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Compañero Kim Jong-il... PRESENTE!!! Patria o muerte!!! Venceremos!

Enviado por José, el farero el 20/12/2011 a las 21:41
José, el farero

El comunismo mundial está de luto tras la muerte del glorioso compañero Kim Jong-il de la fabulosa República Popular Democrática de Corea. Ese es el nombre oficial de ese país, y créame que no es broma.


El culto a la personalidad del líder es propio de todos los fascistas rojos, también conocidos como comunistas, aquí y en la quebrada del ají.



Usted recordará la pompa y las muestras colectivas de histeria y dolor en los funerales de la compañera Gladys Marín, hasta Yerko Puchento lloraba a moco tendido por tan irreparable pérdida.


La Camilita Pellejo es el nuevo objeto de culto del comunismo criollo, en eso los comunachitos de todas partes son casi iguales, los de Corea del Norte, los de Cuba y también ciertamente el comunacherío chilensis.


Todo el resto de la fauna progre-izquierdosa se mide en relación a los comunistas, los comunistas son su punto de referencia, es que comparten esa fobia por la Libertad con mayúscula.


La progresía izquierdosa se autodefine según si está a la izquierda de los comunistas o a la deressha de los comunistas.


O también si son más amigos de los comunistas o menos amigos de los comunistas.


Léase por favor al amante de autos de lujo y experto columnista del Merculo, don Ugenio Tironi. El explica porqué es mejor ser amigo de los comunistas en lugar de ser adversario de los comunistas. “Yo no les tengo miedo a los comunistas” dice Ugenio, que en su juventud en el Saint George estaba a la izquierda de los comunistas y hoy por hoy tira más bien para estar a la deressha de los comunistas, aunque nada es definitivo en esta vida...¿Cierto Ugenio?


Todo el mundo en Chile habla de los comunistas, en Tolerancia Cero hablan de y con los comunistas, el Merculo no saca ninguna edición sin mencionar a los comunistas, misma cosa La Tercera, para que hablar del pasquín Las Ultimas Noticias con artículos y fotos gigantes a todo color. ¿Quién dijo que el comunismo había muerto?


Compañero Kim Jong-il......... PRESENTE!!! Patria o muerte!!!
Venceremos!!

Teletón: educación pública y gratuita

Enviado por José, el farero el 09/12/2011 a las 7:58
José, el farero

por Roberto Ampuero 


Roberto-Ampuero.jpg

La Teletón nos las hizo ver con otros ojos. Nos enseñó a comprender a compatriotas que antes debían permanecer ocultos en su casa. Nos enseñó a respetarlos y a solidarizarnos con ellos de forma concreta. Les devolvió dignidad a millares de chilenos.

No son muchos los grandes aportes de nuestro país al mundo. Aunque nacida como idea en Estados Unidos, en 1954, una cosa es innegable: debido a su impacto y carácter nacional, la Teletón chilena terminó por convertirse en gran aporte nuestro. Aquí ha contribuido a la rehabilitación de más de 70 mil niños con discapacidad motriz, nos educa como nación, y nos hace más solidarios. Además, 12 países de la región, así como otros en otros continentes, imitan hoy este esfuerzo benéfico anual de empresas y personas, dirigido desde 1978 por Don Francisco. Cuando recorro América Latina, o me encuentro con latinos en España o EE.UU., en cuanto me identifican como chileno muchos exclaman: "Así que compatriota de Don Francisco... Mándele mis saludos, si lo ve".

Hace 30 o 35 años, como chileno me preguntaban afuera de inmediato por Allende y Pinochet. Hace más de 25 años me preguntan por la escritora Isabel Allende, la transición a la democracia, Iván "Bambán" Zamorano y... Don Francisco. Ahora consultan también por el terremoto-tsunami de 2010, el modelo chileno, Roberto Bolaño, las marchas estudiantiles y, desde luego, Don Francisco. Pueden cambiar o aparecer nuevos temas, pero Mario Kreutzberger sigue allí de Leitmotiv . Es una figura que afuera asocian con Chile, y que los chilenos asociamos con solidaridad y unidad nacional. La Teletón es una causa noble y loable. Es, además, insustituible, concreta y verificable. Cambió la autopercepción de los chilenos y goza de respaldo masivo. En mis años fuera de Chile, la he seguido por televisión con mi familia. La imagen de Chile de mis hijos, pese a que han pasado 90 por ciento de sus vidas fuera del país, está marcada poderosamente por esa admirable jornada solidaria de fin de año.

Sorprende por todo eso la crítica aislada contra la Teletón. Por el carácter masivo y transversal que adquirió, para algunos criticarla es una astuta forma de perfilarse políticamente. Esta vez, dirigentes universitarios justificaron su rechazo a la Teletón alegando que el Estado debería hacerse cargo de su misión. La declaran superflua, aunque no exista hoy forma estatal efectiva para sustituir su obra. Dudo que alguien se oponga a que el Estado inyecte más recursos en este ámbito. Pero llamar a restarse de la recolección de fondos para la Teletón escudándose en que debe ser una tarea exclusiva del Estado, es llamar a dejar sin atención a los menores hoy beneficiados. Es la idea del náufrago que propone desde una balsa no subir al bote salvavidas, porque es mejor esperar en el agua a que llegue un buque de rescate. Además, ni los regímenes estatistas -que amaban, por lo demás, vastas marchas solidarias- solucionaron esto. En rigor, desaparecieron de tanto apostar por el Estado como único agente en la sociedad. ¿Por qué esta demanda excluyente 20 años después del fin del sistema estatista mundial y en una etapa en que la crisis mundial impone lamentables recortes sociales en el mundo desarrollado?

No conviene politizar la Teletón. Su gran mérito consiste en que logra unir cada año -más allá de las diferencias políticas, religiosas y sociales- a los chilenos en torno a una meta humanitaria que exhibe resultados que acá nos enorgullecen y afuera causan admiración. Y no se trata sólo del aporte material, sino también de la labor educativa respecto de la situación de personas con motricidad limitada en nuestra sociedad. La Teletón nos las hizo ver con otros ojos. Nos enseñó a comprender a compatriotas que antes debían permanecer ocultos en su casa. Nos enseñó a respetarlos y a solidarizarnos con ellos de forma concreta. Les devolvió dignidad a millares de chilenos. Porque nos enseña a ser solidarios y nos permite participar en ella de acuerdo con el propio bolsillo, puede verse también como una gran obra que nos educa a todos en forma pública y gratuita.

Fuente: emol

Cárcel para los historiadores

Enviado por José, el farero el 07/12/2011 a las 14:51
José, el farero

por Gonzalo Rojas

Gonzalo-Rojas2.jpg

En "El primer círculo", esa prisión para científicos que Solzhenitsyn describe con maestría, cumplían sus condenas variados especialistas en sofisticadas tecnologías.

La mayoría de los historiadores no gozó de esa condición en el régimen soviético. Al igual que poetas y músicos, que novelistas y filósofos, que pintores y escultores, los historiadores fueron a parar a alguno de los 476 campos principales o a los varios miles de campos subordinados que integraron el Gulag, desde el de Solovetsky en 1923 hasta los de mediados de los años 80. Allí estuvieron entre cinco y 25 años; trabajaron como esclavos y muchos murieron olvidados. ¿Sus culpas? Cualesquiera ofensas al artículo 58 del Código Penal, que estipulaba todas las formas posibles de supuestos crímenes políticos. Evgenia Ginzburg y Tibor Szamuely son dos casos -quizás algo más conocidos- de entre los miles de historiadores condenados.

Siguiendo ejemplos europeos, se tramita en nuestro Congreso nacional un proyecto de ley específicamente dirigido contra los historiadores, esa raza de indomables que merece condena por su independencia.

Los autores de la moción ciertamente no acuden ya al dichoso artículo 58 - porque no se olvide que las izquierdas chilenas han renegado de los socialismos reales que las financiaron e inspiraron por décadas-. Pero da lo mismo. La propuesta es igualmente estaliniana.

Porque el proyecto dice así: "Quienes públicamente nieguen, minimicen o condonen, intenten justificar o aprueben los crímenes de lesa humanidad o genocidios cometidos, particularmente, bajo el régimen militar que gobernó Chile entre los años 1973 y 1990, serán castigados con una pena de cárcel...". En uno de sus fundamentos se afirma que "es responsabilidad del Estado condenar estas actitudes negacionistas".

Bien claro, entonces: no podrá haber ni más investigación, ni más docencia, ni más divulgación histórica que la fundada en las tesis del revanchismo marxista. En Chile hubo "genocidio", y quien pretenda pensar desde otra perspectiva, investigar desde las fuentes y probablemente llegar a otras conclusiones, será simplemente un criminal.

¿Y qué piensan la Academia Chilena de la Historia, y la Sociedad Chilena de Historia y Geografía y los institutos universitarios de historia? Porque las amenazas son muy concretas.

¿Podría afirmar el historiador que a los enfrentamientos armados, a la represión y a las privaciones de ciertas libertades no se los puede llamar legítimamente genocidio? Sí, podría afirmarlo, pero a continuación podría recibir una pena de cárcel. Negó...

¿Podría explicar el historiador un proceso completo desde 1965 en adelante, con sus terribles sombras de terrorismo, sedición, guerra civil y dura represión? Sí, podría hacerlo, pero a continuación podría recibir una pena de cárcel. Condonó... (Pobres Mario Góngora y Gonzalo Vial: quizás serían procesados retroactivamente.)

¿Podría comparar el historiador el supuesto genocidio cometido en Chile con los efectivamente perpetrados contra los armenios por Turquía, contra los judíos por Hitler, contra los campesinos por Stalin, contra el 26 por ciento de su población por Pol Pot? Sí, podría hacer esa comparación, pero a continuación podría recibir una pena de cárcel. Minimizó...

