
Informe Desclasificado de Inteligencia
Breve historia del Comunismo
El pensamiento de Marx
A mediados del siglo pasado el alemán Carl Marx y su cercano colaborador Federico Engel, desarrollaron un sistema filosófico, económico y político destinado a reconsiderar el origen del universo, del mundo, del hombre y cuanto lo rodea y en particular a la sociedad y sus problemas. Todo lo cual más tarde se le conocería como “Marxismo” En términos muy generales y en beneficio de la brevedad, podemos decir que la teoría marxista afirma la inexistencia de Dios, y que el universo, el hombre y los cosas que lo rodean surgieron como consecuencia de un proceso físico-químico. Material.
Por ello la filosofía marxista es intrínsicamente materialista. Los conceptos políticos y económicos del marxismo están estrechamente unidos. Marx señalaba que la historia del mundo es la historia de las luchas de clases. En otros términos, la lucha entre opresores y oprimidos que se expresaba en su época y en la nuestra, por la diferencia existente entre el capitalista y los proletarios. Para el marxismo, el capitalista no paga al obrero el equivalente a lo que éste produce; este no pago, esta diferencia, constituye lo que denomina “plusvalía”.
Como un forma de evitar ésto plantea que los obreros deben organizarse, y por la vía de la revolución apoderarse de los bienes del capitalista. Expropiarlo; dar forma a un Estado proletario para así controlar toda propiedad e imponer la denominada Dictadura del Proletariado y que a mi modesto juicio, hoy tiene a la URSS a pocos años de sucumbir como sistema social.
Por su parte, Engels afirmaba que "cuando los medios de producción pasaran a ser propiedad del estado, la familia individual dejaría de ser una unidad económica de la sociedad". La economía doméstica, entonces, se convertiría en un asunto social, como así mismo la crianza y educación de los niños; dicho de otro modo, el estado cuidaría de todos sus hijos.
El marxismo estima, además, que la religión es el opio de los pueblos y que instituciones como las Iglesias, cualquiera sean, deben desaparecer por tratarse de un sub producto del sistema económico capitalista. De la misma manera, esta ideología considera que también los son las instituciones, el parlamento, etc. las que deberán seguir el mismo camino: la extinción.
Nacimiento del Comunismo actual
No es con los judíos-rusos Marx ni con Engel que esta atea filosofía y doctrina cobra la fuerza y vigor que hoy pareciera detentar. Es el ruso Vladimir Lenin quien, luego del triunfo de la revolución bolchevique (1917), da forma y estructura al movimiento comunista internacional tal cual se lo conoce en nuestros días. Lenin profundiza en el pensamiento de Marx y Engels; lo interpreta y acomoda y fundamentalmente organiza el comunismo en el mundo sobre la base de lo que hoy conocemos como la Unión Soviética.
Crea la denominada Tercera Internacional Comunista (de hecho heredera de la Primera Internacional formada por Marx y de la Segunda Internacional en que sólo participa Engels), organización proyectada para lograr la formación en cada país del mundo de sólidos y fuertes Partidos Comunistas cuya misión sería la de formar la República Internacional.
El ruso Lenin estimaba que si bien Marx había luchado en el pasado por organizar a los obreros de Europa a través de la Primera Internacional Comunista, y Engel durante la segunda, era a la tercera a quien le correspondía el deber de difundir el comunismo por todo el orbe.
Fundada en marzo de 1919 en Moscú, la Tercera Internacional Comunista fue la base del comunismo que conocemos actualmente. Sus otros siete congresos, efectuados todos en la capital soviética entre ese año y agosto de 1935, sirvieron para elaborar toda la estrategia y táctica destinada a propalar a través del mundo la ideología comunista y organizar los correspondientes partidos para más tarde hacerse del poder por cualquier vía, en cada una de las naciones.
La estructura y organización adoptada por los partidos comunistas a partir de la fundación de la Tercera Internacional, se basaron fundamentalmente en los planteamientos de Lenin, quien estimaba que tales partidos "debían ser un verdadero "Estado Mayor" revolucionario"; la vanguardia consciente de los trabajadores y no importando tanto la cantidad como la calidad de los militantes.
De allí surge el hecho que una cuota importante de los militantes de un Partido Comunista sean activistas pagados por su colectividad y destinados única y exclusivamente a la agitación política, propaganda y activismo donde quiera que sea necesario hacerlo (ente los trabajadores del campo y la ciudad; entre los empleados de empresas fiscales o privadas; entre dueñas de casa, FF.AA., estudiantes, iglesias, etc.).
