La participación ciudadana en
el espacio local es el eje principal para la transformación de lo territorios
en la perspectiva de un desarrollo humano equilibrado, equitativo, con
protección medio ambiental y respeto sociocultural.
Los problemas medioambientales que amenazan al planeta y la persistencia de la pobreza y el hambre mundial han demostrado han demostrado el logro del desarrollo sustentable, haciendo evidente la necesidad de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos e impulsar un desarrollo que no ponga en peligro la habitabilidad de los territorios. Sin embargo, no sólo los problemas medioambientales nos refieren al tema del desarrollo sustentable, si no también los desequilibrios entre dos conceptos claves: lo económico y lo social; componentes que se van agudizando como consecuencia de un modelo que enfatiza el crecimiento económico por sobre las equidades socioculturales y la protección ambiental.
Es así como nos encontramos con afanes por mejorar la calidad de de vida de la población, donde buscamos alcanzar mayor prosperidad mediante estrategias centradas sólo en el crecimiento de economías productivas y donde, en algunos casos, se llega a la aceptación del deterioro ambiental a cambio de estos “niveles superiores de vida” Se suman además una carga de problemas sociales presentes en la realidad socioterritorial, sobre todo en regiones, como son el deterioro el la calidad del empleo, la migración campo ciudad y empobrecimiento de zonas rurales campesinas, conculcación de derechos entre otros.
A mi Juicio, como una de las causas de fondo se encuentra la falta de voluntad de parte de los gobiernos de la concertación por impulsar políticas que promuevan las democracias participativas a nivel regional o local. Lo anterior queda reflejado en el nulo proceso de descentralización en Chile. A pesar de la existencia de herramientas locales y regionales, los desequilibrios anteriormente mencionados tienen estrecha relación con la falta de una planificación territorial con participación.
El abordaje de los problemas y la descoordinación entre los distintos actores públicos y privados genera una desconexión entre las inversiones y las necesidades económico-sociales de cada territorio. Todo esto se ve fomentado por el sectorialismo existente en las políticas públicas y sociales donde existe una mirada fraccionada de los problemas y sus causas, impulsando una cultura de atomización de los pequeños movimientos sociales y la separación de los ámbitos del desarrollo territorial.
El problema de la no sustentabilidad de las condiciones para aprovisionar bienestar a los habitantes, guarda relación con las deficiencias del modelo de crecimiento aplicado. El caso de pueblo mapuche es un claro ejemplo que refleja los efectos negativos de las políticas centrales estructurales de instalación del modelo extrativo-agroexportador: migración, empobrecimiento, degradación de recursos naturales disponibles, conflicto social y político entre otros.
En
Una alternativa de desarrollo sustentable está representada en un proceso de planificación participativa que emerja de lo local; en este espacio, el municipal, el comarcal o provincial, o incluso regional, el que permita la reproducción de los valores exigidos para aplicar de verdad este enfoque de asociatividad, confianza, metas comunes y protección ambiental. Es desde el encuentro de procesos locales donde se generará un escenario de integración que permita reconocer y validar al realidad de enfrentar una problemática similar en lo social, económico y ambiental, como capitalizar lazos de amistad, intercambio y de trayectoria histórica común por el otro.
Profesionales por
el Cambio, Renovación Nacional











El tema de descentralizar la economía...
y el desarrollo sustentable resultante, pasa por la creación de los necesarios incentivos tributarios a los entes generadores de riqueza, muy particularmente con aquellas actividades que producen ciertos grados de polución ambiental.
A mediados del siglo pasado esto existía y fueron numerosos los empresarios que se acogieron a dichos beneficios.
Bata Industrial es un muy buen ejemplo. Los incentivos mencionados los llevaron a instalarse en Peñaflor y Melipilla, respectivamente, y buena parte del desarrollo social de ambas localidades se deben a este hecho.
Pero, parecemos condenados a no desarrollar jamás las buenas ideas o simplemente a hipotecárselas a los capitales depredadores provenientes del extranjero, con quienes los politiqueros de turno sí se tornan irreversiblemente obsecuentes, luego de recibir coloridos collares y espejos. Es algo atávico, sin duda.
Muy buen post, Jorge.