En la primera parte se abordó la forma desleal con que el señor John D. Rockefeller hizo su inmensa fortuna -a modo de introducción- y no con la intención de adjudicar la actual crisis a su persona, sino mostrar hasta dónde llega el poder del dinero.
Pues bien, ahora el tema bancario.

A la izquierda aparece el edificio de la Reserva Federal del Tesoro de los EEUU, a la derecha el «billete verde».
Las
manipulaciones del sistema monetario y del sistema de cambio constituyen el
mayor escándalo de nuestra época. Por vez primera, la estafa monetaria alcanza
dimensiones mundiales –se está desarrollando efectivamente a través del mundo
entero–, sin que ningún gobierno sea capaz de controlarla ni de ponerle fin o
de impedirla. Formalmente, es incluso legal debido a razones obsoletas.
La etapa
decisiva en la ruptura con la moneda de Estado se produjo con la fundación, en
1913, del Sistema Federal de Reserva de Estados Unidos (FED). Desde finales del siglo
XIX, los bancos que se hallaban bajo control del imperio Rotschild emprendieron
una gran campaña para apoderarse del control de la economía estadounidense. Los
Rotschild, provenientes de Europa, financiaron el Banco J.P. Morgan & Co.,
el Banco Kuhn Loeb & Co., John D. Rockefellers, Standard Oil Co., los
ferrocarriles de Edward Harriman y las fábricas de acero de Andrew Carnegie.
Alrededor del
año 1900, los Rotschild
enviaron a Estados Unidos a uno de sus agentes, Paul Warburg, quien debía
cooperar con el Banco Kuhn Loeb & Co. Jacob Schiff y Paul Warburg [quienes]
emprendieron una campaña tendiente a instaurar varios «Federal Reserve Banks»
(FED), instituciones privadas de emisión de moneda. Con el apoyo de los dos
grandes grupos financieros Rotschild y Rockefeller, lograron fundar un banco
central privado con derecho a emitir su propia moneda, medio legal de pago
garantizado al principio por el Estado. La instauración de la FED, en 1913,
permitió que los banqueros internacionales pudieran consolidar su poderío
financiero en Estados Unidos. Paul Warburg fue el primer presidente de la FED.
Después de la
fundación de la FED se produjo la adopción de la 6ª enmienda de la Constitución
estadounidense, que permitió que el gobierno cobrara un impuesto sobre los
ingresos. Era consecuencia del hecho que el gobierno no pudiera ya emitir su
propia moneda. De esa manera, los banqueros internacionales se apropiaban
indirectamente del patrimonio privado del ciudadano estadounidense. En aquel
momento, los accionistas más importantes de la FED eran:
1. Los bancos Rothschild de París y de Londres
2. El Banco Lazard frères de París
3. El Banco Israel Moses Seif en Italia
4. El Banco Warburg en Amsterdam y Hamburgo
5. El Banco Lehmann en Nueva York
6. El Banco Kuhn Loeb & Co.en Nueva York
7. El Banco Rockefeller Chase Manhattan en Nueva York
8. El Banco Goldman Sachs en Nueva York.
Después de la
Primera Guerra Mundial, las reservas mundiales de oro se acumularon en aquel
banco privado que en realidad era la FED, de manera que numerosos bancos
centrales no pudieron seguir manteniendo el patrón oro y sus países se vieron
inmersos en la deflación, produciéndose así la primera crisis económica
mundial.
Durante la
Guerra Mundial, Estados Unidos llegó a exigir que los países en guerra le
pagaran con oro las armas que compraban. Al terminar la guerra, el oro de
Alemania se convirtió en botín de guerra. Más de 30,000 toneladas del oro
mundial se acumularon así en Estados Unidos.
Ese oro sirvió
de cobertura al dólar. Pero, como gran parte de esos dólares estaba haciendo el
papel de reserva monetaria en las cajas de los bancos centrales extranjeros,
Estados Unidos pudo seguir imprimiendo más dólares, en cantidades que ya no
correspondían con sus reservas en oro.
En efecto, los demás países necesitaban
dólares para poder comprar materias primas, que se compraban solamente con esa
moneda. Además del oro, el dólar se convirtió así en una de las principales
reservas monetarias de los bancos centrales extranjeros.
Había comenzado
el reinado mundial del dólar. En 1971, Richard Nixon (el presidente número 37
de Estados Unidos, de 1969 a 1974) anuló la convertibilidad del dólar en oro y,
al mismo tiempo, la garantía del Estado sobre el valor del dólar. Desde
entonces, el valor del billete verde no está en correspondencia con las
reservas de oro ni está garantizado por el Estado. Se trata por tanto de la
moneda privada libre de la FED. Pero la masa monetaria de dólares que la FED
pone en circulación (desde marzo de 2006, la FED no ha publicado más la cifra
de la masa monetaria M3) se ha convertido en un problema sin solución: la masa
mundial de bienes se cuadriplicó durante los últimos 30 años, pero la masa
monetaria se multiplicó por 40.
¿Cómo funciona
este banco privado con derecho a imprimir los dólares? La FED produce dólares.
Los presta al gobierno de Estados Unidos a cambio de obligaciones que le sirven
[a la FED] como «garantías». Los bancos de la FED en posesión de esos títulos
perciben intereses anuales. Muy astutos, ¿no les parece?
Ya en 1992, las
obligaciones en poder de la FED alcanzaban un valor de 5 trillones de dólares (cinco mil millones de billones, o U$ 5.000.000.000.000.000.000),
y los intereses que paga el contribuyente estadounidense siguen aumentando
constantemente. La FED se apoderó de ese increíble patrimonio prestándole
dinero al gobierno de Estados Unidos y cobrándole después intereses. El
contravalor es ese papel verde que se conoce con el nombre de dólar.
Es importante
repetir que no es el gobierno de Estados Unidos quien emite el dólar, sino la
FED, que a su vez se encuentra bajo el control de bancos privados y que pone a
disposición del gobierno cantidades de dinero y, como contrapartida, cobra
jugosos intereses y recoge impuestos. Nadie se da cuenta de esta artimaña.
Además, las obligaciones que el gobierno emite otorgan a la FED una garantía,
de carácter público y privado, sobre el conjunto de bienes y fondos de Estados
Unidos. Numerosas acciones jurídicas han tratado de obtener la anulación de la
ley sobre la FED, sin éxito hasta el momento.