Lenin llamó a este tipo de Partido Comunista, como “partidos del nuevo tipo”.
Génesis del Partido Comunista en Chile
En nuestro país el Partido Comunista fue fundado en 1922 por el obrero tipógrafo Luis Emilio Recabarren y adhiere casi de inmediato a la Tercera Internacional Comunista, aceptando todas y cada una de sus imposiciones.
Recabarren concurrió, en Moscú, al Cuarto Congreso del organismo internacional creado por Lenin y efectuado en 1922, y a su regreso se suicidó. Algunos analistas señalan que lo hizo decepcionado por la doctrina a la cual había adherido con tanto entusiasmo; otros, por supuesto los propios comunistas, han sostenido la versión que fue a causa de una crisis nerviosa cuyos orígenes obviamente no explican.
Repitiendo mecánicamente los dictados de Moscú, durante años los comunistas chilenos han ido pregonando en el país la idea de un gobierno del pueblo que aseguraría felicidad integral para todos y en el cual desaparecerían las tensiones y desigualdades sociales. Puestos en la clandestinidad en 1927 por atentar contra los principios fundamentales de la nacionalidad, continuaron con su trabajo subterráneo y su prédica sistemática.
En 1935, desde Moscú y luego de su Séptimo Congreso, la Tercera Internacional Comunista lanzó la idea del Frente Popular. Entonces los comunistas de Francia, España y Chile, entre otros países, buscaron la materialización de esta táctica al interior de sus respectivos territorios. En Francia y luego de ganar las elecciones e imponer un gobierno encabezado por León Blum, lanzaron toda una ofensiva de huelgas contra el gobierno que ayudaron a elegir, lo cual derivó en sucesivas crisis políticas que concluyeron con la caída del Frente Popular.
La situación española fue aún más grave. Triunfantes los comunistas con el Frente Popular, se lanzaron a las calles a quemar iglesias y asesinar sacerdotes y monjas; dieron muerte a agricultores y saquearon, además, instituciones fiscales y privadas. Todo este caos desembocó en lo que se conoce como Guerra Civil española (1936-1939), que se prolongó durante tres odiosos años a un costo de un millón de muertos y un país devastado, luego de la cual se hizo cargo de la situación el bando antimarxista triunfante encabezado por el General Francisco Franco.
Los muertos acusan
Desde Lenin y hasta nuestros días las víctimas del comunismo, sólo en la Unión Soviética, se calculan en aproximadamente 34 millones, cifras sin duda alegres debido a que no existen estadísticas. Estudios responsables permiten estimar que sólo entre los años 1918 y 1922 entregaron su vida 14 millones de personas, víctimas de muerte violenta o prematura, nueve millones entre 1918 y 1920 y otros cinco durante la gran hambruna de 1921.
La mayoría de estas muertes tuvieron como causa la desastrosa política económica impuesta por los comunistas y la ruina generalizada establecida por la dictadura de Lenin. Se ha estimado para este período, en 11 millones el número de víctimas “económicas” que fallecieron por hambre o enfermedades, ciertamente provocadas por la “Democracia Popular”; otros 3 millones perdieron la vida durante la Guerra Civil, pero muy pocos de ellos en combates, pues se estima que las bajas entre combatientes rojos y blancos no superan las 600 mil, correspondiendo todas las demás a ejecutados por el gobierno bolchevique cuyo propósito principal consistió en reprimir las rebeliones de campesinos disidentes.
Sin duda la segunda gran etapa de las masacres del “Gobierno del Pueblo” se liga a la colectivización de la tierra a comienzos de la década del 30. Durante 1937 se efectuó en la URSS un censo cuyo resultado Stalin no quiso -en la más “democrática” de las actitudes- dar a conocer y, para borrar todo vestigio ordenó asesinar a los responsables del estudio.
Las razones que tuvo este "adalid de los derechos humanos" son evidentes, pues de conocerse el resultado de la encuesta se pondría al descubierto el espantoso número de víctimas. No obstante, se conoce que entre los censos de 1926 y 1937 la población de la URSS disminuyó en 14 millones de personas y que, descontado el déficit de nacimientos, lleva a la escalofriante conclusión que el número de víctimas de este período alcanza entonces a 11 millones.
