Esquizofrénico y alucinado, Johann Strauss II, desde muy chico insistió en que quería tocar y componer para la realeza de Viena del siglo XIX, impertinencia que finalmente lo llevó a pelearse con su padre y a disolver sus tres conturbados casamientos, no en tanto, muchos escépticos chismosos afirmen que la causa, aconteció, porque sus esposas no tenían un buen oído musical… ¡Pura charlatanería! Porque no sólo fue un buen pie de valsa, como también se transformó en “el rey del vals” hasta lograr convertirse en el “Director Musical del Baile de la Corte”, un cargo algo así como el de “Maestro de Batería” de una escuela de samba de Rio de Janeiro.
Sin embargo, otros afirman que fue la delicada “Adele”, su última esposa, una diva que, influenciada por los magníficos talentos oníricos-sexuales-filarmónicos del maestro, orgullosa, un día mandó confeccionar algunas placas que, fatua, dispuso que se exhibiesen en las puertas de los teatros donde él se presentaba, para que todos pudiesen leer la frase: ¡Heut Spielt der Strauss!, que traducido a nuestra lengua, literalmente significa: ¡Hoy me toca Strauss!..., o algo así.
Seguramente, que la preponderancia monárquica hacia la ambigüedad de aquellos tiempos, con toda la omnipresencia de su mediocridad entre la burguesía, era resultado de una sátira fútil de la sensatez humana, influenciada por la mala lectura realizada en la penumbra de los aposentos y la música proterva que se escuchaba en los salones palacianos, algo tan soberbiamente representado en tinta y papel, por el monje asceta de Gustave Flaubert, un contemporáneo de Johann que se dedicó a describir todas esas facetas frívolas y anodinas a lo largo de sus obras.
Ad pero, ya transcurridos 150 años de tales alegorías canónico-musicales, es sorprendente enterarse que en la actualidad, una mujer holandesa sufre de una inoportuna e incómoda dolencia llamada de “sonambulismo sexual”. ¡Sí!, porque la joven “Belle Floor”, quien padece insomnio sexual, declaró en entrevista a “The Sun”, que por su extraño trastorno, “teme dormir con hombres”, al asegurar que ha llegado a tener relaciones sin darse cuenta de sus actos… ¿Impresionante, no?
La historia clínica de esta holandesa de 32 años, quien sufre del diagnosticado desvelo sexual, aseguró que su trastorno ya le ha ocasionado varios malos entendidos con los amigos varones con los que ha compartido cama, al asegurar que, sin darse cuenta, termina sosteniendo relaciones sexuales con ellos, sin protección, siendo esto último lo que más le inquieta, ya que teme quedar embarazada o contraer alguna enfermedad venérea.
En el testimonio dado por Belle, esta señaló que se enteró de su enfermedad en 1999, cuando un amigo le confesó que habían tenido relaciones sexuales y que él se había sorprendido por la actitud tomada por ella en la cama, sin embargo, Belle no lograba recordar nada de lo acontecido, situación por la que decidió acudir al médico para encontrar la respuesta a su mal… ¡O de su bien!, -digo yo-, dependiendo desde que ángulo uno lo analice.
-“No hay datos oficiales de cuántas personas sufren de sexomnia, pero he hablado con cientos de hombres y mujeres que tienen la misma condición… Tengo confianza y me siento mejor, tengo amigos fabulosos, un buen trabajo y realmente disfruto mi vida”, -comentó la joven, quien ha aprendido a vivir con su mal.
Ya enterado de estas clínicas morbosidades modernas, ahora me dejo bañar por los ideales embaucadores de esta joven sufridora y, recordarles como siempre que, “la realidad”, tiene un gusto de bilis, aunque no hay que olvidarse que con talento y un poco de sabiduría poética, podemos transformarla en un pastel… Basta no querer comprender lo incognoscible… ¿No le parece correcto?











hace 1 día
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses