px; margin-top: 4px; margin-bottom: 4px; border: 0" title="1246458714729-C_Documents_and_Settings_Administrador_Escritorio_borges.jpg" /></p>
<p>Jorge Luis Borges</p>
<span style="color: #800000;"><span style="font-size: 12pt; color: #0000ff;">
<p>&nbsp;</p>
</span><span style="color: #800000;">
<p align="justify">Cl&aacute;sico cuento de este poeta y escritor argentino a quien por su pensamiento pol&iacute;tico&nbsp;nunca le dieron el Premio Nobel de Literatura, aunque siempre estuvo nominado.</p>
<p align="justify"><strong><em>Jam&aacute;s me lo van a otorgar, porque es un premio para mediocres</em></strong>, -sol&iacute;a responder a los periodistas que se lo hac&iacute;an notar.</p>
<p align="justify">El Aleph</p>
<p align="justify">O God, I could be bounded in a nutshelland count myself a King of infinite space. </p>
<p align="justify">Hamlet, II, 2 </p>
<p align="justify">But they will teach us that Eternity is the Standing still of the Present Time, a Nunc-stans (ast the Schools call it); which neither they, nor any else understand, no more than they would a Hic-stans for an Infinite greatnesse </p>
<p align="justify">Leviathan, IV, 46</p>
<p align="justify">La candente ma&ntilde;ana de febrero en que Beatriz Viterbo muri&oacute;, despu&eacute;s de una imperiosa agon&iacute;a que no se rebaj&oacute; un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, not&eacute; que las carteleras de fierro de la Plaza Constituci&oacute;n hab&iacute;an renovado no s&eacute; qu&eacute; aviso de cigarrillos rubios; el hecho me doli&oacute;, pues comprend&iacute; que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita. Cambiar&aacute; el universo pero yo no, pens&eacute; con melanc&oacute;lica vanidad; alguna vez, lo s&eacute;, mi vana devoci&oacute;n la hab&iacute;a exasperado; muerta yo pod&iacute;a consagrarme a su memoria, sin esperanza, pero tambi&eacute;n sin humillaci&oacute;n. Consider&eacute; que el treinta de abril era su cumplea&ntilde;os; visitar ese d&iacute;a la casa de la calle Garay para saludar a su padre y a Carlos Argentino Daneri, su primo hermano, era un acto cort&eacute;s, irreprochable, tal vez ineludible. De nuevo aguardar&iacute;a en el crep&uacute;sculo de la abarrotada salita, de nuevo estudiar&iacute;a las circunstancias de sus muchos retratos. Beatriz Viterbo, de perfil, en colores; Beatriz, con antifaz, en los carnavales de 1921; la primera comuni&oacute;n de Beatriz; Beatriz, el d&iacute;a de su boda con Roberto Alessandri; Beatriz, poco despu&eacute;s del divorcio, en un almuerzo del Club H&iacute;pico; Beatriz, en Quilmes, con Delia San Marco Porcel y Carlos Argentino; Beatriz, con el pekin&eacute;s que le regal&oacute; Villegas Haedo; Beatriz, de frente y de tres cuartos, sonriendo, la mano en el ment&oacute;n... No estar&iacute;a obligado, como otras veces, a justificar mi presencia con m&oacute;dicas ofrendas de libros: libros cuyas p&aacute;ginas, finalmente, aprend&iacute; a cortar, para no comprobar, meses despu&eacute;s, que estaban intactos. Beatriz Viterbo muri&oacute; en 1929; desde entonces, no dej&eacute; pasar un treinta de abril sin volver a su casa. Yo sol&iacute;a llegar a las siete y cuarto y quedarme unos veinticinco minutos; cada a&ntilde;o aparec&iacute;a un poco m&aacute;s tarde y me quedaba un rato m&aacute;s; en 1933, una lluvia torrencial me favoreci&oacute;: tuvieron que invitarme a comer. No desperdici&eacute;, como es natural, ese buen precedente; en 1934, aparec&iacute;, ya dadas las ocho, con un alfajor santafecino; con toda naturalidad me qued&eacute; a comer. As&iacute;, en aniversarios melanc&oacute;licos y vanamente er&oacute;ticos, recib&iacute; las graduales confidencias de Carlos Argentino Daneri. </p>