Insólita sería, además, la distorsión de tareas. Porque los jueces tendrían que condenar a quienes han sido importantes mentores de su formación: los historiadores, quienes les han enseñado a buscar la verdad de cada caso, a penetrar seriamente en las fuentes, a no dejarse llevar por ideologías o intuiciones.

Sería el final de la tarea judicial.

Después, sin historia y sin judicatura, todo sería posible.

Krassnoff, lecciones de nuestro pasado reciente

Enviado por José, el farero el 23/11/2011 a las 9:09
José, el farero

 

Gonzalo Rojas 
Miércoles 23 de Noviembre de 2011 
Krassnoff, lecciones de nuestro pasado reciente
El caso Krassnoff vuelve a recordar la importancia de la historia reciente de Chile. Sépanlo, jóvenes: no podrán liberarse de las lecciones de nuestro pasado reciente. Recuérdenlo, adultos: fuimos los protagonistas y no podremos esquivar las consecuencias de nuestros actos.
Unos, vimos venir la marea revolucionaria; otros, por propia voluntad y convencidos de su legitimidad, la impulsaron.
¿Sabían éstos que iban a encontrar una fuerte oposición en gran parte de la sociedad chilena? Sí, pero no les importaba, porque su convicción ideológica era más fuerte que la realidad. Era el sí o sí de la enajenación revolucionaria.
¿Eran conscientes de que cuando quisieran imponer sus posturas violando toda la institucionalidad democrática iba a haber Fuerzas Armadas que se iban a resistir invocando el bien de Chile? Por supuesto: la resistencia de los blancos en Rusia, la de los nacionales en España, la de los coreanos y de los vietnamitas del sur, eran suficientes ejemplos de cómo los pueblos libres les piden a sus Fuerzas Armadas que los defiendan de la agresión totalitaria.
¿Comprendían que si perdían el primer combate tendrían que pasar a la clandestinidad y que en esa condición serían perseguidos sin tregua? Por supuesto, y estaban perfectamente preparados para esa circunstancia, sabiendo que por cada golpe terrorista recibirían un golpe represivo.
¿Conocían las técnicas para sobrevivir y golpear durante un período de férrea persecución? Así era, y eso posibilitó que mientras tenían numerosas bajas en su guerra subversiva, pudieran también asestar terribles golpes que costaron muchas vidas de civiles y uniformados.
¿Ignoraban la preparación de las Fuerzas Armadas para resistir a sus embates? De ninguna manera; sabían que en todo el continente eran miles los oficiales que rechazaban el marxismo y la guerrilla, y que se habían preparado para enfrentar esa amenaza. Quienes hoy son llamados "víctimas" conocían de sobra a su enemigo, al que querían victimizar. Y, por cierto, estaban dispuestos a morir matando.
¿Estaban seguros de poder ganar el combate que ya desde Chillán en 1967 habían planteado en términos de lucha armada? No, pero su voluntarismo era más fuerte que toda racionalidad. Tenían varios miles de hombres en armas -entre el PC, el PS, el MAPU y el MIR, casi 10 mil-, pero sólo los comunistas entendían que la correlación de fuerzas los llevaría a la derrota. De ahí su "No a la guerra civil", o sea, no todavía, porque no podemos ganarla aún.
Pero -sin duda se plantea el lector- éstas eran posturas sólo defendidas e impulsadas por esos grupúsculos de paramilitares que llevaron el proceso a sus extremos, mientras que los civiles militantes de los partidos de izquierda eran buenas gentes que sólo promovían un idealismo socialista democrático.
No. Todos estaban en la misma.
Unos desde dentro del aparato del Estado, intentando instrumentalizarlo para convertirlo en todopoderoso; otros, desde fuera, pero protegidos por él hasta que la Ley de Control de Armas los comenzó a arrinconar; y algunos, entrando y saliendo del Estado: en Investigaciones, y en el GAP, y en Indap, y en la Cora...
El caso Krassnoff le hace bien a Chile; impide que se imponga esa verdad orwelliana que incluso ya parece haberse instalado en La Moneda después de 20 años, sin que haya un mínimo de conciencia histórica, ni siquiera en ministros que trabajaron en comisiones legislativas para construir un nuevo país.
¿Hubo injusticias y abusos en Chile desde 1965 en adelante? Que contesten primero, respondiendo por sus propias acciones, quienes impulsaron una revolución a sangre y fuego que terminó abrasándolos.

por Gonzalo Rojas 

Gonzalo-Rojas2.jpg


El caso Krassnoff vuelve a recordar la importancia de la historia reciente de Chile. Sépanlo, jóvenes: no podrán liberarse de las lecciones de nuestro pasado reciente. Recuérdenlo, adultos: fuimos los protagonistas y no podremos esquivar las consecuencias de nuestros actos.Unos, vimos venir la marea revolucionaria; otros, por propia voluntad y convencidos de su legitimidad, la impulsaron.

¿Sabían éstos que iban a encontrar una fuerte oposición en gran parte de la sociedad chilena? Sí, pero no les importaba, porque su convicción ideológica era más fuerte que la realidad. Era el sí o sí de la enajenación revolucionaria.


¿Eran conscientes de que cuando quisieran imponer sus posturas violando toda la institucionalidad democrática iba a haber Fuerzas Armadas que se iban a resistir invocando el bien de Chile? Por supuesto: la resistencia de los blancos en Rusia, la de los nacionales en España, la de los coreanos y de los vietnamitas del sur, eran suficientes ejemplos de cómo los pueblos libres les piden a sus Fuerzas Armadas que los defiendan de la agresión totalitaria.


¿Comprendían que si perdían el primer combate tendrían que pasar a la clandestinidad y que en esa condición serían perseguidos sin tregua? Por supuesto, y estaban perfectamente preparados para esa circunstancia, sabiendo que por cada golpe terrorista recibirían un golpe represivo.
¿Conocían las técnicas para sobrevivir y golpear durante un período de férrea persecución? Así era, y eso posibilitó que mientras tenían numerosas bajas en su guerra subversiva, pudieran también asestar terribles golpes que costaron muchas vidas de civiles y uniformados.


¿Ignoraban la preparación de las Fuerzas Armadas para resistir a sus embates? De ninguna manera; sabían que en todo el continente eran miles los oficiales que rechazaban el marxismo y la guerrilla, y que se habían preparado para enfrentar esa amenaza. Quienes hoy son llamados "víctimas" conocían de sobra a su enemigo, al que querían victimizar. Y, por cierto, estaban dispuestos a morir matando.


¿Estaban seguros de poder ganar el combate que ya desde Chillán en 1967 habían planteado en términos de lucha armada? No, pero su voluntarismo era más fuerte que toda racionalidad. Tenían varios miles de hombres en armas -entre el PC, el PS, el MAPU y el MIR, casi 10 mil-, pero sólo los comunistas entendían que la correlación de fuerzas los llevaría a la derrota. De ahí su "No a la guerra civil", o sea, no todavía, porque no podemos ganarla aún.


Pero -sin duda se plantea el lector- éstas eran posturas sólo defendidas e impulsadas por esos grupúsculos de paramilitares que llevaron el proceso a sus extremos, mientras que los civiles militantes de los partidos de izquierda eran buenas gentes que sólo promovían un idealismo socialista democrático.


No. Todos estaban en la misma.


Unos desde dentro del aparato del Estado, intentando instrumentalizarlo para convertirlo en todopoderoso; otros, desde fuera, pero protegidos por él hasta que la Ley de Control de Armas los comenzó a arrinconar; y algunos, entrando y saliendo del Estado: en Investigaciones, y en el GAP, y en Indap, y en la Cora...


El caso Krassnoff le hace bien a Chile; impide que se imponga esa verdad orwelliana que incluso ya parece haberse instalado en La Moneda después de 20 años, sin que haya un mínimo de conciencia histórica, ni siquiera en ministros que trabajaron en comisiones legislativas para construir un nuevo país.


¿Hubo injusticias y abusos en Chile desde 1965 en adelante? Que contesten primero, respondiendo por sus propias acciones, quienes impulsaron una revolución a sangre y fuego que terminó abrasándolos
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Fuente: emol

 

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De la indignación al proyecto de nación

Enviado por José, el farero el 23/10/2011 a las 7:49
José, el farero

 

