
Solo soy una rosa roja apasionada
me dejo bañar por tus aguas tranquilas
intentando avivar mis recuerdos
acompañados de una suave brisa
Este es mi sitio preferido
mi remanso de paz elegido
donde mi imaginación me hace volar
más allá de lo racional
Me gusta caminar por tu fina arena
disfrutar de tu agua cristalina
y contemplar el azul
de tu cielo
Mediterráneo, cuanto te quiero.
por Cristián Warnken
Jueves 24 de Diciembre de 2009
Hoy un niño ha nacido; hoy un niño ha muerto. Me he asomado a una cuna y he visto el rostro más puro, y en la tumba pequeñita, una luz me ha sonreído.
Confieso que he llorado demasiado: ¿quién no lo haría ante el rostro de un niño vivo y un niño muerto? Pasarán los años, pasarán los siglos, los milenios, quizás la tierra desaparecerá, pero mi alegría y mi tristeza seguirán ahí como dos estrellas de un mismo cielo, brillando en todo su fulgor, en toda su fiesta y en todo su duelo.
Hoy un niño ha nacido, lo he tomado en mis brazos y me ha pesado su tesoro como si hubiese tomado en mis manos todo el peso del mundo. Pero era al mismo tiempo tan leve. Y he tomado al niño muerto, y tan poco pesaba que se me volaba con la brisa del viento y se me iba lejos, tan lejos. Entonces cerré los ojos, y por un instante el niño vivo era el muerto, y el niño muerto era el vivo, y sonreía… Eran dos caras de un mismo rostro y yo me perdía en ellos, y olvidaba mi nombre y mi edad, y mi peso. Risas, lágrimas pasaban por esas grietas puras del rostro vivo y del rostro muerto de un niño. Estoy aquí, sin moverme, y estaré todo este santo día contemplando estos dos rostros puros.
Que no esperen hoy de mí regalos, que no me esperen hoy en el templo, porque estos rostros son mi templo, y ya no me verán nunca en el mercado, porque he descubierto que estos dos rostros me bastan. Son el regalo que me excede. Todo está aquí. La cuna y la tumba de un niño son mi casa, y en ella entro como un fantasma, a cualquier hora, y aquí seguiré, hasta la hora de mi propia muerte. No me saquen de aquí, no me expulsen del jardín del niño enterrado y el niño florecido.
Los tres magos, hace mucho tiempo, viajaron para llenar de regalos al niño recién nacido. Ya llegará el día en que otros magos —o los mismos— vengan a llenar de regalos la tumba pesebre del niño muerto.
Porque la misma estrella que brilla sobre el recién nacido bri-lla también sobre el recién muerto. Cuando eso suceda, cada uno en su muerte será un niño, y cada re-cién nacido, en su alumbramiento, será un muerto.
Yo sé que la ciudad a esta hora se agita en su ir y venir, que millones han salido a las calles con frenesí a llenar los mercados y los templos. Sé perfectamente que estoy solo y con las manos vacías, inmóvil, ante lo indecible. Todo ese fragor navideño a mis espaldas es como el rumor de una tormenta que ya no escucho. ¿Cómo escucharla, si he logrado mirar de frente, por unos segundos, el relámpago, ese relámpago que habita al fondo del rostro de un niño vivo y de un niño muerto? He visto el relámpago y sólo tengo dos velas encendidas para esta noche: una para el niño vivo y otra para el niño muerto. Ellas cuidan a estos dos niños, ellas velan su misterio. El que quiera entrar aquí conmigo, tendrá que sacarse los zapatos, tendrá que sacarse los ojos, tendrá que dejar las palabras gastadas y cansadas a la entrada de este silencio. Porque ante la visión del niño vivo y del niño muerto, sólo cabe el silencio.
Vengan aquí a inclinarse conmigo ante el niño vivo y el niño muerto. Entren despacio, muy despacio. Sin agitación… Descorran el velo con suavidad y coraje. No pregunten nada, ni llenen de respuestas esta cunita y esta tumba, tan pequeñas que no cabe ni una mota de polvo en ellas. Prepárense a llorar con el primero y a reír con el segundo. ¿Están preparados realmente para escuchar este secreto?: la cuna está vacía, la tumba también. Sí, lo sé, es terrible, pero a la vez es tan bello. Y lo terrible puede ser hermano de lo bello. Porque estos dos niños —el vivo y el muerto— son hermanos. Los he visto jugar juntos. Los niños viven de milagro. Y los que hemos visto la cara de un niño vivo y de un niño muerto también vivimos de milagro.
Y si se asoman conmigo sobre la cuna y la tumba de un niño, entenderán que ustedes también son niños muertos, y que cada uno de nosotros es la cuna y la tumba de un niño vivo y un niño muerto.
Fuente: emol
Hoy, ya con el corazón sereno y, llevando en mí pecho aquella vieja certidumbre de que a estas alturas, el espíritu navideño ya se ha volatilizado dejándonos un montón de cuentas para pagar, se qué, mismo que muchos aún se sientan influenciados por el “maniqueísmo”, una visión donde uno de sus preconceptos más conocidos es creer que cada hombre posee como su propiedad ciertas cualidades definidas, esto hace que haya hombres buenos o malos, inteligentes o estúpidos, enérgicos o apáticos y, así por delante, continúen reinando soberanos en el orbe.
Con todo, León Tolstoi ya lo decía: los hombres no disfrutan esa constitución, pues por veces podemos afirmar que un determinado hombre se muestra más frecuentemente bueno que malo, o más frecuentemente enérgico que apático, o inversamente; pero sería falso decir de un hombre que es bueno o inteligente, y de otro que es malo o estúpido. No en tanto, es así que los juzgamos... ¡Eso es falso! Los hombres se parecen a los ríos: todos son hechos de los mismos elementos, sin embargo, todos difieren entre sí, porque algunos son más estrechos, otros son más rápidos, más anchos, mas plácidos, más claros, o más fríos, o turbios, o trépidos.
