El Mercurio recibió un millón y medio de dólares (de los antiguos) antes y durante el gobierno del Doctor Salvador Allende para derrocar a la Unidad Popular y dar paso a la peor tiranía de Chile.
El diario El Mercurio
de Chile es el represente editorial de los intereses del imperialismo
norteamericano y el gran empresariado en el país. Su voz, penetración y
poder lo sitúan sobre los gobiernos de turno, marcan a fuego la pauta
nacional de la minoría dominante, e incluso orientan crítica y sin
escrúpulos a la casta política tradicional. No resulta extraño que la
Concertación apostara y participara en el mantenimiento de sus
ganancias financieramente, poniendo sus avisajes principales en El Mercurio
cuando fue administración durante 20 años, degollando así las
posibilidades de un periodismo plural. Junto con el Consorcio
Periodístico de Chile S.A. (COPESA), “el decano”, controla los medios
de papel a lo largo de todo el país mediante una red de periódicos
regionales. Y es miembro estrella del Grupo de Diarios de América (o
del Pentágono, para ser más precisos), con los periódicos de América
Latina La Nación de Argentina, El Comercio de Ecuador, O Globo de Brasil, El Tiempo de Colombia, El Universal de México, El Comercio de Perú, El País de Uruguay, y El Nacional de Venezuela.

El Mercurio de Valparaíso –que allí
nació la publicación cuando ese puerto era el más importante del
Pacífico en el sub Continenteno- no sólo es el periódico más antiguo de
Chile y del planeta en habla hispana publicado desde el 12 de
septiembre de 1827; no sólo contiene fueros suprapartidarios y es una
suerte de consejero y director estratégico de los dueños de todo.
También recibió un millón y medio de dólares (de los antiguos) antes y
durante el gobierno de la Unidad Popular encabezado por el Doctor
Salvador Allende como parte sustantiva de la estrategia de
desestabilización del período más democrático del país que terminó el
11 de septiembre de 1973 a través del consabido golpe de Estado que
inauguró la tiranía más sangrienta que jamás existió en la historia de
Chile. Cuando terminaba la década de los 90 del siglo pasado, los
desclasificados de la CIA norteamericana -por medio del Equipo Nizkor /
Acción Encubierta en Chile- señalaron que "Un memorándum del
renovado proyecto de la CIA concluyó que El Mercurio y otros medios de
comunicación apoyadas por la Agencia habían jugado un papel importante
en la puesta en marcha del golpe militar del 11 de septiembre de 1973
que derrocó a Allende".
Un excelente trabajo documental al respecto puede encontrarse en “El Diario de Agustín” (por Agustín Edwards, su dueño, cuyo nombre y apellido se repite generación tras generación, atávicamente desde el surgimiento del rotativo) en la dirección web http://documentalesalternativos.blogspot.com/2009/01/el-diario-de-agus
Nada de lo anterior es desconocido. Lo nuevo, lo histórico, es que el único sindicato de periodistas de El Mercurio votó por primera vez la huelga hace unos días. Esa es la noticia.
“LOS TRABAJADORES HAN TOMADO CONCIENCIA DE QUE LES CORRESPONDE UNA PARTE DE LA RIQUEZA QUE GENERAN”
Juan Pablo Salas es redactor de Deportes del diario de Agustín Edwards desde 1996 y Presidente del Sindicato que agrupa a los 406 periodistas, reporteros gráficos, diseñadores y documentalistas, tanto de El Mercurio, como del vespertino La Segunda (una suerte de periódico orgánico y de combate de la clase dominante dirigido a los líderes de opinión que pautea a los medios hegemónicos del país). El Sindicato negocia normalmente cada tres años y está formado por los trabajadores de los tres rotativos de El Mercurio SAP y los corresponsales de regiones. Además existen los sindicatos de los administrativos, el mixto y el de los gráfico-técnicos. La organización que conduce Juan Pablo Salas tiene aproximadamente medio siglo de existencia. Salas es Presidente del Sindicato desde diciembre de 2007 y fue reelegido en el mismo mes de 2009. Su período termina en los últimos 30 días de este año. Juan Pablo Salas cuenta que la votación de la paralización de actividades fue de “310 votos por la huelga, 6 por la última oferta y uno en blanco. Nunca en la historia se había llegado a esta instancia”. De no existir durante los próximos días una oferta satisfactoria de la corporación, la huelga se haría efectiva el 11 de julio (al igual que la de los trabajadores de Codelco).












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