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Urgente se requiere brújula para la clase política

Enviado por José, el farero el 30/01/2012 a las 8:32
José, el farero

Sergio Melnick 

Nuestra clase política, con notables excepciones, sigue mostrando más sus flaquezas que sus grandezas. Parece que sólo saben lo que no quieren, pero no tienen ni la claridad ni la capacidad de ponerse de acuerdo en lo que sí quieren. Y ése es justo su trabajo. Cuando les conviene, citan las encuestas; cuando no, las olvidan. La izquierda dice que, según la CEP, el 60% de la población quiere cambiar el binominal, pero de la misma encuesta jamás señalan que ello es una prioridad sólo para el 2%. ¿No son acaso más importantes hoy la delincuencia, la salud, el empleo, la ciencia y tecnología, las reformas educacionales?

La democracia está llena de variaciones en diferentes países, de acuerdo a sus culturas e historia, y también tiene muchos defectos; sin embargo, es la fórmula de organización que todos preferimos, a pesar de sus problemas. Por ejemplo, le es muy difícil defenderse de la violencia: cuando legisla al respecto, es normalmente acusada de antidemocrática. La democracia debe soportar personas que apoyan la violencia para llegar al poder, como lo hizo Camila hace unos días. O casos como Chávez, que la destruyen desde dentro. También, tiende a ser muy cortoplacista y, en países con deficiencias de educación, populista. La globalización y la tecnología imponen nuevos desafíos que no sabemos cómo la afectan. La idea es sin duda irla mejorando, no eliminarla. Igual ocurre con el binominal. Tiene sus defectos y virtudes. Entre estas últimas, la estabilidad, la tendencia al centro y a la prudencia, y otorgar una mayor representación a las regiones. Incluso ha permitido que partidos poco democráticos, como el PC, lleguen al Parlamento. Entre los defectos, la poca renovación de caras y liderazgos, y la excesiva competencia interna.

Amigos, el problema está en los partidos y en los políticos, no en el sistema binominal. Los partidos están generando pocas ideas, y podrían estimular nuevos líderes, pero no lo hacen. Podrían hacer primarias, pero no las hacen. Podrían buscar reales representantes regionales, pero no lo hacen.

Es muy típico de nuestro país cambiar las cosas con problemas por otras aún peores: recordemos el Transantiago, los trenes, Conadi y tantos ejemplos. Somos los reyes de hacernos trampa en el solitario.

El acuerdo de RN y la DC podrá ser discutido en la forma, pero tiene dos aportes centrales: el primero es señalar que no se puede cambiar el régimen parlamentario sin cambiar el régimen general. El segundo, que no hay que temer cruzar las veredas, porque somos todos chilenos y todos queremos lo mejor para el país. Nadie es dueño de la verdad, salvo un columnista de El Mercurio.

Un sistema presidencialista con otro parlamentario representativo y atomizado podría paralizar completamente al país, y dejarlo al arbitrio de minorías circunstanciales. La Unidad Popular ya destrozó la democracia una vez con el sistema representativo y populista, generando violencia y odio. Ya tuvimos experiencias históricas de parlamentarismos fracasados y también de presidencialismo exacerbado.

Lo que necesitamos ahora es mucha humildad para encontrar las soluciones entre todos. Debemos ser capaces de llegar a acuerdos, y ése es el llamado del Presidente. Si miramos las opiniones de nuestros políticos, son aún muy diversas. Unos quieren más diputados, otros no. Unos quieren proporcional corregido, otros con pactos de independientes, otros uninominal, otros de tipo proporcional, pero con quórum, otros el binominal con primarias, otros proporcional y punto, otros hablan de proporcional moderado. Todo esto, sin tocar aún el régimen presidencial, la duración del gobierno, la posibilidad de reelección y la representación regional.

Si cambiamos el binominal, hagámoslo, pero por algo mejor, no peor. Démosle una mirada de 360° al tema, y no la parcial de cada partido. Busquemos un acuerdo amplio y compartido, revisado y analizado. Amigos, interesa el resultado, no el plazo. No sigamos improvisando. El binominal le dio gran gobernabilidad a la Concertación por 20 años. Sin éste, la Concertación ya no existirá, y ha sido un aporte, particularmente cuando el eje ha sido la DC.

Lo que se aprecia hoy es una clase política coja, echándole la culpa al empedrado. Tengo la impresión de que el binominal, como la democracia, con todos sus defectos, sigue siendo, de los males, el menos malo. No hay tabú en cambiarlo, pero por favor que sea por algo mejor, no peor. 

Sobre dictaduras y regímenes

Enviado por José, el farero el 27/01/2012 a las 12:56
José, el farero

por Gonzalo Rojas


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Se puede ser cruel de muchas formas, pero -lo dijo Chesterton con lucidez- "la crueldad intelectual es, ciertamente, el peor tipo de crueldad".

Lo que no agregó el genial ensayista es que si esa crueldad se aplica a los niños y jóvenes, su maldad aumenta.