Roberto Ampuero 
Jueves 20 de Octubre de 2011 
De la indignación al proyecto de nación
Estamos ante una generación mundial de jóvenes indignados. Indignados por todo lo que es real, el mundo que heredan, el papel que se les asigna, lo que se espera de ellos. Conciben el mundo como una estafa y quieren cambiarlo, aunque no saben bien en qué dirección ni con qué respaldo social, pues su gran fragilidad estriba precisamente en la heterogeneidad y amplitud de sus demandas. El desafío mayor está en articularlas en un cuerpo coherente que pase de la crítica social a una propuesta social viable. Como toda generación, la actual supone que debe romper drásticamente con la anterior y que sabe cómo se hace. Los políticos, por su lado, aún ignoran cómo actuar ante la insatisfacción. ¿Rechazarla, cooptarla, encaramarse en la cresta de la ola? Sospecho que en los últimos 20 años la clase política chilena -concentrada en la exitosa transición democrática- no supo leer correctamente el mundo que ella misma iba creando y que termina por sobrepasarla.
Pienso en la generación hippie , que proponía un mundo de flores, hierba y amor, paralelo al dominante. Su amenaza al orden establecido consistía en que renunciaba a él. Pienso en la generación del 68, que quería construir un mundo mejor enarbolando la revolución y la utopía precisa. Pienso en la generación yuppie , jóvenes que renegaron del activismo político de sus antecesores y aprovecharon la prosperidad del capitalismo pujante, que derrotó en la Guerra Fría al comunismo. Pienso en la generación del "no estoy ni ahí", indiferente en los 90 a la política, y en los "pingüinos", defraudados por el gobierno de entonces, lo que explica en gran medida la desconfianza ante el poder político de los actuales líderes estudiantiles.
La indignación mundial surge 20 años después de la debacle del mundo comunista y cuando se suponía que el capitalismo alcanzaría su máximo despliegue. Sus demandas emergen bajo la crisis económica y gracias a la masificación de las redes sociales, pero hay más. Según los analistas Fareed Zakaria, Thomas Friedman y Michael Mandelbaum, EE.UU., vencedor de la Guerra Fría e inspirador del mundo posterior a ella, no supo leer correctamente el mundo que creó, ni aprovechar las oportunidades que éste le brindaba, ni detectar los riesgos que asomaban. De ser en 1990 la superpotencia indiscutible y admirada, portadora del modelo, hoy EE.UU. está endeudado, empantanado en guerras que no ganará, amagado económica y políticamente por China, India, Brasil, Rusia y otros países emergentes. A Europa occidental, otro triunfador de la Guerra Fría, le ocurre algo semejante.
Según Daniela Dahn, ensayista marxista alemana, tras derrotar al comunismo, Occidente perdió el competidor que lo instaba a propugnar un capitalismo eficiente pero a la vez social, una economía social de mercado que neutralizó la dimensión social del ineficiente sistema comunista. Al desaparecer la competencia, Occidente se durmió en los laureles y descuidó la dimensión social del modelo, permitiendo la primacía de intereses empresariales y bancarios, descuidando al ciudadano. El tema sería hoy: ¿Cómo recupera Occidente la competitividad y la dimensión social de su modelo? Y además -válido para Chile-: ¿Cómo se conserva la legitimidad de la representación política en una sociedad donde parte de la ciudadanía expresa su parecer sólo en coyunturas críticas y exige soluciones inmediatas? Cabe preguntarse si los indignados anhelan en verdad algo radicalmente nuevo, o sólo que acabe la crisis y el sistema sea remozado para que vuelva a generar trabajo y prosperidad. Supongo que si los indignados no logran elevar en este momento de auge una propuesta coherente y viable, que inspire a mayorías y permita cambios, el sistema los absorberá y pronto veremos a muchos -como ocurrió con generaciones anteriores- iniciando la larga marcha por las instituciones del establishment.

por Roberto Ampuero

Roberto-Ampuero.jpg

 
Estamos ante una generación mundial de jóvenes indignados. Indignados por todo lo que es real, el mundo que heredan, el papel que se les asigna, lo que se espera de ellos. Conciben el mundo como una estafa y quieren cambiarlo, aunque no saben bien en qué dirección ni con qué respaldo social, pues su gran fragilidad estriba precisamente en la heterogeneidad y amplitud de sus demandas. El desafío mayor está en articularlas en un cuerpo coherente que pase de la crítica social a una propuesta social viable. Como toda generación, la actual supone que debe romper drásticamente con la anterior y que sabe cómo se hace. Los políticos, por su lado, aún ignoran cómo actuar ante la insatisfacción. ¿Rechazarla, cooptarla, encaramarse en la cresta de la ola? Sospecho que en los últimos 20 años la clase política chilena -concentrada en la exitosa transición democrática- no supo leer correctamente el mundo que ella misma iba creando y que termina por sobrepasarla.


Pienso en la generación hippie , que proponía un mundo de flores, hierba y amor, paralelo al dominante. Su amenaza al orden establecido consistía en que renunciaba a él. Pienso en la generación del 68, que quería construir un mundo mejor enarbolando la revolución y la utopía precisa. Pienso en la generación yuppie , jóvenes que renegaron del activismo político de sus antecesores y aprovecharon la prosperidad del capitalismo pujante, que derrotó en la Guerra Fría al comunismo. Pienso en la generación del "no estoy ni ahí", indiferente en los 90 a la política, y en los "pingüinos", defraudados por el gobierno de entonces, lo que explica en gran medida la desconfianza ante el poder político de los actuales líderes estudiantiles.


La indignación mundial surge 20 años después de la debacle del mundo comunista y cuando se suponía que el capitalismo alcanzaría su máximo despliegue. Sus demandas emergen bajo la crisis económica y gracias a la masificación de las redes sociales, pero hay más. Según los analistas Fareed Zakaria, Thomas Friedman y Michael Mandelbaum, EE.UU., vencedor de la Guerra Fría e inspirador del mundo posterior a ella, no supo leer correctamente el mundo que creó, ni aprovechar las oportunidades que éste le brindaba, ni detectar los riesgos que asomaban. De ser en 1990 la superpotencia indiscutible y admirada, portadora del modelo, hoy EE.UU. está endeudado, empantanado en guerras que no ganará, amagado económica y políticamente por China, India, Brasil, Rusia y otros países emergentes. A Europa occidental, otro triunfador de la Guerra Fría, le ocurre algo semejante.


Según Daniela Dahn, ensayista marxista alemana, tras derrotar al comunismo, Occidente perdió el competidor que lo instaba a propugnar un capitalismo eficiente pero a la vez social, una economía social de mercado que neutralizó la dimensión social del ineficiente sistema comunista. Al desaparecer la competencia, Occidente se durmió en los laureles y descuidó la dimensión social del modelo, permitiendo la primacía de intereses empresariales y bancarios, descuidando al ciudadano. El tema sería hoy: ¿Cómo recupera Occidente la competitividad y la dimensión social de su modelo? Y además -válido para Chile-: ¿Cómo se conserva la legitimidad de la representación política en una sociedad donde parte de la ciudadanía expresa su parecer sólo en coyunturas críticas y exige soluciones inmediatas? Cabe preguntarse si los indignados anhelan en verdad algo radicalmente nuevo, o sólo que acabe la crisis y el sistema sea remozado para que vuelva a generar trabajo y prosperidad. Supongo que si los indignados no logran elevar en este momento de auge una propuesta coherente y viable, que inspire a mayorías y permita cambios, el sistema los absorberá y pronto veremos a muchos -como ocurrió con generaciones anteriores- iniciando la larga marcha por las instituciones del establishment.

Fuente. emol

 

El tanto porciento

Enviado por José, el farero el 21/10/2011 a las 21:09
José, el farero

por Edwards, Jorge

El tanto por ciento Me sorprendió hace algunos años, en una de las frecuentes cumbres iberoamericanas que se organizan ahora, observar que jefes de Estado moderados, progresistas, honestos, de cuello y corbata, recibían un aplauso tibio, educado, mientras Fidel Castro, con su barba, a veces con su legendario uniforme verde oliva, era ovacionado en las calles, en las entradas de los encuentros y hasta en las salas de reuniones. Le comenté el asunto a mi amigo Julio María Sanguinetti, que en ese momento había dejado por segunda vez la presidencia de Uruguay, y nunca he olvidado su respuesta. “Es que nosotros, me dijo, somos presidentes del tanto por ciento, del tres, del cinco por ciento, y Fidel Castro no sabe ni quiere saber lo que es eso. El es el gobernante del todo o la nada, de los comienzos fundacionales, de la tabla rasa, de la revolución”.

En esos años, Lula da Silva acababa de asumir la presidencia del Brasil y muchos pensaban que también trataría de hacer un experimento al estilo de Castro. Pero Lula, como buen obrero metalúrgico, sabía muy bien lo que significa un cinco por ciento, y hasta un dos o un dos y medio, e hizo desde el gobierno una política de reformas prudente, una política de lo posible, sin proponerse borrar todo lo que se había hecho antes de él. En otras palabras, fue político en lugar de revolucionario, y a los pocos años los buenos resultados quedaron a la vista. Pero hubo que esperar años, y eso demostró que además de lucidez tenía paciencia. Uso este preámbulo porque ahora trato de contestar a una pregunta que me hacen en todas partes, desde todos lados, con singular insistencia. ¿Por qué, me preguntan, si Chile ha hecho tantos progresos en su desarrollo, como lo demuestran las cifras nacionales y las internacionales, existe tanto descontento interno, tanta manifestación apasionada, multitudinaria, en contra del Gobierno y hasta de lo que llaman «el sistema»?

No sé si tengo una respuesta adecuada. Desconfío, por principio, de las afirmaciones doctorales, tajantes, de los personajes que algunos definen como politólogos. Sólo conozco una especie humana, la de los economistas, que se equivoca tanto como estos dueños de la ciencia política. Sin embargo, en el comentario de mi amigo Sanguinetti, hecho a propósito de otras cosas, en otra circunstancia, vislumbro la posibilidad de acercarse a una respuesta. Los estudiantes chilenos hablan de treinta años de retroceso en el país y proponen, en algunas declaraciones, una tabla rasa completa, un cambio equivalente a una Revolución. Tienen motivos serios, válidos, para estar descontentos, desde luego, pero usan ese lenguaje del todo o la nada que parece nuevo, que parece inventado por ellos, y que sin embargo se repite de generación en generación. El Gobierno, en cambio, habla de ayudar a pagar sus estudios al 40 por ciento de los estudiantes más pobres, de bajar los intereses de los créditos universitarios del 5,6 por ciento al dos por ciento, de mejorar la calidad de la educación, de controlar mejor a las universidades privadas, y un largo etcétera. Es decir, recurre al incomprendido, al grisáceo lenguaje de Lula, de Sanguinetti, de gente de esa orientación, de esa visión equilibrada de las cosas: no al de Pasionaria, resucitada de su tumba, no al del Comandante en Jefe. Esta política del tanto por ciento es la de la razón razonante, de la posibilidad, enfrentada a lo que Pablo Neruda, en uno de sus versos críticos de los años finales, llamó “la Revolución idolatrada”. Daba la impresión de que los idólatras habían desaparecido junto con el siglo XX. Ahora hemos entrado al siglo XXI, y la historia, con todos sus estribillos, con sus retóricas fogosas, con el lenguaje del todo o nada, tiende a repetirse.

