¿Sabe usted quién es esta persona?
Es probable que diga que no. Sin embargo, si la misma pregunta se la hubiéramos formulado hace 20 años, seguramente sabría. Incluso habría dado mucha información traída por la prensa.
La mayoría de ella falsa, por cierto. Es que Roberto Fuentes Morrison fue oficial de la Fuerza Aérea de Chile y, en virtud de eso, su institución lo encomendó primero, a comienzos del gobierno militar, proteger ministros de Estado que pertenecían a la FACH. Posteriormente lo destinaron al servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea y, más tarde, al Comando Conjunto, cuerpo especializado que tuvo la misión de neutralizar al terrorismo marxista, de preferencia miristas y comunistas.
Roberto hizo bien la tarea encomendada y, por su eficiencia, pasó a ser enemigo frontal de los izquierdistas. Le tejieron una historia horrible, falseada y manipulada la llevaron a la prensa y le montaron un historial de violaciones a los derechos humanos. Hicieron de él una operación cerebros lavados», como dice Hermógenes Pérez de Arce. Mediante el engaño lo transformaron en "malo". La prensa de izquierda- y también la otra, que pareciera sentir una atracción fatal por no tocar y tratar bien a los rojos- lo bautizó como "El Wally". Ese era su alias. Pero hasta eso era falso.
Y de ello puedo dar fe. Roberto Fuentes Morrison y yo crecimos en el mismo barrio. Nuestras respectivas madres se entendían bien. Ambas eran "gringas". Era él como 10 años mayor que yo, pero le conocí desde adolescente, porque acostumbraba ir a su casa ? vivíamos en la misma cuadra- y jugar con su hermano menor.
Su madre, una dama que barría sagradamente cada día el frontis de su casa, le decía "Wally", cariñosamente. No era el alías del mundo delictual, sino un apelativo de cariño que le daban en su casa.
Roberto no era como los demás jóvenes de mi barrio. No. El era muy diferente. De partida su rostro y su cuerpo competían centímetro a centímetro de piel con las pecas. Era rubio. Casi colorín, de ojos azules, pestañas abundantes y cejas tupidas. Su altura era fácil superior al metro 90. Muy cercano a los dos metros. Su cuerpo era atlético, musculoso, con una fuerza impresionante. El sabía de sus capacidades físicas y las desarrollaba.
Le recuerdo como estudiante del Liceo Hispano Americano, de calle Carmen en Santiago. Allí compartió con niños y jóvenes de la colonia española que se educaban en Nuestra Señora del Pilar, de los Padres Escolapios. El colegio Hispano Americano era un establecimiento donde sus alumnos, además de la preparación intelectual y moral, destacaban por el cultivo de los deportes. Disponía de una cancha de fútbol estupenda y cada domingo, los partidos comenzaban temprano. De ahí salían y salen muchos jugadores de la Unión Española.
Además el colegio destacaba, en el ámbito educacional privado, por sus revistas de gimnasia, Roberto fue representante seguro, por años.
Muy joven ingresó como voluntario del Cuerpo de Bomberos de Santiago, a la Séptima Compañía, de calle Av. Matta. Cómo no recordar cuando, en las noches de invierno, de lluvia o frío, si sonaba la sirena, a los pocos segundos, sentíamos sus grandes trancos, corriendo por la calle, hacía la bomba.
Poco después, aumentó su velocidad de desplazamiento. Se compró una bicicleta nueva, a la cual colocó una sonora sirena. Se ganó entonces el sobrenombre real (que nunca la prensa lo usó o supo) de "el bombero atómico". Por años, Roberto y la "Séptima" ganaron cuanta competencia bomberil se realizó en la capital. El, y su físico privilegiado, acumulaban puntos y puntos en cada torneo.
Y dentro de los bomberos de entonces, década de los 60 y 70, Roberto se hizo famoso. Salvó a muchas personas del fuego. Era quien ingresaba a realizar los rescates, cuando otros ya no se atrevían por el peligro.