Un profesor puede ser muy cruel, desfigurando, mintiendo. También los simples textos de estudio pueden ser, efectivamente, muy crueles: usando palabras que cierran la mente, utilizando vocablos que dan por terminada una posible discusión, contradiciendo el proceso mismo de aprendizaje en cualquier disciplina, que, por definición, consiste en el estudio de las fuentes y en la explicación racional de las conclusiones.

No resulta extraño que desde la dogmática de las izquierdas -apoyada por compañeros de ruta en las derechas- se quiera proceder cruelmente con los niños y jóvenes chilenos, cerrándoles el debate sobre el pasado reciente.

La trilogía "golpe-dictadura-genocidio" debe ser impresa en todas las mentes; la sola posibilidad de que un texto, un investigador, un profesor puedan fundamentar y concluir en contrario, resulta inaceptable, tanto para el presidente del Senado como para algunos diputados de RN y del PC.

El escándalo lo causó la incorporación en los textos de un concepto general, Régimen militar, en sustitución de uno valorativo, Dictadura.

Dictador llamaron a Portales, pero hablamos de Régimen portaliano; dictador llamaron a M. Montt, pero lo enseñamos dentro de Los decenios; dictador llamaron a Balmaceda, pero lo estudiamos en La guerra civil del 91; dictador llamaron a A. Alessandri, pero su presidencia se analiza bajo Los caudillos; dictador llamaron a Ibáñez, pero se lo estudia en La crisis del 29...

Justamente esas denominaciones generales le permiten a cada profesor asomarse a la pluralidad de fuentes, compulsarlas y concluir de modos variables, diferentes. Se minimiza así el riesgo de la crueldad, aunque siempre habrá quienes la practiquen.

¿Quiere usted llamar dictadores a Portales y a Alessandri, pero no a Montt, a Balmaceda y a Ibáñez? Ningún problema: haga Historia, dé las razones, enseñe. Se evita así la crueldad intelectual de obligar a seres pensantes a repetir consignas.

Por cierto, si usted quiere calificar al gobierno de Allende como un Proyecto totalitario -siguiendo la nomenclatura que utilizó la Cámara de diputados en 1973-, lo respetuoso es que primero se refiera a la Unidad Popular, para dar después los fundamentos -que muy abundantes hay- para usar aquella terminología valorativa. Lo mismo con Los gobiernos de la Concertación, a los que usted obviamente se referirá de ese modo inicialmente, aunque quizás después tenga buenos motivos -sólidamente apoyados en fuentes y en encuestas de opinión, por cierto- para llamarlos Los gobiernos de la corrupción.

Para la Historia universal reciente corresponde proceder del mismo modo.

¿O los profesores tendrán que sentirse obligados a explicar que los regímenes de Europa fueron verdaderamente Democracias populares, porque así las llamaban los textos oficiales de estudio, sin poder explicarlas ahora como Dictaduras comunistas? Y ¿sólo podrán enseñar lo sucedido en la isla bajo el apelativo de Revolución cubana -ya que ésa es la voz oficial del sistema-, sin que puedan calificarla como La tiranía castrista?

Bueno, argumentarán esos seres instantáneos que niegan el papel de la Historia, ¿y esto a quién le importa? A usted y a sus hijos, que un día le dirán que usted es un golpista, un dictador y un genocida...

Porque los adultos nos podemos defender de dogmatismos y condenas. Pero si no lo hacemos, los niños y jóvenes serán cruelmente amaestrados.

¿Y dónde están los adalides chilenos de los derechos humanos?

Enviado por José, el farero el 25/01/2012 a las 12:14
José, el farero

Cartas

Miércoles 25 de Enero de 2012

La izquierda y los DD.HH.

Señor Director:

Casi una semana ha pasado desde que el disidente cubano Wilman Villar falleció por huelga de hambre en protesta contra el régimen castrista por su detención. Frente a este dramático hecho, que llevó a nuestro Gobierno a presentar su preocupación ante el régimen cubano, es curioso comprobar la falta de solidaridad de la izquierda chilena, optando por un profundo silencio que suena a complicidad.

¿Dónde están las organizaciones de DD.HH. que no salen a protestar?

¿Por qué no organizan funas ante la Embajada de Cuba? 

Y en el PC, ¿no hay envío de pésame a la viuda de Wilman Villar?

¿Acaso no sienten solidaridad con el pueblo cubano?

¿Estarán de acuerdo Camila Vallejo y Teillier con el régimen de los Castro, en cuanto a que Villar merecía morir porque era un delincuente?

Y el PS, el MAS y el PPD, ¿habrán enviado cartas a la Comisión Interamericana de DD.HH. para proteger a los disidentes, como decían conocidos senadores de dichos partidos iban a hacer para defender a los estudiantes en Chile?

Jaime Jankelevich

Se remata Valparaíso

Enviado por José, el farero el 23/01/2012 a las 13:52
José, el farero

por Cristián Warnken


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Los 17 tradicionales trolebuses que todavía circulan por las calles de Valparaíso, los más antiguos del mundo, declarados "monumentos nacionales", construidos en Massachusetts en la década del 40 para ser enviados especialmente a esta ciudad, serán rematados, porque el Estado no concretó su derecho de compra preferente, que los habría salvado de este verdadero crimen patrimonial. En uno de ellos anduve con mi hijo Alonso hace años, y miro la fotografía que registra el momento en que un chilenito del siglo XXI sonríe adentro de un monumento milagrosamente vivo, aún trasladando el presente y el pasado por el plano de una mítica ciudad. ¡Oh, trolebuses legendarios, cuya belleza, sobriedad, elegancia y funcionalidad contrasta con los ridículos "buses cuncunas" de Santiago, verdadera vergüenza de nuestra "modernidad" a medias!