He leído por ahí, en la prensa europea, que está muy lejos de ser infalible, que los cabecillas de nuestros estudiantes exigen nada menos que educación pública, laica, gratuita, para todos. Es una propuesta bastante semejante a la de los años de Salvador Allende y la Unidad Popular: la Escuela Nacional Unificada. Pues bien, me he pasado una vida observando estos asuntos y ahora, con la mayor candidez, declaro lo siguiente: soy partidario de la libertad de enseñanza, de la diversidad, de los colegios de excelencia, que producen un efecto de contagio, pero a la vez de una intensa ayuda a los sectores más postergados. En los tiempos de Salvador Allende, un sacerdote norteamericano, el padre Whelan, que dirigía un colegio para ricos, el Saint George’s, decidió repartir becas de estudios a niños de poblaciones marginales. Era una solución parcial, claro está, pero tenía un valor de ejemplo extraordinario. Uno de sus alumnos, Andrés Wood, se dedicó más tarde al cine e hizo una película notable, Machuca, la historia de un niño burgués que se hace amigo de uno de los becados más pobres, Machuca de apellido, y se enamora de su bella hermana. El golpe de Estado terminó con la experiencia del padre Whelan y con los becarios marginales del Saint George’s, pero ahora no hay ningún peligro de que un golpe así pueda ocurrir de nuevo. Aunque algunos jóvenes digan lo contrario, los treinta años que siguieron no han sido en absoluto de retroceso. Han sido años de impresionante consolidación democrática y fuerte desarrollo económico. ¿Democracia imperfecta, desarrollo insuficiente, injusto? Puede que sí, pero las libertades democráticas actuales nos permiten mejorar estas cosas. El problema consiste en que las mejoras sólidas, duraderas, que están a nuestro alcance, se construyen con paciencia, con razones en lugar de retórica (algo que a los hispanoamericanos nos cuesta mucho entender), ¡con políticas del tanto por ciento! En resumen, sin borrarlo todo y partir de cero, sin creer en los paraísos en la tierra, que suelen desembocar en infiernos. ¡Con políticas del tanto por ciento! Y si un país casi entero pierde la paciencia, como dicen que le ha ocurrido a Chile, no tiene más remedio que respirar hondo, hacer una pausa y recuperarla. Desde todos los extremos, y para encontrar soluciones humanas y aceptables.

Fuente: emol

Movimiento estudiantil y odio: 5 claves

Enviado por José, el farero el 20/10/2011 a las 13:30
José, el farero

 