<p align="justify">Beatriz era alta, fr&aacute;gil, muy ligeramente inclinada; hab&iacute;a en su andar (si el ox&iacute;moron es tolerable) una como graciosa torpeza, un principio de &eacute;xtasis; Carlos Argentino es rosado, considerable, canoso, de rasgos finos. Ejerce no s&eacute; qu&eacute; cargo subalterno en una biblioteca ilegible de los arrabales del Sur; es autoritario, pero tambi&eacute;n es ineficaz; aprovechaba, hasta hace muy poco, las noches y las fiestas para no salir de su casa. A dos generaciones de distancia, la ese italiana y la copiosa gesticulaci&oacute;n italiana sobreviven en &eacute;l. Su actividad mental es continua, apasionada, vers&aacute;til y del todo insignificante. Abunda en inservibles analog&iacute;as y en ociosos escr&uacute;pulos. Tiene (como Beatriz) grandes y afiladas manos hermosas. Durante algunos meses padeci&oacute; la obsesi&oacute;n de Paul Fort, menos por sus baladas que por la idea de una gloria intachable. &laquo;Es el Pr&iacute;ncipe de los poetas de Francia&raquo;, repet&iacute;a con fatuidad. &laquo;En vano te revolver&aacute;s contra &eacute;l; no lo alcanzar&aacute;, no, la m&aacute;s inficionada de tus saetas.&raquo; </p>
<p align="justify">El treinta de abril de 1941 me permit&iacute; agregar al alfajor una botella de co&ntilde;ac del pa&iacute;s. Carlos Argentino lo prob&oacute;, lo juzg&oacute; interesante y emprendi&oacute;, al cabo de unas copas, una vindicaci&oacute;n del hombre moderno. </p>
<p align="justify">-Lo evoco -dijo con una animaci&oacute;n algo inexplicable- en su gabinete de estudio, como si dij&eacute;ramos en la torre albarrana de una ciudad, provisto de tel&eacute;fonos, de tel&eacute;grafos, de fon&oacute;grafos, de aparatos de radiotelefon&iacute;a, de cinemat&oacute;grafos, de linternas m&aacute;gicas, de glosarios, de horarios, de prontuarios, de boletines... </p>
<p align="justify">Observ&oacute; que para un hombre as&iacute; facultado el acto de viajar era in&uacute;til; nuestro siglo XX hab&iacute;a transformado la f&aacute;bula de Mahoma y de la monta&ntilde;a; las monta&ntilde;as, ahora, converg&iacute;an sobre el moderno Mahoma. </p>
<p align="justify">Tan ineptas me parecieron esas ideas, tan pomposa y tan vasta su exposici&oacute;n, que las relacion&eacute; inmediatamente con la literatura; le dije que por qu&eacute; no las escrib&iacute;a. Previsiblemente respondi&oacute; que ya lo hab&iacute;a hecho: esos conceptos, y otros no menos novedosos, figuraban en el Canto Augural, Canto Prologal o simplemente Canto-Pr&oacute;logo de un poema en el que trabajaba hac&iacute;a muchos a&ntilde;os, sin r&eacute;clame, sin bullanga ensordecedora, siempre apoyado en esos dos b&aacute;culos que se llaman el trabajo y la soledad. Primero, abr&iacute;a las compuertas a la imaginaci&oacute;n; luego, hac&iacute;a uso de la lima. El poema se titulaba La Tierra; trat&aacute;base de una descripci&oacute;n del planeta, en la que no faltaban, por cierto, la pintoresca digresi&oacute;n y el gallardo ap&oacute;strofe. </p>
<p align="justify">Le rogu&eacute; que me leyera un pasaje, aunque fuera breve. Abri&oacute; un caj&oacute;n del escritorio, sac&oacute; un alto legajo de hojas de block estampadas con el membrete de la Biblioteca Juan Cris&oacute;stomo Lafinur y ley&oacute; con sonora satisfacci&oacute;n: </p>
<p align="justify">He visto, como el griego, las urbes de los hombres, los trabajos, los d&iacute;as de varia luz, el hambre; no corrijo los hechos, no falseo los nombres, pero el voyage que narro, es... autour de ma chambre. -Estrofa a todas luces interesante -dictamin&oacute;-. El primer verso granjea el aplauso del catedr&aacute;tico, del acad&eacute;mico, del helenista, cuando no de los eruditos a la violeta, sector considerable de la opini&oacute;n; el segundo pasa de Homero a Hes&iacute;odo (todo un impl&iacute;cito homenaje, en el frontis del flamante edificio, al padre de la poes&iacute;a did&aacute;ctica), no sin remozar un procedimiento cuyo abolengo est&aacute; en la Escritura, la enumeraci&oacute;n, congerie o conglobaci&oacute;n; el tercero -&iquest;barroquismo, decadentismo; culto depurado y fan&aacute;tico de la forma?