Hace 475 años el explorador Juan de Saavedra llegaba a la bahía de lo que iba a llamarse "Valparaíso", en una embarcación cuya réplica ha sido refugio de perros, vagabundos, meadero y basural y que ahora se desarma. Las autoridades prometen reconstruirla. Ver para creer. Que me perdonen mi escepticismo, pero el verbo que más se conjuga en Chile no es "reconstruir", sino "demoler". Y lo que se vuelve a levantar o refaccionar es en general de un mal gusto consuetudinario. La promesa de pintar, por ejemplo, las centenarias fachadas terminó en una "mano de gato" de colores chillones que invitó a los grafiteros a sumarse con sus rayados a la única tarea eficaz que se ha hecho en estos años: la de convertir a Valparaíso en una cloaca visual.

Y ahí están los atávicos ascensores: varados, detenidos, a la espera de un gesto de la autoridad central que nunca llegó, leves y viejas y dignas naves de tierra y aire que han trasladado desde los cerros al plano a millones de habitantes, que han subido y bajado penas y alegrías; ahí están, a la deriva, como a la deriva está todo lo que tiene valor en este país, flotando en un mar de indiferencia, negligencia, descuido y vejación. Valparaíso ha sido vejado por un Estado Centralista impávido y olímpico, pero también por muchas de sus propias autoridades negligentes y transversalmente corruptas. Es la Alianza y la Concertación por la decadencia, que ampara negociados y demoliciones. ¡Que se levante Lukas, el porteño que ilustró diariamente por décadas la viñeta de esta página editorial, y nos venga a penar, a decir su pena, su rabia, su dolor por su Valparaíso dibujado en el alma! ¡Que Carlos León, el impecable cuentista, toque las puertas cerradas del Café Riquet, y nos proteja con su mirada fantasmal de los rapiñeros de la realidad! No le pido a Joaquín Edwards Bello, otro porteño ilustre, que escriba una crónica más, un jueves más, de este Valparaíso que lo vio nacer. Ya está todo escrito y dicho porque las voces y plumas lúcidas de Chile claman en el desierto. Un desierto que viene avanzando hace décadas. El mismo Edwards Bello dijo en 1922: "¡Qué tristeza tan grande ser porteño! ¡Esta tierra sin tradiciones, sin recuerdos! (..) ¿Cómo quedé en pie en medio de tanta ruina?" ¡Lo dijo ya en 1922! Hoy, enero del 2012, digo: ¡Qué tristeza tan grande ser chileno! Recito a Quevedo sobre mis barrios muertos: "miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes hoy desmoronados". Porque un país no son sólo cifras macroeconómicas, un país son recuerdos del presente y el pasado, instantáneas del alma colectiva, conversación entre los vivos y los muertos en una plaza pública, los ancianos que dan de comer a las palomas y los niños que las persiguen. En Santiago muchos clamaron al cielo porque el lumpen quemó un bus cuncuna; aquí en Valparaíso se rematan los inolvidables trolebuses. ¿No es la usura impune que se pasea hoy por las calles de nuestras ciudades rematándolo todo más devastadora que el exabrupto de unos pocos exaltados?

Mi María Luisa

Enviado por José, el farero el 06/01/2012 a las 14:38
José, el farero

por Edwards, Jorge

Bombal, la película de Marcelo Ferrari y Blanca Lewin, me dejó pensativo. Marcelo Ferrari tiene una Bombal estupendamente interpretada por Blanca Lewin, un personaje casi onírico, lleno de alusiones literarias y estéticas. Es art déco, modernista, con toques del monólogo interior de Joyce y de la Ofelia de Hamlet. Nos movemos entre Viña del Mar, Santiago, Buenos Aires, el Dublín de Ulises y la Dinamarca inventada por Shakespeare. Creo que hay que ver la película de todas maneras, pero tengo una versión diferente, una María Luisa propia, y me gustaría contarla. A lo mejor me sale una novela libre, entre autobiografía, ensayo y ficción, como mi reciente Montaigne, que deja perplejos a varios, pero que algunos, aquí y en otros lugares de este mundo, leen.