Sin embargo, San Agustín de Hipona, cuando este aún sólo era conocido como “el obispo Aurelius Agustinus” que, envuelto en su neoplatonismo cristiano, se dedicaba a combatir las herejías y el paganismo, a tal punto, que sus obras terminan por influenciar el pensamiento teológico de la Iglesia Católica de la Edad Media. Con todo, en su enseñamiento retórico, nos deja una frase esplendorosa que asevera: “Tener Fe, es creer en las cosas que no se ven; la recompensa por esa Fe, es ver aquello que no se ve”.
Pues bien, si prestamos atención a lo que divulga la agencia EFE de noticias, ya no sé más si es posible aconsejar a los niños que aun deben continuar a creer en esas épicas fiorituras que nos rodean, sobre pena de, a posterior, yo ser tachado de un blasfemo cismático. Eso ocurre porque a los niños japoneses “que se portan mal”, es posible que los visite el “Papá Noel” malvado que atacó al presidente de una empresa y luego le incendió su oficina.
¡Sí!, no se asombre, porque es verdad, ya que un intruso, disfrazado con las características prendas rojas de Papá Noel, se adentró silenciosamente sobre las 6.40 hora local de Tokio, en las instalaciones de la empresa Sanai, dedicada a la limpieza y recogida de basuras.
Por suerte para muchos, solamente el presidente de la compañía, Shoichi Arai, de 61 años, se encontraba en ese momento en las oficinas de la empresa, que está ubicada en Kumagaya, en la provincia de Saitama (al norte de Tokio)…
Y tras atacar al empresario con gas lacrimógeno, no contento con su actitud o, tal vez influenciado por esos perversos impulsos navideños que le afectaron los humores, el hombre, de unos cincuenta años de edad según las estimaciones de la policía, prendió fuego a las oficinas, donde dos de cuyas plantas se vieron muy afectadas.
Mientras tanto, el presidente de la compañía, quien aseguró que no conocía la identidad de su atacante, sufrió heridas graves durante el incidente, como la rotura de varias costillas y quemaduras en las dos piernas.
Entonces, no me queda más remedio que evitar esos deprimentes recursos psicoterapéuticos que, sobre pesos y medidas previamente ajustados con el analítico rigor que se merecen, nos conducen a una salida surrealista, en la cual, las cosas, sucediendo o no, son meramente tan artificiales, que pueden arrastrarnos a una normalidad indeseada dentro de un prosaico proceso de imbecilidad, lo que les hace merecer la misericordiosa sonrisa de los burros y el satánico elixir de las mordacidades.
Mismo así, me quedo con otro pensamiento del Santo Obispo: “Ciertamente estamos en la misma categoría de las bestias; ya que toda acción de la vida animal dice respecto a buscar el placer y evitar el dolor”
traducido por Marcelo Huerta San Martín
Extractado del blog 
Versión Palm (¿Cómo leo este archivo?)
(existe versión en portugués)
![[Biblias]](http://www.sindioses.org/randi/072503-books.jpg)
La página de esta semana estará
dedicada enteramente a la religión. He llegado a un punto donde tengo
que descargarme sobre este tema que, hasta ahora, he sentido que se
hallaba fuera de los temas que la JREF maneja. Dado que la religión
surge como parte de los tantos argumentos que apoyan otras afirmaciones
fantásticas, quiero mostrarles que aceptarla es de la misma naturaleza
que aceptar la astrología, la PES, la profecía, la rabdomancia, y la
otra miríada de extrañas creencias que manejamos cada día. Con
anterioridad me he excusado de participar en acaloradas discusiones de
esta persistente noción, sobre la base de que no ofrece ninguna
evidencia examinable, a diferencia de lo que hacen las otras creencias
en lo sobrenatural… aunque esos exámenes siempre han mostrado
resultados negativos. No se puede discutir lógicamente con la gente
religiosa, porque afirman que sus creencias son de tal naturaleza que
no pueden examinarse, simplemente “existen”.
En lugar de discutir o intentar razonar
con sus estándares, me conformaré con señalar, brevemente, cuán
improbables, irrazonables, caprichosas y fantásticas son sus
afirmaciones básicas, refiriéndome en su mayor parte a aquéllas con las
que tengo más familiaridad, por mi experiencia personal.
Con frecuencia recibo críticas de
creyentes en asuntos psíquicos y dogmas religiosos, ofendidos, que me
acusan de ser uno de esos temibles “materialistas”; o de ser incapaz de
aceptar las maravillas que ellos eligen adoptar, por estar “encerrado”
en una visión del mundo que acepta sólo la versión científica
“inconmovible” y “ortodoxa” de cómo funciona el mundo. Esas palabras
entrecomilladas son extractos directos de reprensiones recientes a las
que fui sometido.
Primero que nada, la palabra
“inconmovible” no puede en modo alguno aplicarse a la verdadera visión
científica. Mi definición favorita de ciencia, concisa y que admito
haber inventado, es:
La ciencia es la búsqueda de verdades
básicas sobre el Universo, una búsqueda que desarrolla afirmaciones que
parecen describir cómo funciona el Universo, pero que están sujetas a
corrección, revisión, ajuste, o incluso rechazo liso y llano, en caso
de presentarse evidencia conflictiva o mejor.
La ciencia es una disciplina que hace
frecuentes concesiones mientras intenta aproximarse mucho a esa elusiva
meta llamada “verdad”, pero sabiendo que cualquier conclusión a la que
pueda llegar es simplemente la mejor del momento. Cualquier declaración
(s = ut + ½at2, por ejemplo) es “verdadera” cuando
se aplica a las balas de cañón lanzadas desde torres inclinadas; sin
embargo no describe exactamente la interacción de objetos muy pequeños
o muy grandes como electrones o galaxias. Eso no la vuelve “errónea”,
simplemente limitada. Declaraciones más abarcativas, tales como la
relatividad o la cuántica, describen mejor un espectro más amplio de
interacciones físicas, pero enterradas en esas declaraciones más
avanzadas encontramos la anterior, más simple, la cual confío en que mi
lector reconocerá como una de las enunciadas por ese sujeto llamado
Newton.
