Mismo que parezca superfluo atribuir opúsculos laudatorios a la arqueología familiar, recuerdo, que desde lo más alto de su sabiduría semántica de campesina andaluza, mi bisabuela recomendaba sin pretensiones, utilizar semillas de mostaza para calmar la furia y los achaques de constipación.
Para algunos otros casos, lo recomendable mismo, es evitar la influencia de una literatura perniciosa y contraproducente en los impulsos psíquicos-otorrinolaringológicos de quien lee algunas ciertas obras perjudiciales a la salud mental. Principalmente con referencia a las anfibológicas escrituras de un Quevedo, un Rubelais, un Bocaccio, o mismo Defoe, o Ambrose Bierce y muchos otros más del género similar.
Sin embargo, después de una obstinada catarsis de pensamientos, finalmente me domina la idea de que todo surgió a continuación de que Joshua Basso leyera la imaginativa, ingeniosa y sexualmente explicita obra de Lucio Apuleyo, intitulada “El Asno de Oro”, sino…, ¿cómo explicar las trastornadas aventuras obtuso-telefónicas que protagonizó? ¿He?
Probablemente usted me dirá que fue un subconsciente y maquinal impulso mitológico y que los espíritus greco-romanos de los dioses “Eros, Dioniso y Cupido”, o de “Kãmadeva”, sus similar en la mitología hindú, fueron los que se apoderaron de su mente y lo indujeron de una forma desesperada a llamar por sexo al 911.
¡Sí!, porque este ciudadano estadounidense Joshua Basso, de 29 años, fue arrestado por la policía de Florida por hacer uso incorrecto del número de emergencia, al importunar en reiteradas ocasiones con propuestas indecorosas a las agentes que atendían a sus insistentes llamados.
El 911 es el número de emergencias estadounidense, que, a lo largo de su historia, ha recibido miles de llamadas de auxilio, sin embargo, no todos los usuarios han hecho uso adecuado de esta herramienta, habiendo desde las personas que lo han utilizado para realizar bromas, o aquellos que lo utilizan para buscar soluciones a sus problemas de la vida cuotidiana.
El último caso curioso relacionado al 911 se suscitó hace algunos días en Tampa, Florida, cuando el joven Joshua tomó su teléfono celular y llamó al número de emergencia en busca de sexo, e insinuársele sexualmente a cada una de las agentes que respondían a su llamado, y hasta incluso, llegar a invitarlas a su casa para tener un encuentro íntimo… ¡Quimérico! ¿No?
Pues bien, la noticia cuenta que, a pesar de que el desesperado joven estaba confiado en que iba a obtener una respuesta afirmativa de las agentes, la única respuesta que le llegó, lo hizo 15 minutos después de la última llamada que realizó, cuando la policía acudió a su domicilio para proceder a su arresto y remitirlo posteriormente a la cárcel municipal de Tampa, donde ahora pasará un largo periodo de tiempo, ya que su delito no alcanza la libertad bajo fianza.
Por lo tanto, ya solucionado el problema de esta desmaña telefónica, concluyo que las actitudes de comportamiento y las grandes debilidades humanas, analizadas con el intento de caracterizar los aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales que involucran la sexualidad, siempre visto, obvio está, sobre la óptica de una resaca psicoanalista; remato que, los modos de algunos, no van más allá de chismes y fábulas mal contadas; y por causa de este maniaco que, sobre la difusa luz surrealista, ahora me quedé meditando abismalmente sobre los trágicos personajes que a lo largo de la historia comprimieron las suaves superficies de los divanes de los analistas, llevándome a especular si el gran Freud no habría probado allí, seducir a la encantadora Lou Salomé con algunos drinks psicoanalíticos, o sucumbido mismo a sus clitorísticas ansiedades… ¿No se qué pensar?

Te fuiste de mi vida de repente
Ni siquiera me dijiste un adiós
Pero sé que me guardas en tu mente
Como yo te guardo en mi corazón
Mírame a los ojos sin mentirme
Y dime que todo se acabó
Entonces dejaré que seas libre
Aunque por dentro me rompa de dolor.

+ Juan Ignacio González Errázuriz
Obispo de San Bernardo
Quisiera exponer qué enseña la Iglesia sobre este delicado tema, para que así los que declaran su adhesión a ella sean fieles y los que no lo hacen la conozcan.