En mi versión, María Luisa, que algunos llamaban la Bombal, es una joven de Viña del Mar, sensible, delicada, que fue seducida por un pije, un hombre de club y de buena sociedad, de Santiago. El episodio la marcó de una manera profunda. Se fue a Buenos Aires, participó en la vida literaria de allá, sobre todo en la que rodeaba a Jorge Luis Borges y a Victoria Ocampo, escribió y se casó con un pintor aficionado a las fiestas, simpático y homosexual. Después del suceso de su juventud en Santiago, terrible para ella, obsesionante, no quiso tener otras historias masculinas. De otro modo, su matrimonio con el pintor no se explicaría. De los años de María Luisa en Buenos Aires, se conoce un detalle interesante: escribió uno de sus libros, me imagino que La última niebla, en la misma mesa de la cocina donde Pablo Neruda, joven cónsul en la ciudad, de regreso del Extremo Oriente, escribía los poemas finales de uno de los grandes libros de poesía del siglo XX, Residencia en la tierra. Neruda nunca se olvidó de María Luisa, pero no creo que hayan sido amantes: ella caminaba por la vida con la mente fija en su seductor del jet set santiaguino. Era un caso extremo de despecho, de amor odio. El personaje era un hombre alto, más bien gordo, rozagante. Me encontré algunas veces con él, en mi juventud, y conservo el recuerdo de una persona amable, de buen humor. Nunca tuvo la menor intención de casarse con María Luisa: hubo en eso una mezcla de clasismo santiaguino y de frivolidad. Me acuerdo muy bien de esos donjuanes comunicativos, bromistas, medio matonescos, que pululaban entre Viña, Santiago, Zapallar, Santo Domingo, en mis tiempos juveniles. María Luisa sufrió y no perdonó nunca. No creo que se haya encontrado con el personaje muy a menudo, como ocurre en la película. Un día leyó en la página social del diario que había contraído matrimonio con una joven “conocida”. Después supo que habían regresado de un viaje en un transatlántico de lujo a los Estados Unidos. A partir de ese momento, llevó siempre en su cartera una pequeña pistola cargada. Había publicado hasta ese momento dos libros: La última niebla y La amortajada. Era, en esa época, una prosa de vanguardia, renovadora, que introducía la sensibilidad más aguda, el ritmo, las atmósferas poéticas, en la narrativa de lengua española. En el segundo de los dos, el punto de vista narrativo era el de una persona muerta, como en el brasileño Machado de Assis, como más tarde en Juan Rulfo, que le confesó al ensayista argentino Pepe Bianco que se había inspirado en ella.

María Luisa partió un sábado al mediodía, aferrada a su cartera, al Hotel Crillón de Santiago. Después de almorzar, bebió seis o siete copas de licor de anís. Tenía un presentimiento y estaba enormemente nerviosa. De repente divisó a su seductor que caminaba por la vereda de enfrente, por la calle Agustinas hacia abajo, en compañía de uno de sus amigos de club. Cruzó la calle a la carrera, llamó al personaje por su nombre, a gritos, y cuando éste se dio vuelta, descargó su pistola. Sólo uno de los disparos hirió al otro en una pierna. La intención de matarlo fue bastante dudosa y ayudó a que el juez le concediera la libertad bajo fianza. Eran los comienzos del Frente Popular y muchos escritores chilenos, entre ellos Ricardo Latcham y Hernán Díaz Arrieta, fueron a La Moneda e intercedieron a favor de ella ante el Presidente Pedro Aguirre Cerda. Por su lado, el seductor, matonesco, pero caballeroso, retiró todos los cargos.

María Luisa partió a los Estados Unidos y allá contrajo matrimonio con un señor de Saint Phalle, conocido banquero de Nueva York. A comienzos de la década de los setenta, me encontré en la embajada de Chile en Francia, en un cóctel ofrecido por Pablo Neruda, con la escultora Niki de Saint Phalle, celebrada en toda Europa y en los Estados Unidos por sus grandes muñecas de todos colores. Fue una tía política chilena, me dijo Niki, la persona que me impulsó a seguir una vocación de artista.

Le voy a decir cómo se llamaba esa persona, le contesté de inmediato: María Luisa Bombal.

Pocos años antes, enviado por el Ministerio de Relaciones Exteriores que encabezaba Gabriel Valdés Subercaseaux, había viajado en compañía de Jorge Sanhueza, el famoso Keke Sanhueza, a Estocolmo. El objeto disparatado y provinciano del viaje era tratar de influir de alguna manera para que Neruda sacara el Premio Nobel de Literatura. Si no hubiéramos hecho nada, Neruda, por la sola fuerza de su poesía, se lo habría sacado antes. Pues bien, salimos de paseo un domingo por la mañana y nos encontramos, en un hermoso parque, frente al mar del archipiélago, con una enorme muñeca yacente de Niki de Saint Phalle. Entramos al interior de la muñeca por una pequeña puerta colocada en su vagina y subimos a un balcón que rodeaba sus pechos protuberantes. La película mía de María Luisa habría terminado con esas imágenes, con los archipiélagos de Suecia contemplados desde ese mirador carnal. Pero cada uno se construye su propia película o su propia biografía. A pesar de mi visión diferente, recomiendo en forma calurosa la Bombal de Marcelo Ferrari, Blanca Lewin, la siempre impagable Delfina Guzmán, Ana María Palma, todos ellos.

Alzheimer, enemigo al acecho

Enviado por José, el farero el 04/01/2012 a las 8:01
José, el farero

Roberto Ampuero 

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Un destacado cineasta español describió en sus memorias del siglo pasado la enfermedad mental que afectaba a su madre ya anciana. Decía que a partir de cierta edad, ella no leyó más que un solo libro. Era una novela. Y no es que la releyera por amor al arte. No. La señora jamás pasaba a la segunda página del libro por una sola razón: en cuanto se aproximaba a la última línea de la primera página, olvidaba el contenido del primer párrafo. Regresaba entonces en forma incesante al inicio de una lectura que se le tornó vitalicia.