Luego del censo de 1937 los cálculos se tornan difíciles pues no se supo de otro hasta 1959, con el agravante que la KGB se encargó de difundir cifras perturbadas con el ánimo de confundir a los expertos occidentales.
Los estudiosos de este crimen impuesto por “voluntad popular” al indefenso pueblo ruso, estiman que entre los años del “gran terror” 1937-1938 fueron detenidos 5 millones de rusos, que se unieron a 2,5 millones que ya se encontraban encarcelados y de los cuales no lograría sobrevivir más de un 10%.
Hasta 1944 las deportaciones masivas de minorías nacionales provocaron por lo menos 500 mil víctimas adicionales, cifra que ha llevado a los expertos a concluir que el número de víctimas del comunismo, sólo en la Unión Soviética y el período 1937-1953, se elevaría a la escalofriante cifra de 8 millones, que sumados a los 11 millones del período 1929-1933 de la producción de Stalin, concluye con un total de 19 millones de personas, por supuesto sin contar los caídos durante la Segunda Guerra Mundial, cálculo bajo pero irrefutable que demuestra claramente que las “Democracias Populares” se afirman en la sangre derramada por el pueblo indefenso y que los propios comunistas, a nivel mundial y sin rubores de ninguna especie, dicen defender. Léase "Defensa de los Derechos Humanos”.
Cabe preguntarse, entonces, ¿donde ubican los comunistas los “Deberes Humanos”, entre otros, la defensa de la vida? Estas cifras sobran para que las FF.AA. de cualquier país de raigambre democrática, como lo ha sido Chile durante toda su historia republicana, impidan la implantación de lo que con gran soltura de cuerpo el comunismo internacional ha denominado “Democracia Popular”
Es necesario concluir, a la vista de las cifras precedentes, que la verdad acerca del número real de víctimas de esta ideología satánica es todavía más horrible a nivel mundial y que sin duda algún día podrá ser demostrada.
Baste pensar que a la muerte de Stalin fueron dejados en libertad 8 millones de presos, lo que lleva necesariamente a concluir que la cosecha sólo de este dictador y si Dios no se hubiera acordado de él, habría alcanzado a los 25 millones de víctimas en lugar de 19 millones.
Los estudiosos del tema han arribado a la triste conclusión que: durante la transformación revolucionaria de Rusia, el pueblo perdió 66.000.700 vidas, victimas de la “Dictadura del Proletariado”, “Democracia Popular”, “Frente Popular”, “Unidad Popular” o cualquiera sea el nombre que el comunismo internacional utilice para imponer a las sociedades abiertas su fatal designio.
Frente Popular y Unidad Popular
Los comunistas chilenos, luego de infiltrar el Partido Radical y presionar al Partido Socialista -fundado en 1932 y por definición marxista-leninista, pero sin aceptar la tutela de Moscú- salieron adelante con el Frente Popular para triunfar con la candidatura presidencial de don Pedro Aguirre Cerda. Ellos no participaron de este gobierno, sino se avocaron a apoderarse políticamente de los centros de producción más importantes como la zona minera del carbón, en donde iniciaron la agitación destinada a promover la insurgencia.
Durante 1947, en pleno gobierno de don Gabriel González Videla y en el cual ocuparon tres ministerios, los comunistas se encargaron de activar una serie de huelgas, ocurriendo la más grave de ellas precisamente en Concepción y que llevó al gobierno del Sr. González Videla a ponerlos a margen de la ley a través de lo que ellos denominaron la “Ley Maldita”.
En el interín, a nivel mundial el comunismo había dado pasos importantes. Finalizada la Segunda Guerra Mundial y aprovechando que la Unión Soviética ocupaba militarmente los países de Europa Oriental (Albania, Checoslavoaquia, Bulgaria, Alemania Oriental, Hungría, Polonia, Rumania y Yugoslavia), por la fuerza se apoderaron de sus respectivos gobiernos imponiendo férreas dictaduras que hasta hoy se mantienen (1976), naciendo así lo que ellos felizmente y con desparpajo denominan como “Democracias Populares” en donde para nada cuenta el precio en vidas y los atropellos a los derechos humanos por los cuales rasgan vestiduras.
En cambio, guardaron indignante silencio mientras se realizaba lo que se conoció como “Primavera de Praga“, en que los tanques soviéticos masacraron gran número de disidentes, por citar uno entre tantos ejemplos.