La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen síquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19,1-29; Rom 1,24-27; 1 Co 6,10; 1 Timoteo 1,10), la Tradición ha declarado siempre que "los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (CDF, decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una complementariedad afectiva y sexual verdadera. No pueden recibir aprobación en ningún caso.
Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor, las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.
Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante las virtudes de dominio, educadoras de la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.
En 1986 la Iglesia entregó un documento sobre “La atención pastoral a las personas homosexuales”. Nos interesa anunciar el Evangelio a todas las personas, sin exclusión. “La posición de la moral católica está fundada sobre la razón humana iluminada por la fe y guiada conscientemente por el intento de hacer la voluntad de Dios. De este modo la Iglesia está en condición no sólo de poder aprender de los descubrimientos científicos, sino también de trascender su horizonte; ella está segura de que su visión más completa respeta la compleja realidad de la persona humana que, en sus dimensiones espiritual y corpórea, ha sido creada por Dios y, por su gracia, llamada a ser heredera de la vida eterna. Sólo dentro de este contexto se puede comprender con claridad en qué sentido el fenómeno de la homosexualidad, con sus múltiples dimensiones y con sus efectos sobre la sociedad y sobre la vida eclesial, es un problema que concierne propiamente a la preocupación pastoral de la Iglesia. Por lo tanto se requiere de sus ministros un estudio atento, un compromiso concreto y una reflexión honesta, teológicamente equilibrada”.
“Es necesario precisar que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada” y por ello “quienes se encuentran en esta condición deben, por tanto, ser objeto de una particular solicitud pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable”.
La Iglesia sale al paso de “una nueva exégesis de la Sagrada Escritura, según la cual la Biblia o no tendría nada que decir sobre el problema de la homosexualidad, o incluso se daría en algún modo una tácita aprobación, o en fin ofrecería unas prescripciones morales tan condicionadas cultural e históricamente que ya no podrían ser aplicadas a la vida contemporánea. Tales opiniones, gravemente erróneas y desorientadoras, requieren por consiguiente una especial vigilancia”. Existe una evidente coherencia dentro de las Escrituras mismas sobre el comportamiento homosexual. Por consiguiente la doctrina de la Iglesia sobre este punto no se basa solamente en frases aisladas, de las que se pueden sacar discutibles argumentaciones teológicas, sino más bien en el sólido fundamento de un constante testimonio bíblico.
Acusar a la Iglesia de condenar a quienes llevan la cruz de una tendencia que ellos mismos no han buscado es no conocer que ella es “experta en humanidad” y que dedicamos mucho tiempo a estos hermanos y hermanas nuestros. He atendido con toda la delicadeza y comprensión necesarias a muchas personas homosexuales. Esa cercanía hace que muchas vean que también pueden vivir cara a Dios, respondiendo a Su ayuda, porque la fuerza de Dios a nadie falta.
Distinto es el intento de querer cambiar la naturaleza de las cosas y diverso el fundar ese intento en tergiversaciones estadísticas, médicas o biológicas o en campañas publicitarias. Ahí la Iglesia no entra. Nos interesa que cada persona viva conforme a la vocación a la santidad que cada uno ha recibido, con las alegrías y las dificultades que toda existencia terrena lleva consigo.
Fuente;emol
Enviado por Princesa
el 02/12/2009 a las 12:30

No quiero
que te vayas
de mi lado
sin sentido
No quiero
que te vayas
de mi lado
por tu egoismo
No quiero
que te vayas
de mi lado
sin tus latidos
No quiero
que te vayas
de mi lado
podría dormirme
Cuenta la historia que Timón, el gran filósofo escéptico griego hijo de Timarco, fue un sofista muy conocido y estimado por el “rey Antígono”, y a su vez, del propio “Baco”, ya que era muy dado a la bebida y poco aplicado a la filosofía. Mismo así, escribió Poemas, Versos, Tragedias, Sátiras, treinta dramas cómicos y sesenta trágicos, y cuando estaba sobrio, otras varias obscenidades más. Sin embargo, en el libro I de sus “Comentarios a las Sátiras”, una obra que realizó dedicada a Tiberio César, vierte mordacidades y sales contra todos los dogmáticos, trovándoles sus dichos.
