Al buscar en la página web del candidato presidencial de la
concertación me encontré con la sorpresa que no existe tal programa, solo un par de propuestas. A continuación transcribo lo más
parecido a un programa presidencial -propuestas- para información de Todos:

Un Gobierno Nacional
En los
últimos meses muchos se han preguntado como debería ser una propuesta de
gobierno mirando las próximas elecciones presidenciales. En ese contexto, la
idea de un Gobierno Nacional puede resultar acertada, si no se transforma en
eslogan, lo que obliga a expresar con nitidez su espíritu y contenido.
• Esto
debe discutirse a partir del Congreso Ideológico de la Democracia Cristiana.
Primero, porque este partido tiene una gran posibilidad para liderarlo y,
segundo, porque esta propuesta se enmarca en su más genuina tradición. Pero, al
mismo tiempo y con la misma claridad, es indispensable afirmar que la esencia
de un gobierno nacional excede a la Democracia Cristiana y a la Concertación de
Partidos por la Democracia.
• Así
como en los años 60 la DC hablaba de un gobierno nacional y popular, esta
propuesta de un gobierno nacional debe tener como eje, al igual que ayer la
búsqueda de la justicia social. Su prioridad deberá ser terminar con la
pobreza, pero también estimular el crecimiento y desarrollo, representar a la
clase media, a los jóvenes, a la gente de las regiones, a los emprendedores, a
los que quieren innovar, a los trabajadores y también a los que quieren
invertir y levantar empresas, porque creen y confían en Chile.
• Por eso
es que es necesario enfatizar su carácter nacional, porque debe ser integrador,
porque debe ser moderno, porque debe ser abierto, porque debe ser progresista
y, especialmente, porque debe representar la diversidad de nuestra patria.
• Esta
propuesta no puede ser una vuelta al camino propio, ni tampoco la política del
gatopardo, que pregona que algo tiene que cambiar para que nada cambie. Lo que
está muerto, por obsoleto, desgastado o poco creíble hay que dejarlo atrás.
• Pero,
para hablar en serio de esta idea, es preciso que cada cual recupere su
soberanía individual. La lealtad genuina es con los ideales y con el país.
• La
Democracia Cristiana debe hacer un llamado abierto a todos los chilenos, sin
exclusiones de ningún tipo. Debemos abrirnos a los que no votan, a los que no
tienen partido ni quieren tenerlo, a los que no tiene poder pero les importa su
país, a los que tienen vocación de servicio público pero no pueden ejercerlo
porque el cuoteo no los considera ni los considerará nunca, a los que tiene
méritos pero son postergados porque son libres y no son manejables.
• Por eso
es que un gobierno nacional debe ser en principalmente un gobierno
suprapartidario. Un gobierno que desde un proyecto progresista y desde un
llamado a hacer realidad la justicia social, convoca a los mejores, recoge las
buenas ideas y que responde al país en su conjunto y no a una fronda de dirigentes.
• Un
gobierno nacional que termina con el cuoteo de los cargos y que saca del
aparato del Estado a los operadores políticos.
• Un
Gobierno Nacional con una gran capacidad de gestionar eficientemente las
políticas públicas.
• Un
Gobierno Nacional con un programa claro, conocido y legitimado. Un Gobierno
Nacional que se hace responsable ante el país, que asume con seriedad sus
compromisos y que se somete con la verdad al escrutinio público. Con un
programa que se construye desde los chilenos y con los chilenos. Un Gobierno
Nacional que asume las grandes tareas, que se abre a los nuevos desafíos, que
impulsa la democracia terminando el encierro y el empequeñecimiento de sus
instituciones.
• Un
Gobierno Nacional que no elude desafíos y toma sin vacilar decisiones
impostergables en temas como los siguientes:
A) El país
necesita mayor crecimiento e inversión. No basta con el piloto automático. Las
tasas de crecimiento e inversión son insuficientes. Debemos tener una nueva
agenda pro crecimiento. Confiar en los emprendedores, saber generar valor,
competir con éxito por los recursos externos y por los mercados del mundo.