Nacieron así las ahora conocidas “Democracias Populares”. Fuera de la ley en Chile, los comunistas continuaron actuando y aprovechándose de políticos no marxista ambiciosos, ingenuos o ignorantes, logrando antes de las elecciones presidenciales de 1952 dar forma al Frente del Pueblo, escudo utilizado para sus actuaciones clandestinas y que postuló ese mismo año a Salvador Allende a la Presidencia de la República, mismo que ya en 1948 se había declarado públicamente anticomunista, tal como lo prueban sus discursos en el Senado de la República de la época.
Derrotado Allende los comunistas insistieron en continuar formando nuevas agrupaciones. El Frente de Acción Popular (FRAP) fue obra de ellos, como lo reconociera años más tarde y sin pudores su Secretario General, Luis Corvalán Lepe; lo mismo había sucedido con el Frente Popular y el Frente del Pueblo.
En las presidenciales de 1958 nuevamente Salvador Allende es derrotado, pero los comunistas ese mismo año y un mes antes de las elecciones habían recobrado la legalidad. Fue quizá el inicio de un largo proceso donde la actividad política del comunismo chileno, siempre sujeto a los dictados de Moscú, se amplió a todas las esferas del país. Moscú por su parte, en 1957 y durante una reunión mundial de partidos Comunistas, donde por supuesto estuvo presente el PC chileno, lanzó la tesis de la “Coexistencia Pacífica”, rueda de carreta con la cual muchas sociedades abiertas comulgaron a placer.
Fue la fórmula mediante la cual se instruyó al comunismo mundial para que preferentemente por la vía pacífica se hicieran del poder. No obstante, ésta no descartaba el uso de la violencia si las peculiaridades del país así lo ameritaban.
Cabe consignar que para el comunismo la obtención del poder puede efectuarse por cualquier medio, sea pacífico o violento, electoral o insurreccional. En Chile sin embargo, el Partido Comunista luchaba hacia 1968 continuando lo impuesto por Moscú a través de la vía electoral o pacífica y principalmente debido a que nuestro país otorgaba la posibilidad.
No obstante, en momento alguno los comunistas descartaron el hecho de que podían darse las condiciones para tomar el poder a través de la insurrección. Desde 1958 adelante y ya integrados a la legalidad, los comunistas se dieron a la tarea de comenzar a trabajar para llegar al Gobierno.
Su meta, como lo señalara Luis Corvalán durante una reunión del Pleno del Comité Central del PC., era hacerlo en 1964 ó 1970. Una serie de huelgas estudiantiles, laborales y campesinas instigadas por los comunistas fueron la antesala, durante el Gobierno de don Jorge Alessandri Rodríguez, al trabajo de crear las condiciones objetivas de infiltración de partidos políticos no marxistas como el Radical y el Demócrata Cristiano, junto a la penetración de sectores estudiantiles y centros laborales, además de la captación de adeptos hacia el interior de los sectores ideológicamente más débiles de la Iglesia Católica, trabajo que hoy es particularmente evidente cuando se observa a ciertos curas que predican con la metralleta bajo la sotana. El año 1964 se presentó con una elección presidencial particularmente favorable para que los comunistas alcanzaran el poder, mismo que habían perdido estrechamente en 1958.
Sin embargo, la unión de sectores políticos no marxistas impidió se consumara la meta del comunismo, el cual vio nuevamente frustradas sus pretensiones junto con la tercera derrota consecutiva de Allende. Pero el nuevo gobierno DC que asumió la conducción del país y debido a que ofreció una serie de reformas profundas en lo social y político -hablaba de Revolución en Libertad y en su nombre se cometieron varios crímenes masivos al reprimirse a trabajadores en huelga: El Salvador y Pampa Irigoin- sirvió al Partido Comunista para acentuar su trabajo de infiltración y agitación social. Su primera tarea consistió en dividir al Partido Radical, hasta entonces considerado como centro político del país y atrajo a sus filas parte importante de él.
El hecho quedó consumado en 1967 cuando esa colectividad se mostró abiertamente partidaria de una colaboración con los comunistas. Luego, el segundo paso consistió en infiltrar y dividir a la Democracia Cristiana -entonces en el poder; lo hicieron aprovechando que un sector de dicho partido se mostraba desde el pasado con inclinaciones pro-marxistas, hecho que se consumó en 1969. Alguien cuyo nombre la historia nos ha esquivado los identificó acertadamente entonces, como los “tontos útiles”.
