Anoche murió una persona y nadie le importó. Cayó desde el segundo piso por culpa de la borrachera. Su cabeza se estrelló contra una piedra y sus sesos se regaron por el piso. Los que escucharon el golpe dijeron que se oyó igual a una explosión de calefón, algunos, los más curiosos vieron el espectáculo sin impresionarse en demasía -han visto cadáveres con dos balas en la cabeza, con los intestinos colgado por el ombligo o desangrándose en la vereda. La violencia de los narcos es así. Los ajusticiamientos y rencillas en la Pincoya son más comunes de lo que creemos- alguien puso su mano el la yugular del flaco sin detectar el menor atisbo de pulso.
Una señora cubrió los restos de Manuel con una sábana celeste. La policía llegó dos horas después del incidente – si mi amigo, el flaco Manuel hubiera sido de Las Condes, se hubieran peleado por llegar- encontraron al flaco muerto, con los ojos abiertos y perdidos mirando el cielo azul de Julio del 2007. La policía tomó fotografías, el flash iluminaba el piso con destellos blancos. Luego cubrieron el cuerpo con una lona negra, mientras un cabo servía café a los superiores.
- Cuándo llegaran los del médico legal… cuándo llegará la fiscal.- preguntó un Carabinero intentando calentar el cuerpo dando pequeños brincos de conejo.
Tres horas después arribó la fiscal, cinco minutos más tarde apareció la camioneta de la morgue. Eran las seis de la mañana. El cielo adquirió un matiz plomizo y el aliento se convertía en vapor al escaparse del labio. La fiscal inspeccionó al difunto, hizo un par de preguntas , ordenó retirar el cuerpo. Los asistentes del médico legal extrajeron una bandeja metálica depositando los restos del flaco. El menos afortunado- un hombre gordo, ojos verdes- debió recoger con pala la masa encefálica del amigo de mi papá. En un balde guardó los restos y los dejó dentro del carro mortuorio. Cerraron la puerta trasera del vehículo. Los policías se despidieron de la fiscal y todos partieron.
Cinco minutos más tarde apreció un camión aljibe de la Municipalidad. Un funcionario se estacionó unos metros del lugar del incidente. Conectó la manguera en un costado del vehículo. abrió la llave. Un chorro de agua borró los restos de sangre.
Quien haya pasado por esa esquina jamás sabrá que alguien dejó la vida ahí.
Tampoco le hubiese importado.












Sin lugar a dudas, has ...
Sin lugar a dudas, has vehiculado un relato triste de la realidad de la vida, y los que más sienten esas incongruencias, son los que guardan la imagen de su ente querido en su conciencia… Lamentablemente el mundo nunca detiene su marcha.
Un cordial abrazo
estamos de acuerdo Carlos
el mnundo no puede detener la marcha, es cierto, pero en nuestra cotideanidad ocurren muertes todos los dìas, alguna violentísimas como en las guerras de los narcos y eso se torna tan natural que ya no es ni siquiera una noticia.
en este caso es un recuerdo a un amigo de mi viejo que muriò hace dos años y dos dìas.
un abrazo
D.
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