No en tanto, algunos afirman que este desconfiado sutilizador tenía una forma muy característica y excepcional para ver la vida, prestándole atención únicamente al cincuenta por ciento de los acontecimientos que ocurrían a su alrededor, o tal vez un poco menos, ya que le faltaba el ojo derecho y, ese detalle, le exigía que mirase las cosas solamente por el lado izquierdo… ¡En fin!, una mera pincelada de estética masculina afirmada por los ingratos e intransigentes de aquella época.
Sin embargo, en la actualidad hay otros tantos individuos que también parecen tuertos cerebrales, sino es así, como explicar lo que sostiene el líder libio, Muamar al Gadafi, cuando asegura que “Jesús no fue crucificado”, y que en su lugar, murió “otro que se le parecía”, y que mientras Jesús fue enviado por Dios “sólo para los judíos”, Mahoma lo fue “para todos los hombres”, ya que la “única religión de Dios es el Islam”… ¿He?
Gadafi así lo manifestó en una reunión mantenida en Roma junto a 200 mujeres jóvenes italianas, a las que animó a convertirse al Islam, según lo informa la agencia Ansa, después que una de cuyas colaboradoras se infiltró entre las asistentes.
-“¿Vosotras creéis que Jesús fue crucificado? Pues no lo fue… Lo tomó Dios y lo llevó al Cielo… Crucificaron a otro que se le parecía”, - afirmó Gadafi en la charla ofrecida en la residencia del embajador libio en Roma, donde se encontraba para participar en la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre el hambre.
Gadafi aseguró que los judíos “intentaron matar a Jesús porque él quería llevarles de nuevo sobre la vía justa de la religión de Moisés”… “Jesús fue enviado para los judíos, no para vosotros. Mahoma, por el contrario, fue mandado para todos los seres humanos. Por ello, quien va en una dirección diferente a la de Mahoma está equivocado. La única religión de Dios es el Islam y quien profesa una religión diferente del Islam está equivocado y perderá”, -afirmó el estrambótico mandatario.
Según la periodista infiltrada Paola Lo Mele, que colabora con Ansa, el líder libio pidió a una agencia de azafatas de congresos italiana, para que invitase a 200 mujeres a un acto en la residencia del embajador en Roma y exigió que éstas tuvieran entre 18 y 35 años, superaran los 1,65 metros de estatura y fueran vestidas sin minifaldas ni escotes pronunciados.
A las jóvenes, de las que se han publicado fotografías cuando llegaban en autobuses al lugar del encuentro, se les entregó una copia del Corán y del Libro Verde de Gadafi, así como cerca de 60 euros por asistir al encuentro.
Cuando llegó Gadafi, las mujeres -según les indicó la organización- se levantaron, le aplaudieron y le sonrieron varias veces.
El líder libio habló en árabe y, al final de la charla que duró una hora, las mujeres abandonaron la residencia, muchas de las cuales se quejaron de que no les dieron "ni agua para beber", y según los testimonios de algunas de ellas, el líder libio criticó el modo en el que se ve a la mujer en Occidente, donde esta “se convierte en un mueble que el hombre coloca dónde y cómo quiere”.
Y así, hoy, viendo los desatinos que se cometen en nombre de aquella locuacidad astuciosa, resuelvo optar por el lema: “lo imperdonable mismo es gruñir”, ya que esta acción puede convertir el inofensivo verbo, en un instrumento letal, sobre todo a los oídos del distraído lector, que luego sale por la casa en busca de almohadas para poder taparse las orejas y, con esa actitud filosófica suprema, aguarda que los ruidos cesen y la realidad sea menos connivente con la insensatez que se alastra, se alastra… ¿No es verdad?

Soy esclava de sus noches
Esas noches de locura apasionada
Yo mirándola desde mi ventana
Y ella en lo alto sin decir nada
Soy esclava de sus noches
Siempre esperando que llegue el alba
En la que pueda refugiarme
Y estar a salvo de sus garras
Mi adicción no tiene cura
Nunca podré dejarla
Ella es dueña de mis noches
Ella es dueña de mi alma.
Enviado por Princesa
el 01/12/2009 a las 11:48

Arde mi cuerpo
junto a vos
mientras me besas
cada pedacito de mi
arde, pero de amor
ya que no paras
de hacerme
cosquillas
arde, de solo pensar
que esta noche
serè solo tuya
y para siempre
arde, de ganas
deseos, sentimientos
arde, para que solo hoy
me hagas el amor

Te regalé la mejor rosa de mi jardín
Con todo mi amor la corté para ti
Y tú en un momento de ofuscación
Me la clavaste en el corazón.