Paralelamente los comunistas infiltraron la Universidad de Chile, la Universidad Católica de Santiago y Valparaíso, utilizando como “caballo de Troya” las reformas a la enseñanza superior y tomaron control también de los principales centros laborales hasta apoderarse totalmente, por ejemplo, de la Central Unica de Trabajadores - CUT.
Finalmente hacia octubre de 1969 y luego de un amplio trabajo imperceptible para la mayoría de los chilenos, el comunismo logró la creación de lo que llegó a denominarse Unidad Popular, conglomerado o entidad política que no era otra cosa que la manifestación actualizada del añejo y fracasado Frente Popular, trasnochada fórmula que en 1938 había permitido el triunfo de un radical.
Así, el Partido Comunista volvía a repetir una vez más sus esquemas e imponía el programa del futuro gobierno -idéntico al suyo- y también el candidato: Salvador Allende G., además de estructurar la campaña y proveer agitadores profesionales, estructuras, recursos y organización, junto a medios materiales, económicos y humanos.
El resultado de este trabajo de 12 años fue lo que conocimos como el "Gobierno" de la Unidad Popular, a través del cual y por primera vez en la historia del marxismo-leninismo, un hombre adicto a esta corriente de pensamiento llegó al poder por vía electoral abierta y democrática. No obstante lo anterior, es dable afirmar -como podrá apreciarse a través del presente trabajo-, que el Partido Comunista no hace abandono aún hasta hoy de su preparación militar y accionar abiertamente subversivo.
El Aparato de Informaciones del Partido Comunista Chileno
Inteligencia y Contrainteligencia
A partir del año 1922, fecha de la creación del Partido Comunista chileno, se formaron equipos posibles de identificar como “de Inteligencia”, destinados a infiltrarse hasta el día de hoy en la Administración Pública, empresas estatales o privadas e industrias, con objeto de conocer datos exactos sobre ganancias reales, costos, etc.
Estos datos se empleaban como base para la confección de pliegos de peticiones. La infiltración servía, además, para identificar aquellos obreros o empleados que informaban a sus respectivos empleadores acerca de las organizaciones sindicales. Así, entonces, quienes pretendan defenderse o neutralizar el accionamiento del Partido Comunista, deben partir de la premisa que todo militante comunista es un agente de inteligencia en potencia, toda vez que su acción de desarrollo partidario se fundamenta en la obtención de informaciones y penetración de otras corrientes ideológicas o instituciones civiles, militares y religiosas.
Es necesario señalar también ciertos aspectos fundamentales y en orden cronológico, que revelan la importancia que este partido asigna a su aparato de Inteligencia y sobre el cual es imprescindible enfatizar debido al evidente peligro que para las democracias abiertas representa su existencia. De acuerdo a informaciones que se manejan sobre este asunto, es necesario consignar que el aparato de Inteligencia de formó como una necesidad de la orgánica propia del P.C. durante el bienio 1947/48 y como una necesaria consecuencia de la represión desatada por el gobierno de González Videla en contra del partido.
Su desarrollo fue lento, metódico y extremando precauciones en cuanto a la elección de sus miembros. Y con notable éxito, si consideramos que en este período lograron grandes progresos sin ser detectados ni infiltrados durante su etapa de clandestinidad, acción que aún continúa después de 25 años de actividad. Durante la segunda época de clandestinidad del partido -1948/1958- el aparato de inteligencia se dedicó a infiltrar la denominada Policía Política, para luego entrar en una etapa de receso al pasar muchos de sus cuadros a un abierto trabajo político, como consecuencia de la creación del Frente de Acción Popular (FRAP); sin embargo, muchos de estos militantes continuaron en la clandestinidad.
Hacia 1960 se da inició a la preparación de agentes chilenos altamente especializados en la Unión Soviética, en academias dirigidas por la K.G.B. La derrota del FRAP, si bien significó que el movimiento de izquierda en Chile perdiera las elecciones, constituyó, no obstante, un triunfo de importancia para el PC, debido a que incrementó en gran medida su votación y que además vio favorecido su accionar gracias a que asumió el poder una corriente ideológica pluralista (DC) y que según el análisis -muy exacto- que el PC. hizo de la situación, los puso en condición de dar inicio a un importante esfuerzo de infiltración en la Democracia Cristiana, pues sus bases se acercaban más hacia el estrato social en que ellos realizaban su crecimiento orgánico, lo que les permitió dar comienzo a su acceso al poder por la vía electoral.
