-¡Asmodeu…! ¡Asmodeu...! ¡Príncipe de la lujuria…! ¡Cállate...! –vociferó el Frei Ignacio, juez eclesiástico al frente del tribunal inquisidor del Santo Oficio, para que Don Juan Tenorio callase de una vez el relato de sus herejías- …Ruego a San Miguel para que me ayude a libertar de una vez y por todas a este pecador de Asmodeu… ¡Oh! Tú, con tu gran espada, salva su alma del poder maligno del enemigo como hicisteis en la gran batalla que luchasteis con el dragón, esa vieja serpiente que es llamada de Demonio y de Satanás, y que ha terminado por seducir a todo el mundo... Expúlsalo ya de su cuerpo…
-¡Amodeus! Exorcizamus te, omnis immunde spiritus… Omnis satânica potestas, omnis incursio infernalis adversaii...
No puedo dejar de recordar las palabras clamadas por el inquisidor general en la obra de Douglas Abrams, después de enterarme lo que la señora Brooke Magnanti confesó al periodista de diario británico “The Sunday Times”.
Ella, una ex-prostituta cuyos libros de memorias fueron convertidos en el seriado de televisión "Secret Diary of a Call Girl" (el diario secreto de una chica de programa), finalmente reveló su verdadera identidad: dice llamarse Brooke Magnanti, y actualmente es una científica británica que terminó por confesar al periodista que, durante años, escribió bajo el seudónimo “Belle de Jour” para relatar los encuentros que tuvo como una chica de programa de alto nivel, trabajo que realizó para ganar dinero mientras desarrollaba y escribía su tesis de doctorado.
Ella relata que detalló su vida secreta en un blog a partir de 2003, una actitud que más tarde la llevó al libro “The Intimate Adventures of a London Call Girl” (Las aventuras íntimas de una chica de programa de Londres), que prontamente se convirtió en best-seller y la llevó a escribir otros dos libros más, que luego resultaron en la trama de un seriado de TV protagonizado por Billie Piper y que actualmente es exhibido en 25 países.
A pesar de las muchas tentativas realizadas durante todos estos años para descubrir su verdadera identidad y, de las muchas dudas cuanto a la veracidad de sus memorias, “Belle de Jour” permaneció anónima hasta el día en que Magnanti, de 34 anos, decidió que había llegado la hora de desenmascararla, diciendo que el anonimato: “Había dejado de ser divertido”.
En su revelación, ella expone que durante 14 meses, comenzando en 2003, trabajó como prostituta, cobrando 300 libras (500 dólares) por hora, para una agencia de “escorts”, pero que no tiene arrepentimientos sobre aquella época. Terminó declarando que: “me siento peor sobre mis escritos, de lo que jamás me sentí por hacer sexo por dinero”…
Magnanti actualmente vive en Bristol, al sudoeste de Inglaterra, y es una investigadora científica que trabaja en el Hospital St. Michael's, y a su vez, empleada de la Universidad de Bristol como especialista en neurotoxicologia del desenvolvimiento en epidemiologia oncológica.
En un comunicado divulgado en el site de la editora británica Orion Books, que publica los libros de “Belle de Jour”, la empresa señala: “Fue una decisión corajosa de Belle de Jour querer revelar su verdadera identidad, y apoyamos su decisión de realizarla”.
-“El anonimato tubo una finalidad en aquella época…” -amplió Magnanti- “Es algo que siempre tendrá razón de existir para escritores cuya obra es demasiado polémica para que puedan asociar su nombre a ella. No en tanto, para mí, pasó a ser importante reconocer ese aspecto de mi vida y mi personalidad delante del mundo”.
-“Me siento bien mejor estando de este lado... No necesitando mentir o esconder cosas de las personas que amo”... “Poder defender delante de todos los escépticos lo que realmente fue mi experiencia de trabajadora sexual”, -terminó por escribir ella en su blog hace pocos días.
Sin embargo, dado mi carácter cósmico-filantrópico, pienso que mientras el personaje de “Don Juan” fue una ficción del escritor, el otro, es el de una protagonista auténtica, por lo tanto, ahora, ya parido y a salvo, sintiéndome imbuido de un carácter pedagógico-redundante después de descubrir la existencia de actos maternales-pos-depurativos, a mí me gustaría saber lo que le diría ese pseudo “santo juez eclesiástico” al frente del tribunal inquisidor del Santo Oficio, si él estuviese anverso al relato de los sacrilegios de la señora Magnanti… ¿No sería fantástico poder escucharlo?











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