La estructura de la Ciencia misma
también está en estado de desarrollo constante; idealmente, no tiene un
estado “ortodoxo” en el cual se estabiliza de forma confortable y
complaciente. Sólo hace falta un nuevo estándar estadístico o una
innovación en la observación para cambiar su enfoque ante cualquier
evento o decisión con los cuales estaba anteriormente –de forma
tentativa– satisfecha, pero el verdadero científico no lamenta ni
rehúsa tales mejoras de enfoque o técnica, por el contrario
adoptándolas y ajustándose a la comprensión nueva y mejorada del mundo
que se halla disponible. A la religión, en contraste, le repele la duda
honesta, prefiriendo la aceptación ingenua y sin cuestionamientos.
Es el deseo de ajustarse lo que
proporciona la verdadera gloria de la Ciencia, en mi opinión de
aficionado. Esto se halla en claro contraste con los axiomas de la
religión, los que se vanaglorian orgullosamente de sus inflexibles
“verdades” para demostrar que “saben” ciertas cosas con certeza. Aún
así, la Tierra es redonda, no plana, ni es el centro del Universo; esas
revelaciones fueron prontamente aceptadas, absorbidas y aceptadas por
la ciencia, primitiva como era en ese momento de la historia, y quienes
las incorporaron a su visión del mundo no sintieron ningún dolor,
aunque en algunos casos debe de haber habido algo de incomodidad y
sorpresa, seguida por deleite.
“Eppur, si muove”. Incluso si no lo dijo, estoy seguro de que hubiera querido hacerlo…
Sí, soy un materialista. Estoy
dispuesto a que me demuestren que estoy equivocado, pero eso no ha
sucedido… aún. Y admito que la razón por la que soy incapaz de aceptar
las afirmaciones de las maravillas psíquicas, ocultas y/o
sobrenaturales es porque estoy encerrado en una visión del mundo que
exige evidencias en lugar de fe ciega, una visión que insiste en la
repetición de todos los experimentos (en particular aquéllos que
aparentan mostrar violaciones a un mundo racional) y una visión que
requiere un examen abierto de los métodos utilizados para llevar a cabo
esos experimentos. La decisión de ser un materialista es mía, la tomé
luego de muchos años de consideración de lo que observé, y luego de
leer a Bertrand Russell y a otros. Ya que no fue una simple reacción a
la información que me llegaba, sino el resultado de examinar esa
información, estoy orgulloso de mi decisión.
(Una digresión: estoy orgulloso de ser estadounidense, escéptico y un bright.
Sólo me siento orgulloso de aquéllo que he logrado, no de aquéllo con
lo que nací o que me fue dado. Elegí ser estadounidense y me gané esa
distinción, me transformé en escéptico y sigo siendolo aunque era
difícil y aún me causa problemas, y ser un bright es un
desafío a los millones que me etiquetan de inferior porque no soy
supersticioso como ellos. No me importa; yo conozco y acepto el mundo
real.)
De niño, se me dijo que los salvajes
estaban condenados a arder en sulfuro hirviente si no aceptaban a la
“misericordiosa” deidad que se me describió, ¡incluso si no habían
tenido la oportunidad de conocerlo/la! Esa deidad, por lo que me
dijeron, tenía muchos de los serios defectos que se me dijo que debía
evitar. Él/ella/ello era caprichoso, inseguro, celoso, vengativo,
sádico y cruel, y exigía constante alabanza, sacrificio, adulación y
reforzamiento del ego, o los castigos podrían ser muy severos.
Descubrí, en mis tempranas observaciones, que la gente religiosa estaba
muy temerosa, temblando y preguntándose si habrían cometido alguna
infracción a la multitud de reglas que tenían que seguir. Estaban (y
están) regidos por el miedo. Ese no es mi estilo.
Pero fueron las increíbles historias
que me contaron las que me hicieron retroceder, incrédulo. Por ejemplo,
me dijeron que hace unos 2.000 años una virgen del medio Oriente fue
impregnada por algún tipo de fantasma, y como resultado produjo un hijo
que podía caminar sobre el agua, revivir a los muertos, transformar
agua en vino y multiplicar rodajas de pan y peces. Todo además de
arrojar demonios. Esperó y aceptó una muerte brutal y sádica, y luego
se levantó de entre los muertos.
Había mucho, mucho más. Adán y Eva,
decían, eran los humanos originales, depositados en un jardín para
iniciar nuestra especie. Pero no entendía, y aún no entiendo, cómo si
sólo tuvieron dos hijos varones, y uno de ellos mató al otro, de algún
modo se las arreglaron para producir suficiente gente para poblar la
Tierra, sin incesto, ¡lo que estaba claramente prohibido!
Entonces algún profeta detuvo la rotación de la Tierra, un ejército
hizo sonar cuernos hasta que cayó una pared, un sujeto llamado Moisés
dividió en dos el Mar Rojo, e hizo que cayeran ranas del cielo…
No hace falta que siga. ¡Y eso es sólo una pequeña parte de una religión! El Mago de Oz es más creíble. Y más divertido.
Sigo escuchando, de parte de los
parapsicólogos, los religiosos y los ocultistas, sobre esta falta de
voluntad a la que aluden, la reluctancia por parte de ciertos
escépticos para considerar la evidencia. Puede ser que haya escépticos
que coincidan con esa descripción, pero no conozco a ninguno. He
escuchado sobre la supuesta negativa de los escépticos a creer, que se
asemeja e incluso supera la dedicación del más ardiente entusiasta de
la reencarnación, del más fanático doblador de cucharas, o del más
devoto de los OVNIs. También he visto intentos por delinear las bases
más o menos irracionales que subyacen bajo tales posiciones extremas.