El presidente
John F. Kennedy fue asesinado en la ciudad de Dallas (Texas), EEUU.
_______________________________________________
El presidente
John F. Kennedy fue el primero que trató de transformar la FED emitiendo un
decreto presidencial («executive order number 11110»). Poco después, fue
asesinado, probablemente por su propio servicio de inteligencia. Lo primero que
hizo su sucesor, Lyndon B, Johnson, en el avión presidencial que lo traía a
Washington desde Dallas, fue anular el decreto de Kennedy.
¿Cuál es la situación actual?
Los bancos privados tratan por todos los medios de mantener y reforzar su
gigantesca fuente de ingresos: el dólar.
Se obliga a
los gobiernos a vender sus productos a Estados Unidos a cambio de dólares
carentes de valor, y el desenfrenado aumento de liquidez proporciona a la alta
finanza [internacional] las sumas ilimitadas que le permiten comprar el mundo
entero.
Los bancos centrales del mundo entero se ven obligados a acumular dólares sin valor como «reservas monetarias». El dólar estadounidense es la moneda privada de la alta finanza, moneda que nadie garantiza, que no dispone de otra garantía que la propia, moneda que se utiliza para maximizar la ganancia, acrecentada sin vergüenza alguna, que se utiliza como medio de dominación mundial y para acaparar las materias primas y otros valores del mundo.
La crisis actual es producto única y exclusivamente de la FED, que haciendo efectivas las OBLIGACIONES, limitando el crédito y disminuyendo la cantidad de dinero que imprime -literalmente de la nada- presiona al deudor a pagar. Esto se traduce en menos dinero circulante, escasa posibilidad de crédito (a gran escala), desconfianza, pánico y...voilà, tenemos una crisis.
Fuente: Internationaler Hintergrundinformationsdienst für Politik, Wirtschaft und Wehrwesen, inter info, continuación 344, julio y agosto de 2007. (Traducido por la Red Voltaire a partir de la versión francesa de Horizontes y Debates).












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