El Baile de los que Sobran suena
a todo volumen. Siempre me despierto con música clásica. El despertador
de mi teléfono pone un tema diferente cada día: los lunes es la Cabalgata de las Valkirias; hoy son Los Prisioneros, mañana Steppenwolf.
Así siempre sé qué día es. Una inteligente aplicación diseñada por mí
para Chiletronics, la empresa líder en innovación tecnológica en la que
trabajo, cuyo publicista y creador del lema evidentemente no es tan
brillante como su diseñador de producto… pero hoy desearía no saber que
hoy es el día. Uno de “esos días”.
Hoy tengo que salir y asistir
personalmente a una reunión. Un evento penoso y remoto que, sin
embargo, ocurre cuando tenemos que cerrar algún negocio muy importante:
dos o tres veces al año. Debiera de estar feliz, pero… ¡cómo detesto
todas las reuniones! Nos reuniremos en algún buen restaurante; usamos
alguno típicamente chileno cuando hay que agasajar a clientes
extranjeros ¿y cuál sería ese?… donde está mi papelito… ¡aquí está! Es
el restaurante “Chilenazo”, en donde los garzones atienden vestidos de
huaso… no puedo pensar en elección más obvia, más adecuada y ridícula a
la vez ¡y sólo mi horrible fobia social imaginaria –que es la forma
elegante de decir que uno se aburre como ostra –puede explicar que lo
haya olvidado!
¿A qué se estarán dedicando los huasos de verdad?
El año pasado por fin prohibieron el rodeo por inhumano; sólo quedan
algunas medialunas ilegales. Ciertas cosas deben ser extirpadas de la
identidad patria… la barbarie con los animales, por ejemplo. De todas
maneras, a pesar de sus reminiscencias bárbaras, la comida del
“Chilenazo” es buena: carne libre de colesterol de vacas transgénicas…
¡pero sigue siendo una maldita y aburrida reunión!
Pude haberle
dicho a la computadora central de mi departamento que me despertara
diciéndome todo ¡y hasta el microondas recuerda mis citas! Pero yo
anoto en pequeñas hojas de papel que me cuesta encontrar, sólo para
evitar que las voces sensuales de mis computadoras se me vuelvan
antipáticas y yo me enajene. Luego debo hacer el ridículo llamando a la
secretaria humana para preguntarle dónde y cuándo son las cosas, pero
esta vez encontré el papelito y me evito otro papelón más.
Así soy yo ¿qué más da? Después de todo, la mayor parte de mi trabajo es frente a mi agradable y dócil pantalla.
Me
visto con rapidez y me pongo mi corbata roja ¡qué diablos!... fue el
príncipe Harry de Inglaterra quien puso de moda esos trajes Mao y la
corbata desapareció para siempre de la faz del planeta de los
ejecutivos y todos los rebeldes empezamos a usarla... claramente hay
algo contradictorio en seguir una tendencia que se dice rebelde, creo,
pero no tengo tanto tiempo como para pensar tan bien todas mis
rebeldías y a veces me confío a ciertos “movimientos” para que me digan
cómo mostrar mi profundo desagrado. Mi jefe se divertirá a mi costa,
como siempre, pero no hará nada más. Mal que mal mi nombre vende y mi
“rebeldía” también. Quisiera salir en mi vieja reliquia, pero está
prohibido quemar cualquier tipo de combustible desde el radio 45 de
Santiago, pero ¡cómo cambiar el dulce ronroneo del motor a combustión
de una Harley Davidson del más pleno siglo XX por un silencioso y
aséptico motor eléctrico del XXII! Por eso es que rara vez voy al
centro de la ciudad. Me entristece pensar en lo bien que combinaría mi
motocicleta con los edificios históricos ¡es una norma ridícula! ya no
hay contaminación atmosférica desde hace casi cien años, cuando se
acabó el petróleo natural… pero la gente sigue igual de susceptible con
el tema.
Decido agarrar la motocicleta de todas formas. Necesito
un fuerte grado de placer para poder sonreír en esa reunión. Su rugido
llama la atención en las silenciosas calles, atraigo las miradas y me
gusta, claro que dejará de gustarme si la mirada procede de alguien
vestido de verde y con una insignia de Carabineros. El viento en mi
cara es aliento de vida y por un instante olvido que debo ir a esa
tediosa e inútil reunión.