Se dice, con bastante exactitud, que la
mente humana necesita una imagen comprensible del universo en el cual
vive; la búsqueda de patrones es una técnica de supervivencia básica
que está programada en nosotros. También buscamos tener un
entendimiento de nuestra propia existencia, y con frecuencia resulta
que adoptar lo que podría describirse como un punto de vista religioso
o “religioso-metafísico” parece facilitar crearle un sentido al
supuesto enigma de la existencia. Me da la impresión de que los
escépticos, hablando en general, evitan creer en hipótesis metafísicas,
inverificables y anticientíficas, pero los credófilos prefieren creer
que, cuando nos presionen, los escépticos admitiremos haber adoptado al
menos cierto grado de enfoque metafísico. Esto sólo puede ser el
intento desesperado de los credófilos por hacerse ilusiones, una
declaración de que ellos no pueden creer que no todos son crédulos. Es
algo con lo que simplemente no pueden identificarse, ni aceptar.
He aquí la forma en la que los
credófilos nos ven a los escépticos, y cómo intentan hacerse ver como
racionales, en contraste con nuestra conducta inconstante: admitirán
que muchos de ellos han adoptado posiciones religiosas heterodoxas; y
puede que incluyan en la lista de ellas hombres de paja tan obvios y
ridículos como la Teosofía o la Cienciología, sólo para mostrar que no
están totalmente desprovistos de sentido común. Dicen que aunque muchos
escépticos reniegan de cualquier tendencia religiosa, aún así, agregan,
tras cuidadoso examen, ellos (los escépticos) frecuentemente exhiben
una profunda creencia en lo que los credófilos consideran la “doctrina
metafísica” que llaman “materialismo”. Esta doctrina, dicen, niega la
existencia de entidades tales como mentes, almas y espíritus, y afirma
que el universo físico constituye la totalidad de la realidad. Señalan
que ya que el materialismo no puede considerarse probado científica o
filosóficamente, este apego por nuestra parte puede deberse a una
reacción a ciertos eventos y tendencias en la historia de la ciencia.
Esto es una inversión del carro y el
caballo, en mi opinión. Apartándome por un momento del tema, permítanme
exponer aquí un punto de vista y un enfoque que ya he ofrecido antes.
Los lectores tendrán presente el premio de un millón de dólares que
ofrece la JREF. Muchos de los postulantes al premio (la mayoría) nos
desafían para que refutemos su(s) afirmacion(es). Nosotros respondemos
que no afirmamos nada, que simplemente les pedimos que prueben sus
afirmaciones. No intentamos, ni intentaremos, refutar aquéllo que ellos
afirman es verdadero. De similar manera, los escépticos no intentan
probar el materialismo. Es simplemente la mejor, más lógica y razonable
explicación del universo. Eso es emplear la economía de pensamiento. Y
el materialismo puede verificarse; un atributo que los credófilos dicen
con frecuencia que no es aceptable ni necesario dentro de su punto de
vista sobrenatural.
Los escépticos no permiten la invención
de situaciones o entidades convenientes pero inverificables para
establecer una afirmación, ni aceptan que pueda adjudicarse propiedades
mentales o espirituales a la materia física, lo que da origen a la idea
de las reliquias y lugares sagrados. Ejemplos de esto son el diente de
Buda, el Sudario de Turín, Lourdes, la Piedra Negra de la Meca.
Aristóteles, en cuyas enseñanzas se basa buena parte de la cristiandad,
enseñó que había “esferas cristalinas” que arrastraban a los planetas y
estrellas en sus viajes celestes, y que estaban asociadas con “motores”
incorpóreos e indefinidos que proveían las fuerzas para mantenerlos en
movimiento. Él pensaba que esos “motores” eran de naturaleza
espiritual, y que la relación de un motor con su esfera era la de un
alma en relación con su cuerpo. Esta visión fue reforzada por
posteriores intérpretes de Aristóteles como Tomás de Aquino en el siglo
XIII, quien enseñó que la materia más básica se concebía, de igual
modo, como poseedora de propiedades psicológicas.
Aristóteles escribió que un objeto
terrestre caía al suelo debido a su “aspiración” por alcanzar su “lugar
natural”. Esta visión animista del universo también se encuentra en las
obras de William Gilbert, el físico inglés. Él apoyaba las ideas del
filósofo griego Tales, quien atribuía la atracción magnética a la
acción de un “alma magnética” en el mineral magnético natural conocido
como calamita o piedra imán, y que la atracción era
provocada por la emisión de un “efluvio magnético” del mineral. Gilbert
creía también que la Tierra misma tenía un alma magnética. En su
posición tan cercana al Sol, decía, el alma de la Tierra percibía el
campo magnético del Sol, y razonaba que uno de sus lados ardería
mientras que el otro se congelaría si no actuaba, y por lo tanto
decidía inclinar su eje en un ligero ángulo a fin de producir la
variación de las estaciones.
No se equivoque condenando a
Aristóteles y a Harvey como malos pensadores; no lo eran. Trataron bien
otros asuntos sobre los que escribieron. Es probable que si hubieran
tenido acceso al conocimiento mejorado que se desarrolló luego del
período en el que vivieron, hubieran aceptado y celebrado esa adición;
eran científicos, aunque no se había alcanzado la estricta disciplina
de esa profesión cuando declararon sus conclusiones. El hecho de que se
hayan desvanecido esas fantásticas visiones animistas de la materia
constituyente del Universo como resultado de los avances científicos no
debe llevarnos a desdeñar las ideas de los antiguos; hicieron lo mejor
que pudieron, y debido a las invenciones creadas libremente por sus
religiones (vienen a la mente historias sobre nacimiento virginal y
sobre panes y peces) no encontraron dificultad en sus asunciones algo
menos imaginativas. Sin embargo, va siendo hora que los
paranormalistas, ocultistas y entusiastas religiosos de hoy acepten que
sus propias asunciones ya no son, ni serán, aceptables. Tenemos que
crecer.
