La muerte camina hacia La Habana

Enviado por José, el farero el 06/02/2012 a las 9:26
José, el farero

por Joaquín García Huidobro


Joaquin-Garcia-Huidobro.jpg

La revolución cubana está en plena marcha. Acaba de terminar la Conferencia Nacional del Partido Comunista, y Raúl Castro anuncia medidas sorprendentes. Él, que desempeñó por 50 años el cargo de ministro de Defensa nos dice que, de ahora en adelante, nadie podrá ejercer un cargo público por más de una década.

En otra disposición revolucionaria, se estableció que el 20% del Comité Central se renovaría dentro de los próximos 4 años. Se trata de una norma fácil de cumplir, porque, como hay varios octogenarios, es posible que los reemplazos se produzcan de modo muy natural.

La revolución está en marcha... hacia el cementerio. No es ninguna novedad, porque las revoluciones comunistas las hacen los jóvenes pero terminan siendo administradas por una gerontocracia.

El anuncio central del anciano Raúl, sin embargo, viene a repetir la doctrina de siempre: nada de multipartidismo, que sería tanto como "legalizar los partidos del imperialismo". Los cubanos tienen algo muy semejante a nuestro antiguo artículo 8, con la diferencia de que éste excluía a un solo partido, mientras que en la isla se excluyen todos, salvo el oficial.

En todo caso, todos estos son esfuerzos por detener lo inevitable. La revolución es una creación humana, y tarde o temprano tendrá que morir, por más que haya prohibido 18 veces la salida del país de la incómoda bloguera Yoani Sánchez, insista en la necesidad del monopartidismo, o haya detenido a dos mil nuevas personas a lo largo del año pasado.

La muerte camina hacia La Habana, va al encuentro de Fidel y su revolución, que nadie sabe si logrará sobrevivir mucho tiempo al fallecimiento de su inspirador. En efecto, Raúl podrá superar a Fidel en crueldad y pragmatismo, pero le falta mística. Y cuando una revolución carece de mística, sus días están contados.

Curiosa figura la de Fidel, que derroca una dictadura e instaura una completa tiranía. Aborrece la propiedad privada, pero es contado por Forbes como el séptimo Jefe de Estado más rico del mundo. Decide poner fin a la imagen de Cuba como el prostíbulo de América, pero las calles de La Habana están llenas de niñitas que ofrecen sus servicios sexuales para sobrevivir.

Complejo personaje ése, que espera a la muerte no con su legendario traje verde oliva, sino con un buzo que le entrega la apariencia de un anciano decrépito y burgués, como tantos otros del mundo capitalista. Un hombre que ve morir poco a poco a su propio cuerpo y al sueño de toda su vida, la Revolución Cubana.

En estos días, Dilma Rousseff visitó en Cuba el Puerto de Mariel, que gracias a las inversiones brasileñas se transformará en un enclave capitalista, al mejor estilo chino. ¿Qué clase de comunismo es ese, que para sobrevivir requiere crear unas islas de capitalismo? Que esto suceda con los pragmáticos chinos, bien; pero los cubanos siempre han sido distintos.

Meses antes se había dado a los agricultores la posibilidad de vender sus productos al mejor postor, y se había otorgado libertad para comprar y vender propiedades urbanas. Todo esto ha debido observar Fidel, impotente, mientras espera su muerte. Mientras aguarda el momento en que se transformará en estatua, en plaza, en nombre de escuelas a lo largo y ancho de todo el mundo; él, una vez muerto, recorrerá el planeta: el mismo Fidel que prohibía a sus compatriotas hasta la posibilidad de escapar de la isla en una balsa improvisada, arriesgando la vida con tal de no pasar un día más en la Revolución.

Con todo, no hay que engañarse. Muchos quieren huir del país, o viven atemorizados y empobrecidos, pero también son millones los que lo quieren y darían la vida por él. Son gente que quiere leer Granma, aunque solo informe sobre reuniones del Partido, discursos e inauguraciones. No les importa comer y vestir mal, conducir autos que se caen a pedazos, tener restringido el acceso a internet, escuchar de pie discursos de seis horas, y no poder elegir a sus autoridades.

¿Cómo puede explicarse ese estoicismo? Porque Fidel, con todos sus errores y maldades, les devolvió la dignidad. Gracias a Fidel, Cuba es conocida en todo el mundo, tiene algo propio que decir, aunque sea malo y falso. Las imágenes de miles de coreanos llorando al Amado Líder, y la realidad de los cubanos que todavía apoyan a Fidel, o a quien enarbole su estandarte, nos muestran que los hombres no sólo nos movemos por autos, ropa, comida o avances tecnológicos. Nos hacen ver que, a pesar de lo que dice el comunismo, el hombre no es sólo materia.

Fuente: emol

Publicidad por Bligoo.com
Comentarios de este artículo en RSS

TodosChile.cl surge por la necesidad de un BLOG CIUDADANO SIN CENSURA POLÍTICA, en el que los participantes puedan expresar libremente todas sus ideas -dentro del marco legal chileno- junto con respetar las Normas del Sitio.

 

TodosChile.cl fue creado el 26 de diciembre de 2008.

 

El 22 de Enero de 2009 se terminó la primera versión de este Blog. Un reconocimiento al diseñador web John Zarate por su buen trabajo y dedicación.

 

Bienvenidos a TodosChile.cl.

 

 

El Director

reiki wow.jpg