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4 de Febrero del 2009
Pamela nos mandó el siguiente comunicado
hiper oficial. Será con música estas elecciones presidenciales...
"Eran las tres de la mañana y mi
amigo Alex Vojkovic me llevaba de regreso a casa. Habíamos revisado los
originales de un libro sobre su vida privada (que causará furor cuando se
publique) en una estupenda velada de confidencias, chunchules y risas.
En el trayecto, Alex me hablaba algo
sobre la supervisión de un túnel y yo estaba tan arrobada por ese tema que solo
sentí un golpe seco en mi puerta, un ruido gigantesco, vueltas y más vueltas
que no paraban nunca mientras el taco de la bota se me enterró, mi cuello
enroscado sobre sí mismo se demoraba más en girar que el resto de la escena, el
globo del airbag me raspó la pera y se desinfló ¡pruuuu! cuando vi venir un
poste que me golpearía de lleno en la cara.
Todo se detuvo a cinco centímetros de mi
muerte.
No recuerdo bien como salí de la camioneta. En la vereda, unos
transeúntes me revisaban el cráneo y la espalda, mientras veía al Alex de pié
hablando por teléfono entre vidrios y fierros rotos. Había gente que corría
hacia el lugar y que se asomaba de los edificios. Sé que no estaba aturdida
porque pensé gritarle al Alex "¡¡¡¡éstas si que son citas inolvidables pu'
machucao!!!!" pero me salió un hilito de voz que no escuchó nadie.
Puede ser por el golpe en la cabeza, no
sé, el asunto es que allí botada en la calle en medio del despelote se me hizo
la luz: postularé a la presidencia de la república.
Ya se presentó Marquito, el payaso que
faltaba, así que es mi momento, aportemos un broche de oro a esta sátira.
Frente al chiste de las candidaturas que nos imponen, contemos uno mejor, aún
más hilarante: yo también soy candidata, señores, y no saben la chichita con
que se están curando.
Así vamos terminando con la impronta
masculinoide y patética del panorama político. No porque Bachelet lo haya hecho
como el orto, todas las mujeres estamos castigadas. Porque ser mujer no
consiste sólo en tener vagina. Es un poco más complejo.
Desafío a los sujetos en competencia a
probar en qué item me superan. Vamos viendo: soy harto más atractiva,
inteligente, aguerrida, entretenida, jugada, distinguida y novedosa que Frei,
Gómez, Tellier, Navarro, Hirsh y Arrate. Me atrevo a decir que soy mejor
candidata que el triste conjunto de todos los anteriores. Si hay dudas, hagamos
un experimento muy sencillo: preguntemos en las poblaciones, en las calles, en
los puertos y en los prostíbulos de Chile… ¿a quién prefieren como candidato a
la presidencia? ¿a un señor de pelo blanco y ternos de lino o a pamela jiles?,
¿a un desconocido dirigente del Partido Comunista, gordito y falto de carisma,
o a pamela jiles?, ¿a un chiquitín ansioso que es senador de la Concertación o
a la pamela jiles?, ¿a “más de lo mismo Frei” o a pamelita?, (me salto a Gómez
por razones obvias), ¿a Marquito de Doggenweiller- Ominami o a pamela jiles?.
¿A quién habría apoyado Miguel Enríquez, al candidato de Rodrigo Danús o a esta
humilde servidora?, ¿al asesor del peruano Alejandro Toledo o a pamela jiles?
Si son tan choros, confrontémonos ante
el electorado: ¿quién tienta más al votante anónimo: Eduardo Frei Ruiz Tagle o
este pechito?. Si realmente existe voluntad de buscar a nuestro “mejor hombre”
para encarnar las demandas de los excluidos, aquí estoy yo, que jamás apoyé a
la Concertación, que no me renové en Chantilly, que no pacté con el
neoliberalismo, que no observé la lucha antidictatorial desde un cómodo exilio,
que no negocio cartillas parlamentarias entre cuatro paredes.
