Nos gusta creer en lo que nos gusta. Entretanto las guerras siguen, junto con abusos, torturas y negociados. Grecia rechazó el despotismo oriental. Poco duró su recreo. Felipe impuso el militarismo macedónico, Roma el imperialismo, sostenido por la Iglesia hasta la Revolución Francesa, que impuso el terror. Salimos de la dictadura clerical para caer en totalitarismos de izquierda, nacional-socialistas o marxistas. Parece que ahora no vamos hacia una democracia, sino hacia un totalitarismo de mercado gobernado por mercaderes.
Impera el desdén platónico por los seres comunes, «cerdos cebados (…) que miran siempre hacia abajo (…) ganados que se hartan de pasto y se acoplan» (República, 586 a y b) y eligen gobernantes encenagados en el materialismo y la ignorancia, «como el puerco en su lodazal» (República 535e). Max Weber lamentó que «militares y comerciantes hayan logrado imponer la primacía de su razonamiento», que privilegia las «acciones-instrumentales» en desmedro de las «acciones-consumatorias» (que son un fin en sí mismas). Debido a la idolatría del poseer y el énfasis en la apropiación se rechazó el modelo comunitario de Aristóteles, cuya polis se funda en la amistad y busca el «florecimiento» (eudaimonía) de la persona humana.
Como nunca hemos sido «buenos» parece que conseguimos el régimen que merecemos: una poliarquía corporativa planetaria que emplea políticos profesionales para dar una fachada democrática a un realidad brutal que alienta el sometimiento, favorece la explotación y usa ejércitos para mantenerse. Estimula una ética de la competencia y la deslealtad y asegura la desdicha. Prospera mediante el bombardeo y la reconstrucción de países, aunque mueran millones. Adam Smith vio nuestra codicia y rapacidad. Aseveró que los comerciantes no deben dirigir los destinos de la humanidad: «nunca se juntan, ni siquiera para divertirse, pues su conversación termina en un complot contra el público o en algún arreglo para subir los precios». (La riqueza de las naciones, Libro I capítulo X).
El sistema de mercado —dicen— tiene la culpa. Falso. Los humanos, hechos de humus, somos «el sistema».












hace 2 horas 54 mins
hace 2 días
hace 3 días
hace 6 días
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace 2 semanas