Dicen que el muro que separa a los vivos unos de otros, no es menos opaco que el que separa a los vivos de los muertos. Para los que piensan así, debe ser algo insignificante si todo es visto desde el lado de la muerte, pues estar vivo es significante. Aunque en realidad, cuando dicho de esta manera, me parece una filosofía insignificante… Pero en fin, es lo que hay.
No obstante, contrariando a esos mismos apocalípticos con petulancia cursi, afirmo que en Berlín abrió una tienda alternativa de sexo llamada “Other nature” (Otra naturaleza). Las noticias cuentan que este bazar lascivo-voluptuoso-erótico está enfocado “principalmente” para el público homosexual femenino aunque sin discriminar a nadie por su clase social u orientación sexual… Una posición políticamente correcta con los afectados y afines.
Pero queriendo ser diferente, esta tienda ofrece prendas eróticas de cuero vegano, de manera de conjugar el sadomasoquismo con los derechos de los animales… Otro punto más a favor de estos emprendedores en el ramo del amor.
Sin embargo, los lectores se preguntarán: ¿Son compatibles el respeto a los derechos de los animales y el uso del cuero en las prácticas sadomasoquistas? Yo no sabría responderles, pero parece que ahora sí, tras la apertura de este primer “sex shop” ecológico y vegano de Alemania, donde látigos, esposas y consoladores son de uso políticamente correctos.
En “Other nature”, la tienda alternativa de sexo, como reza su eslogan, se pueden encontrar tampones biológicos, preservativos y vibradores ecológicos, y prendas eróticas del denominado “cuero vegano” -una imitación de la piel animal- o fabricadas a partir de cámaras de bicicleta… Supongo que el uso de este material es para que todo marche sobre ruedas.
Empero, Anne Bonnie Schindler, la copropietaria de este libídine negocio berlinés, explicó al reportero de la agencia Efe, que: “Al principio, el objetivo de la tienda era facilitar la exploración del sexo a través exclusivamente de productos ecológicos, y luego decidimos hacer un “sex shop” puramente vegano”… ¡Ma-ra-vi-llo-so!
A su juicio, el veganismo -una ideología que rechaza el consumo de productos de origen animal-, la ecología, el desarrollo sostenible, el consumo responsable, el feminismo y la curiosidad por explorar todos los rincones de la sexualidad, no son ideas independientes y estancas. “No veo ninguna diferencia entre ellas. De alguna forma, son todo lo mismo”, señala esta madame sicalíptica.
La joven afirma, además, que la tienda tiene un carácter “feminista” y está “orientada a mujeres, aunque abierta a los hombres”, ya que los juguetes eróticos que ofrece “pueden utilizarse como a cada uno le plazca”… Es de imaginarse que en la oreja, en la nariz, o en donde al consumidor más le agrade.
Ella también reconoce que el público al que apunta son las mujeres jóvenes y homosexuales, pero asegura que a “Other nature” entran clientes “de todas las clases sociales” y “de todas las opciones sexuales”... Y claro, como no va a ser así, si en la fauna humana se encuentra de todo.
“Aquí viene gente de todo tipo. Las más jóvenes han sido una pareja de lesbianas de 18 años -niñas precoces-, que vinieron a comprar su primer juguete. Y la mayor fue una mujer de unos 60 años -una abuela tarada- que se había quedado sola y buscaba algo nuevo con que pasar las horas”, explica Schindler, que califica de “fascinante” la acogida.
Los artículos más demandados en este establecimiento berlinés son unos tampones de silicona para la menstruación (¿marca PIP?), y distintos ejemplares de su amplia y colorida selección de vibradores… ¿Vio? Descarte ya los juguetitos que usted tiene guardado en el ropero, porque estos no son ecológicos ni políticamente correctos.
Pero quizá lo más llamativo del primer “sex shop” ecológico y vegano de Alemania es su aspecto, “un poco como de dormitorio”, según lo describe su propietaria, quien asegura haber estudiado durante mucho tiempo cómo diseñarlo… Supongo que por la decoración estimulante, si el comprador está muy apurado, puede experimentar las piezas que comprar, allí mismo.
“Quería acabar con el tabú que rodea a estos establecimientos. Evitar los espacios oscuros, invitar a la gente a hablar. Quería un sitio abierto y luminoso donde la gente se sintiese como en casa”, recalca ella ingenuamente… Llevando al pie de la letra, es posible que algunos hasta se queden en bolas.
En efecto, se trata de un espacio conformado por dos salas diáfanas, con amplias ventanas, iluminación cálida, sofás y una decoración desenfadada que lo hace parecerse más a las cafeterías de la escena alternativa de Kreuzberg, el barrio en que se asienta, que al prototipo de “sex shop” con fluorescentes rojos y cristales de espejo. “El concepto es totalmente distinto”, agrega la declarante.
El proyecto, en el que Schindler y su colega canadiense Sara Rodenhizer han trabajado durante más de dos años y medio, abrió definitivamente sus puertas el pasado 22 de octubre y tiene potencial para seguir desarrollándose y evolucionando “durante años”, según su principal impulsora… Claro, si consideramos que este es el segmento que más crece en la sociedad hoy en día en un mundo repleto de turbados, no hay dudas que ellas tendrán mucho éxito.
Pero además de los artículos clásicos de todo sex shop, “Other nature” ofrece también una selección de libros y catálogos que tratan diversos aspectos sobre el sexo y la sexualidad, y tiene previsto incorporar en breve una sección de alquiler de vídeo pornográficos destinados para mujeres… Un departamento muy sugestivo para niños en su pubertad.
Asimismo, y, tras la organización de dos talleres el año pasado, esta iniciativa tiene previsto realizar en los próximos meses cursos divulgativos sobre el sadomasoquismo, el empleo de juguetes eróticos y el punto G… ¿A ver? ¿A ver?… ¿Quién se anota?











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