Leí tantas veces, en El Mercurio, noticias tan positivas acerca de él. Recuerdo además a su padre, un destacado músico de la orquesta sinfónica nacional que aportó tanto a la difusión de la buena música. La familia venía del sur, donde el padre repartió sus talentos musicales generosamente.
Pero Roberto además de los bomberos, cooperó por años con el Cuerpo de Socorro Andino, con el SAR y con cuanta institución de servicio le pidiera su cooperación. Muchas personas fueron por él salvadas en la montaña o en la nieve. Ocupó las primeras páginas de los diarios cuando rescató los cuerpos de los jugadores del Green Gross, muertos en un accidente aéreo o cuando estuvo en la búsqueda y salvataje de los deportistas uruguayos caídos al interior cordillerano de San Fernando.
Además, le recuerdo cada domingo en la Misa de 12 en la Parroquia de San Andrés, de Av. Matta. No sólo iba al oficio, participaba en él y comulgaba semanalmente.
Pero esa vida, se alteró bruscamente.
Llegó a Chile el gobierno marxista de la UP, en 1970, y poco después los alimentos comenzaron a escasear, apareció un fenómeno desconocido para los chilenos: el mercado negro. En el almacén "El sin rival", que aún existe en la esquina de nuestro antiguo barrio, los propietarios llegaron a acuerdos con las JAP, las tristemente juntas de abastecimientos y precios, que dirigía el general Bachelet. Si el mismo caballero, quien era rojo, como su esposa e hija.
Y Roberto, como muchos del barrio, nos revelamos contra la tarjeta. El tomó contacto con jóvenes de Patria y Libertad. Luego derivó en la Fuerza Aérea.
Casó él. Yo hice lo mismo. Nos re-encontramos un día, después de 1975, en el salón de plenarios del edificio Diego Portales. Advertí que presentaba una cojera en una de sus piernas. En un enfrentamiento a tiros los marxistas lo balearon. Le dejaron esa secuela de por vida. De ese enfrentamiento nada salió nada en la prensa. De otros, donde también participó, y donde los heridos o muertos eran del otro lado, las noticias sobraban.
Cuando la labor de limpieza de los principales focos del extremismo se logró y apagado el incendio, los afectados comienzan a criticar que los bomberos causaron destrozos en la extinción del fuego, su Institución lo mandó al exterior. Estuvo un buen tiempo destinado en Sudáfrica. A la vuelta, presentó su expediente de retiró.
Pocos años después, una mañana, al salir de su departamento en la Población Frei, en la comuna de Ñuñoa, para dirigirse al trabajo, cuando fue emboscado. Ni siquiera alcanzó a reaccionar. Un comando del Frente, brazo armado del Partido Comunista le metió más de 20 balas en su cuerpo.
Recuerdo haber visto entonces su cuerpo inerte, en la calle, poblado de sangre, en portada de El Mercurio. Después, pasaron unos días y la prensa ya no volvió a decir nada. Para los medios, sus derechos humanos, violentamente abolidos por los comunistas no eran noticia.
Fernando Martínez Collins
Periodista Universitario.
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Sentido comentario de nuestro amigo Álvaro Gutiérrez.
Estimado Fernando:
GRACIAS. Sólo MUCHAS GRACIAS por tu especial recuerdo de nuestro Cdte. FACH «Wally» Fuentes Morrison y restituir su buen nombre.
Nos conocimos en el CHA (Colegio Hispano Americano ) en los años 55 al 6O y después en la FACH nos reencontramos.
GRACIAS a nombre de sus Camaradas y su Familia.
El Cdte. Roberto Fuentes Morrison fue un muy buen Chileno, de corazón bien puesto y un mejor Camarada.
Aviador que luchó hasta su asesinato tratando de erradicar el marxismo castrista de nuestras FFAA y de Chile.
GRACIAS a nombre de sus Camaradas en la Vida y en la Muerte.