Hoy lo sabemos. La mujer sufría el mal de Alzheimer o demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA), enfermedad neurovegetativa que se expresa en las personas como deterioro cognitivo y trastorno conductual. Es un mal que afecta en el mundo a un elevado porcentaje de mayores de 60 años. Pareciera que en Chile aún no adquirimos plena conciencia del drama silencioso que toca a un número creciente de personas, algo inquietante desde el punto de vista humano y económico, pues somos una sociedad que envejece rápidamente.

Tal vez algunos recuerdan que en noviembre de 1994, Ronald Reagan envió una dramática carta a sus compatriotas. Consciente de que sufría el mal y pronto perdería su conciencia, el ex Mandatario se despidió de la nación. "Me han dicho que estoy entre los millones de personas afligidas de Alzheimer -dijo Reagan en su misiva-. Continuaré compartiendo el viaje de la vida con mi amada mujer, Nancy, y mis familiares. Desafortunadamente, a medida que la enfermedad avanza, la familia a menudo soporta una carga muy pesada. Sólo desearía que hubiese alguna forma que me permitiera ahorrar a Nancy esta dolorosa experiencia".

En 2001, el cineasta argentino Juan José Campanella estrenó un film que muestra la enfermedad y su impacto en familiares de los afectados: "El hijo de la novia". En Chile deberíamos volver a ver esa película. Habría que exhibirla en escuelas y sindicatos, universidades y clubes deportivos, porque se trata de una enfermedad que afecta a millones y requiere nuestra atención como sociedad. En el país, 11,2 por ciento de la población tiene más de 60 años, lo que permite suponer que hay más de 200 mil personas con demencia, y cerca de dos millones que sufren el impacto de las demencias, incluyendo aquí tanto a pacientes como familiares. Poco se habla también de estos últimos, pese a que sufren depresión y a menudo abandonan su trabajo para dedicarse sin capacitación alguna a cuidar parientes enfermos.

Muchos somos testigos de la enfermedad en familiares, amigos o conocidos, muchos vemos cómo se resiente la calidad de vida de individuos y familias. Pero como sociedad seguimos actuando como si la situación no ameritase una acción social concertada. El Alzheimer se pierde entre demandas sociales acumuladas por decenios que exigen hoy solución inmediata. Sin embargo, no debe ser ignorado: La Encuesta Nacional de Discapacidad de 2009 reportó una prevalencia de demencia de 8,5 por ciento en las personas mayores de 60 años (9,1 por ciento en mujeres, 7,4 en hombres), algo que empeora a partir de los 75 años, cuando 10,1 por ciento de las personas entre 75 y 79 años sufre la enfermedad. La encuesta indica que 10,4 por ciento de los adultos mayores del país presenta deterioro cognitivo, y 4,5 deterioro cognitivo asociado a cierta discapacidad. No olvidar: hoy constituye la cuarta causa específica de muerte en Chile. Se estima que el costo anual por paciente asciende en la región a siete millones de pesos, una agobiante carga económica, social y psicológica para sectores bajos y medios.

El mal de Alzheimer, del cual nadie está libre, merece mayor atención de toda la sociedad, pues irá en aumento con la prosperidad y la longevidad de nuestra población.

Nadie está libre. Merece mayor atención de toda la sociedad, pues irá en aumento con la prosperidad y longevidad de nuestra población.

Nanas, homosexuales y mapuches

Enviado por José, el farero el 27/12/2011 a las 17:53
José, el farero

Orrego, Claudio, Alcalde de Peñalolén




Todavía arde en twitter la polémica por el famoso instructivo para “nanas” del exclusivo condominio y club de golf de Chicureo. Lo que debe haber parecido de “lo más normal” a sus vecinos, se ha transformado en un escándalo nacional. Algunos no logran comprender por qué tanta alharaca, si sólo se trataba de establecer lo obligatorio del uniforme de “nana” para poder transitar sin confundirse con el resto de los habitantes, así como de la zonificación precisa donde las nanas no pueden transitar (entre ellas, la piscina).

 En 1955, una mujer, Rosa Parks, desafió lo que era el sentido común de la comunidad blanca en el Estado de Alabama. Al negarse a dejar su asiento en la zona “sólo para blancos” de un bus, fue detenida y condenada a pagar una multa. En esa época, los negros tenían prohibido acceder a ciertos restaurantes, colegios e incluso “piscinas”. Tendrían que pasar ocho años más de una dura lucha no violenta contra la segregación, para que EE.UU. aprobara una legislación que puso término a discriminaciones que atentaban no sólo contra la dignidad de la comunidad afroamericana, sino también contra la conciencia moral del gran país del norte.

