Miércoles 25 de Noviembre de 2009
Señor Director:
Escribo estas líneas para manifestar mi total respaldo a monseñor Goic y a la jerarquía de la Iglesia Católica en la polémica suscitada por la presencia de homosexuales en las franjas de las candidaturas presidenciales. No se trata de perseguir o discriminar a nadie, sino de evitar la trivialización de esta realidad con fines meramente electorales.
El tema de la homosexualidad es un tema complejo, y por ello, si se desea analizarlo desde el punto de vista de la mirada cristiana, debe hacerse con apego a dos principios fundamentales: la caridad y la verdad. Desde esta mirada, lo que la antropología cristiana indica es que el homosexualismo es una grave enfermedad psicológica, que implica un trastorno en el comportamiento sexual de las personas que la padecen. Por ello no es una tercera opción, que puede equipararse a la de un hombre o mujer heterosexual. Desde el punto de vista de la caridad, las personas que la padecen merecen todo nuestro respeto, y más aún, la obligación de ir en su ayuda.
En la medida en que la sociedad presente el homosexualismo como una
opción válida más, es altamente probable que más personas deriven a
conductas homosexuales, lo que solo llevará a agravar el problema. Es
sabido que en la adolescencia, especialmente entre los varones, hay
etapas de indefinición sexual, que pueden derivar hacia el
homosexualismo si esos jóvenes viven expuestos a una cultura que dice
que da lo mismo la orientación sexual.
Pedro Gazmuri S.
Profesor universitario





Josefa
En lo personal no soy cristiano y tampoco homosexual, pero creo que este sector de la sociedad debe tener derechos legítimos como todo ciudadano con respecto a su condición sexual.
El tema de si pueden tener hijos, adoptar o ejercer el derecho de Filiación que contemplan nuestras leyes civiles en materia familiar creo que se debe analizar mucho más y tocarlo con pinzas.
De si los homosexuales debieran tener derechos de unión civil en matrimonio, creo que deberían tener apoyo por parte de la sociedad y la legislación, por lo que no comparto para nada la Antropología Cristiana del pensamiento católico, ni sus arcaicos dogmas, los que debieran ser acordes a la evolución de la sociedad en factores como cambio del pensamiento de las masas para así dar una señal de confianza y respeto.
La Iglesia Católica siempre se alarma en estos temas, ya ocurrió cuando se promulgó la ley de divorcio en Chile.
Mas que esto ultimo, la iglesia debiera pensar, ¿tendremos homosexuales en nuestras iglesias, en nuestra cúpula o entre aquellos que se declaran católicos?