- consta de dos hemistiquios gemelos; el cuarto, francamente biling&uuml;e, me asegura el apoyo incondicional de todo esp&iacute;ritu sensible a los desenfadados envites de la facecia. Nada dir&eacute; de la rima rara ni de la ilustraci&oacute;n que me permite, &iexcl;sin pedantismo!, acumular en cuatro versos tres alusiones eruditas que abarcan treinta siglos de apretada literatura: la primera a la Odisea, la segunda a los Trabajos y d&iacute;as, la tercera a la bagatela inmortal que nos depararan los ocios de la pluma del saboyano... Comprendo una vez m&aacute;s que el arte moderno exige el b&aacute;lsamo de la risa, el scherzo. &iexcl;Decididamente, tiene la palabra Goldoni! </p>
<p align="justify">Otras muchas estrofas me ley&oacute; que tambi&eacute;n obtuvieron su aprobaci&oacute;n y su comentario profuso. Nada memorable hab&iacute;a en ellas; ni siquiera las juzgu&eacute; mucho peores que la anterior. En su escritura hab&iacute;an colaborado la aplicaci&oacute;n, la resignaci&oacute;n y el azar; las virtudes que Daneri les atribu&iacute;a eran posteriores. Comprend&iacute; que el trabajo del poeta no estaba en la poes&iacute;a; estaba en la invenci&oacute;n de razones para que la poes&iacute;a fuera admirable; naturalmente, ese ulterior trabajo modificaba la obra para &eacute;l, pero no para otros. La dicci&oacute;n oral de Daneri era extravagante; su torpeza m&eacute;trica le ved&oacute;, salvo contadas veces, trasmitir esa extravagancia al poema. </p>
<p align="justify">Una sola vez en mi vida he tenido ocasi&oacute;n de examinar los quince mil dodecas&iacute;labos del Polyolbion, esa epopeya topogr&aacute;fica en la que Michael Drayton registr&oacute; la fauna, la flora, la hidrograf&iacute;a, la orograf&iacute;a, la historia militar y mon&aacute;stica de Inglaterra; estoy seguro de que ese producto considerable, pero limitado, es menos tedioso que la vasta empresa cong&eacute;nere de Carlos Argentino. &Eacute;ste se propon&iacute;a versificar toda la redondez del planeta; en 1941 ya hab&iacute;a despachado unas hect&aacute;reas del estado de Queensland, m&aacute;s de un kil&oacute;metro del curso del Ob, un gas&oacute;metro al norte de Veracruz, las principales casas de comercio de la parroquia de la Concepci&oacute;n, la quinta de Mariana Cambaceres de Alvear en la calle Once de Septiembre, en Belgrano, y un establecimiento de ba&ntilde;os turcos no lejos del acreditado acuario de Brighton. Me ley&oacute; ciertos laboriosos pasajes de la zona australiana de su poema; esos largos e informes alejandrinos carec&iacute;an de la relativa agitaci&oacute;n del prefacio. Copio una estrofa: </p>
<p align="justify">Sepan. A manderecha del poste rutinario (viniendo, claro est&aacute;, desde el Nornoroeste) se aburre una osamenta -&iquest;Color? Blanquiceleste- que da al corral de ovejas catadura de osario. </p>
<p align="justify">-Dos audacias -grit&oacute; con exultaci&oacute;n-, rescatadas, te oigo mascullar, por el &eacute;xito. Lo admito, lo admito. Una, el ep&iacute;teto rutinario, que certeramente denuncia, en passant, el inevitable tedio inherente a las faenas pastoriles y agr&iacute;colas, tedio que ni las ge&oacute;rgicas ni nuestro ya laureado Don Segundo se atrevieron jam&aacute;s a denunciar as&iacute;, al rojo vivo. Otra, el en&eacute;rgico prosa&iacute;smo se aburre una osamenta, que el melindroso querr&aacute; excomulgar con horror pero que apreciar&aacute; m&aacute;s que su vida el cr&iacute;tico de gusto viril. Todo el verso, por lo dem&aacute;s, es de muy subidos quilates. El segundo hemistiquio entabla animad&iacute;sima charla con el lector; se adelanta a su viva curiosidad, le pone una pregunta en la boca y la satisface... al instante. &iquest;Y qu&eacute; me dices de ese hallazgo, blanquiceleste? El pintoresco neologismo sugiere el cielo, que es un factor important&iacute;simo del paisaje australiano. Sin esa evocaci&oacute;n resultar&iacute;an demasiado sombr&iacute;as las tintas del boceto y el lector se ver&iacute;a compelido a cerrar el volumen, herida en lo m&aacute;s &iacute;ntimo el alma de incurable y negra melancol&iacute;a. </p>
