He pasado el día de ayer, acompañando atentamente las neurálgicas informaciones que provenían de las distintas y distantes partes de Chile. No que sintiese algún tipo de tensión mórbida por querer descubrir el tamaño de las consecuencias del terremoto registrado en el país. Pero confieso que me mantuve atento a las noticias, por la simple razón de sentir una indulgencia particular por todos mis amigos que viven allí, y quien sabe, en un reflejo instintivo, pretendiendo no tener que encontrar una noticia desalentadora que envolviese alguno de estos en ese tan inquietante evento.
Por este trascendental motivo, en mi post de hoy en este blog, quiero dejar registradas mis condolencias para con las autoridades chilenas, para con las familias enlutadas y para con los amigos de los fallecidos en el sismo, y a la sazón, aguardar anhelante para que mis propios conocidos no hayan sido tocados por la mano malvada de la naturaleza.
Mis pensamientos y mis benevolentes plegarias, permanecerán direccionados hacia las familias de mis amigos, a las de los familiares de las víctimas, hacia los heridos, y a todos en particular que, de una manera u otra, están sufriendo con esta grave contingencia.
A todos, les deseo una rápida recuperación, para que la vida en su entorno, vuelva lo más pronto posible a la normalidad.











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