 Soy de los que se han sentido tan violentados con el famoso instructivo como con el silencio que han guardado sus autores y vecinos. Muchas veces nos contamos el cuento de que somos un país verdaderamente democrático, donde todos valen lo mismo, sin importar su condición social, religión, opinión política, orientación sexual o raza. Sin embargo, ejemplos como el antes mencionado nos obligan a reconocer con vergüenza que el camino de la lucha contra la discriminación es largo y tortuoso.

 La discriminación en contra de las nanas de Chicureo también tiene su expresión en otras discriminaciones odiosas en nuestra sociedad. No hay nada que me irrite más que cuando escucho a personas hablar de la pedofilia y la homosexualidad como si fueran fenómenos que tuvieran alguna relación. ¿Acaso no saben que la pedofilia existe en mayor proporción en personas heterosexuales? Más allá del tema específico del matrimonio homosexual, la causa por la no discriminación a los homosexuales por su orientación sexual debiera convocarnos a todos, independiente de nuestra postura sobre ese tema en particular.

 Lo mismo ocurre con nuestros hermanos mapuches. Si hay una raza que ha sido estigmatizada y sobre la cual cuelgan todo tipo de estereotipos y prejuicios, es la mapuche. Detrás de esta discriminación no hay sino ignorancia y falta de coherencia de muchos que se declaran convencidos demócratas, pero que no logran ocultar prejuicios tan absurdos y vergonzosos como el mentado instructivo.

Esta situación sin duda le dará mayor relevancia y publicidad al proyecto de ley antidiscriminación que se encuentra en segundo trámite en la Cámara de Diputados. Lo que debería hacernos reflexionar es que tengamos que llegar a legislar este tipo de situaciones, cuando la Constitución política de Chile consagra la igualdad y la no discriminación de los distintos grupos sociales, étnicos, políticos y religiosos. El tema de fondo es que la desigualdad no es sólo de ingresos, sino también de trato, de dignidad y oportunidades. Todo trabajador merece ser tratado con respeto, más aún quienes asumen la responsabilidad de tener a su cargo a nuestros hijos. Es de esperar que este conjunto de hechos reciba la máxima sanción social y que nos lleve a construir un país más solidario, más justo e integrado. Es lo que deseo para Chile de 2012.

Morfología del disidente

Enviado por José, el farero el 24/12/2011 a las 11:43
José, el farero

por Edwards, Jorge 

Vaclav Havel fue uno de los disidentes esenciales del siglo XX, uno de los que determinaron la fisonomía de ese final de siglo, con el derrumbe del sistema soviético y todas sus consecuencias. Uno de sus temas fue el poder de los sin poder, y en este aspecto fue una paradoja viviente: pasó en poco tiempo de la cárcel al palacio de gobierno de Praga. Demostró que su poder, desde la cárcel, desde la plena marginalidad, había crecido en razón inversa de su condición de perseguido político. Siempre observé a la antigua Checoslovaquia, desde los años de la invasión por las tropas del Pacto de Varsovia, en agosto de 1968, y la observé desde un cargo lejano, pero que no dejaba de ser revelador: el de jefe del departamento de Europa Oriental en el Ministerio de Relaciones chileno. Miraba las cosas con suma atención, leía los informes de nuestras misiones en el Este europeo, hablaba con los representantes diplomáticos de aquellos países en Santiago prácticamente todos los días y varias veces al día. Cuando se produjo la invasión armada, a fines de agosto, asistí a una cena en la que estaban tres o cuatro de los principales dirigentes comunistas chilenos. Pasaban las horas y se hacían comentarios sobre el tiempo y la garúa. De lo que se hablaba en todas partes, en toda la prensa, en todos los parlamentos del planeta, ni una sola palabra. Pero alguien, en el momento de las despedidas, esas interminables despedidas de Santiago, en la puerta de la casa, en la puerta del jardín, en la puerta del automóvil, le preguntó a Pablo Neruda y a Matilde si mantenían sus proyectos de viaje a Europa. Creo que no, respondió el poeta, la situación está demasiado checoslovaca.

Como se dice, a buen entendedor, pocas palabras. Vaclav Havel, que era un hombre joven, y que tenía que cargar con el grave delito de pertenecer a una familia burguesa, partió después de la llegada de los tanques soviéticos a refugiarse a una granja de propiedad suya en el pueblo de Haradecek. Entre las fotografías publicadas a raíz de su muerte, aparece una muy interesante, de gran ambiente de época, teatral y a la vez humana, cotidiana, juvenil, de un concierto clandestino organizado en esa granja por el grupo de música Plastic People. Era octubre de 1977, esto es, los años duros, los años de la llamada “normalización”. Sólo en el país de Franz Kafka podía darse el nombre de normalización a la reimplantación estricta de la dictadura, de la vigilancia cotidiana, del estado policial. Yo había asistido a la resurrección de Franz Kafka, a su salida de las catacumbas de la censura y de los archivos de la policía secreta austro-húngara, a fines de febrero de 1968. Después de la destrucción de la Primavera de Praga, la normalización consistió, entre otras cosas, en volver a enterrar la obra de Kafka. Fueron los años en que Vaclav Havel, autor de teatro, aficionado a la música popular, ensayista, filósofo a sus horas, tuvo que pasar a la condición de disidente y perseguido. Sus obras fueron censuradas, las revistas y programas que dirigió también lo fueron, y pasó una temporada breve y otra de largos cinco años en la cárcel.