Estaciono la moto en el “Chilenazo” y
pago por el estacionamiento. No hay casi riesgo de robo, pero sí de que
la grúa de la policía saque un vehículo a combustión de la zona
prohibida. Gracias a Dios que eliminaron las oficinas y nos dejaron
trabajar en casa. Fuimos uno de los últimos países en hacerlo
masivamente y nos atrevemos a llamarnos desarrollados ¡por fin
aceptaron que era más barato y productivo! Estoy nervioso… esto del
contacto personal con gente que no me interesa en lo más mínimo es
demasiado estresante para mí. No puedo esperar el día en que sea
abolido para siempre, pero tengo a todos los expertos del mundo en mi
contra. Las reuniones de camaradería, los asados, las pichangas de la
empresa me agotan y las evito hasta la primera amonestación. La empresa
debe despedirme por ley si no asisto al menos a una al mes ¡maldigo a
los diputados que propusieron la Ley Vargas del Contacto Personal!
Creerse un ermitaño ya no es tan raro y es hasta un cliché en estos
días, pero aún así ¡Dios bendiga a la Internet! Llego al comedor y
todos están allí; mi jefe se toca el cuello para molestarme por la
corbata y yo me río con la más helada de mis sonrisas… entonces la veo
y mi sonrisa se entibia… Resulta que ella es Madeleine Krantz.
Muchas
veces traté virtualmente con ella, pero me imaginaba una señora
sesentona y no este monumento. No imaginaba que alguien tan joven
tuviera esa experticia. Se me ha caído la mandíbula y creo que le ha
hecho gracia. La recojo, porque un hombre pasmado es gracioso sólo
hasta los veinte segundos y después es ridículo. Firmamos los papeles,
los alemanes comprarán nuestros teléfonos celulares, pero ya estaba
decidido. Esta reunión no es más que un viejo ceremonial comercial.
Madeleine me felicita por mi diseño artístico y yo me sonrojo, pero
hago como si no se notara. Los papeles se guardan, llega la comida,
hablamos y bebemos pisco sour. Ella dice que es lo más sabroso que hay
en Chile. Yo bromeo con que todos los extranjeros hacen ese comentario
y le pregunto si hay un instructivo internacional para negociar con
chilenos en el Tricentenario. Ella ríe... de hecho sí existe, lo lleva
consigo y me lo muestra. Después del almuerzo me acerco con aplomo y le
pregunto con una audacia increíble si le gustaría que la llevara a
alguna parte en mi vieja reliquia que creo que constituye todo mi
sex-appeal… es ahora o nunca, es demasiado probable que nunca nos
volvamos a ver, ni a hablar ni a chatear, aunque su voz me parecía
agradable, nunca pensé que fuera tan encantadora y por eso que nunca
entré en ningún plano personal... por suerte.
Mi jefe me mira
horrorizado y se apronta a una disculpa. Todas las leyes de protección
laboral de la mujer me caerán encima y mi despido será algo cierto si
ella no sonríe. Deberé entrar en la red de protección social, porque
nadie más me contratará jamás después de un problema por acoso sexual.
Acabo de arriesgar mi vida laboral y todo mi brillante futuro
acercándome a esta valkiria, que estoy seguro que es la que enamoró a
Sigfrido. Su perfume es demasiado embriagador, su cabellera rubia
demasiado dorada, sus labios hacen demasiadas promesas que no dicen,
además, y sobre todo, posee una mente capaz de volar… ¡sí que es ahora
o nunca y misteriosamente no pude contenerme! Bien ha valido que
arriesgue todo mi futuro.
La redentora sonrisa omnipotente llega por fin.
-
Sure! Why not? –dice en la lengua de todos los negocios del mundo y que
todos llevamos dos horas hablando. Mi jefe respira aliviado, lo mismo
que todos mis colegas y yo. Su sonrisa es la salvación para mi empresa,
mi carrera y puedo ver con claridad que para el resto de mi vida
¡bendita sea la Ley Vargas!
