Como todas las cosas de la vida, la semana política
tuvo cosas buenas y cosas malas.
Primero lo malo. Veo
con espanto la iniciativa del gobierno por cambiar nuestro fabuloso sistema
mayoritario binominal. El ministro Hizpeters convidó a la Moneda al "experto
electoral" don Panchito Vidal, y a la salida Hinzpeters dijo con su mejor voz
engolada e impostada: "El gobierno tiene que hacerse cargo de la profunda
crítica ciudadana al sistema binominal" lo cual es Bull Shit químicamente puro.
La ciudadanía tiene como 427 temas de mayor preocupación antes que el famoso
sistema mayoritario binominal que le importa un soberano carajo, es cosa de ver
las encuestas
Es todo un mero
pretexto para aumentar el número de senadores y diputados con irritantes
ingresos y pitutos financiados por los pobres contribuyentes. Todos los partidos
políticos felices de poder dar cabida al festín a tanto compañero, camarada,
pepedé, UDI o RN que aspira a un jugoso puesto de parlamentario. Esa gueá no
tiene ninguna presentación y como la gallada no es tonta, solo servirá para
aumentar el descrédito y desprestigio de la clase política. 120 diputados y 38
senadores bastan y sobran, córtenla con la frescura.
El problema no es el
fabuloso sistema mayoritario binominal, en España tienen un sistema proporcional
y la clase política apernada también se perpetúa y tampoco goza de gran
popularidad. El problema es la partitocracia y los nefastos político
profesionales de todos los colores que naturalmente derivan a la demagogia para
aferrarse a sus suculentos puestos. Lo que hay que hacer es instaurar las
primarias abiertas y competitivas obligatorias para cualquier candidatura
parlamentaria y sencillamente prohibir la reelección. Igualito que en la
República Romana donde los senadores, tras un período acotado, volvían a la
sociedad civil y se dedicaban a labores productivas como cultivar sus
granjas.
Y ahora lo bueno. El
gobierno logró instalar el concepto justiciero de los Subsidios a la Demanda.
Los subsidios que financiamos los contribuyentes deben ir a los pobres y clase
media necesitada, y no a los ricos. Todo el mundo entiende la elemental justicia
de eso, y se aplica a los subsidios para educación, salud, vivienda o lo que
sea.
Lo otro bueno, la
degradación del famoso "movimiento estudiantil" que no es tal, es un movimiento
de minorías extremistas y eso está cada vez más claro para nuestra ciudadanía.
La propia compañera combatiente Camilita Pellejo acudió a la marcha número 37
como una camboyana lista para el combate con su máscara anti-gases lacrimógenos
y quedó mojada como un gato...ptas que se ve ve fea
así.
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