Movimiento estudiantil y odio: 5 claves
Por Max Pavez
Era evidente. Tanto que lo dije en un programa de radio hace más de un año atrás. Los llamados “movimientos sociales” no perdonarían al Gobierno.
Pensé en la pobre Camila Merino y su impecable currículum empresarial cuando se presentó el primer gabinete. Aposté con amigos que era la primera en salir. Me equivoqué.... por poco. Entre otras cosas, porque nadie pensó en un terremoto. Eso nos dio respiro.
Pero no hubo perdón. Ni lo habrá. De eso no hay duda.
Era tan evidente…tan.
Expongo las claves necesarias para ensamblar este puzle social. Con nombres, juicios y más de algún prejuicio, del cual no tengo problemas en ofrecer retracto si es que hay argumentos razonables para ello.
Está hecho en base a mi experiencia como dirigente, como observador entusiasta de las formaciones de izquierda, estudios de historia y, lo más importante, por el sentido común.
¿Por qué no llegan los líderes de la Concertación a la reunión con el Presidente?
¿Por qué no hay oposición a los líderes estudiantiles?
¿Por qué el gobierno no se anticipó a algo que era evidente?
Y seré políticamente incorrecto. Total, peor que la Camila y Gajardo no se puede ser.
Primera clave: La izquierda nunca ha dejado de hacer la pega.
Mi papá dice gritando: “¡Si el comunismo fracasó!”.
Primer error de Chile. Fracasó administrando el poder, pero no sembrando el odio.
No se sienten fracasados en su experiencia en el Gobierno chileno ya que morirán convencidos que “los militares interrumpieron su proyecto”.
Por supuesto nadie recuerda que fue la misma Cámara de Diputados (elegida democráticamente y sin la Constitución de Pinochet) la que declaró el 23 de Agosto que el Gobierno de Allende estaba fuera de la Constitución y la ley, y que había violado los Derechos de las personas (no se usó en el lenguaje Derechos Humanos porque eso sólo era para los que estuvieron en Villa Grimaldi y el Estadio Nacional.)
Y no se sienten fracasados porque su ideología es misional.
La ideología de izquierda consiste en la construcción de la utopía (ejemplos van desde educarse gratis y con calidad, hasta la dictadura del proletariado). Y como las utopías no caben en el mundo real, deben implantarse a la fuerza, a través de lo que se llama “la revolución”.
Y no se avergüenzan de ello. Al contrario, se sienten idealistas, incomprendidos… víctimas.
Han utilizado 3 vías que han sido exitosas en estos más de 20 años de democracia: la infiltración e instrumentalización de universidades y los sindicatos de trabajadores; la victimización y las artes.
Desde 1990 hasta la fecha la FECH ha tenido 21 Presidentes, 17 de ellos de Izquierda (incluido el PPD Marco Antonio Núñez). 9 de ellos de la “jota”.
En el ámbito sindical, en el portal de la ANEF hay linkeados 35 webs de asociaciones de funcionarios de distintas reparticiones, Ministerios y Servicios. En 14 de ellos la imagen o la noticia principal o el banner está formado por gente en actitud de movilización: banderas, marchas, pancartas. Alguno de ellos con imágenes de la “represión” de Carabineros y varias en apoyo explícito a los estudiantes.
Racionalmente no hay relación causal entre las reivindicaciones de los funcionarios públicos y la de los estudiantes: ¿O tiene algo que ver el bono de incentivo al retiro, los despidos injustificados con el lucro en la Educación?
La respuesta es obvia: hay un sentimiento de causa común en demandas y estilos que son comunes en función de la permeabilización de las actitudes de las ideas de izquierda al interior de lo que los gremialistas llamamos “cuerpos intermedios”.
Pero no en todos, claro. Sino donde es más fácil el cultivo del odio. Universidades y sindicatos.
Lo segundo es reiterar la victimización. Una enunciación constante de slogans que nunca han dejado de ser repetidos. Una verdadera cultura que busca homogeneizar un discurso donde la primicia es: convencer a las “bases” (los “cabros”, como le dicen cariñosamente los dirigentes a los adherentes) de que son víctimas.
¿De qué? De la injusticia social y del Sistema Neoliberal. Un concepto que abarca desde el salario mínimo, el lucro en la Educación, la aparente falta de democracia, la Patagonia… y donde calce el discurso.
Es obvio: en el sistema siempre va a haber “a quien le toque menos”.
Lo tercero es la cultura y las artes. Brillante. Disfrazar la ideología con romanticismo, música y colores. Es evidente que “propiedad sobre medios de reproducción” es demasiado filosófica y poco atractiva. Mejor recurrir a los “compañeros poetas”.
Y estos sí que lucran: sino pregúntenle a cualquiera que haya ido –al igual que yo- al último concierto de Serrat, qué le pareció el precio de las entradas.
Por eso, no se extrañe cuando alguien dice que mencionar a la “extrema izquierda” es “pasado de moda”. Es parte de la estrategia.
Segunda clave: Ni perdón ni olvido: los Derechos Humanos y la Dictadura militar
Stalin, Pol Pot, Mao, Lenin, Kim Jong II, Ho Chi Ming. Militan en el mismo partido que Camila Vallejo y Jaime Gajardo. El mismo que tres Diputados de la República de Chile quienes no tuvieron que reformar la Constitución de Pinochet para acceder al poder.
Este es el resultado del comunismo en el mundo luego de gulags, torturas, hambrunas,
 deportaciones, represión sistemática.
URSS, 20 millones de muertos.
China, 65 millones de muertos
Vietnam, 1 millón de muertos
Corea del Norte, 2 millones de muertos
Europa Oriental, 1 millón de muertos
América Latina, 120 mil muertos
Afganistán, 1,5 millones de muertos
Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder, una decena de millares de muertos[1].
Pero ello no parece importar. De hecho, cuando hice esta afirmación en twitter (la de tener militancia común), al menos 6 respuestas fueron: “¿Y?”. De vuelta una me dijo “y tu eres militante de un partido que se jacta de que los militares pusieron ratones en la vagina de las mujeres”.
Eso no pareciera ser imputable a Camila y Gajardo, ni a ninguno de ellos. A pesar de que es la misma ideología, el mismo partido, los mismos objetivos, la izquierda en Chile (entre comunistas y socialistas), ellos están inmunes. Pero al revés no. Quienes somos de derecha y sentimos algún grado de adhesión al gobierno militar, estamos linkeados con el Fascismo internacional.
Y la razón es sencilla. Y es que han utilizado la estrategia de aprovechar cierta legitimidad de haber sido víctimas en el gobierno militar. Mientras la Derecha hizo el mea culpa dejando sólo a Pinochet (tesis de Gonzalo Vial), la izquierda ha utilizado un concepto que es legítimo y humano, pero incompatible con la reconciliación: Ni perdón… NI OLVIDO.
Y han sabido hacer valer eso.
Fíjese:
Cuando la policía actúa para resguarda el orden público: ellos hablan de “represión”.
Cuando hay despidos en la administración pública en la actualidad: ellos hablan de “persecución”.
Si hay personas detenidas por infringir la legislación vigente y el orden público cuando hay una causa de interés público: ellos hablan de “presos políticos”.
¿Cuál es el efecto?
La victimización. Como la gente reprueba las violaciones a los derechos humanos en la dictadura, ellos hacen que constantemente los mensajes se adecúen a ello y se hagan similares: cuando era Secretario General de FEUC e iba a la FECH, recuerdo un cuadro que adornaba la oficina de Giorgio Boccardo: carabineros forcejeando a estudiantes.
¿Cómo? Infiltrando en las marchas a fotógrafos (todos chasconcitos y con pañuelo de árabe) para retener esos sabrosos momentos. Fíjese en las noticias.
Funciona como el póker: “tu apuesta y dos más”. Si les dices “violentistas”y “subversivos”, ellos se indignan y dicen “ese es el lenguaje de la dictadura”. Y entre líneas se lee: “si usas ese lenguaje, es porque crees que yo merezco el calificativo de personas que, pensando lo mismo que yo, fueron perseguidas”.
Sólo con este dato se entiende que en cada movilización que hay, por ejemplo un 1º de mayo, se llene de banderas no sólo del PC, PS e incluso de CUBA, sino que del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y del MIR.
Así se explica el lenguaje que utilizan Camila y Gajardo, en muchos de sus intervenciones.
Así está diseñado el modelo: marchamos, no importa el motivo, total cuando nos disuelvan, diremos que nos “reprimieron”, que hay un “desconocimiento de la democracia” y los “derechos humanos”.
Ese es el recurso que ocupan: visite la web de la asociación de funcionarios del Ministerio de Cultura. Con ocasión de un problema interno-administrativo sacaron pancartas con la cara de Cruz-Coke en blanco y negro con una leyenda que dice “Ministro del Terror”.
El entrevistador pregunta a Camila: ¿Qué les dices a las personas que sufren con los destrozos? Camila responde: “Acá el único que tiene que dar explicaciones es el Ministro Hinzpeter por el exceso de represión”.
Touché.
Así es imposible ponerse del lado del orden público y de la racionalidad. Pues es un tema tabú en Chile, básicamente porque no hay olvido… menos perdón.
Tercera clave: Concertación subiéndose a la micro porque se quedaron sin bencina
La DC apoyó a Allende, pero a cambio de una reforma constitucional para respetar sus derechos. El resultado es conocido por todos a pesar de los incesantes esfuerzos para hacer creer que la historia, la máquina a vapor, la electricidad y tantas otras cosas sólo existieron desde el 11 septiembre de 1973.
Ya ha pasado en la historia de Chile tantas veces. Pero la memoria chilensis falla a menudo.
¿Qué tiene este movimiento estudiantil que parece tener tanta legitimación?
Aquí entra Giorgio Jackson. Colegio particular y miembro de la carrera que más ABC1 tiene la Pontificia Universidad Católica ( PUC): Ingeniería Civil. Pero se pone pañuelo árabe y pide plebiscito. Detrás lo secundan los jóvenes dirigentes de FEUC democratacristianos y los panelistas de Tolerancia Cero lo respetan. Claro, si está “la Católica”, esto seguro es transversal.
Un rostro agradable.
Con la Concertación pasa lo mismo. No llegaron a la cita con el Presidente pues, según el presidente de la DC, querían ser un puente de diálogo entre el gobierno y los estudiantes.
Tanto así, que prefieren quedarse con ellos y no asistir a una cita que ellos pidieron con el mandatario. Argumentó con total desfachatez que hubiera sido incomprensible en las circunstancias actuales que ellos hubieran dejado ahí a los jóvenes.
Y es que en la Concertación saben que es más fácil ser queridos por el gobierno que por los dirigentes estudiantiles.
Los dirigentes concertacionistas han sido abucheados en actos del 1º de mayo (escupos a Tohá), a Lagos lo funaron hace un tiempo en la Chile y por estos días en la UTEM. Y como los políticos hicieron (o intentaron) hacer lo mismo que los universitarios cuando eran jóvenes, tienen que pagar el alto costo que significó ponerse del lado de la gobernabilidad.
Porque al final, Tohá, Andrade, Fulvio, Quintana, Silber, Walker y tantos otros quieren lo mismo que Vallejo: les encanta el país en la calle, con pancartas, siendo víctimas de los Carabineros y haciendo creer que sólo la centro izquierda puede darle gobernabilidad al país.
Pero cruzaron esa frontera que para el joven revolucionario de extrema izquierda es imperdonable: fueron gobierno. Tuvieron por 20 años que hacerse cargo del orden público.
Y eso lo pagarán caro.
Y como los políticos lo saben, era mucho más importante decirles a los niños “no se olviden que nosotros que fuimos como ustedes, para que nos quieran y voten por nosotros cuando exista inscripción automática y voto voluntario. Nosotros somos también de izquierda”, que llegar a la cita con la primera autoridad del país.
Como están en la oposición, juegan a ganador: por eso no condenan los atentados al orden público, por eso apoyan la demagogia del plebiscito.
Jackson está empezando a pagar los costos: en la CONFECH perderá todo el liderazgo, perderá la sucesión en la FEUC y dejará de ser un actor razonable para los jóvenes.
¿No ven que es de ingeniería de la PUC?
La DC no quiere aprender.
Cuarta clave: Lo que no pudo hacer la píldora, HidroAysén, los mapuches y el matrimonio gay
“Actores sociales”, “movimientos sociales”. El nuevo lenguaje de izquierda. Son las asociaciones de izquierda mimetizadas en “sub” giros. Son los gremios de la salud, las asociaciones del matrimonio igualitario, los grupos de izquierda extraparlamentaria parapetados en el MIR y el FPMR, las centrales de trabajadores, movimientos ambientalistas radicales, Federaciones de Estudiantes, etc.
Son lo que los gremialistas llamamos cuerpos intermedios, pero con el matiz de politización.
Porque su nombre lo dice: actúan y su giro principal es el cambio social (revise la declaración de principio de la FECH). No quedan dentro de esta clasificación los movimientos gremiales, scouts, bomberos, asociaciones deportivas, colegios profesionales no politizados, movimientos laicos cristianos, ni menos partidos de derecha.
Apuesto mi sueldo y todos los que vengan a quien me haga llegar una invitación de los dirigentes a participar de una discusión.
Y lo intentaron con los mapuches. Parlamentarios de izquierda, banderas de izquierda, Natividad Llanquileo hablando en el mismo lenguaje que Camila Vallejo.
Tratan de “presos políticos” a los mapuches y hablan de Derechos humanos. En Magallanes lo mismo. En la prensa se acreditó que uno de los principales gestores de las paralizaciones era dirigente comunista. ¿Por qué cuando me detuve saliendo de la universidad a ver la marcha por la píldora el año 2007 vislumbraba banderas de la Jota, el PPD y hasta la democratacristiana?
Las mismas banderas se ven en las marchas de “Patagonia sin represas” y el matrimonio gay.
Todos dicen de vuelta: “este es un movimiento ciudadano”… y claro que lo es: de la ciudadanía de izquierda.
¿Qué tuvo de distinto la educación?
Dos comunistas al frente del tema: Gajardo y Vallejo. Una causa noble: educación. Slogans atractivos como el fin al lucro. Ejes comunicacionales difusos, pero efectivos: más participación, ciudadanía empoderada, represión, plebiscito, nacionalización del cobre, etc.; un caldo de cultivo para “actores sociales” que ahora sí pudieron conseguir lo que los gays y los mapuches no consiguieron: poner en jaque al gobierno.
Y cuando les descubres se indignan: ¡este no es un movimiento político!
Pero Camila y Jackson se atrevieron a ir más lejos: Este sí es un movimiento político. Y pagarán los costos: Camila pasará a la historia como una más de las decenas de antecesores, es decir, sin peso, ni piso político. Jackson, ya lo conocemos. Se quedará sin pan ni pedazo.
La clave de las claves: ahora quien gobierna es la Derecha
De todas formas hay una clavija que es la que desafina la guitarra. Los petitorios CONFECH son los mismos hace una década. Y quien diga lo contrario no ha seguido la contingencia.
Desde mis primeros consejos de presidentes en el 2005 que se pedía reconocer que la educación “está en crisis”, que se rechazaba la entrega de recursos públicos a universidades no estatales, que no se modificara el estatuto docente (se entiende así pues nadie pide lo contrario) y que se dignifique la educación pública (y si se puede, gratis).
Y apareció el lucro… en el rostro del Presidente. En el rostro de toda la derecha.
Piñera representa lo más odioso para la izquierda: el empresario, el millonario. El hombre del helicóptero. A su lado Lavín: el un día “casi Presidente”, de la UDI y del Opus Dei. Ícono de la Derecha.
Entonces no podían fallar. Presidente Comunista en el Colegio de Profesores y en la FECH. Un año académico que transcurría con mucha normalidad para los factores mencionados.
¿Cuál fue el error de Lavín? ¿En qué se equivocó? ¿Cuál fue la impopular medida que tomó que lanzó los cacerolazos a la calle?
Todas y ninguna.
Es verdad: el gobierno ha actuado con mucha soberbia en este tiempo en muchos aspectos y, en especial, despreciando la política. No saber anticiparse a este problema.
Era evidente que esto iba a ocurrir.
Con todo, era la tesis ideológica la que debía imponerse. El materialismo dialéctico marxista que habla de una tesis, de una antítesis y de una síntesis.
La tesis: la de hace 10 años. La antítesis perfecta al frente: el gobierno de derecha al cual hacerle pagar por los pecados de 20 de años de Concertación. De pasada, hacer el punto que no aceptarán ser gobernados así como así por quienes representan al enemigo de la izquierda más feroz.
¿La síntesis? El nuevo orden político: con una Concertación que desconoce la forma en que la oposición responsablemente había actuado en materias institucionales (con sus legítimas diferencias por supuesto). Líderes que quieren sus peticiones a cualquier costo bajo la amenaza de la fuerza. Crear una oposición ideológica en la lógica de reforma a todo lo actualmente existente.
La lucha ya no está en el plano de las ideas, sino en el plano de la fuerza. Y eso es lo que quiere forzar la izquierda. Por eso seguirán negándose a todo. Así lo aprendieron del “Ché”.
1] Stéphane Courtois, Nicolás Werth, Jean-Louis, Andrzej Paczkowoski, Karel Bartosek, Jean Louis Margolin: El Libro Negro del Comunismo. Crímenes, terror, represión, Ediciones B, S.A., 2010.

