El viernes pasado lancé mi novela LOS PÁJAROS NEGROS en el pub la tecla, sé que muchos de ustedes no pudieron asistir por encontrarse en otras ciudades, países lejanos, o afectados por el reciente temblor. El siguiente es el discurso con el que presenté mi libro y agradecí a Yoyi Koda y a RIL Editores por su apoyo. El libro estará disponible en las próximas semanas en las librerías y en la página de la editorial. A todos ustedes, especialmente a los que no pudieron asistir y me siguen en este blog o en LADO B, les agradezco de corazón y espero que exista alguna oportunidad de conocernos. EL LIBRO YA ESTÁ DISPONIBLE EN LA TIENDA VIRTUAL DE RIL EDITORES Y EN POCOS DÍAS EN LAS MEJORES LIBRERÍAS
¿Por qué lanzas una novela de terror? Acaba de temblar fuerte, la gente ya está los suficientemente asustada ¿Cuál es el afán de todos los autores en centrarse en cuestiones negativas, en el dolor, en el miedo, en las perversiones sexuales –todo esto está en LOS PÁJAROS NEGROS –y en general en todo aquello que es perturbador y duro? ¿Por qué no escribes de cosas más edificantes? ¿Por qué precisamente los autores más grandes desde el mismísimo Homero Simpson en adelante –el autor de la Ilíada –pasando Sófocles hasta llegar a Kawabata, Kundera, Yoshimoto y este humilde aspirante a la inmortalidad sin esperanzas, pero porfiado, tienen que centrarse en cuestiones horribles ya sea desde el punto de vista emocional, esotérico, físico o moral? ¿No tiene ya la vida suficiente de todas esas cosas?
Cualquier sufrimiento es demasiado. Los creyentes piensan que cualquier dolor es en realidad una prueba que les envía su dios de misteriosos designios, y tal vez hasta tengan razón, sin embargo, un dios de designios tan misteriosos y que es tan cruel con las personas como yo lo soy con mis personajes es un dios del que quiero permanecer alejado y que espero que sea el resultado de alguna elucubración mosaica de la edad del bronce… pero, si es así, entonces de nuevo ¿cuál es el afán de plasmar visiones horrorosas en el papel y entregarlas al público para que las lea y, sobre todo, cuál es el afán del público por leerlas?
La gran diferencia entre el arte y la vida está en el sentido. Mi maestro Nietzsche dijo que el hombre lo soportaba todo, a excepción de la falta de sentido. El sufrimiento en la vida no lo tiene. Los budistas dicen que el sufrimiento se justifica en leyes de causa y efecto que se llaman karma, pero sólo el Buda puede conocer el contenido de los karmas, en este punto entonces, la ley del karma se vuelve tan insondable como la Moira griega, el destino que hizo que el inocente y buen Edipo, matara a su padre, se casara con su madre y le diera nombre a un complejo… por eso nuestros ancestros en la edad del bronce le inventaron un sentido que lamentablemente se probó que era falso: no eran ni Vulcano ni Yavéh quienes enviaba los terremotos a los hombres. El terremoto no es más que el resultado de la colisión de placas tectónicas inconscientes, sin embargo, que algo no tenga un sentido no necesariamente significa que uno tenga perderse en un abismo absurdo y nihilista de desesperación.
Que algo no tenga sentido, abre la oportunidad para que, el intelecto que se ha liberado, dote del sentido que le plazca a los hechos, sin atribuirles una voluntad, antes bien subordinándolos a un orden impuesto por uno mismo, o por otro autor de otro orden horroroso y dramático y de esta forma, responderle a la vida: “¡mira tú, vida sin sentido, mira como yo te someto a mi voluntad y, no bastándome con el dolor que ya me impones, he adoptado dolores de fantasía con los que he creado bellos cuadros en mi mente y me he regocijado! ¡Mira cómo puedo ser más grande que tú y que tu hermana la muerte, que todo lo reduce a la nada!”
Sakiamuni el Buda, enseñó que existe un estado supremo de la mente llamado el nirvana. En este estado el iluminado puede contemplar el mundo y ver que todas las cosas son puras. Yo he tenido esa experiencia, y todos la hemos tenido, pero no hemos tomado en consideración el momento de tales experiencias ¿quién aquí no se ha emocionado y conmocionado viendo un cuadro tan terrible como “El Grito” de Munch? ¿Quién ha sido capaz de contemplar la belleza de una tragedia griega sin gozarla? O para ser más contemporáneos ¿quién aquí no se ha emocionado viendo como “Darth Vader”, el villano absoluto por exelencia, era el padre de Luke Skywalker, el héroe absoluto del siglo veinte? ¿No es el arte entonces una forma de nirvana, una forma en que la mente alcanza la liberación?
Los griegos, para variar, le pusieron el nombre de un dios a esa capacidad de transformar lo feo en bello… a este dios le llamaron Dionisio, que era el dios del éxtasis, de la embriaguez, de los poetas y de la tragedia. Este es un dios en el que no me molesta creer: es un dios que sabe bailar y que es capaz de reírse de la desgracia y que entrega a los hombres el vino de la embriaguez y la tragedia redentora del éxtasis y esta es una redención que he conocido en vida y conocí cuando creé LOS PÁJAROS NEGROS…
Pero todo eso ahora no vale nada… porque en este momento ya no soy un tipo encerrado frente a una pantalla, ni alguien que está en su volada… ahora soy un autor que acaba de editar su libro y que tiene que ser capaz de lograr que sean ustedes quienes tengan esta experiencia de iluminación a través del terror, o para ser más realistas, que se entretengan un rato y que me digan a mí o a sus amigos “¡me entretuve harto con LOS PÁJAROS NEGROS, es un libro re interesante, te lo recomiendo!
MUCHAS GRACIAS!












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