No podemos olvidarnos que: “ni toda virtud siempre se encuentra donde más se busca o menos se espera”, por eso, a pesar ese confinamiento abstracto al cual fue arrojado por la prodigiosa ignorancia de aquel tiempo, mismo así, Teilhard de Chardin nos dio la formula al apuntar: “En la escala cósmica, solamente lo fantástico tiene alguna chance de ser posible”. Sin embargo, hoy, da para percibir que los herederos de lo frenético, en la cotidiana ceguera de su permisividad aventajada, están siempre dispuestos a regalarnos sus neurosis persecutorias y sus temibles paranoias, junto con sus histerias desoxirribonucleicas.
Posiblemente, querer hablar de este tema, no sea muy oportuno, porque de alguna manera puede interpretarse como querer darle pasto a las fieras. Pero en éste caso, ni de fiera se trata, porque al fin y al cabo, esta ataca por su instinto de ferocidad, mientras que aquí hablamos de la más pura inconsciencia humana.
Digo esto, porque dese cuenta que, en la información que nos fue dada a conocer por el diario The Sun, la policía de la comunidad británica de Swansea, detuvo a Andrew Dymond, quien, en un principio, fue acusado de pedofilia, sin embargo, las investigaciones luego arrojaron que éste enajenado-sicalíptico, también tuvo encuentros sexuales con un calamar… ¿No es impresionante?
El noticiero cuenta que las autoridades británicas de esa comunidad sajona, procedieron al arresto temporal de éste maniático ciudadano de 46 años, tras ser acusado de pedofilia y otros delitos relacionados con menores de edad, dejándonos saber que el hombre también enfrenta otros 25 cargos por posesión de pornografía, la cual en la mayoría de los casos tiene a niños como protagonistas… ¡Pasmoso y chocante!
No en tanto, para ensombrecer aun más las actitudes delirantes de éste inmoral-sórdido-pecaminoso, las autoridades informan que inclusive se encontró un material que, en especial, llamó poderosamente la atención de la policía, al mostrar al detenido mientras éste tiene relaciones sexuales con un pulpo o calamar muerto; una acción que luego fue calificada de muy desagradable y ofensiva.
Pero no nos dejemos llevar por nuestra exasperación y frenesí ante tan repugnantes actitudes practicadas por algunos de esos gusarapos de la raza humana, porque a pesar de lo grave y grotesco de sus delitos, la jueza Sonia Walters determinó que Andrew saliera en libertad tras el pago de una fianza, aunque lo intimó a que él se presente ante los tribunales dentro de un mes, tiempo en el que tiene estrictamente prohibido acceder a Internet o entrar en contacto con jóvenes menores de 16 años…
¡Asombrosa actitud de la Magistrada! Tal vez, su manera de proceder se deba al hecho de ella no tener hijos con quien preocuparse.
A propósito, es bueno recordarles que Petrarca, ya en su tiempo, nos hablaba con gran pesimismo y afirmativo descrédito, sobre el carácter de los hombres y del futuro que los aguardaba, de modo que, hasta cierto punto, eso nos permite esclarecer y comprender por qué, para algunos pocos privilegiados, la vida es movida por persistentes diarreas emocionales.
Dicho esto y, ante la terquedad de algunos inciertos que insisten para que yo me desvista del inconsútil manto de la Fantasía y me cobije en ropas civiles, exponiéndome a realizar alarde en los horarios más impropios, pensando y realizando las mismas trivialidades de praxis en la habitual e insidiosa obligación de existir; simplemente les digo:
¡Imposible! No lo haré, no soy como esos pocos privilegiados de conducta inmoral-sórdida-pecaminosa que andan sueltos por ahí.











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