En esta etapa se puede medir con total precisión la capacidad del organismo de Inteligencia del Partido Comunista, cuando logra infiltrar profundamente a la Democracia Cristiana obteniendo así el quiebre buscado y del cual resulta la aparición del MAPU y, paralelamente, logran espectaculares avances en cuanto a infiltración de las FF.AA., acción destinada a lograr que éstas, llegado el momento y en caso de una reacción violenta de la Derecha, respaldaran al gobierno.
Es en este momento cuando el PC se plantea la necesidad de incrementar potencialmente su acción de infiltración y contra-inteligencia, en atención a que el panorama mundial mostraba que todos los gobiernos marxistas existentes a ese momento llegaban al poder mediante acciones armadas.
Si bien ante tal situación se les abría una clara posibilidad de avance por la vía democrática -coexistencia pacífica-, era también imprescindible reforzarla mediante una aparato militar capaz de defender tales logros. Todo este trabajo se vio apoyado por la reanudación de relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, la que habiendo revisado su política hacia América Latina a raíz del bloqueo a Cuba, y en la certeza que la subversión no prospera si no está respaldada por un eficiente aparato diplomático que, además, pudiese prestar apoyo logístico en caso de necesidad.
Tal interés se evidenció por el envío a Chile de un miembro del Comité Central del PC soviético, junto a aproximadamente 30 hombres de la KGB. Otra muestra de la eficiencia del aparato de Inteligencia del PC lo constituye el descubrimiento de la existencia del Plan Cámelot, junto a la detección de más de 300 agentes de la CIA encubiertos tras los Cuerpos de Paz y otros organismos norteamericanos. Paralelamente, en esa época Fidel Castro envía al ché Guevara a Bolivia como maniobra de dispersión y distracción de la opinión pública, cuando el verdadero objetivo, en este caso, era precisamente Chile.
Dadas las circunstancias el PC no podía, entonces, descuidar la preparación ya en marcha de sus planes relativos a la toma del poder por la vía violenta si fuese necesario -aspecto que analizaremos en el capítulo relativo al aparato militar del PC-, razón por la cual asume como jefe del aparato de Inteligencia comunista chileno un individuo identificado como “Samuel”, asesorado por supuesto, por agentes de la KGB y por algunos hombres del Comité Central como “Jorge”, “David”, “Antonio” y “Rafael” -todos alias- quienes operan bajo las instrucciones del PC Internacional a través de la embajada Soviética en Santiago de Chile.
En 1968 y ante los informes emitidos por los analistas del PC en que se establecía claramente la posibilidad de triunfo para la Unidad Popular, se dio inicio a una etapa de intensificación en cuanto a la formación de agentes de contra inteligencia y comienza, además, un acelerado programa de preparación de Cuadros de Información, en la Unión Soviética, cuyo número se estima alcanzó una cifra cercana a los 500 hombres que una vez formados regresaron al país.
El año 1970 y ganada la elección presidencial, el PC intensifica la labor de infiltración en todos los niveles de las FF.AA., recibiendo las JJ.CC. (Juventudes Comunistas) como tarea prioritaria hacer el Servicio Militar, y aquellos con posibilidades, la de ingresar a las Escuelas Matrices. Se inicia también el envío masivo de cuadros del aparato Militar del PC a realizar cursos de combate a Cuba, URSS, Libia y Alemania Oriental. Desde aquella fecha y hasta 1973 viajaron a curso más de 400 hombres del aparato de Inteligencia, y a partir de 1973, más de 200 a Argentina y otros países de América Latina, con lo cual el Partido ha logrado una red de importancia en cuanto a número de hombres -se estima en 2.000- que trabajan en el área mencionada.