Presenté alguna vez, ya no recuerdo dónde, las Cartas a Olga escritas por Havel desde la cárcel. Tenía que escribir cuatro folios a la semana, pasarlos al limpio y entregarlos a los censores de la prisión. Resultó un libro escrito entre líneas, conmovedor, que lo decía todo sin decir nada. En toda dictadura, engañar a la censura es un gran ejercicio intelectual. En las fotografías publicadas en estos días me he encontrado con Olga varias veces. Era una mujer rubia, atractiva, voluntariosa, que sabía salir con habilidad y sentido práctico de coyunturas complicadas. A diferencia de Havel, era hija de campesinos y estaba acostumbrada a enfocar los problemas desde otro punto de vista. Hicieron así una pareja sólida, indestructible, que se convirtió en un mito, y fueron, a la vez, aquello que se llamaba en la Europa de hace cuarenta años una pareja abierta, libre.

Supe hace algunas semanas que Vaclav Havel, que había sido un fumador empedernido y que frecuentaba círculos literarios y teatrales, es decir, que bebía y trasnochaba, estaba seriamente enfermo de los pulmones. Contaban que había tenido una pulmonía seria durante sus años de cárcel y que nunca se la había cuidado bien. Tenía en mi panteón personal una breve y admirable galería de disidentes: Andrei Sajarov, Adam Michnik, Vaclav Havel, disidente Presidente, y que siguió siendo, a su modo, disidente en la presidencia, en el hrad, el castillo de la ciudad, que se parece bastante al de la novela de Franz Kafka. Sólo que la imaginación de Kafka aisló ese castillo y lo puso en una comarca perdida.

Una de las últimas acciones de Vaclav Havel consistió en reunirse con el Dalai Lama. Era una forma de oposición moral, solidaria, a los gigantes dominadores. Un acto de simpatía con una nación pequeña, pero que tiene una identidad fuerte, arraigada en su pasado histórico. Leí la noticia, me quedé pensando en ese encuentro entre personajes tan diferentes y al mismo tiempo tan afines, y salí a caminar por mi barrio. Pasé junto a una vitrina mínima, frente a la cual paso a menudo, y se me ocurrió entrar. Después de mirar collares, anillos, brazaletes, telas de colores interesantes, saludé al vendedor. Me explicó que era tibetano, que había nacido en la India y que después de un largo periplo había desembocado en París, en ese pequeño espacio de la rue Saint Dominique, bajo la sombra de la Torre Eiffel. No le respondí nada, pero me dije para mis adentros que las coincidencias tienen un sentido. Se había producido una transmisión de pensamiento, o un fenómeno cercano.

Fte: emol

Quelcún

Enviado por José, el farero el 24/12/2011 a las 11:05
José, el farero

por Francisco Mouat

No recuerdo la primera vez que escuché o leí esta palabra: quelcún. Sí recuerdo que venía explicada: se trataba de un término chilote cuyo significado nunca olvidé: refugiarse en época de tormenta esperando creativamente que el buen tiempo regresara.

Me gustó esta imagen desde siempre. Tal vez porque en algún sentido el transcurso del tiempo normal de la vida tiene un dejo de tormenta, tal vez porque mi naturaleza necesita altas dosis de refugio para respirar acompasadamente.

No sé vivir en guerra. Ni quiero aprender a hacerlo. Me resisto. Como me resisto a creer que no hay otro camino para vivir que ir por las calles ladrándole a medio mundo y obsesionados con proteger nuestro metro cuadrado, frecuentemente hipotecado a los bancos.

La mala educación de la que somos testigos con pasmosa frecuencia apenas salimos a la calle está ganando la batalla pública. Basta poner a la venta algún objeto de interés más o menos masivo para que el delirio y la barbarie impongan sus modos. Una entrada para un partido de fútbol de alta convocatoria, la oferta navideña de un regalo de moda, debidamente publicitado a los cuatro vientos. ¿Alguien medianamente sensato puede creer que por esta vía estamos construyendo una sociedad con mejor calidad de vida?

Si nos entendemos a nosotros mismos primero que todo como flamantes consumidores, no hacemos otra cosa que rendirle pleitesía al mismo modelo del cual después nos quejamos que estrangula nuestras vidas domésticas de cada día.

No sé si esto tenga remedio. El negocio de los medios es mostrarnos cualquier alteración de la rutina esperable para un día cualquiera de la existencia humana, ojalá con disparos, ambulancias, fuerza policial y horror. No es demasiado difícil conseguirlo: entre una fauna de millones de nosotros pujando por un pedazo de sobrevivencia (sin olvidar que los más ricos han diseñado sus vidas para sobrevivir con muchísimo dinero y no les gusta renunciar a esa condición), y con estadísticas feroces, como la publicada el otro día respecto al casi nulo interés de los chilenos por entrar a las librerías (ni hablar de lo que más se lee), es frecuente que el desequilibrio mental al que todos estamos expuestos se concrete de un modo que a ratos paraliza.

