Yo soy muy pero muy volado. Durante mucho tiempo pensé que el plazo de entrega para el concurso de cuentos de revista Paula terminaba el día viernes de la próxima semana, pero no era así. Eran las cuatro de la tarde cuando me puse a revisar las bases del concurso y me di cuenta que debía entregarlo hoy a las seis de la tarde y no tenía anillados ni impreso las copias del cuento- eso sí estaba corregido, listo, pero de puro gil me iba a quedar sin concursar-... si a eso le sumamos que no tenía un peso en los bolsillos, la situación era un tanto complicada. Por suerte mi vieja tenía unos pesos así que partí rapidamente a imprimir las copias y anillarlas, eran las cinco de la tarde... me faltaba un sobre donde enviar las copias. No podía ser cualquiera. Debía aguantar el peso de cinco copias y después de recorrer todos los bazares del barrio, no encontré el apropiado, eran las cinco y cuarto y no había solución. Me resigné a perder la oportunidad de participar... me dio rabia y me fui refunfuñando, pegándole a un par de perros cajeros y me eché una paloma con un piedrazo.
- Diego, qué te pasa- preguntó mi tía que justo me vio de casualidad.
_ Tía, por hueón no voy a participar en Paula.
- Por qué, si tú hablabas a cada rato de eso.
- Sí, es que me falta un sobre... tengo todo listo, menos eso.
- Pero anda al centro poh
- Es que no alcanzo.
- A ver quieres un sobre.
- Sí.
- No importa que no sea muy ortodoxo
- No
- Ven a mi casa- fuimos, ella tomó papel de diario y con una habilidad prodigiosa armo un sobre lo suficientemente sólido para soportar el peso con un diario sobre la crisis financiera, deposité la historia, el sobre con mis datos y luego de reforzar la estructura con cinta de embalaje, partí rajado a dejar el cuento. Eran veinte para las seis. Debía cruzar Santiago en veinte minutos, sino quedaba fuera. La verdad es que el sobre era muy, pero muy ordinario, pero, al menos resistía. con ese paquete salí rajado a las oficinas de revista Paula. en el caminó boté una vieja, me saqué la cresta corriendo por la calle- tengo la mala costumbre de andar con los zapatos desabrochados- Casi un bus del transantiago me atropellan por cruzar con roja por Recoleta, pero a mi no me importaba. corría a lo forest Gump por el objetivo... debía llegar a las seis de la tarde sí o sí.
Tomé el metro en hora punta, sudado como cerdo. estaba tan hediondo a sudor que la gente no se me acercaba, además de tener la ploera empapada. Miraba el reloj a cada rato, y el metro parecía andar más lento que el tiempo. yo caminaba de un lado a otro del vagón con una cara de loco que hubiera asustado a fredy Krugger y la gente me miraba porque el papel de diario que pretendía ser un sobre, se veía horrorosamente mal.
después de rogarle a todos los santos- es bastante raro ver a un ateo rezando- me bajé en estación ñuble a las seis cincuenta y ocho minutos. corrí por el metro, tropezando con la gente que me estorbaba el paso. doblé por Ñuble y salí a Vicuña... corrí tan rápido que yo cacho que le ganaba a Bolt una competencia. Ni que me persiguieran los pacos...
Cuando llegué a la puerta de Copesa, el guardia estaba cerrando la puerta, me metí a la mala, lo reconozco. Eran las seis de la tarde en punto y dejé el cuento a las seis con treinta segundos.Al pasar el papel de diario, la secretaria se mató de la risa. Es que soy ecológico y reciclo- me saqué el pillo- y salí contento. Cagado de la risa... sin embargo al rato después pensé... por qué me esforcé tanto si ni siquiera estoy seguro que voy a ganar.












Nunca sabemos si vamos a ganar...
... pero es " glorioso " intentarlo !
Un abrazo amigo mío
gracias amiguis
es cierto pero me siento muy feliz con que a mucha gente le agraden mis relatos.
un abrazo mami virtual
D.
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