¿Quién lo haría mejor en un debate
presidencial? ¿Quién humillaría a Piñera hasta el hipo? ¿Cuál de los
candidatitos de izquierda dejaría callado a todos sus rivales? ¿Alguno de ellos
podría superarme en esas lides?
Ya me hartaron, digamos las cosas como
son. Si buscan un cupo parlamentario, que no sea a costa nuestra. Terminemos
con el tonito civilizado y convencional que me tiene hasta el tuétano. Me cansé
de estar cautiva y votar por el mal menor. Me agoté de la incapacidad de las
elites partidarias de este lado de la fuerza. No voy a seguir pavimentando el
camino de los Escalonas, los Girardis, los Latorres y los Correas. No avalo con
mi voto ni un robo más, ni una frescura más, ni un caraderajismo más.
En mi gobierno ningún poderoso se sacará
un parte llamando a la subsecretaria de Carabineros, no enviaré a mis ex
-amantes de agregados de prensa en las mejores plazas diplomáticas, no
agradeceré con fondos públicos los servicios íntimos prestados, no instalaré en
las jefaturas de los partidos a individuos que no han trabajado ni un solo día
en treinta años, no enchufaré a mi hijo mayor en un cargo bien remunerado de la
Cancillería ni mandaré a dejar la colación escolar de mi hija menor –un
sandwish de jamón y palta- en las diligentes manos de un chofer fiscal, en mi
vehículo estatal.
Durante mi mandato, no me tenderé un mes
de guata al sol en Caburgua ni en otro balneario de elite. Tampoco nombraré
como burócrata de turno a personajes que falsifican su currículum para darse
aires doctorales, no usaré trajes sastre talla 52 (me mantengo estilizada por
amor a mi pueblo), no permitiré que mis subordinados comercien con autos de
lujo en Buenos Aires, ni menos que instalen un fax en el living de su casa y
cobren varios cientos de millones de pesos por asesorar a Codelco en materias
prescindibles. Por ningún motivo nombraré en la cartera de educación a alguien
que haya obtenido sólo 500 puntos en la prueba de aptitud académica y que
carezca de méritos intelectuales. Haré menos gárgaras con la transparencia y la
probidad pública pero me aseguraré de que no existan funcionarios
gubernamentales amigos del dinero ajeno, y si descubro a alguno… tendremos que
cortarle las manos en la plaza de armas.
En mi gobierno nadie donará a las hijas
de sus amigos una “comisión de servicio” de diez millones de pesos para que se
vayan de tapas a Madrid. Mi hijo no ganará una jugosa beca de post grado en
Cambridge -a pesar de tener calificaciones deplorables- y por ningún motivo lo
nombraré vocero de gobierno para que inicie desde la cumbre su carrera política.
Ninguna esposa de ministro será lectora
de noticias en el canal público. Tolerancia cero al tráfico de influencias. Mi
cuñado no se llevará a su casa dinero suficiente para fundar diez empresas de
ferrocarriles y mi yerno no entrará con millonarias ganancias en el negocio de
los jarrones estatales.
Durante mi gobierno, mis parientes y
compadres no serán seleccionados para los tres mil pitutos de mi directa
designación en palacio bajo circunstancia alguna. Le daré tratamiento shiíta a
los partidarios de la constitución del tirano. No haré comunicados oficiales
cuando le operen a mi hija una uña encarnada. Los senadores y diputados deberán
tener asistencia completa en ambas cámaras y cumplir sus labores con tanto
esmero como el que exhiben en sus carteleos con la prensa. Castigaré con las
penas del infierno a los responsables del asesinato de cisnes de cuello negro y
de perritos guachos.
Mi estatura de estadista es obvia y mi
credo gubernamental está sobre la mesa:
Creo en el socialismo, como Salvador
Allende.
Creo en la lucha de clases, como el
trabajador forestal Rodrigo Cisternas Fernández, muerto a tiros y en cámara por
carabineros en el frontis de Celulosa Arauco y Constitución, Celco.
