Los registros muestran que en cierto momento de su vida, el alemán Martín Lutero dijo: “Aquél a quien no le gusta el vino, la mujer ni el canto, será un necio toda su vida”. Pero quizás queriendo hacer contrapunto con el aforismo de su compatriota, es que Leopold Sacher-Masoch, nos auguró que: “Aquél que demuestra tener muchos principios, ciertamente tendrá un fin miserable”… ¡Extraordinario!
Esa otoñal estupidez dialéctica, por ventura antigua y surgida en la vieja Albión, era un problema que afligía a ciertos iluminados que, no obstante hallasen que el sexo fuese una lógica insensata sin tirar ni poner, antevieron el conservadorismo victoriano, al sentirse narcotizados bajo la estulticia de los mitos de la peloponesa Arcadia y, bucólicos y pastoriles, sucumbieron después de la Nada de sus masturbaciones mentales.
Con todo, superiores a los demás y anteviendo la trágica mudanza, ahora me entero que una estólida investigación demostró que las mujeres que recurren al cabello teñido de rubio, elevan sus niveles de confianza y mejoran su estado de ánimo.
Parece que unos pánfilos expertos revelaron que un estudio demostró que las mujeres que tiñen su cabello de rubio tienen más sexo, pero también tienen más seguridad que aquellas que mantienen su pelo en su color natural, agregando que las teñidas de rubio tienen más confianza para bailar delante de extraños, e incluso para invitar a alguien a salir en una cita.
No encontrando nada mejor que hacer con su tiempo, esos investigadores de la “Universidad de Nottingham” estudiaron durante un tiempo el efecto del color de cabello en el estado de ánimo y el bienestar de las mujeres.
El Dr. Mark Sergant, quien dirigió al pueril equipo de investigadores, señaló: “El teñir el cabello es un arte para mucha gente, pero de hecho hay mucha ciencia detrás de ello. Los cambios que notamos en el comportamiento y la psicología de los participantes fue significativo”.
No considerándose contento con su científica declaración, dicho doctor agregó: “No sólo aumentaron los niveles de confianza y humor, sino que se mitigaron las inhibiciones, haciendo que muchas se sintieran más atractivas y sexualmente excitantes”.
Todo indica que el precioso estudio tuvo la participación de 205 mujeres de edades entre 25 y 66 años, y su patrocinio corrió a cuenta de Clairol.
Otro dato que añaden, es que cerca del 50 por ciento de las falsas rubias participantes, dijo que teñía su cabello para llamar la atención de extraños y ser más notorias para amigos y colegas.
El cabello rubio es el color de tinte más socorrido, con 80 por ciento de las participantes, seguido por los colores castaño y café oscuro. El negro fue el color menos recurrido por quienes se pintan el cabello.
Por lo tanto, como se puede observar, mismo siendo numerosos, parecería que los ejemplos se tornan inanimados. Esto es, parece que, al definir el ser humano, algunos adalides se inclinan por la usanza de dos vertientes inevitables: el optimismo exagerado y los positivismos excesivos.
Pero por lo aquí visto, eso ya lo presentía Max Planck, cuando dijo: “La verdad nunca triunfa, simplemente sus oponentes se van muriendo”… ¿No es fantástico?











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