La religión está detrás de muchas de
las principales tragedias de la humanidad. Un nuevo libro de Jon
Krakauer se titula “Under the Banner of Heaven: A Story of Violent
Faith” (“Bajo el estandarte del Cielo: una historia de fe violenta”).
La actual percepción del Islam como una religión particularmente
militante (oficialmente impulsada y hermoseada para justificar nuestra
presencia en Irak, en mi opinión) invoca horrendos recuerdos del fiasco
del culto davidiano y del ataque de gas nervioso de Aum Shrinricko en
el subterráneo de Tokio hace unos pocos años, y del suicidio “del fin
del mundo” de los fieles en la secta “People’s Temple” de Jim Jones.
Esas son sólo unas pocas instancias dramáticas de los efectos del celo
religioso que hizo que los creyentes más conservadores recularan, e
incluso dudaran (por unos instantes) de la sabiduría de su fe.
No hubieran debido sido necesarios
tales eventos de alto perfil, repentinos y sangrientos, para llamar
nuestra atención sobre este problema. Otras situaciones más penetrantes
que están desarrollándose, a las cuales parece que nos acostumbramos
debido a su presencia constante en nuestras vidas, deberían producir la
misma alarma. La tragedia israelí-palestina, la guerra
católico-protestante en Irlanda del Norte, la guerra étnica
tamil-sinhalesa y las atrocidades hindú-musulmanas que diariamente
cobran vidas y traen terror y agonía a tantos, son sólo continuaciones
de antiguas confrontaciones entre variantes de ilusiones religiosas.
Los esfuerzos desesperados para sostener (por cualquier medio) el
gobierno y poder de los sistemas religiosos vigentes que insisten en
que poseen El Camino a la salvación y la vida eterna, tal como tan bien
demostró la sangrienta Inquisición Católica que nos liberó no hace
tanto tiempo, ilustran igualmente bien que una porción demasiado grande
de nuestro conflicto es un resultado directo de la presencia de la
religión. Y, en eventos tan menores como las elecciones locales, se
puede jugar y de hecho se juega la carta de la religión, con gran
éxito. Atesoramos nuestros errores, y los defendemos. Con frecuencia
hasta la muerte.
Y la actitud de que las creencias supersticiosas como la religión
son inofensivas está muy equivocada. Richard Dawkins observó
recientemente, en http://www.thehumanist.org/humanist/articles/dawkins.html:
Creo que puede afirmarse que la fe es uno de los mayores
males del mundo, comparable al virus de la viruela pero más difícil de
erradicar. La fe, al ser creencia que no se basa en la evidencia, es el
principal vicio de cualquier religión. ¿Y quién, contemplando a Irlanda
del Norte o a Medio Oriente, puede confiar en que el virus cerebral de
la fe no es peligroso por demás?
Siempre he hecho una diferencia entre
“fe ciega” y “fe basada en la evidencia”. De ahora en adelante, usaré
la palabra “fe” sin agregar “ciega”. En lugar de “fe basada en la
evidencia”, diré “confianza”. Tengo confianza en que el sol saldrá
mañana, ¡o, más correctamente, en que la Tierra girará para enfrentar
al sol!; y tengo fe en que George W. Bush en algún momento dejará de
apelar a un dios o invocar la plegaria en cada una de sus apariciones
públicas…
Los credófilos tratan de establecer un paralelo entre la ciencia y la religión. Esa es una empresa inútil; la una es la exacta opuesta de la otra. No, tal como también escribe Dawkins,
Aunque tiene muchas de las virtudes de la religión, [la
ciencia] no tiene ninguno de sus vicios. La ciencia se basa en
evidencia verificable.
Encontramos la religión en buena parte
de nuestra historia, nuestra filosofía, nuestra vida diaria y nuestro
sistema legal. La mezcla de razas fue prohibida con base en reglas
bíblicas, la esclavitud fue justificada por el mismo libro. Es
conveniente tener un antiguo conjunto de reglas para respaldar las
acciones y conductas odiosas, especialmente cuando puede argumentarse
que es necesario cierto nivel de “interpretación” (¡aunque nunca una
negación total!) para que se apliquen en cualquier situación. En ese
sentido, rechazo los gastados argumentos que tratan de excusar errores
y disparates completamente obvios de la religión insistiendo que “en
realidad no significan eso”. Significa lo que dice, y ninguna
coartada o explicación me convencerán de que no se suponía que los
fieles realmente creyeran que el Universo fue creado en siete días.
Decídanse: o es correcta, o está equivocada.
Ahórrenme el argumento de que le
debemos tanto de nuestro arte y cultura a la religión; eso es un error
de atribución. Las grandes obras de arquitectura, pintura, música y
escultura que se prodigó para adular santos, deidades y sus
descendientes, y los benditos fallecidos, fueron comisionados,
auspiciados y pagados por aquéllos que los ofrecían como sacrificios,
penitencia, homenaje y relaciones públicas. Esos ofrecimientos eran
artículos de seguro, apaciguamiento y soborno para neutralizar
transgresiones o para obtener una mejor posición en la fila. Fueron
motivados por el miedo. Estoy de acuerdo en que la abundancia de
trabajo creativo que podemos disfrutar como resultado de esta aprensión
es mucho mayor, pero pienso con frecuencia cuánto mejor hubiera sido si
el trabajo hubiera sido dirigido a (y planeado para) nuestra especie,
en lugar de serlo para seres míticos en el cielo o bajo tierra.