Por Max Pavez


Era evidente. Tanto que lo dije en un programa de radio hace más de un año atrás. Los llamados “movimientos sociales” no perdonarían al Gobierno.


Pensé en la pobre Camila Merino y su impecable currículum empresarial cuando se presentó el primer gabinete. Aposté con amigos que era la primera en salir. Me equivoqué.... por poco. Entre otras cosas, porque nadie pensó en un terremoto. Eso nos dio respiro.
Pero no hubo perdón. Ni lo habrá. De eso no hay duda.Era tan evidente…tan.


Expongo las claves necesarias para ensamblar este puzle social. Con nombres, juicios y más de algún prejuicio, del cual no tengo problemas en ofrecer retracto si es que hay argumentos razonables para ello.
Está hecho en base a mi experiencia como dirigente, como observador entusiasta de las formaciones de izquierda, estudios de historia y, lo más importante, por el sentido común.


¿Por qué no llegan los líderes de la Concertación a la reunión con el Presidente?


¿Por qué no hay oposición a los líderes estudiantiles?


¿Por qué el gobierno no se anticipó a algo que era evidente?


Y seré políticamente incorrecto. Total, peor que la Camila y Gajardo no se puede ser.


Primera clave: La izquierda nunca ha dejado de hacer la pega.
Mi papá dice gritando: “¡Si el comunismo fracasó!”.
Primer error de Chile. Fracasó administrando el poder, pero no sembrando el odio.


No se sienten fracasados en su experiencia en el Gobierno chileno ya que morirán convencidos que “los militares interrumpieron su proyecto”.
Por supuesto nadie recuerda que fue la misma Cámara de Diputados (elegida democráticamente y sin la Constitución de Pinochet) la que declaró el 23 de Agosto que el Gobierno de Allende estaba fuera de la Constitución y la ley, y que había violado los Derechos de las personas (no se usó en el lenguaje Derechos Humanos porque eso sólo era para los que estuvieron en Villa Grimaldi y el Estadio Nacional.)


Y no se sienten fracasados porque su ideología es misional.
La ideología de izquierda consiste en la construcción de la utopía (ejemplos van desde educarse gratis y con calidad, hasta la dictadura del proletariado). Y como las utopías no caben en el mundo real, deben implantarse a la fuerza, a través de lo que se llama “la revolución”.
Y no se avergüenzan de ello. Al contrario, se sienten idealistas, incomprendidos… víctimas.


Han utilizado 3 vías que han sido exitosas en estos más de 20 años de democracia: la infiltración e instrumentalización de universidades y los sindicatos de trabajadores; la victimización y las artes.
Desde 1990 hasta la fecha la FECH ha tenido 21 Presidentes, 17 de ellos de Izquierda (incluido el PPD Marco Antonio Núñez). 9 de ellos de la “jota”.


En el ámbito sindical, en el portal de la ANEF hay linkeados 35 webs de asociaciones de funcionarios de distintas reparticiones, Ministerios y Servicios. En 14 de ellos la imagen o la noticia principal o el banner está formado por gente en actitud de movilización: banderas, marchas, pancartas. Alguno de ellos con imágenes de la “represión” de Carabineros y varias en apoyo explícito a los estudiantes.
Racionalmente no hay relación causal entre las reivindicaciones de los funcionarios públicos y la de los estudiantes: ¿O tiene algo que ver el bono de incentivo al retiro, los despidos injustificados con el lucro en la Educación?


La respuesta es obvia: hay un sentimiento de causa común en demandas y estilos que son comunes en función de la permeabilización de las actitudes de las ideas de izquierda al interior de lo que los gremialistas llamamos “cuerpos intermedios”.
Pero no en todos, claro. Sino donde es más fácil el cultivo del odio. Universidades y sindicatos.


Lo segundo es reiterar la victimización. Una enunciación constante de slogans que nunca han dejado de ser repetidos. Una verdadera cultura que busca homogeneizar un discurso donde la primicia es: convencer a las “bases” (los “cabros”, como le dicen cariñosamente los dirigentes a los adherentes) de que son víctimas.


¿De qué? De la injusticia social y del Sistema Neoliberal. Un concepto que abarca desde el salario mínimo, el lucro en la Educación, la aparente falta de democracia, la Patagonia… y donde calce el discurso.
Es obvio: en el sistema siempre va a haber “a quien le toque menos”.
Lo tercero es la cultura y las artes. Brillante. Disfrazar la ideología con romanticismo, música y colores. Es evidente que “propiedad sobre medios de reproducción” es demasiado filosófica y poco atractiva. Mejor recurrir a los “compañeros poetas”.


Y estos sí que lucran: sino pregúntenle a cualquiera que haya ido –al igual que yo- al último concierto de Serrat, qué le pareció el precio de las entradas.
Por eso, no se extrañe cuando alguien dice que mencionar a la “extrema izquierda” es “pasado de moda”. Es parte de la estrategia.


Segunda clave: Ni perdón ni olvido: los Derechos Humanos y la Dictadura militar


Stalin, Pol Pot, Mao, Lenin, Kim Jong II, Ho Chi Ming. Militan en el mismo partido que Camila Vallejo y Jaime Gajardo. El mismo que tres Diputados de la República de Chile quienes no tuvieron que reformar la Constitución de Pinochet para acceder al poder.


Este es el resultado del comunismo en el mundo luego de gulags, torturas, hambrunas, deportaciones, represión sistemática.

URSS, 20 millones de muertos.

China, 65 millones de muertos

Vietnam, 1 millón de muertos

Corea del Norte, 2 millones de muertos

Europa Oriental, 1 millón de muertos

América Latina, 120 mil muertos

Afganistán, 1,5 millones de muertos


Movimiento comunista internacional y partidos comunistas no situados en el poder, una decena de millares de muertos[1].


Pero ello no parece importar. De hecho, cuando hice esta afirmación en twitter (la de tener militancia común), al menos 6 respuestas fueron: “¿Y?”. De vuelta una me dijo “y tu eres militante de un partido que se jacta de que los militares pusieron ratones en la vagina de las mujeres”.


Eso no pareciera ser imputable a Camila y Gajardo, ni a ninguno de ellos. A pesar de que es la misma ideología, el mismo partido, los mismos objetivos, la izquierda en Chile (entre comunistas y socialistas), ellos están inmunes. Pero al revés no. Quienes somos de derecha y sentimos algún grado de adhesión al gobierno militar, estamos linkeados con el Fascismo internacional.


Y la razón es sencilla. Y es que han utilizado la estrategia de aprovechar cierta legitimidad de haber sido víctimas en el gobierno militar. Mientras la Derecha hizo el mea culpa dejando sólo a Pinochet (tesis de Gonzalo Vial), la izquierda ha utilizado un concepto que es legítimo y humano, pero incompatible con la reconciliación: Ni perdón… NI OLVIDO.
Y han sabido hacer valer eso.


Fíjese:


Cuando la policía actúa para resguarda el orden público: ellos hablan de “represión”.Cuando hay despidos en la administración pública en la actualidad: ellos hablan de “persecución”.


Si hay personas detenidas por infringir la legislación vigente y el orden público cuando hay una causa de interés público: ellos hablan de “presos políticos”.


¿Cuál es el efecto?


La victimización. Como la gente reprueba las violaciones a los derechos humanos en la dictadura, ellos hacen que constantemente los mensajes se adecúen a ello y se hagan similares: cuando era Secretario General de FEUC e iba a la FECH, recuerdo un cuadro que adornaba la oficina de Giorgio Boccardo: carabineros forcejeando a estudiantes.¿Cómo? Infiltrando en las marchas a fotógrafos (todos chasconcitos y con pañuelo de árabe) para retener esos sabrosos momentos. Fíjese en las noticias.


Funciona como el póker: “tu apuesta y dos más”. Si les dices “violentistas”y “subversivos”, ellos se indignan y dicen “ese es el lenguaje de la dictadura”. Y entre líneas se lee: “si usas ese lenguaje, es porque crees que yo merezco el calificativo de personas que, pensando lo mismo que yo, fueron perseguidas”.


Sólo con este dato se entiende que en cada movilización que hay, por ejemplo un 1º de mayo, se llene de banderas no sólo del PC, PS e incluso de CUBA, sino que del Frente Patriótico Manuel Rodríguez y del MIR.


