Los países
modernos que disponen de
presupuesto exclusivo para sus
FF.AA., renuevan periódicamente el armamento bélico como herramienta disuasiva. La estructura del poder en estos aspectos
tiene un carácter piramidal,
especialmente en Chile. El generalísimo
de las FF.AA. es el Presidente de
Cada acto relevante o poco significativo que ocurre en la esfera de la seguridad nacional, la cúpula del poder civil con las FF.AA. Disponen de un protocolo para conocer la información y los análisis que se desprenden de cada situación. En este ultimo contexto, intervienen los Servicios de Inteligencia, analistas, etc.
En el
presente,
En Chile hemos conocido algunos episodios a media luz. Culpamos al dedo que apretó el gatillo, pero como las reglas del juego son así, los mentores de la trama permanecen blindados, inalcanzables, bajo la aureola libre de toda sospecha.
Es posible que en un país organizado, altamente profesionalizado en el arte de la defensa y la política sus gobernantes no dispongan de la información necesaria cuando existen compras de armamento a un alto costo, helicópteros, aviones, submarinos y otros.
A juicio del pueblo, de quienes pagamos los impuestos, esta teoría es imposible. Si aplicamos el modelo empresarial a la gobernabilidad del país, el gerente general de una empresa es imposible no este informado de las ventas que hace y compromete la gerencia de operaciones comerciales. La única diferencia con el esquema del Estado es la lealtad sublime que han jurado quienes visten uniforme al generalísimo de las FF.AA.
En pleno conflicto entre Perú y Ecuador, Chile fue uno de los países “garantes”; pero por bajo la meza abastecía de armamento a Ecuador, este hecho una vez descubierto, fue titular de la prensa nacional por muchos días. Obviamente de acuerdo a nuestra cultura cívica y respeto por las autoridades supremas, el Gobierno de la época, terriblemente impresionado, no tenía conocimiento de este lamentablemente hecho. No obstante ofreció, al concierto de naciones sudamericanas realizar la más estricta investigación. Y para eso recurrió al Congreso, formar de inmediato una Comisión Investigadora, bajo una discusión bizantina con el lucimiento y verborrea de sus integrantes, así el Gobierno, queda libre de responsabilidades. Hasta donde sabemos - no fue removido el Ministro de defensa de la época - pero si, algún militar, que llevó el peso de las responsabilidades.
Hoy día son pocos los chilenos que recuerdan estos hechos, pero ayudan a configurar el perfil ético de los gobernantes de la concertación. Esto es lo que queremos cambiar, el doble estándar internacional, el desprecio por la sabiduría popular, y convendría para fortalece los cimientos de la democracia prescindir de tontos útiles, que mienten y engañan para congraciarse con la cúpula del poder.

Profesionales por el Cambio, Renovación Nacional











De todas formas...
para los politiqueros concertacionistas de turno, las fuerzas armadas son prescindibles y la única preocupación del momento parece ser someter a la carcel a aquellos militares que cumpliendo órdenes y en defensa de la integridad nacional, debieron combatir a los apostoles marxistas del terrorismo, del odio y la violencia ocurrida en Chile durante la dictadura militar.