Bien, agradezco a la mitología por
darme el “Mesías” de Händel, pero eso no compensa el sufrimiento,
dolor, temor y los millones de muertos que no hacía falta que
ocurrieran…
Considere esto: un hombre cree (más allá de cualquier duda) que su dios es el único
dios, es omnipotente y omnisciente, lo ha creado a él y al universo
entero que lo rodea, y es caprichoso, celoso, vengativo y violento. El
mismo dios ofrece al hombre una alternativa entre arder en agonía
eterna en un infierno con una precisa definición, o vivir para siempre
en una variedad de paraísos, algunos de los cuales incluyen calles de
oro y otros una amplia provisión de deleites virginales. ¿Hay alguna elección? ¿El hombre dejará de cumplir alguna
de las órdenes o los caprichos de esta deidad? ¿Cómo podemos dudar que
la religión es un sistema compulsivo que controla completamente a sus
adherentes? Es una tiranía, una trampa, un desastre de tamaño y alcance
infinitos. No quiero nada de eso.
Examine la noción de un “dios amoroso”.
Este dios sólo lo ama si sigue las reglas. No se permiten preguntas,
dudas ni objeciones. “Porque yo lo digo, ésa es la razón”. Él/ella/ello
lo ama como un granjero ama a un animal de tiro; uno es útil, obedece,
y es dócil. Si se aparta de la senda, su primogénito será asesinado, si
no sigue una orden caprichosa, se convierte en una columna de sal. ¿Eso
es “amor”? Si es así, prefiero la indiferencia.
A diferencia de los religiosos, que lo
tienen todo cortado, predigerido y servido, yo estoy dispuesto a que me
muestren. Pero no aceptaré el argumento de las amenazas y el temor, no
me creeré la excusa de que “no lo sabemos todo”, y no tengo tiempo para
argüir sobre las interminables fábulas anecdóticas a las que los fieles
son tan afectos.
¿En qué cosas sí creo? Creo en
la bondad inherente a mi especie, porque ésa parece ser una táctica y
calidad positiva que conduce a mejores oportunidades de supervivencia,
y a pesar de nuestra tontería, parece que hemos sobrevivido. Creo que
este sistema de envejecer y eventualmente morir (un sistema resultado
del proceso evolutivo, no del esfuerzo consciente) es un proceso
excelente que crea espacio para miembros de la especie mejorados
(ojalá), en un entorno que es cada vez más limitado. Creo que si no nos
despabilamos y adquirimos un sentido de la realidad y el pragmatismo,
nuestra especie hará lo que todas hacen en algún momento: dejará de
existir, prematuramente. También creo que sí nos despabilaremos, porque esa es una táctica de supervivencia, y somos realmente buenos sobreviviendo…
También creo en los cachorritos y los
ojos brillantes de un niño, en la risa y las sonrisas, en los girasoles
y en las mariposas. Las montañas y los icebergs, los copos de
nieve y las nubes, son delicias para mí. Sí, sé que esta percepción es
el resultado de la programación de mi cerebro, junto con la experiencia
y asociación incorporadas, pero ello no le resta un ápice a mi
apreciación de los fenómenos. Sé que otros, de mi especie o no, pueden
no compartir mi maravilla y aceptación de estos elementos que tanto
placer me dan, porque tienen distintas necesidades y reacciones. Una
nube es una masa de vapor de agua condensado en la atmósfera, lo sé.
Pero puede ser un navío, un demonio, un águila, si me permito actuar
como un ser humano, y aunque muchos lo dudan, frecuentemente lo hago.
El escritor Krakauer, en su libro Bajo el estandarte del Cielo, en relación con la premisa de que la violencia y el fanatismo se hallan fácilmente en la religión, escribe:
Aunque el territorio lejano de lo extremo puede ejercer
una atracción intoxicante en los individuos susceptibles de todas
clases, el extremismo parece ser especialmente predominante entre
aquéllos inclinados por temperamento o crianza hacia las búsquedas
religiosas. La fe es la antítesis misma de la razón; la falta de
juicio, un componente crítico de la devoción espiritual. Y cuando el
fanatismo religioso suplanta al raciocinio, de pronto no hay límites.
Todo puede suceder. Absolutamente todo. El sentido común no se compara
con la voz de Dios…
“La fe es la antítesis misma de la
razón; la falta de juicio, un componente crítico de la devoción
espiritual”. Eso lo dice todo.
La próxima semana, con la garganta aclarada, volveré a los temas habituales…

 Terminada la liturgia Que exacerba en grado sumo El gran ritual del consumo Con piezas de dramaturgia Que parecen taumaturgia Es llevado al paroxismo Disfrazado de altruismo Entre objetos y presentes Hasta gente inteligente ¡Incrementa el consumismo!
En los centros comerciales Se sacan cuentas alegres Con adorno del pesebre Remplazando a catedrales Acaparan gananciales Con el lucro bien previsto Porque así siempre se ha visto Cada año pasa lo mismo Gracias al buen catecismo Y al cumpleaños del Cristo
Por ello no es sorprendente Que se hagan las donaciones A diversas religiones Sin escatimo aparente De manera permanente ¡Pero es que es más bien un vicio Que virtuoso sacrificio! Que una tal liberalidad Más que generosidad Es un pago por servicios…

Aquí estoy esperando tu señal
me he convertido en ángel
para llegar a tu lado
y ni siquiera sé volar
Baja tú por esta vez
no te hagas suplicar
envuélveme con tu brillo
y llévame al más allá
Si esta noche vienes a mí
y me conviertes en tu estrella preferida
aprenderé a volar rápidamente
para estar siempre en tu vida.
Enviado por TotemRac
el 27/12/2009 a las 17:26

“En gustos no hay nada escrito” decía el tipo al ser
sorprendido mientras escarbaba en la profundidad de sus fosas nasales en busca
de un esquivo MOCO, mientras degustaba culinariamente otro que había cazado con
antelación, costumbres asquerosas según muchos, pero bastantes más comunes y normales
en la practica, mirada desde la realidad Humana, es así como adictos culinarios
a los desechos humanos como Coprofilicos y en este caso los Urofilicos muestran
su nueva receta para seguir degustando y disfrutando un ¿Beneficioso? Traguito
de Pichi, salvo por el hecho que ahora no es por placer sexual, al contrario, es
en aras del Mito de la Salud
Popular.