Así se explica el lenguaje que utilizan Camila y Gajardo, en muchos de sus intervenciones.Así está diseñado el modelo: marchamos, no importa el motivo, total cuando nos disuelvan, diremos que nos “reprimieron”, que hay un “desconocimiento de la democracia” y los “derechos humanos”.


Ese es el recurso que ocupan: visite la web de la asociación de funcionarios del Ministerio de Cultura. Con ocasión de un problema interno-administrativo sacaron pancartas con la cara de Cruz-Coke en blanco y negro con una leyenda que dice “Ministro del Terror”.El entrevistador pregunta a Camila: ¿Qué les dices a las personas que sufren con los destrozos? Camila responde: “Acá el único que tiene que dar explicaciones es el Ministro Hinzpeter por el exceso de represión”.


Touché.


Así es imposible ponerse del lado del orden público y de la racionalidad. Pues es un tema tabú en Chile, básicamente porque no hay olvido… menos perdón.


Tercera clave: Concertación subiéndose a la micro porque se quedaron sin bencina

 
La DC apoyó a Allende, pero a cambio de una reforma constitucional para respetar sus derechos. El resultado es conocido por todos a pesar de los incesantes esfuerzos para hacer creer que la historia, la máquina a vapor, la electricidad y tantas otras cosas sólo existieron desde el 11 septiembre de 1973.


Ya ha pasado en la historia de Chile tantas veces. Pero la memoria chilensis falla a menudo.


¿Qué tiene este movimiento estudiantil que parece tener tanta legitimación?Aquí entra Giorgio Jackson. Colegio particular y miembro de la carrera que más ABC1 tiene la Pontificia Universidad Católica ( PUC): Ingeniería Civil. Pero se pone pañuelo árabe y pide plebiscito. Detrás lo secundan los jóvenes dirigentes de FEUC democratacristianos y los panelistas de Tolerancia Cero lo respetan. Claro, si está “la Católica”, esto seguro es transversal. 
Un rostro agradable.


Con la Concertación pasa lo mismo. No llegaron a la cita con el Presidente pues, según el presidente de la DC, querían ser un puente de diálogo entre el gobierno y los estudiantes.Tanto así, que prefieren quedarse con ellos y no asistir a una cita que ellos pidieron con el mandatario. Argumentó con total desfachatez que hubiera sido incomprensible en las circunstancias actuales que ellos hubieran dejado ahí a los jóvenes.


Y es que en la Concertación saben que es más fácil ser queridos por el gobierno que por los dirigentes estudiantiles.
Los dirigentes concertacionistas han sido abucheados en actos del 1º de mayo (escupos a Tohá), a Lagos lo funaron hace un tiempo en la Chile y por estos días en la UTEM. Y como los políticos hicieron (o intentaron) hacer lo mismo que los universitarios cuando eran jóvenes, tienen que pagar el alto costo que significó ponerse del lado de la gobernabilidad.
Porque al final, Tohá, Andrade, Fulvio, Quintana, Silber, Walker y tantos otros quieren lo mismo que Vallejo: les encanta el país en la calle, con pancartas, siendo víctimas de los Carabineros y haciendo creer que sólo la centro izquierda puede darle gobernabilidad al país.


Pero cruzaron esa frontera que para el joven revolucionario de extrema izquierda es imperdonable: fueron gobierno. Tuvieron por 20 años que hacerse cargo del orden público.


Y eso lo pagarán caro.


Y como los políticos lo saben, era mucho más importante decirles a los niños “no se olviden que nosotros que fuimos como ustedes, para que nos quieran y voten por nosotros cuando exista inscripción automática y voto voluntario. Nosotros somos también de izquierda”, que llegar a la cita con la primera autoridad del país.


Como están en la oposición, juegan a ganador: por eso no condenan los atentados al orden público, por eso apoyan la demagogia del plebiscito.


Jackson está empezando a pagar los costos: en la CONFECH perderá todo el liderazgo, perderá la sucesión en la FEUC y dejará de ser un actor razonable para los jóvenes.


¿No ven que es de ingeniería de la PUC?


La DC no quiere aprender.


Cuarta clave: Lo que no pudo hacer la píldora, HidroAysén, los mapuches y el matrimonio gay

 
“Actores sociales”, “movimientos sociales”. El nuevo lenguaje de izquierda. Son las asociaciones de izquierda mimetizadas en “sub” giros. Son los gremios de la salud, las asociaciones del matrimonio igualitario, los grupos de izquierda extraparlamentaria parapetados en el MIR y el FPMR, las centrales de trabajadores, movimientos ambientalistas radicales, Federaciones de Estudiantes, etc.


Son lo que los gremialistas llamamos cuerpos intermedios, pero con el matiz de politización.


Porque su nombre lo dice: actúan y su giro principal es el cambio social (revise la declaración de principio de la FECH). No quedan dentro de esta clasificación los movimientos gremiales, scouts, bomberos, asociaciones deportivas, colegios profesionales no politizados, movimientos laicos cristianos, ni menos partidos de derecha.


Apuesto mi sueldo y todos los que vengan a quien me haga llegar una invitación de los dirigentes a participar de una discusión.


Y lo intentaron con los mapuches. Parlamentarios de izquierda, banderas de izquierda, Natividad Llanquileo hablando en el mismo lenguaje que Camila Vallejo.
Tratan de “presos políticos” a los mapuches y hablan de Derechos humanos. En Magallanes lo mismo. En la prensa se acreditó que uno de los principales gestores de las paralizaciones era dirigente comunista. ¿Por qué cuando me detuve saliendo de la universidad a ver la marcha por la píldora el año 2007 vislumbraba banderas de la Jota, el PPD y hasta la democratacristiana?


Las mismas banderas se ven en las marchas de “Patagonia sin represas” y el matrimonio gay.


Todos dicen de vuelta: “este es un movimiento ciudadano”… y claro que lo es: de la ciudadanía de izquierda.


¿Qué tuvo de distinto la educación?


Dos comunistas al frente del tema: Gajardo y Vallejo. Una causa noble: educación. Slogans atractivos como el fin al lucro. Ejes comunicacionales difusos, pero efectivos: más participación, ciudadanía empoderada, represión, plebiscito, nacionalización del cobre, etc.; un caldo de cultivo para “actores sociales” que ahora sí pudieron conseguir lo que los gays y los mapuches no consiguieron: poner en jaque al gobierno.


Y cuando les descubres se indignan: ¡este no es un movimiento político!


Pero Camila y Jackson se atrevieron a ir más lejos: Este sí es un movimiento político. Y pagarán los costos: Camila pasará a la historia como una más de las decenas de antecesores, es decir, sin peso, ni piso político. Jackson, ya lo conocemos. Se quedará sin pan ni pedazo.


La clave de las claves: ahora quien gobierna es la Derecha
De todas formas hay una clavija que es la que desafina la guitarra. Los petitorios CONFECH son los mismos hace una década. Y quien diga lo contrario no ha seguido la contingencia.


Desde mis primeros consejos de presidentes en el 2005 que se pedía reconocer que la educación “está en crisis”, que se rechazaba la entrega de recursos públicos a universidades no estatales, que no se modificara el estatuto docente (se entiende así pues nadie pide lo contrario) y que se dignifique la educación pública (y si se puede, gratis).


Y apareció el lucro… en el rostro del Presidente. En el rostro de toda la derecha.Piñera representa lo más odioso para la izquierda: el empresario, el millonario. El hombre del helicóptero. A su lado Lavín: el un día “casi Presidente”, de la UDI y del Opus Dei. Ícono de la Derecha.


Entonces no podían fallar. Presidente Comunista en el Colegio de Profesores y en la FECH. Un año académico que transcurría con mucha normalidad para los factores mencionados.


¿Cuál fue el error de Lavín? ¿En qué se equivocó? ¿Cuál fue la impopular medida que tomó que lanzó los cacerolazos a la calle?


Todas y ninguna.


Es verdad: el gobierno ha actuado con mucha soberbia en este tiempo en muchos aspectos y, en especial, despreciando la política. No saber anticiparse a este problema.
Era evidente que esto iba a ocurrir.


Con todo, era la tesis ideológica la que debía imponerse. El materialismo dialéctico marxista que habla de una tesis, de una antítesis y de una síntesis.La tesis: la de hace 10 años. La antítesis perfecta al frente: el gobierno de derecha al cual hacerle pagar por los pecados de 20 de años de Concertación. De pasada, hacer el punto que no aceptarán ser gobernados así como así por quienes representan al enemigo de la izquierda más feroz.


¿La síntesis? El nuevo orden político: con una Concertación que desconoce la forma en que la oposición responsablemente había actuado en materias institucionales (con sus legítimas diferencias por supuesto). Líderes que quieren sus peticiones a cualquier costo bajo la amenaza de la fuerza. Crear una oposición ideológica en la lógica de reforma a todo lo actualmente existente.


La lucha ya no está en el plano de las ideas, sino en el plano de la fuerza. Y eso es lo que quiere forzar la izquierda. Por eso seguirán negándose a todo. Así lo aprendieron del “Ché”.


1] Stéphane Courtois, Nicolás Werth, Jean-Louis, Andrzej Paczkowoski, Karel Bartosek, Jean Louis Margolin: El Libro Negro del Comunismo. Crímenes, terror, represión, Ediciones B, S.A., 2010.

 

«Renovación» concertacionista: ¡La derecha tiene la culpa!

Enviado por José, el farero el 18/10/2011 a las 16:34
José, el farero

Guzmán, Eugenio. decano Facultad de Gobierno UDD 

 

Renovarse en política no es asunto fácil. Aunque se diga que allí no existen los muertos y que siempre hay modo de resucitar, lo cierto es que cualquier proceso de conversión o transformación no es trivial. De allí que, a pesar de que las derrotas electorales, cuando son dramáticas, tienden a afectar profundamente a los partidos y bloques, los políticos traten por todos los medios de evitar cambios muy drásticos, puesto que ello puede acelerar el deterioro y descomposición internos. Dicho de otro modo, los políticos intuyen que el exceso de dramatismo a raíz de una derrota puede acelerar una crisis; vale decir, es importante evitar que cunda el pánico.