Estos equipos están asesorados por agentes soviéticos y cubanos operando en Chile; podemos citar, a modo de ejemplo, el caso de un matrimonio ruso que se encuentran como “Agregados” en una embajada, donde según antecedentes colectados se encuentra “Pancho” (a), integrante del aparato de Informaciones del Comité Central, y a quien sus propios familiares dan por desaparecido. En la misma embajada trabaja, además, “Pedro” (a), chileno, miembro del mismo equipo, quien opera como enlace con otro grupo de soviéticos que se encuentran en otra embajada, so pretexto de liquidar los bienes de la ex-embajada de la URSS -llevan en Chile alrededor de 7 meses-. Este “Pedro” fue destinado recientemente al equipo de Informaciones del C.R.S.; todo esto sin abandonar su función de enlace entre el Comité Central y las embajadas involucradas.
A raíz de los golpes sufridos en ese sector y que significaron para el PC la pérdida de tres de sus más altos jefes, la situación continúa siendo la siguiente:
1. Cuenta este equipo de informaciones con agentes de envergadura realmente excepcional preparados por la KGB en cursos que alcanzan entre 3 y 6 años de estudios.
2. Todo este aparato se encuentra reforzado por un notable apoyo logístico, partiendo del hecho que la gran mayoría de ellos son funcionarios rentados por el Partido, aún cuando algunos de los miembros mantienen trabajos de “fachada”, situación común en gran parte de ellos, tras lo cual encubren sus actividades de fondo: propagación del comunismo. Esto constituye un claro ejemplo de la capacidad y disciplina alcanzada.
3. En la actualidad, este aparato se encuentra abocado en gran medida a infiltrar masivamente la Iglesia Católica. Como se trata de un momento de gran auge para la Iglesia Evangélica, o por lo menos en apariencia está en mayor contacto con la masa, la Iglesia Católica decide salir de su enclaustramiento y se lanza a las poblaciones portando planes de ayuda y alimentación, situación que el Partido se encuentra aprovechando para utilizar estas actividades como pantalla, lo cual le ha permitido aumentar su contacto con grupos importantes de sacerdotes católicos, tanto en los comedores populares como en organizaciones de solidaridad creadas recientemente.
En el Comité por La Paz, por citar un ejemplo, se ha probado el hecho que se encuentran trabajando allí varios funcionarios del Partido, miembros del aparato de Informaciones, situación confirmada por las declaraciones de sus integrantes.
El Aparato Militar del Partido Comunista Chileno
A raíz de la primera represión sufrida durante el mandato del general Ibáñez en 1930, el Partido Comunista creó, a través de la comisión de Organización del Comité Central dirigida en aquél tiempo por el camarada Luis Reinoso, el Aparato de Autodefensa del Partido e incrementó grupos de choque destinados a emplearlos en contiendas políticas, protección de locales, cuidado de dirigentes, etc., situación que se mantiene hasta mediados de 1936, fecha en que se transforma en Aparato Militar y es dirigido entonces por Guillermo Labbaste, siendo su misión principal defender al Gobierno del frente Popular y detener el avance del Fascismo.
Más adelante en 1948 y a raíz del conflicto generado con el Gobierno de Gabriel González Videla, en que se pone al partido Comunista fuera de la ley, el Aparato Militar se sume en la clandestinidad y da comienzo a la preparación de cuadros entrenados militarmente, que incluso llegan a tomar parte en acciones de tipo guerrillero.
En este período se producen problemas internos en el Aparato Militar, pues la gente que componía el antiguo grupo de Autodefensa, y siempre dirigidos por Reinoso, efectúa algunos golpes de mano a espaldas del partido, situación por la cual el Comité central decide enviar a este personaje a Moscú, donde la KGB lo descubre y procede a su eliminación, despachando a Chile órdenes precisas sobre la forma en que se debería emplear las fuerzas de este Aparato. A la luz de tales sucesos, el partido se da cuenta que no es posible dejar en manos de un solo hombre un organismo tan poderoso como el Aparato Militar, creando entonces el primer Estado Mayor Conjunto, que se denominó eufemísticamente “Subcomisión de Organización”.
En el año 1958 el Partido vuelve a la legalidad, no obstante, el Aparato Militar permanece sumergido en la clandestinidad y comienza a recibir armamento automático enviado por la URSS, procedente de los depósitos que éstos habían incautado en su oportunidad a los alemanes (pistolas P38, sub ametralladoras MP38 y MP40). Situados ya en 1962 y con la creación del FRAP, se aceleran en el Partido las gestiones tendientes a disponer de un poderoso Aparato Militar y se intensifica el envió de cuadros a instrucción militar tanto a la URSS como a Cuba y Alemania oriental, situación que se mantiene hasta 1968, en que debido al aislamiento político de la Derecha chilena y la descomposición de la Democracia Cristiana, el Partido vislumbra la posibilidad de triunfo a través de la vía electoral, tal como se afirmara anteriormente.