La
Orinoterapia es una Practica Ridícula e Ignorante desde tiempos
inmemoriales, tanto es así que en antiguas religiones Hindúes ya se practicaba
y era llamada “Amaroli”, cuyos beneficios iban desde la Cura del Cáncer, pasando por la Lepra, Pulmonía, Papiloma
Humano, Reumatismo, Psoriasis, etc., etc., hoy incluso se ha agregado al Sida
como enfermedad curable por Arte y Magia de una Meadita, lo mas sorprendente es
que ningún Científico haya aprovechado de desarrollar alguna Terapia Reconocida
Científicamente o Remedios líquidos en base a esta Técnica de la Orina, que seguramente lo
habrían llevado directamente al premio Nobel de Medicina, ¿Por qué Será?, no
creo que sea por falta de Materia Prima y si así fuera bastaría con poner
Bacinicas Publicas en las calles, las cuales podrían recolectar el preciado
liquido.
La Orina
utilizada en estas terapias generalmente es la Propia, algo que en cierta
forma debería traer un par de arcadas menos, salvo por el hecho que de
beneficioso NO tiene nada, ya que su composición es un 95% de agua y el otro 5%
lo componen elementos nitrogenados principalmente urea, creatina, proteínas
y amonia entre otros cientos de sustancias en pequeñas cantidades como
minerales y electrolitos, al contrario del Serumen de los Oídos o el Semen que
potencialmente si son Alimenticios, mientras que la Orina a pesar de No ser
toxica al ser bebida en pequeñas cantidades, al sobrepasar esa pequeña ingesta
solo se lograran Dolores Abdominales, Nauseas, Fatiga, Fiebre o una
desagradable Diarrea.
La
Ignorancia y Fanatismo de muchos de los seguidores de la Terapia del Pichi, los ha
llevado a practicar y ampliar el uso de este liquido desechado por el cuerpo
humano, llegando al extremo de bañarse con el, aplicarlo en forma de Enemas o
Cataplasmas, siendo el grupo Religioso Hindú Rashtriya Swayamsevak Sangh el mas
extremo, quienes alarmados ante la perdida de seguidores, cultura y tradiciones
Urofilicas, ha sacado al mercado una bebida gaseosa llamada Gau Jal, esta Coca
Cola Hindú esta hecha en Base a Espumante Orina de Vaca, obviamente sin Azúcar
ya que produce Diabetes, esta disponible en Supermercados y Farmacias, incluso
se pretende aumentar su producción para la Exportación a nivel
mundial, ¿Cómo Será?, acá en Chile como buenos Copiones y Practicantes Eternos
de Culturas Extranjeras, creo que seria grito y plata entre la mayoría de los
aficionados a los Tragos o Combinados Raros, total igual es más sano que las
Basuras Embotelladas mal llamadas Bebidas de Fantasía.
Bueno después de analizar estas absurdas practicas, no habría porque
sorprenderse de ver personas agachadas con un vasito de plástico mientras un
Perro levanta la pata, o que en una feria haya personas haciendo fila mientras la Yegua del feriano levanta la
cola, sin olvidar que en los Mataderos antes de llevar a las Vacas al cadalso, habría
que hacerlas hacer Pichi antes de Matarlas, total la Creatividad de la Ignorancia y los Mitos da
para mucho más.
Embebido en lo ponderable de los cínicos hechos que nos rodean a diario, no puedo dejar de distraer mis pensamientos en las escrituras de un “Emil Mihai Cioran”, el filósofo rumano que fue altamente influenciado por los aforismos de un Schopenhauer, en donde con sus insondables sofismos aborda en contracorriente: la alienación, el absurdo, el aburrimiento, la futilidad, la tiranía de la historia, la vulgaridad del cambio, la conciencia como agonía, la razón como enfermedad… Una monada de obra donde la amargura es sublimada por la ironía.
Dentro de su cuestionado planteamiento de una “filosofía del absurdo” en contra de las ideas ya existentes en normas o dogmatismos, su peculiar sentencia pesa mucho cuando afirma que: “En el juicio final, sólo se pesarán las lágrimas”.
No en tanto, quien más se aproxima de lo que podría ser considerado digno de aplauso de ciertas actitudes desfachatadas, es Françoise Quoirez, la ingeniosa escritora francesa conocida como Sagan, cuando esta aborda con su acidez inquisidora: la vida fácil, los coches rápidos, las residencias burguesas, una mezcla de cinismo, de sensualidad, de indiferencia y de ociosidad, acerca de la vida y el amor en nuestra sociedad contemporánea.
A no ser, claro está, que el acto “In Fraganti” a que fue expuesta esta diputada italiana, esté estribado por la influencia de un “Silvio Berlusconi”, el magistral maestro de la moderna escuela del escándalo mediterráneo, o por un “Camilo Benso”, gran editor periodístico y político piamontés de célebres ideas liberales y conocido por recabar el apoyo de todas las corrientes liberales y nacionalistas, incluidas las más radicales, defraudadas que se encontraban por el fracaso de las pasadas intentonas revolucionarias.
Impregnado en estas reminiscencias, intento encontrar sentido a la noticia que indica que la diputada italiana Alessandra Mussolini, nieta del dictador Benito Mussolini, fue chantajeada con un vídeo en el que aparece manteniendo relaciones sexuales con el líder de una organización de derecha.
La reseña publicada en el sitio de internet de “Indymedia”, una red informativa vinculada con movimientos izquierdistas, que aseguró en su página la noticia de la existencia de un “video porno explícito” que involucra a dos reconocidos políticos italianos. Uno es Roberto Fiore, líder del grupo de extrema derecha “Forza Nuova” y su affaire, la diputada romana Alessandra Mussolini, de 46 años, nieta del dictador Benito Mussolini, quien es una política de extrema derecha, miembro de la Sexta Legislatura del Parlamento Europeo por el partido “Alternativa Social”.