¿Alguien lleva una estadística del contenido con que se rellenan los noticiarios de cada día? Tomárselos en serio podría ser una buena razón para caer en depresión. La condición humana reducida a algo parecido a escombros. Escasa o nula reflexión. Un circo freak al servicio de la sintonía online, el people meter, ese invento cruel y tarado que hace treinta años parecía sacado de la ciencia ficción.

Quelcún. Reviso el diccionario chilote: "Acción de resguardar los barcos cuando hay temporal". El quelcún se hace. No es pasivo. Es una acción creativa. Se aprovecha para calafatear y reparar las embarcaciones, para compartir un mate o una copa de licor y contarse historias al calor de una fogata en la noche, para darse un tiempo de paz en medio de la tormenta. La esperanza es que amaine. Lo bonito que ofrece la naturaleza es que en algún momento el tiempo mejora. Y las embarcaciones pueden volver a su sitio, a la mar, y nosotros podemos viajar en ellas y desplazarnos.

Otra cosa es la naturaleza humana. Pocos párrafos más lúcidos sobre este asunto he leído que uno de Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Cuando el horno no está para bollos, vuelvo sobre él: "El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio".

Fuente: emol

PRIMERA PLANTA ELECTRICA FOTOVOLTAICA

Enviado por José, el farero el 22/12/2011 a las 7:47
José, el farero
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Una de las principales características del Desierto de Atacama, es su enorme potencialidad para generar proyectos relativos al uso de energías renovables. Se trata de uno de los principales desafíos que mueve al país en el campo energético y que requiere combinar el esfuerzo de las políticas públicas y el de las empresas.Así lo entendieron Codelco Chuquicamata y Solarpack, que llegaron a un acuerdo para desarrollar conjuntamente el primer proyecto fotovoltaico industrial de Chile, que permitirá inyectar energía directamente a sus faenas industriales.
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Estas obras fueron visitadas por el ministro de Energía, Rodrigo Álvarez. “Quiero partir felicitando a Codelco Chuquicamata y Solarpack por esta iniciativa, por haber decidido la construcción de una planta que va a aportar energía directamente a sus faenas”, enfatizó el secretario de estado. La autoridad agregó que “lo importante es que esto se está haciendo a través de contratos de largo plazo y con la mejor tecnología, traída desde China, Alemania, India y España y por supuesto con mano de obra local. Con ese conjunto vamos a tener un primer proyecto fotovoltaico aportando directamente esta energía”, explicó.

Largo plazo


Con el objetivo de mantener este proyecto de uso de energías renovables en el tiempo, la División Chuquicamata suscribió el acuerdo a largo plazo con Solarpack. “En este caso hemos establecido este contrato para el suministro de energía eléctrica generada a partir de paneles solares. La potencia instalada es de 1 megawatt más otros 100 kw en un área de Investigación y Desarrollo con nuevas tecnologías.

Se generarán 2.680 MWh/año, que serán inyectados directamente al ámbito industrial de Codelco para su uso en la faena minera”, explicó Mario Sepúlveda, superintendente de Suministros de la División.

Sepúlveda indicó que “para nosotros ha sido muy importante la visita del ministro Álvarez porque nos permite mostrar lo que Codelco Chuquicamata está haciendo hoy día en apoyo al desarrollo de energías renovables. La inversión aproximada es de 4 millones de dólares como consumo, pero para Codelco lo relevante es por ejemplo el aporte que se va a hacer en materia medioambiental, para la disminución de gases de efecto invernadero, también de las emisiones de Co2 y además bajar considerablemente las emisiones producto de nuestra matriz energética en base a carbón”, enfatizó.

Por su parte, Jon Segovia, socio director de Solarpack comentó que “se trata de un proyecto que rompe hasta tres paradigmas, ya que por una parte, es la planta más eficiente del planeta, con un factor de planta del 31%. Además, es el primer proyecto del mundo desarrollado sin subsidio, realizado mediante contrato entre empresas industriales no vinculadas, lográndose de este modo por primera vez el Grid Parity, es decir, la sustentabilidad económica de un proyecto solar, y esto es un hecho muy relevante para el mundo solar a nivel global, supone un antes y un después. Y finalmente, se trata de la primera planta fotovoltaica de Chile, y una de las primeras de Latino américa.

Sin duda, esto generará el ya denominado “Efecto Calama”, abriendo las puertas y la confianza para el desarrollo de nuevos proyectos, ya que Chile tiene ‘petróleo amarillo’ en sus desiertos”, explicó.Este es un esfuerzo que también es valorado por el Gobierno Regional. El intendente Álvaro Fernández destacó que “esta es una forma alternativa de generar energía, que se proyecta a largo plazo. Yo creo que el efecto demostrativo y además la característica de esta planta, que desde el punto de vista tecnológico es tremendamente eficiente, debe influir positivamente para la implementación de nuevas plantas en la región”, aseguró.

Esta planta se está construyendo sobre un terreno de aproximadamente 6 hectáreas y marca un hito dentro de la expansión y uso de energías renovables, una de las tareas imprescindibles para el país, según coincidieron las autoridades presentes en la visita. Su inauguración oficial, está prevista para los primeros días de enero.


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