Aquellos de Uds. que pudieron leer mi artículo “Basta ya de discriminación” en el blog La Pintana Verde
se dieron cuenta que allí apelo a evitar la discriminación con la gente
de La Pintana y que una de las maneras adecuadas de revertir esa
situación es conociendo más de esa comuna y de su gente.
La celebración del Día de la Tierra el 22 de abril pasado, con la presencia de la Ministra de Medio Ambiente
y muchas otras autoridades ayudaría en el objetivo, porque al convocar
prensa y medios audiovisuales, el resto de la ciudad y del país
conocerían los avances que allí se han logrado en desarrollo
sustentable…

Sin
embargo, una vez más La Pintana fue discriminada… Hasta la Ministra se
lamentaba en su discurso, de la nula presencia de los medios. En
particular, los de la televisión abierta… y con toda seguridad si la
celebración hubiese sido en una comuna pudiente habría tenido la mejor
de las coberturas de prensa…
Lo que ocurre con La Pintana es discriminación. Una que comienza hace ya más de veinte años, desde el momento en que el Estado segrega y concentra a toda la pobreza urbana en un solo lugar… en esta comuna… alejándola del resto de la ciudad.
Así
ocurrió primero, por razones geopolíticas, durante la dictadura
militar, de querer tener controlados a los sectores más conflictivos y
subversivos… con solo una vía de acceso hacia el Norte… la Avenida
Santa Rosa con una sola pista… Y se hace práctica al erradicar todos los campamentos de Santiago hacia esta comuna,
desarraigando a su gente… ubicándolos en viviendas con el más bajo
estándar de calidad imaginable y con pésimos equipamientos e
infraestructura.
Posteriormente, la segregación continúa durante
los gobiernos de la Concertación… esta vez con “buenas intenciones”, de
querer superar la pobreza, lo que sería más fácil con todos los pobres
concentrados… Sin embargo, con la estrategia de la vivienda social —de
pésimos estándares de calidad— los resultados son los mismos…
La respuesta al hacinamiento y a los conflictos sociales no se hizo esperar… y ante eso la postura del resto de la ciudad tampoco… ¡Estigmatización…!
¡Ahora solo queda pagar la deuda social… y el camino para eso, el desarrollo local…!





La discriminación es un viejo tema en nuestra sociedad...
aquí el que no es rubio o de tez blanca y además gordo y paticorto, está en clara deventaja social.
El tema de la creación de estos ghetos de probreza es un problema que hoy nos desborda como sociedad y, efectivamente, es una irresponsabilidad que parte con la dictadura militar y de los orejeros de turno y que se continúa hasta el día de hoy.
Personalmente me he declarado siempre en contra de tales prácticas, por la simple razón de que incorporándo nuestra más modesta clase social en barrios de mejores recursos, ello terminan por mejorar su condición humana, lo que finalmente se traduce en mejor educación y, consecuentemente, bajos niveles delictuales. Nadie nace delincuente, pero sí en la pobreza.
¿Qué tiene de extraño que la prensa no concurra a tales actos?
Nada.
Era de Esperarlo
¿Qué hace el o los gobiernos de turno, -como el actual "socialista renovado"-, para evitarlo?
Nada.
Ni siquiera se le ocurre incentivar tributariamente a las industrias para que se establezcan en dichos sectores marginados, a objeto de ocupar mano de obra local y ofreciendo además un mejor control policial del entorno. Es la solución. No hay otra.
Es el único camino posible a estas alturas del drama social que allí se vive. No es posible ni humano que aquellas personas que en esos sectores segregados no optan por delinquir, tengan que atravesar la región metropolitana completa para obtener un modesto empleo, bancándose, además de la delincuencia del entorno, viajar 4 o más horas por día para concurrir a un trabajo.
Un cambio así es lo que llamo justicia social y, ojo, no soy para nada comunista, ni siquiera izquierdista.
Para izquierdistas, peor aún, me declaro simplemente nacionalista, palabra que conlleva muy ingratos recuerdos para ellos
Mientras estas injusticias ocurren, otros connacionales y autoridades políticas y gubernamentales se dan el lujo de servirse cortados en un Starbuck Coffe por $ 4.500 en los sectores altos de la ciudad. Otro tipo de gheto dorado, con mejores recursos que huele a billete nuevo y aromatizado con Paco Rabanne.
Señores, por lo visto esta clase de socialismo y justicia social llegó para quedarse...