Entonces, el Partido considera evidente la necesidad de mejorar aún más el Aparato Militar a fin de consolidar el posible triunfo, y desde esta fecha hasta el año 1973 se intensifica la preparación de cuadros y se eleva sustancialmente su nivel de entrenamiento, tal como se verá más adelante. En este lapso se produce la masiva internación de armamentos a través de los conductos menos imaginables, hasta alcanzar una cifra estimada, según datos de inteligencia, en aproximadamente 40.000 armas sólo en Santiago.
La puesta en marcha de esta disciplinada y militarmente jerarquizada organización, desarrollada similarmente a un ejercito regular, motivó también la creación de otros organismos dependientes, como el Aparato Logístico, que trataremos a continuación, y del Aparato de Informaciones ya tratado, además de un dispositivo de apoyo financiero, que aún cuando sabemos de su existencia, no disponemos de mayores antecedentes, por ahora.
En lo que respecta al Aparato Logístico, podemos afirmar que se maneja a nivel del Comité Central y tiene como misión conseguir armamentos, internarlo al país para posteriormente distribuirlo a los respectivos Aparato Militares regionales, preocupándose de su ubicación geográfica, condiciones de almacenamiento y otros aspectos relativos a su empleo táctico. Los funcionarios a cargo de esta misión se preocupan incluso del transporte del material bélico, la obtención de materias primas y de la construcción de depósitos clandestinos o “barretines”.
Podemos agregar que ya en 1968 este equipo tenía instalada una fábrica de transceptores clandestinos situada en calle Andes 4150, esquina de Robles, de esta capital, dirigida técnicamente por “Iván” y super vigilada por el “Chico José” o “Camarada Díaz”, denominado también “El Canoso” (todos alias) Jefe Logístico a nivel nacional. Los cuadros entrenados en el extranjero recibían una completa formación militar consistente en: estrategia, táctica, lucha de guerrillas urbana y rural, armamento, topografía y otros aspectos que trataremos más adelante.
Es necesario aclarar el porqué el Partido Comunista, disponiendo de tan poderoso equipo militar, no asumió actitud bélica alguna para el 11 de Septiembre de 1973, -lo que se explica simplemente porque tenían un conocimiento previo acerca de un inminente pronunciamiento militar en bloque, trabajado de infiltración evidentemente realizado al interior de las FF.AA. por el Aparato de Inteligencia del PC-, al cual no podían oponer resistencia armada alguna y además porque su estrategia global está exenta de plazos en términos de tiempo, pues siempre están a la espera que los acontecimientos los coloquen en condiciones de ventaja, como por ejemplo, el quiebre interno de alguna institución o algún problema grave de índole inter institucional.
Los elementos que fueron enviados al extranjero a cursos de combate alcanzan, en el período 1962/1973 a una cifra cercana a los 10.000 hombres, y desde este último año en adelante los entrenamientos paramilitares han continuado desarrollándose en diversos países de América Latina, especialmente en Argentina, en los cuales han participado no menos de 4.000 efectivos.
En la actualidad el Aparato Militar se ha transformado en lo que se denomina “Comandos Operativos Militares”, o Subcomisiones de Organización, los que se encuentran en pleno funcionamiento.
La estructura mental y física de los efectivos componentes del Aparato Militar es realmente excepcional y su entrenamiento cubre ampliamente el aspecto contra-interrogatorios
Roberto Fuentes Morrison
Comandante de Escuadrilla
Fuerza Aérea de Chile.












El que firma es quién comenta?
Un militar es muy difícil que lo haga sin prejuicios.
Se olvidaron de los grandes cambios que se lograron gracias a estos movimientos obreros, liderados como dicen por el partido comunista.
Difícilmente...
y sin perjuicio de lo que Ud, plantea, es posible tildar de falto de objetividad a un informe de inteligencia que trece años antes (1976) anticipa el colapso del sistema comunista, comenzando por la caída del oprovioso muro de Berlín y luego por el término del estado comunista totalitario que el comunismo internacional implantó en la URSS, -hoy Rusia- dejando tras de sí innumerable cantidad de víctimas.