Como jamás escondo algo del gentil lector, antes de embreñarme en esos hechos imponderables aquí siempre narrados con sangre sudor y unos buenos whiskys, hoy les confieso una pequeña, casi insignificante, si bien notable, resaca existencial, algo que se sabe y que ya fuera hartamente divulgado por las ondas del viento.
Antes de adéntrame en el tema, les recuerdo que en la mitología clásica, Dioniso es el dios del vino, el inspirador de la locura ritual y el éxtasis, que representa un personaje importante de la teología griega que, aunque los orígenes geográficos de su culto son desconocidos, casi todas las tragedias le presentan como “extranjero”.
Fue también conocido como Baco y el frenesí que inducía a la bakcheia, y reconocido como el dios patrón de la agricultura y el teatro. También es famoso, -mismo que Chaves afirme que fue Simón Bolívar-, como el “Libertador” (Eleuterio), liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. La misión divina de Dioniso era mezclar la música del aulos y dar final al cuidado y la preocupación. Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el “culto de las almas” y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos.
En el panteón griego, Dioniso fue incorporado como un hijo de Zeus y Sémele, si bien otras versiones afirmaban que era hijo de Zeus y Perséfone. Se le describe como femenino o “masculino-femenino”... ¡Asombroso para aquella época![]
Pero existen otros mitos menores, donde se cuenta que cuando Hestia, diosa del hogar, decidió dejar el Consejo de los Doce y atender el fuego de las casas de las familias, Zeus eligió a Dioniso para ocupar su lugar en el Olimpo como el dios inmortal del vino, el jolgorio y las fiestas… ¡Formidable actitud!
En otros, narran que Calírroe era una mujer calidonia que desdeñó a un sacerdote de Dioniso que amenazó con provocar la locura a todas las mujeres del país. El sacerdote recibió la orden de sacrificar a Calírroe pero en vez de esto se suicidó; entonces Calírroe se arrojó a un pozo que más tarde recibió su nombre… ¡Notable!
¡Pues bien! después de tanta frenética alegoría greco-romana, y de lo que les apuntaré no fuera algo que no se haya dicho antes; de hecho, se ha publicado que existe una correlación positiva entre el consumo moderado de vino tinto y la salud sexual de los hombres. Pero, no se había dicho casi nada sobre el efecto que tiene la bebida de Baco en las mujeres.
Ahora, la Universidad de Florencia presenta un estudio en el Journal of Sexual Medicine que sugiere que, efectivamente, el vino tinto mejora el deseo sexual femenino. ¿La razón? Los antioxidantes que contiene el vino, producen un beneficioso efecto vasodilatador que permite un mayor aporte de sangre en áreas clave del cuerpo… ¡No hace falta precisar cuáles!
Para llegar a tan afrodisíaca conclusión, los investigadores de la Unidad de Urología del Hospital Santa Maria Annunziata, reclutaron a 798 mujeres italianas de 18 a 50 años y sin ningún problema sexual, en la región donde se produce el Chianti, y las dividieron en tres grupos: las que consumían regularmente de uno a dos vasos de vino tinto al día, las que sólo bebían ocasionalmente, que mezclaron con las que ingerían más de dos vasos de vino u otra bebida alcohólica, y por último las abstemias.
Luego les hicieron rellenar un cuestionario que mide la salud sexual de la mujer y que consta de 19 preguntas con una puntuación que va de 2 a 36, siendo las puntuaciones más altas señal de mejor vida sexual… ¿El resultado? Las que bebían vino tinto llegaron a los 27,3 puntos, destacando especialmente en las preguntas relacionadas con el deseo y la lubricación, mientras que las del segundo grupo “sólo” alcanzaron los 25,9 puntos y las abstemias los 24,4… ¡Que desperdicio!
Lo que más chocó a los investigadores no fue sólo el resultado de las bebedoras moderadas de vino, sino que éstas superaban la edad media de los demás grupos. Y la edad, como es sabido, es un factor que tiende a asociarse con un declive del deseo sexual… ¡Espléndido!
Así, para los científicos, los resultados del estudio sugieren una relación entre el consumo de vino tinto y una mejor sexualidad femenina, y aumentar la libido femenina puede depender de una o dos copas; aunque avisan que “deben interpretarse con cautela”. El mismo trabajo señala en éste sentido, que no se encontraron diferencias significativas en lo que respecta a la excitación, la satisfacción, el dolor o el orgasmo.
¡Sí! ¡Sí!, ya sé que dirán que el prurito de la curiosidad científica no nos sirve para cosa alguna, a no ser, lógicamente, para lograr exhibir la vacilación que el hombre siempre demuestra por su angustiante, obsoleta y metamorfosea mudanza de un ser cuadrúpede transformándose en bípede, y enseguida, transmutándose en un animal racional-ecuestre… Todo no pasa de la más pura gnoseología de lo inútil… ¿No es así?











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