En el caso del proceso político que ha experimentado la Concertación después de su derrota en 2009 no ha estado exento de propuestas tendientes a refundarla... desgraciadamente echando mano a nombres muy poco “imaginativos”, por decir lo menos. Lo concreto es que sus niveles de popularidad paupérrimos (no supera el 17% de aprobación) no hacen más que recordarle mes a mes al conglomerado que las cosas no andan bien y que lo desarrollado hasta ahora es insuficiente o al menos no ha tenido los efectos esperados. Incluso, respecto del movimiento estudiantil, que podría haber sido una tabla de salvación, en los hechos el rechazo de los propios estudiantes ha venido a agravar aún más las cosas.


Así, la Concertación ha experimentado con distintas fórmulas, algunas más exitosas que otras, pero ninguna ha redituado en mayor popularidad; más bien, podría decirse que han tenido un efecto potente en desacreditar al Gobierno, pero en modo alguno en mejorar la imagen pública del bloque. A modo de ejemplo, la tesis de la “letra chica” ha tenido una profunda repercusión sobre la desconfianza en la labor legislativa del Ejecutivo, pero no ha sido capitalizada. Asimismo, los intentos de apropiación de temas tales como el lucro (donde incluso algunos parlamentarios de derecha han tratado de subirse al carro) tampoco parecen haber surtido efecto. Por su parte, las críticas al no cumplimiento de las promesas de campaña de la Alianza no cabe duda que impactaron en el Gobierno, llevándolo a presentar o simplemente anunciar proyectos de ley de manera precipitada e incluso imprudente; no obstante, tampoco han mejorado la imagen de la Concertación. Por último, el intento de algunos sectores de “negarle la sal y el agua” al Ejecutivo, en una lógica de oposición absoluta, tampoco parece romper el dique de la indiferencia de los encuestados.


Ahora, al parecer, la nueva fórmula renovadora se encuentra en un planteamiento recurrente: ¡La derecha tiene la culpa! En efecto, en el intento de subirse al carro del malestar, surge una pregunta crítica después de los 20 años en que dicha coalición estuvo en el poder: ¿Por qué no se abordaron muchos de los temas que hoy aparecen en la agenda? La respuesta es ingeniosa: ¡La derecha no dejó gobernar! ¡La derecha no quiso hacer esto ni aquello! ¡No pudimos porque no nos dejaron hacer las cosas!


En política los argumentos deben ser simples para que tengan efecto, y éste lo es, puesto que requiere del imputado, en este caso la derecha, una explicación, la que por lo general es más compleja que la acusación. Así, a través de esta fórmula, es posible delinear un «monstruo», la derecha, y desembarazarse de toda responsabilidad. El problema es que ello no siempre funciona. A veces, los hechos valen más que los argumentos y su contraste con lo que hoy se dice impide usar tan indiscriminadamente la estrategia de culpar a la derecha. Por ejemplo, el acuerdo educacional celebrado por la Presidenta Bachelet con todos los presidentes de partido, incluidos por cierto los de la Alianza, contradice notoriamente el discurso de que la derecha no dejaba gobernar. La firma de Ricardo Lagos en las reformas a la Constitución en 2005, que lo llevaron a plantear que ella ahora expresaba “la unidad de todos los chilenos”, es otra muestra de lo mismo. Y en cuanto a los intentos de reforma electoral que no resultaron en acuerdos son otro ejemplo que requiere una explicación más profunda.


Es probable que la agenda opositora se mueva en la dirección de satanizar el pasado, atribuyendo los resultados a las fuerzas del mal (la derecha). No obstante, tendremos que esperar para ver si ello tiene efecto en la aprobación del sector o simplemente se trata de otra estrategia fallida.


Fuente: emol

COMENTARIO POLITICO SEMANAL DE PATRICIO GREZ

Enviado por José, el farero el 08/10/2011 a las 15:19
José, el farero

Como todas las cosas de la vida, la semana política tuvo cosas buenas y cosas malas.


Primero lo malo. Veo con espanto la iniciativa del gobierno por cambiar nuestro fabuloso sistema mayoritario binominal. El ministro Hizpeters convidó a la Moneda al "experto electoral" don Panchito Vidal, y a la salida Hinzpeters dijo con su mejor voz engolada e impostada: "El gobierno tiene que hacerse cargo de la profunda crítica ciudadana al sistema binominal" lo cual es Bull Shit químicamente puro. La ciudadanía tiene como 427 temas de mayor preocupación antes que el famoso sistema mayoritario binominal que le importa un soberano carajo, es cosa de ver las encuestas


 
Es todo un mero pretexto para aumentar el número de senadores y diputados con irritantes ingresos y pitutos financiados por los pobres contribuyentes. Todos los partidos políticos felices de poder dar cabida al festín a tanto compañero, camarada, pepedé, UDI o RN que aspira a un jugoso puesto de parlamentario. Esa gueá no tiene ninguna presentación y como la gallada no es tonta, solo servirá para aumentar el descrédito y desprestigio de la clase política. 120 diputados y 38 senadores bastan y sobran, córtenla con la frescura.

 
El problema no es el fabuloso sistema mayoritario binominal, en España tienen un sistema proporcional y la clase política apernada también se perpetúa y tampoco goza de gran popularidad. El problema es la partitocracia y los nefastos político profesionales de todos los colores que naturalmente derivan a la demagogia para aferrarse a sus suculentos puestos. Lo que hay que hacer es instaurar las primarias abiertas y competitivas obligatorias para cualquier candidatura parlamentaria y sencillamente prohibir la reelección. Igualito que en la República Romana donde los senadores, tras un período acotado, volvían a la sociedad civil y se dedicaban a labores productivas como cultivar sus granjas.

 
Y ahora lo bueno. El gobierno logró instalar el concepto justiciero de los Subsidios a la Demanda. Los subsidios que financiamos los contribuyentes deben ir a los pobres y clase media necesitada, y no a los ricos. Todo el mundo entiende la elemental justicia de eso, y se aplica a los subsidios para educación, salud, vivienda o lo que sea.

 
Lo otro bueno, la degradación del famoso "movimiento estudiantil" que no es tal, es un movimiento de minorías extremistas y eso está cada vez más claro para nuestra ciudadanía. La propia compañera combatiente Camilita Pellejo acudió a la marcha número 37 como una camboyana lista para el combate con su máscara anti-gases lacrimógenos y quedó mojada como un gato...ptas que se ve ve fea así.

 

Los discípulos del guatón parrillero...

Enviado por José, el farero el 07/10/2011 a las 18:39
José, el farero

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¿Se toman la otra?

 

Como si fuera poco con los lesionados, un nuevo problema sumó la selección chilena a horas del debut clasificatorio rumbo a Brasil 2014 ante el cuadro de Argentina en Buenos Aires. Y es que Jorge Valdivia y Jean Beausejour fueron acusados por clientes del local Tavelli de avenida Manuel Montt en Providencia, de haber visitado el lugar la mañana del martes pasado y en presunto estado de ebriedad.



Según la denuncia realizada por testigos al diario El Mercurio, el jugador del Palmeiras y el del Birmingham City estaban en el lugar a las 8:15 del martes, a sólo una hora y media antes de la primera práctica de la Roja en Juan Pinto Durán.



"Qué pena me dio ver hoy al "Mago" Valdivia y Jean Beusejour muertos de curados en un Tavelli de Providencia", tuiteó Stephanie Román el martes 4 de octubre, a las 21.42 horas. Desde ahí partió la investigación realizada por el periódico y que luego involucró a otros testigos. 



El padre de Stephanie, Miguel Ángel, indicó más detalles. "Fui a comprar encargos para un desayuno. Entré, y detrás de mí entró una camioneta Dogde, negra, grande. No me acuerdo del modelo".



Agregó que tras bajarse de la camioneta "salió volando un zapato. Desde la ventanilla. Y bajó Beausejour caminando con un solo zapato, a buscarlo. Ahí se bajó Valdivia y tres pelaos más que no eran futbolistas. Eran sólo hombres. En total eran cinco", remarcó.



La publicación entrega otros detalles: "El 'Mago' y Beausejour estuvieron cerca de una hora en el lugar. Otros detalles llamaron la atención. "Como estaban medio pasados, hablaban fuerte y hasta se les dio vuelta la soda", agrega.



Esta versión es corroborada por otros presentes en el lugar ese día. "Fue como entre ocho y nueve de la mañana. Se veían mal, sobre todo Beausejour, que en un momento se pone de pie y se tambalea", comentó uno de los garzones del local.



Otro trabajador del establecimiento agregó que "eran cuatro, pero los otros dos no eran jugadores". 

Según la información de El Mercurio, Valdivia vestía un polerón "canguro" con el que cubría su cabeza. "Y se ponía hielo en una pierna". 



Toda esta versión fue desmentida totalmente por el representante de Jean Beausejour, Mauricio Valenzuela. "Es falso. Estuvieron tomando desayuno, pero todo lo demás es mentira", detalló. Tras lo cual, los jugadores fueron a Macul para unirse al entrenamiento de la selección dirigida por Claudio Borghi.



Ambos jugadores serían titulares en el arranque del proceso clasificatorio este viernes a las 20:15 frente a los dirigidos por Alejandro Sabella, en el estadio Monumental de Buenos Aires.

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