Creo en la fuerza del proletariado
organizado, como Alberto Hurtado (pero no en el sketch que protagoniza Arturo
Martínez de manera vitalicia).
Creo en los movimientos reivindicativos,
como la dirigente de la revolución pingüina, María Jesús Sanhueza.
Creo en la nacionalización de los medios
de producción, como Radomiro Tomic.
Rechazo la concentración de la riqueza,
como Jorge Hourton y el cardenal Silva Henríquez.
Resisto la prepotencia del imperio (por
muy encantador que sea Obama), como Leftaró y Janequeo.
Impugno al ejército policial que levanta
las armas contra su pueblo, como el comandante José Miguel.
Denuncio la explotación de la mano de
obra asalariada, como el obispo Goic.
Combato la opresión de los débiles por
parte de los poderosos, como María Música Sepúlveda.
Abomino de la dominación cultural e
ideológica del dinero, como Clotario Blest.
Repudio la destrucción del medio
ambiente en nombre de la rentabilidad, como Violeta Parra.
La belleza importa, compañeros. Haré un
gobierno más estético de los que hemos tenido hasta ahora por la simple vía de
nombrar mujeres espléndidas en el gabinete (que las tenemos por centenares),
hacer bajar la panza a los subsecretarios, sugerirles que se pongan las muelas
que les faltan, desterrar los vestidos con cuellito bebe, los ternos pungas,
los botones gigantes, los peinados con laca y los zapatos reina.
Capearemos la crisis con un tratamiento
de shock: nacionalización del cobre, impuesto del treinta por ciento a la
riqueza y transferencia del financiamiento de las Fuerzas Armadas hacia la
educación pública.
Se trata de una candidatura sin plata,
sin padrinos, sin publicidad, sin manos negras, sin santos en la corte, sin
negociaciones de la cartilla parlamentaria, sin pactos por omisión, sin
primarias, sin comando, sin besos a las guaguas y sin destino.
Necesito una consigna simple y clara.
Se aceptan sugerencias. El que sea valiente, que me siga."
Su mail es pjilesm ARROBA hotmail PUNTO com












La inefable Pamela...
A pesar de que el apellido de su abuela paterna -Caffarena- la liga a una familia ricachona de este país, de todas formas no ofrece relación alguna con su postura política "neo-socio-lista", sin duda Jiles es una gran candidata presidencial pues guarda gran similitud con la otra ya en ejercicio, ambas blondas (truchas) y zurdas (siniestras suena muy feo y puede llevar a lamentables confusiones) y se casaron con apóstoles del odio y la violencia, en otras palabras con terroristas chilenos, mirista la una y rodriguista la otra.
Como era de esperar por parte de estos agnosticos de Dios, patria y familia, ambas terminaron separadas. Bajón.
La socio-lista Jiles representa sin lugar a dudas la imagen de mujer ideal para muchos, bella, inteligente, audaz, salvo para este modesto escriba quien la preferiría además muda. No por básico machismo sino por que los porfiados hechos han terminado por probar que amarla es incompatible con escucharla.
No obstante, también inteligente, en su escrito se cuida de no ir muy fuerte contra Piñera al cual alude en su aguda proclama presidencial casi simpáticamente. Pero claro, puede ser el próximo presidente de la república y, lo más importante, es dueño de un canal de TV y la Pame no pierde las esperanza de reaparecer en la farándula televisiva nacional, demasiado ligth para mi gusto para una mujer notablemente inteligente y de fondo como la Jiles.
Conjeturo que en su pasada y pasado farandulero la Jiles extravió el camino y ahora la vida le está pasando la factura.
la verdad, prefiero a Pamela Jiles antes que un Piñera o Frey
Al menos parece no tener mayor interés que el de evidenciar lo farandulezco que se ha vuelto el clima político en Chile desde la dictadura... parece un chiste de mal gusto.
Mi voto es para la Jiles
El Director