
De la Parra, Marco Antonio
Ha vuelto y tal vez no se ha ido nunca.
La novela policial se reinstala en los escaparates y en la fantasía
Interesantes son autores como Fred Vargas, el cubano Leonardo Padura con su comisario Mario Conde (con toda la ironía cubana), Andrea Camilleri, Sue Crafton entre las damas del crimen, Elmer Mendoza desde México y autores con fuerza como John Connolly y sus perversas imágenes del mal o las novelas de John Banville, escritas bajo el seudónimo de Benjamin Black.
Confieso eso sí mi fidelidad al género negro puro. Mi detective favorito sigue siendo Philip Marlowe y su escritura, el estilo impecable de Raymond Chandler, la demostración de cómo se cuenta, cómo se puede elevar a un nivel de alta literatura un género originalmente maldito o superficial (hoy reeditado en un tomo completo, que vale lo que pesa). “El Largo Adiós”, la última de sus novelas perfectas, me sigue pareciendo una obra maestra, no solamente de la literatura negra sino de cualquier canon.
Con “Millenium” me anduve cansando porque la novela negra nórdica no es de estilo sino de argumento y hasta al inspector Wallander creado por Mankell y en sintonía los sábados en Films & Arts lo disfruto, pero me falta esa escritura ácida, con algo de amargura, crítica social y despiadado mirar sobre la sociedad.
Si Raymond Chandler es la voz superior en esa línea, no se puede dejar de lado a Dashiell Hammett que además fue detective de verdad y los hermanos Coen le hicieron un film precioso, “Muerte entre las
Dejo fuera muchos nombres, Elmore Leonard, James Hadley Chase (¿se puede dejar de incluir “Eva”?), Ross Mc Donald, Chester Himes o nuestros Ampuero o Díaz Eterovic.
Como sea que resucite, la novela negra me atrae más por su atmósfera y su mirada crítica que por su intriga y su supuesta sorpresa final, tan amada por los devotos de Hércules Poirot o el mismísimo Sherlock Holmes que solamente son de pesquisa y no auténtico género negro. La negritud huele a tabaco oscuro, a corrupción, incesto y juego sucio, a clandestino, alianza con los poderes
Dicen que Neruda viajaba con novelas policiales. Confieso épocas de adicción, sobre todo con Chandler y compañía. Borges y Bioy Casares adoraban estas novelas, Piglia es un devoto y Rodrigo Fresán está seleccionando reediciones de las piezas de lujo que no pueden faltar en la biblioteca de un aficionado. Hagan la prueba. Tan solo respiren el primer párrafo de “El Largo Adiós” de pie en una librería y me cuentan el efecto mareador de una prosa perfecta y asesina. Osvaldo Soriano sacó de ahí ese título “Triste, solitario y final”, que es el adiós verdadero, según sostiene Chandler. A pesar de mis reparos con “Millenium” no me perderé la película. El personaje de la detective punk es irresistible, el gran hallazgo de la trilogía. Pero a Philip Marlowe no lo supera nadie. Pregúntenle a Bogart qué lo hizo famoso. No sólo “Casablanca”.












Novela Negra..
Me pregunto, leiste de verdad la saga "Millenium"?, pues por tu comentario parece que no.
Listbeth Salander no es una detective punk......es una Hacker con sintomas de Asperger.