<p align="justify">Hacia la medianoche me desped&iacute;. Dos domingos despu&eacute;s, Daneri me llam&oacute; por tel&eacute;fono, entiendo que por primera vez en la vida. Me propuso que nos reuni&eacute;ramos a las cuatro, &laquo;para tomar juntos la leche, en el contiguo sal&oacute;n-bar que el progresismo de Zunino y de Zungri -los propietarios de mi casa, recordar&aacute;s- inaugura en la esquina; confiter&iacute;a que te importar&aacute; conocer&raquo;. Acept&eacute;, con m&aacute;s resignaci&oacute;n que entusiasmo. Nos fue dif&iacute;cil encontrar mesa; el &laquo;sal&oacute;n-bar&raquo;, inexorablemente moderno, era apenas un poco menos atroz que mis previsiones; en las mesas vecinas, el excitado p&uacute;blico mencionaba las sumas invertidas sin regatear por Zunino y por Zungri. Carlos Argentino fingi&oacute; asombrarse de no s&eacute; qu&eacute; primores de la instalaci&oacute;n de la luz (que, sin duda, ya conoc&iacute;a) y me dijo con cierta severidad: -Mal de tu grado habr&aacute;s de reconocer que este local se parangona con los m&aacute;s encopetados de Flores...</p>
<p align="justify">Me reley&oacute;, despu&eacute;s, cuatro o cinco p&aacute;ginas del poema. Las hab&iacute;a corregido seg&uacute;n un depravado principio de ostentaci&oacute;n verbal: donde antes escribi&oacute; azulado, ahora abundaba en azulino, azulenco y hasta azulillo. La palabra lechoso no era bastante fea para &eacute;l; en la impetuosa descripci&oacute;n de un lavadero de lanas, prefer&iacute;a lactario, lacticinoso, lactescente, lechal... Denost&oacute; con amargura a los cr&iacute;ticos; luego, m&aacute;s benigno, los equipar&oacute; a esas personas, &laquo;que no disponen de metales preciosos ni tampoco de prensas de vapor, laminadores y &aacute;cidos sulf&uacute;ricos para la acu&ntilde;aci&oacute;n de tesoros, pero que pueden indicar a los otros el sitio de un tesoro&raquo;. Acto continuo censur&oacute; la prologoman&iacute;a, &laquo;de la que ya hizo mofa, en la donosa prefaci&oacute;n del Quijote, el Pr&iacute;ncipe de los Ingenios&raquo;. Admiti&oacute;, sin embargo, que en la portada de la nueva obra conven&iacute;a el pr&oacute;logo vistoso, el espaldarazo firmado por el plum&iacute;fero de garra, de fuste. Agreg&oacute; que pensaba publicar los cantos iniciales de su poema. Comprend&iacute;, entonces, la singular invitaci&oacute;n telef&oacute;nica; el hombre iba a pedirme que prologara su pedantesco f&aacute;rrago. Mi temor result&oacute; infundado: Carlos Argentino observ&oacute;, con admiraci&oacute;n rencorosa, que no cre&iacute;a errar en el ep&iacute;teto al calificar de s&oacute;lido el prestigio logrado en todos los c&iacute;rculos por &Aacute;lvaro Meli&aacute;n Lafinur, hombre de letras, que, si yo me empe&ntilde;aba, prologar&iacute;a con embeleso el poema. Para evitar el m&aacute;s imperdonable de los fracasos, yo ten&iacute;a que hacerme portavoz de dos m&eacute;ritos inconcusos: la perfecci&oacute;n formal y el rigor cient&iacute;fico, &laquo;porque ese dilatado jard&iacute;n de tropos, de figuras, de galanuras, no tolera un solo detalle que no confirme la severa verdad&raquo;. Agreg&oacute; que Beatriz siempre se hab&iacute;a distra&iacute;do con &Aacute;lvaro. </p>