B) El país
requiere mayor protección social, pero eso no se logra solamente con leyes.
Debe haber mucha más eficiencia del Estado. ¿Cuánto tiempo demora tramitar una
jubilación, o un co-pago del Compín? ¿Cuánto tiempo demora conseguir una fecha
concreta para una operación quirúrgica en el sistema público? ¿Cuánto tiempo
demora el Servicio Médico Legal en hacer un peritaje en casos de violación o
abuso sexual, para que después de meses ya no sirva el peritaje y quede impune
el delito? Y así hablamos de seguridad ciudadana y de perseguir los delitos
contra la mujer.
C)El país
requiere resolver ahora si vamos a tener o no energía nuclear y si vamos a
seguir poniendo trabas a las centrales hidroeléctricas que necesitamos. Si no
decidimos esto ahora en uno o dos años más no podremos seguir creciendo.
D) El país
no puede pretender tener una educación de calidad con un subsidio a la
educación de los niños de los colegios municipalizados insuficiente y una mala
fiscalización del uso de los recursos. No se trata de gastarnos los excedentes
del cobre en forma irresponsable. Pero lo peor que podemos hacer es no tener
decisión sobre el destino de esos recursos. Por eso, para que no quede duda
sobre populismo de ninguna clase, y para que la definición del destino de los
fondos sea un eficaz mecanismo que desvirtúe las múltiples presiones para
gastarlos con una infinidad de objetivos, se debiera decidir invertir una parte
importante de los excedentes depositados en el exterior en una gran Reforma
Educacional. Se trata de invertir y no gastar. Un país no puede realizar mejor
inversión que la educación de sus niños.
E) El país
requiere terminar con la brecha digital. Ello supone la masificación de la
banda ancha. Esto debe ser un objetivo político prioritario y no simplemente
una declaración retórica. Dejemos que el sector privado invierta y que el
Estado ilumine las localidades menos rentables, para que la fibra óptica, el wi
max y la banda ancha inalámbrica de alta velocidad se combinen y tengamos
conectividad y cobertura del 100%. Pero junto con esta infraestructura de
telecomunicaciones, debemos capacitar a los educadores, enseñar de otra forma,
especialmente a buscar, priorizar y sacar provecho a esta memoria ilimitada del
conocimiento que es Internet. Debemos entrenar trabajadores del siglo XXI y no
empleados de un mundo que está desapareciendo. En el mundo de hoy 2.000
millones de personas tienen teléfono celular y 6.000 millones no lo tienen. Se
crean 40.000 blogs todos los días. Más de mil millones de personas tienen
Internet de alta velocidad. La convergencia tecnológica es ya una realidad. Los
empleos cambian, los edificios también. En Europa y EEUU mucha gente ya trabaja
desde sus casas en horarios flexibles y con alta productividad. Y, en Chile
¿estos temas son parte esencial del debate político?
F) El país
debe potenciar sus regiones. Como lo hicimos a fines del siglo XIX con Perez
Rosales, o como lo hicimos en la primera mitad del siglo XX con el acero o los
servicios públicos, o como lo hicimos en los sesentas con las zonas francas de
las regiones extremas. Hoy son otros los instrumentos. Dos decisiones
esenciales pueden ser innovadoras: Que las regiones decidan como y en que se
invierte el 100% de los recursos estatales que les asignan, y que se radique en
las regiones la sede y operación de muchas instituciones públicas y de todas
las empresas del Estado. Además esta re-localización debería ser extendida a
las grandes empresas privadas y a los centros de investigación científica
mediante incentivos tributarios. Por ejemplo: ¿Qué le pasaría a Antofagasta si
la sede de Codelco se instalara allí? ¿Cómo cambiaría con mil ingenieros que
llegan a vivir a esa ciudad?
