Nada mejor que poder empezar el año escribiendo sobre la siempre vana y fútil agitación del hombre, ya que de nada vale querer hablar de los dioses pues estos son sabios e indiferentes y ellos viven y se extinguen dentro del mismo orden que crearon. Todo lo demás es paño de la misma pieza. Por encima de los dioses sólo está el destino. El destino es el orden supremo, una orden a que todos los dioses aspiran.
¿Y los hombres? ¿Cuál es el papel de los hombres? Bueno, hipotéticamente yo pienso que sea el deseo de perturbar el orden, corregir el destino para mejorarlo o empeorarlo, es igual, ya que me parece que lo que estos anhelan mismo, es impedir que el destino sea destino y pronto.
También del destino, desgraciadamente se puede decir de todo, y así es la vida ya que la misma mano que escribe la receta del purgante, es también la que escribe el verso sublime. Veamos, por ejemplo, que lo común en estas fechas de carnestolendas navideñas, el ser humano preferir comer los jamones, el pavo, el matambre, el asado, los pollos rellenos, los chocolates, el champagne, los budines, el pan dulce bien cargado, los turrones almendrados, helados bien cremosos y la Rosca de Reyes si así se quiere, pero eso de querer comerse a uno mismo, no creo que caiga muy bien.
Me explico: resulta que el miércoles 21 de diciembre pasado, los conductores de un programa de la cadena privada de televisión holandesa BNN, prometieron que cocinarán y comerán, en vivo y en directo, un trozo de sus respectivos cuerpos y experimentarán el canibalismo en si mismos.
El show se llama “Proefkonijnen” (conejos de indias) y en su emisión, los tarados de Dennis Storm y Valerio Zeno freirán primero y se comerán después, ante las cámaras, un trozo de la barriga del uno y de la nalga del otro, que se han dejado extraer en una operación quirúrgica previa al programa.
“Siempre me he preguntado cómo sabría la carne humana y finalmente lo voy a saber”, dijo uno de los presentadores.
En la promoción del programa, Valerio Zeno comentó que después de ver la película “Alive”, donde los supervivientes de un accidente de avión se comen a los muertos para poder sobrevivir, “siempre me he preguntado cómo sabría la carne humana y finalmente lo voy a saber”.
Dennis Storm reconoció: “Yo nunca me lo he preguntado, pero cuando supe de la cuestión que nos habían escrito, quise saber la respuesta”.
“Si alguien me pregunta después de dónde viene esa cicatriz de mi nalga, podré decir galante que se la ha comido Valerio”, bromea el presentador.
En su estilo provocador, la cadena BNN intenta ganar todavía más audiencia con la presencia de un abogado en la retransmisión, quien advierte de que tanto la extracción de carne humana sin motivo médico como el canibalismo están penados por la ley.
Parece que el escatológico programa “Proefkonijnen” responde a preguntas extremas planteadas por la audiencia, y del estilo de: ¿Cómo es tener un elefante como mascota? O, ¿Se puede tocar el acordeón de manera espectacular durante una sesión de hipnotismo?
Pero todo indica que no es la primera vez que la cadena BNN emite programas o concursos cargados de polémica. En junio de 2007 promocionó un show en el que una enferma terminal tenía que escoger a un paciente renal al que donar uno de sus riñones. Tras estar precedido de gran polémica nacional e internacional, el “Show del donante” resultó ser una farsa para “concienciar” a la gente a que donase sus órganos, ya que al final del concurso se descubrió que la enferma era una actriz, aunque los candidatos al premio eran pacientes reales.
En fin, un patético asunto para comenzar el nuevo año, lo cual todo esto viene a probar que hace generaciones, la televisión contribuye para el bienestar social que, como se sabe, sólo no es mayor porque las personas no se dan cuenta de su propia y peripatética versatilidad intelectual, donde de aquí para allá o de allá para aquí, transportan toneladas de excremento en el interior de sus cráneos, alguna lucidez en los intestinos y un gozo de ingenuidad en los labios… ¿No es formidable?











Consultado Einstein...
en una pretérica conferencia si se conocía algo más extenso que el universo, respondió:
"la imbecilidad humana..."