
Carta del escritor peruano Mario Vargas Llosa al escritor chileno Roberto Ampuero
"Enero 25, 2010
Querido Roberto:
Me dio mucho gusto conocerte y sólo lamento que en el trajín de Santiago apenas pudiéramos cambiar unas pocas palabras y no tener la larga conversación que me hubiera gustado. Sin embargo, la verdad es que he estado dialogando contigo todos estos días, mientras leía "Nuestros años verde olivo", que acabo de terminar. Te pongo estas líneas para felicitarte por ese magnífico testimonio en forma de novela que me ha conmovido profundamente. Hacía tiempo que un libro no me absorbía y emocionaba tanto como esa descripción tan honesta, tan veraz y tan lúcida de una ilusión que compartimos tantos latinoamericanos con la Revolución Cubana, y, también, el desencanto que siguió al entusiasmo inicial al ver que, contrariamente a lo que creíamos, la Revolución de Fidel y los barbudos no era distinta de las que convirtieron a Rusia y a China Popular en las satrapías que sabemos.
Tu libro describe maravillosamente todo ese mecanismo autoritario que poco a poco fue expropiando los arrestos libertarios y justicieros de los primeros tiempos, y convirtiendo a Cuba en una sociedad autoritaria, corrompida y en la que la mentira llegó a hacer invivible la vida para todo el que se negara a aceptar la servidumbre y el engaño. Al mismo tiempo, el personaje central y narrador de la historia, pese a que debe hacer tantas concesiones para sobrevivir, nunca pierde una decencia innata y un ideal de justicia que consiguen mantener una pequeña luz de esperanza en medio de esa deprimente realidad.
En los años inmediatamente anteriores a aquellos en que transcurre "Nuestros años verde olivo" yo estuve en Cuba cinco veces y experimenté un proceso menos traumático, desde luego, pero muy semejante al de tu personaje, y conocí y traté a muchos de los protagonistas de tu historia. Heberto Padilla sobre todo, a quien conocí cuando había dejado la poesía para trabajar por la Revolución y, más tarde, cuando comenzaban sus fricciones con el régimen. Era muy difícil escribir una historia como la que has contado sin caer en el maniqueísmo ni en el estereotipo, preservando la humanidad aun de los peores canallas y, al mismo tiempo, dando siempre todos los matices y detalles que permiten situar cada conducta y experiencia dentro de un contexto general. Al mismo tiempo, la historia chisporrotea de vida por la fauna pintoresca, lastimosa, pícara y cínica que pulula en torno al narrador, y esos episodios de travesuras y buen humor que abundan en sus páginas descargan la tensión que experimenta el lector y le dan como unos recreos de alegría.
Has escrito un espléndido libro que, te aseguro, vivirá por muchos años y seguirá ganando lectores con el tiempo.
Estoy ahora en Lima, revisando una novela en la que llevo trabajando ya unos tres años, regresaré a Madrid a comienzos de abril y pasaré allí, en Europa, el resto del año. Espero que nuestros caminos se crucen en algún lugar y podamos tener por fin una larga charla literaria, chismográfica y política. Ando con muchas lecturas obligatorias ahora, por mi novela, pero tengo entre mis próximas lecturas de puro placer tu "El caso Neruda". Un abrazo muy fuerte y felicitaciones otra vez,
Mario Vargas Llosa, 2010.
Fuente: quepasa












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