Hiciste revivir y reivindicar a Roberto.
Atte.
Álvaro Gutiérrez R.
Cdte de Grupo FACH - R.
¡Por Chile Siempre!
La hora de la verdad de un HEROE Desconocido ha llegado...
Patricio Vergara ha escrito a las 10:52 del 28 de marzo
Cuando fué ejecutado lo hicieron en presencia de su sra., cobardemente, desde varios angulos, para después, una vez abatido y en el suelo, dispararle a pocos centímetros en su cara....Que valent&ia
Carta de Luis Fuentes Morrison
Publicada en un blog ciudadano:
Estimado Fernando:
Desde el asesinato de Wally, -hace ya 20 años-, he sido objeto de la curiosidad publica por ser su hermano. He enfrentado todo tipo de ingratas situaciones que van desde ser sindicado como el hermano de un "asesino" hasta persecuciones injustificadas por parte del aparato gubernamental, léase S.I.I., INP, SNS, y un largo etc., pero siempre lo he asumido como el precio a pagar por haber sido hermano de un gran hombre, que además fue muy importante en mi vida.
Por cierto, también he sabido de emocionados homenajes y recuerdos a la memoria de él, que agradezco profundamente en toda su valiosa y justa medida, que en hora buena han venido a compensar la balanza como es el caso de lo que de Roberto escribiste en tu diario, todo un homenaje a la amistad y a su persona. Muchas gracias, estimado Fernando.
Creo que la hora de la verdad para Roberto Fuentes Morrison y otros heróicos patriotas como él, hoy injustamente privados de libertad mediante torcidas de nariz, zancadillas y otras tinterilladas a que ha sido sometida la Ley de Amnistía que los ampara, y además degradados y sometidos a la venganza política de turno, ha llegado. No veo lejano el dia en que seran liberados y reivindicados. Entonces se les hara justicia.
Más alla de los errores que pudieron haber cometido obedeciendo órdenes -cuestión de forma- prevalecera siempre lo otro, lo de fondo, el sentido patriótico bajo el cual se desarrollaron la mayor parte de sus acciones en defensa de Chile del artero accionar de los apostoles del odio y la violencia castro-comunistas que terminó por cobrar la vida de mi hermano, entre muchas otras no menos valiosas. Son más de 1.000 los uniformados que ofrendaron su vida por la patria a manos de los marxista a partir de 1973, verdad ocultada por el pestilente manto de la "verdad oficial".
De tal forma que si esta información sobre Roberto ha comenzado a conocerse es porque llegó la hora de que así sea; para tu tranquilidad, me encuentro muy por sobre las opiniones de los monotemáticos denostadores de su persona y, a decir verdad, a estas alturas no es un asunto que me prive de tranquilidad. El simple hecho de ser su hermano me hace dueño de su verdad y de la verdad.
Como esta carta puede llegar a ser pública, hago propicia la oportunidad para poner en conocimiento de quienes la lean, que nuestros derechos humanos como familia obviamente resultaron violados por la violencia política; pese a ello, jamás se nos han acercado los adalides de los tan cacareados derechos humanos que a toda hora y en cualquier lugar rasgan vestiduras en este sentido, ni hemos sabido de reparaciones economicas por parte de "comisiones" de tipo alguno que, por lo demás, nos nos hacen falta ni hemos esperado jamás; no obstante, este hecho no hace más que demostrar que, como muchas otras afectadas de igual forma, somos una familia de segunda clase en tal sentido.
Pero más allá de lo precedente, la Libertad, estimado Fernando, no fue nunca un derecho sino una permanente conquista por la que siempre habrá un precio que pagar. Es nuestro caso.
Gracias al sacrificio de hombres como mi hermano, hoy podemos gritar "Viva Chile Libre" tres simples palabras que al oprimido pueblo cubano no le es posible pronunciar porque todavia se lo impide la mordaza comunista, misma que a nosotros intentaron imponernos en 1970.
Atte.
Luis Fuentes Morrison.