Según apunta el portal Indymedia, un ex-dirigente nacional de “Forza Nuova” y ex-responsable de la seguridad de Fiore, se ha puesto en contacto con varios medios de prensa para intentar vender el video, que habría sido realizado con “imágenes grabadas por el circuito interno de cámaras de la sede de Forza Nuova”, lugar en donde se llevó a cabo el encuentro amoroso.
A pesar de que la noticia ha revolucionado al medio político italiano, los dos involucrados en el escándalo apenas se inmutaron, dejando fluir la impresión de estar convencidos de que el encuentro sexual jamás se llevó a cabo.
-“No sé si tengo que enojarme mucho o ponerme a reír”, -declaró Alessandra, mientras que por otro lado, el partido político Forza Nuova, advirtió que sus abogados denunciarán a todo medio de comunicación que publique informaciones sobre el caso.
Sin embargo, creo tratarse de una ambigua expresión de perplejidad que llevarían al noble editor del “Risorgimento”, a publicar un rimbombante titular anunciando: “Los anales de la paz periclitan”… Pues, al final de cuentas, es la Democracia en marcha.
Con eso, queda confirmado sobre pitagórica precisión que, así como algunas basuras son barridas para abajo del tapete más bonito, “el Poder” siempre se oculta debajo del mechón de pelo más cretino, o sea, claro está, en la peor de las hipófisis… ¡Si es que me entienden!

He recibido un correo inesperado
de mis amigos los trolls
jamás lo hubiera pensado
pero es que son todo corazón
Me han pedido un favor
y no me he podido negar
en el fondo son muy tímidos
pues su cara nunca dan
Quieren felicitaros el Año Nuevo
y que seáis felices y dichosos
me han pedido que yo lo haga
que sea la intermediaria
Ya he cumplido sus deseos
supongo que estarán contentos
más vale no hacerles enfadar
nunca se sabe su manera de actuar
Yo para cubrirme las espaldas
pienso escribirles poemas de amor
incluso les perdonaré la vida
en mis relatos de terror.
Pese al ostracismo al que fue empujado por la prodigiosa ignorancia de nuestro tiempo, el escuetamente llamado de “Aurelio Agustino” por aquellos herejes que no quieren reconocer su importante influencia en el maniqueísmo, ya que su padre era considerado un pagano desconfiado, “Santo Agustino de Hipona” sería capaz de dogmatizar: ¡Simplemente, Sensacional!, si este beato se enterase de ciertas peripecias que suceden hoy en día.
Pero en fin, recordando uno de sus pensamientos más ilustres, el santo hombre afirmaba: “Orgullo no es sinónimo de grandeza, y si, hinchazón. Y lo que está hinchado parece grande, pero no es sanidad”… ¡Un mimo de reflexión!
Examinada la asnería, entretengo mi mente evocando algunos arquetipos filosóficos que enseguida me trasportan a las vallas de la quiromancia y, llego hasta Abacur, el caballo de Suna, diosa por quien el Capitán Garfio no era capaz de animarse a darle su mano sana, pero sin embargo, lo que vemos hoy desparramado por el cosmos, son los herederos de lo frenético, las neurosis persecutorias, unas temibles paranoias e histerias desoxirribonucleicas… Sólo eso.
Sino, como comprender que el complejo turístico “St. Christopher´s Inns” de Londres, considerado como uno de los mejores de la metrópoli, ahora cuenta con una peculiar característica que ha sorprendido a sus huéspedes, quienes son filmados todo el día, las 24 horas incesantes… ¿He?
Pues bien, no se sorprenda, porque esta cadena de albergues ha sorprendido a sus más recientes huéspedes con la apertura de una habitación al estilo “Big Brother”, la cual cuenta con varias cámaras de video como principal peculiaridad, ya que estas mismas filman cada una de las actividades que realizan los 14 inquilinos durante las 24 horas del día, permitiendo que las imágenes puedan ser seguidas gratuitamente a través de la página de Internet del reconocido complejo turístico.
En la declaración dada por el gerente del albergue, Germe Lefbvre, este afirma: -“Empezamos con esto en verano porque pensamos que es bonito darles a los huéspedes la oportunidad de ver antes de su visita, cómo son las cosas en nuestro hostal. Además, los clientes que vienen de Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos, que permanecen más tiempo lejos de casa, puede mantener el contacto con sus familiares. Muchas veces compran un par de cervezas y brindan por sus seres queridos en alguna fiesta familiar en Sídney o Texas”.
Por otro lado, Lefbvre señaló que todos los huéspedes están conscientes que están siendo filmados, situación por la que sólo se permite el ingreso a mayores de 21 años, quienes deben estar convencidos de que no van a realizar nada indecente frente a las cámaras, ya que no les gustaría que sus futuros huéspedes se toparan con una imagen inapropiada, y añadió: -“Tienen que asegurarnos, que no van a hacer nada terriblemente indecente”.
Por otra parte, una de las empleadas del lugar, señaló que la habitación no ha tenido la aceptación esperada, ya que comúnmente, varias de las camas se encuentran vacías, y concluyó diciendo: -“Por lo general, es esa la última habitación que todavía tiene plazas libres y, en los casos en los que la gente necesita una cama a toda costa, terminan durmiendo ahí… A ellos, entonces les da absolutamente igual, si están siendo filmados o no”, terminó por comentar la empleada acerca de la habitación, la cual tiene un costo por noche de 16.36 libras esterlinas.
Para entrar al sitio y ver lo que están haciendo los huéspedes en este preciso instante, los invito a que visiten la página: http://www.stchristopherslive.com/, pero no se decepcionen porque seguramente no me encontrar allí…
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