<p align="justify">Asent&iacute;, profusamente asent&iacute;. Aclar&eacute;, para mayor verosimilitud, que no hablar&iacute;a el lunes con &Aacute;lvaro, sino el jueves: en la peque&ntilde;a cena que suele coronar toda reuni&oacute;n del Club de Escritores. (No hay tales cenas, pero es irrefutable que las reuniones tienen lugar los jueves, hecho que Carlos Argentino Daneri pod&iacute;a comprobar en los diarios y que dotaba de cierta realidad a la frase.) Dije, entre adivinatorio y sagaz, que antes de abordar el tema del pr&oacute;logo, describir&iacute;a el curioso plan de la obra. Nos despedimos; al doblar por Bernardo de Irigoyen, encar&eacute; con toda imparcialidad los porvenires que me quedaban: a) hablar con &Aacute;lvaro y decirle que el primo hermano aquel de Beatriz (ese eufemismo explicativo me permitir&iacute;a nombrarla) hab&iacute;a elaborado un poema que parec&iacute;a dilatar hasta lo infinito las posibilidades de la cacofon&iacute;a y del caos; b) no hablar con &Aacute;lvaro. Prev&iacute;, l&uacute;cidamente, que mi desidia optar&iacute;a por b. </p>
<p align="justify">A partir del viernes a primera hora, empez&oacute; a inquietarme el tel&eacute;fono. Me indignaba que ese instrumento, que alg&uacute;n d&iacute;a produjo la irrecuperable voz de Beatriz, pudiera rebajarse a recept&aacute;culo de las in&uacute;tiles y quiz&aacute; col&eacute;ricas quejas de ese enga&ntilde;ado Carlos Argentino Daneri. Felizmente, nada ocurri&oacute; -salvo el rencor inevitable que me inspir&oacute; aquel hombre que me hab&iacute;a impuesto una delicada gesti&oacute;n y luego me olvidaba. </p>
<p align="justify">El tel&eacute;fono perdi&oacute; sus terrores, pero a fines de octubre, Carlos Argentino me habl&oacute;. Estaba agitad&iacute;simo; no identifiqu&eacute; su voz, al principio. Con tristeza y con ira balbuce&oacute; que esos ya ilimitados Zunino y Zungri, so pretexto de ampliar su desaforada confiter&iacute;a, iban a demoler su casa. </p>
<p align="justify">-&iexcl;La casa de mis padres, mi casa, la vieja casa inveterada de la calle Garay! -repiti&oacute;, quiz&aacute; olvidando su pesar en la melod&iacute;a. </p>
<p align="justify">No me result&oacute; muy dif&iacute;cil compartir su congoja. Ya cumplidos los cuarenta a&ntilde;os, todo cambio es un s&iacute;mbolo detestable del pasaje del tiempo; adem&aacute;s, se trataba de una casa que, para m&iacute;, alud&iacute;a infinitamente a Beatriz. Quise aclarar ese delicad&iacute;simo rasgo; mi interlocutor no me oy&oacute;. Dijo que si Zunino y Zungri persist&iacute;an en ese prop&oacute;sito absurdo, el doctor Zunni, su abogado, los demandar&iacute;a ipso facto por da&ntilde;os y perjuicios y los obligar&iacute;a a abonar cien mil nacionales.</p>
<p align="justify">El nombre de Zunni me impresion&oacute;; su bufete, en Caseros y Tacuar&iacute;, es de una seriedad proverbial. Interrogu&eacute; si &eacute;ste se hab&iacute;a encargado ya del asunto. Daneri dijo que le hablar&iacute;a esa misma tarde. Vacil&oacute; y con esa voz llana, impersonal, a que solemos recurrir para confiar algo muy &iacute;ntimo, dijo que para terminar el poema le era indispensable la casa, pues en un &aacute;ngulo del s&oacute;tano hab&iacute;a un Aleph. Aclar&oacute; que un Aleph es uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos. </p>
<p align="justify">-Est&aacute; en el s&oacute;tano del comedor -explic&oacute;, aligerada su dicci&oacute;n por la angustia-. Es m&iacute;o, es m&iacute;o: yo lo descubr&iacute; en la ni&ntilde;ez, antes de la edad escolar. La escalera del s&oacute;tano es empinada, mis t&iacute;os me ten&iacute;an prohibido el descenso, pero alguien dijo que hab&iacute;a un mundo en el s&oacute;tano. Se refer&iacute;a, lo supe despu&eacute;s, a un ba&uacute;l, pero yo entend&iacute; que hab&iacute;a un mundo. Baj&eacute; secretamente, rod&eacute; por la escalera vedada, ca&iacute;. Al abrir los ojos, vi el Aleph. </p>
</span><span style="color: #ff0000;"><span style="color: #ff0000;">
<p>Si le agrad&oacute;, puede terminar de leerlo en Internet.</p>
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