G) El país
debe tener una política de fomento al emprendimiento. No podemos seguir
pensando que la pequeña y la mediana empresa por inercia van a potenciarse. La
concentración económica atenta contra este propósito. Pero este objetivo no se
cumple sólo con leyes y sentencias del Tribunal de la Libre Competencia. El
Banco del Estado y CORFO están para cumplir esta finalidad y si no eficaces en
su rol social no se justifican. El Ministerio de Economía debe ser el
ministerio de las PYME y no un ente que no fomenta el emprendimiento ni rinde
cuentas.
H) El país
debe impulsar una política que estimule la inversión en ciencia y tecnología.
Una vez más no pasamos de las declaraciones. Un Gobierno Nacional debe
establecer un mecanismo de incentivos tributarios a las empresas que inviertan
en desarrollos científicos y tecnológicos útiles para Chile. Así lo hacen y lo
han hecho los países emergentes y han tenido éxito. Al mismo tiempo debe
evaluar con transparencia la eficiencia en el uso de los recursos públicos
entregados a Conicyt y Fondecyt. Porque de lo que se trata es de estimular la
creatividad, las patentes de invención, las innovaciones y no la simple
existencia de instituciones que no rinden cuentas y no son transparentes.
I) Un
Gobierno Nacional deberá llevar a cabo una gran transformación a la
administración pública. Ello significa cosas concretas, como por ejemplo que se
profesionalizará y se reducirán al mínimo los cargos de confianza. El concurso
público debe ser la forma de elegir los cargos técnicos, y las designaciones de
autoridades políticas deben estar precedidas de un riguroso análisis previo del
cumplimiento de los requisitos de transparencia, antecedentes profesionales y
probidad por parte de la Contraloría General de la República. Además, deberá
resolverse el problema eterno de las plantas, con programas de jubilación
anticipada dignos, con la instauración de remuneraciones por funciones
críticas, y con el término de las condiciones abusivas de contratación de
cientos y tal vez miles de personas que llevan años y años a honorarios sin
estabilidad, Isapre y AFP.
J) Un gobierno Nacional deberá promover y ejecutar una profunda reforma del Estado, cuya burocracia, procedimientos, sistema de toma de decisiones, presupuesto y mecanismos de gasto están en tela de juicio por obsoletos, ineficientes y por falta de publicidad y transparencia. Son los pobres los que necesitan un Estado eficiente que los proteja. Los ricos no necesitan protección. Por ello es que la reforma del Estado es un imperativo ético y social a la vez. El tema actual no es si se aumenta el presupuesto fiscal, porque lisa y llanamente el aparato estatal ya no es capaz de gastar e invertir eficientemente los enormes recursos que se le están asignando. El Estado gasta en forma absurda cuantiosas sumas, que se las traga la burocracia, la ineficacia o proyectos cuyos resultados no se evalúan con claridad y sus fondos simplemente se despilfarran. Baste recordar los inmensos e interminables aportes al Transantiago, los trenes que no sirven de EFE y las platas de Chiledeportes. Pero, en otras áreas vitales el aporte Estatal es completamente insuficiente, como en el caso del subsidio a la educación de los niños de los colegios municipalizados. Y lo más importante: ¿Quién o quienes fijan las prioridades de gasto? ¿Participan de verdad los chilenos en la jerarquización del gasto fiscal? Un Gobierno Nacional tendrá que generar una profunda transformación en el Estado, porque este Estado ya no es un instrumento adecuado para proteger a los más débiles y para terminar con las iniquidades y la brecha social. 11) Y, al mismo tiempo, para que haya verdadera equidad y justicia, un Gobierno Nacional deberá buscar sin descanso un Diálogo Social, institucionalizado y permanente, que permita, sin los traumas y confrontaciones del pasado, abrir la participación de todos en los beneficios del desarrollo.






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ligia