-¡Asmodeu…! ¡Asmodeu...! ¡Príncipe de la lujuria…! ¡Cállate...! –vociferó el Frei Ignacio, juez eclesiástico al frente del tribunal inquisidor del Santo Oficio, para que Don Juan Tenorio callase de una vez el relato de sus herejías- …Ruego a San Miguel para que me ayude a libertar de una vez y por todas a este pecador de Asmodeu… ¡Oh! Tú, con tu gran espada, salva su alma del poder maligno del enemigo como hicisteis en la gran batalla que luchasteis con el dragón, esa vieja serpiente que es llamada de Demonio y de Satanás, y que ha terminado por seducir a todo el mundo... Expúlsalo ya de su cuerpo…
-¡Amodeus! Exorcizamus te, omnis immunde spiritus… Omnis satânica potestas, omnis incursio infernalis adversaii...
No puedo dejar de recordar las palabras clamadas por el inquisidor general en la obra de Douglas Abrams, después de enterarme lo que la señora Brooke Magnanti confesó al periodista de diario británico “The Sunday Times”.
Ella, una ex-prostituta cuyos libros de memorias fueron convertidos en el seriado de televisión "Secret Diary of a Call Girl" (el diario secreto de una chica de programa), finalmente reveló su verdadera identidad: dice llamarse Brooke Magnanti, y actualmente es una científica británica que terminó por confesar al periodista que, durante años, escribió bajo el seudónimo “Belle de Jour” para relatar los encuentros que tuvo como una chica de programa de alto nivel, trabajo que realizó para ganar dinero mientras desarrollaba y escribía su tesis de doctorado.
Ella relata que detalló su vida secreta en un blog a partir de 2003, una actitud que más tarde la llevó al libro “The Intimate Adventures of a London Call Girl” (Las aventuras íntimas de una chica de programa de Londres), que prontamente se convirtió en best-seller y la llevó a escribir otros dos libros más, que luego resultaron en la trama de un seriado de TV protagonizado por Billie Piper y que actualmente es exhibido en 25 países.
A pesar de las muchas tentativas realizadas durante todos estos años para descubrir su verdadera identidad y, de las muchas dudas cuanto a la veracidad de sus memorias, “Belle de Jour” permaneció anónima hasta el día en que Magnanti, de 34 anos, decidió que había llegado la hora de desenmascararla, diciendo que el anonimato: “Había dejado de ser divertido”.
En su revelación, ella expone que durante 14 meses, comenzando en 2003, trabajó como prostituta, cobrando 300 libras (500 dólares) por hora, para una agencia de “escorts”, pero que no tiene arrepentimientos sobre aquella época. Terminó declarando que: “me siento peor sobre mis escritos, de lo que jamás me sentí por hacer sexo por dinero”…
Magnanti actualmente vive en Bristol, al sudoeste de Inglaterra, y es una investigadora científica que trabaja en el Hospital St. Michael's, y a su vez, empleada de la Universidad de Bristol como especialista en neurotoxicologia del desenvolvimiento en epidemiologia oncológica.
En un comunicado divulgado en el site de la editora británica Orion Books, que publica los libros de “Belle de Jour”, la empresa señala: “Fue una decisión corajosa de Belle de Jour querer revelar su verdadera identidad, y apoyamos su decisión de realizarla”.
-“El anonimato tubo una finalidad en aquella época…” -amplió Magnanti- “Es algo que siempre tendrá razón de existir para escritores cuya obra es demasiado polémica para que puedan asociar su nombre a ella. No en tanto, para mí, pasó a ser importante reconocer ese aspecto de mi vida y mi personalidad delante del mundo”.
-“Me siento bien mejor estando de este lado... No necesitando mentir o esconder cosas de las personas que amo”... “Poder defender delante de todos los escépticos lo que realmente fue mi experiencia de trabajadora sexual”, -terminó por escribir ella en su blog hace pocos días.
Sin embargo, dado mi carácter cósmico-filantrópico, pienso que mientras el personaje de “Don Juan” fue una ficción del escritor, el otro, es el de una protagonista auténtica, por lo tanto, ahora, ya parido y a salvo, sintiéndome imbuido de un carácter pedagógico-redundante después de descubrir la existencia de actos maternales-pos-depurativos, a mí me gustaría saber lo que le diría ese pseudo “santo juez eclesiástico” al frente del tribunal inquisidor del Santo Oficio, si él estuviese anverso al relato de los sacrilegios de la señora Magnanti… ¿No sería fantástico poder escucharlo?
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