Cuando intenté borrar las palabras
para desvanecer los recuerdos
no me dio resultados.
Ellos me mordieron la oreja
como perros de presa
y trituraron mi piel
no obstante
cuando reescribí la memoria
sin la falsedad de aquello que llaman amor,
la realidad se me tornó tan ilusa
que caí en cuenta del vacío del discurso.
me liberé de las bestias
me liberé de las hienas
que sonreían a mi fácil bocado.
cuando enfrenté la luz mala
que Pizarnik, me predijo
con su genialidad de saqueadora de tumbas
recién entendí que este llanto no era mío,
era otro quien necesitaba de mi llanto
para poder seguir viviendo su burbuja de
estalactitas.











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